“El kiosco de diarios favorece a las publicaciones independientes”

Desde aquel menudo vendedor bautizado como canillita —por sus pantalones cortos y sus piernas delgadas— hoy la figura del diariero es, además, sinónimo de información, confianza y guía barrial. Un Decreto Ley de 2001 firmado por Fernando De la Rúa eliminó la exclusividad de venta de medios gráficos en los tradicionales kioscos, permitiendo que también se pudieran comprar en estaciones de servicio o locales de comida rápida, y redujo en un 20% lo que obtenían por el precio de tapa. Omar Plaini, secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines (SIVENDIA) habla de la situación gremial de los canillitas y de los derechos nuevamente conquistados que habían sido arrebatados por la política económica de Domingo Cavallo.

—Usted plantea que los kioscos siguen siendo una forma democrática de exhibición de las publicaciones. ¿En qué sentido estos grupos económicos pretenden apropiarse de este sistema de venta? ¿De qué se trata finalmente?

—Precisamente de lo que se trata es de concentrar a través del último eslabón de la cadena, que es el vendedor de diarios. Ellos intentaron regularnos. ¿Para qué? Para poder colocar sus publicaciones no solamente en los puestos de diarios y colocarlas también en otros lugares, porque el kiosco de diarios permite a las pequeñas editoriales o a los editores independientes exhibir su publicación y circulación a través de nuestro sistema de distribución y venta en un plano de igualdad y equidad. Entonces, el vendedor de diarios como eslabón final, como sector trabajador de la actividad, es central en esta política; y es allí donde nosotros estamos peleando por restituir nuestra ley del año 1945, que en la segunda década infame ellos hicieron derogar a partir de una ley de Cavallo. Una ley que desregula los servicios y el comercio interior. Fijate que se desreguló y eliminó la Junta de granos, la Junta de carnes, e intentó desregular el trabajo de los vendedores de diarios. Nosotros todavía estamos peleando, pero la Junta de granos y la Junta de carnes ya no existen más. Quizás si hoy existieran, no tendríamos el problema del campo que tenemos.

Mirá… un canillita tiene una facultad que pocos tienen. Nosotros cotidianamente nos comunicamos con el pueblo: por el kiosco de diarios pasan todos, desde el más humilde trabajador hasta el más encumbrado funcionario. El canillita es una persona de confianza y de consulta. Para darte un ejemplo, los jubilados vienen a tomar mate con nosotros a la mañana, les prestamos el diario y los clasificados a las personas desocupadas, les damos diarios a personas que tiene que viajar y se olvidaron las monedas, vemos a los chicos crecer y desarrollarse, en caso de la Capital tenemos la llave de los edificios. Nosotros tenemos ese valor agregado que está muy inserto en la barriada, como parte de la cultura de ese barrio; somos parte de esa comunidad. Un vecino empieza como cliente y después se convierte en nuestro amigo.

—¿Los medios quieren marcar la agenda política?

—Queda claro que también los grandes grupos de los medios de comunicación se concentraron de una forma nunca vista. Un caso concreto es el Grupo Clarín, que diversificó sus inversiones: no solamente tiene diarios, sino radios AM, FM, televisión por cable, por aire, Internet y otras inversiones. Obviamente, hoy son los que quieren tratar de fijar la agenda política a la ciudadanía impulsando uno de los graves problemas que estamos viviendo: son los que van marcando el rumbo y en vez de informar, desinforman. Ellos hablan muy alegremente de la libertad de prensa: yo creo que es libertad de empresa. No son medios de comunicación, son grandes empresas económicas que representan intereses concretos. En cambio, los trabajadores hablamos de algo distinto. En este caso, los vendedores de diarios junto al pueblo y el movimiento sindical hablamos de Derecho a la Información, que está claramente expresado en la Constitución Nacional, artículo 14. Esa parece ser la gran pelea.

Además, esta la discusión del Triple Play. Porque quien maneja eso, la digitalización del cable, Internet y el teléfono, maneja toda la comunicación a través de la fibra óptica. Centralmente, el Grupo Clarín está disputando eso. Ya compró toda la tecnología estadounidense. Hay tres tipos de tecnología en el mundo: la estadounidense, la japonesa y la europea. Hay una disputa entre el Grupo Clarín y el grupo Telefónica -que tiene la tecnología europea-. Clarín quiere comprar a los Werthein, que son parte accionaria de Telecom, y le quiere comprar acciones a otra empresa italiana de comunicación. (NdR: Telecom Italia opera en el país mediante un control del 50% de Telecom Argentina y comparte el directorio con el grupo Werthein, que ingresaron en la compañía en 2003 al comprar la participación de France Telecom.) Esta es una discusión muy profunda que quizás no ve la gente pero el Gobierno sabe por qué está peleando. A esto se debe la tremenda disputa que se está dando ahora.

—¿Desde cuándo está en la conducción del gremio de canillitas?

—Hace poco más de un año. Luchamos contra un grupo que estaba anquilosado en la conducción, que llevaba 20 años. Prácticamente la historia de nuestro gremio la cargaron ellos, que fueron los que entregaron las conquistas que teníamos los vendedores de diarios.
También, en diciembre pasado asumí la conducción en la Federación de vendedores de diarios y revistas de todo el país. A nivel latinoamericano, estamos conectados con los vendedores de diarios de Perú, con la gente de México. En Paraguay hemos estado muchas veces con vendedores de diarios de allí. Estamos empezando a salir hacia América Latina… he integrado por muchos años la Central Latinoamericana de Trabajadores Canillitas que tiene una expresión integradora. Desde los 17 años que milito, siempre en el campo social, político y fundamentalmente gremial que es de donde provengo. Creo que hay que acelerar este proceso de recambio de dirigentes.

—Los holdings de medios de comunicación se hacen sentir en toda América Latina…

—En América Latina hay cuatro grandes grupos de la comunicación. El Grupo Cisneros de Venezuela, Televisa de México, O Globo de Brasil y el Grupo Clarín de Argentina, que es el más grande de todos. Pese a que el mexicano es más poderoso económicamente, el que concentra más medios es el Grupo Clarín, que está en todas las áreas: audiovisual, Internet, gráfica, etcétera.

—¿Cuál es su reflexión sobre la nueva composición de gobiernos progresistas en América Latina?

—Nosotros estamos convencidos de que si no se forma una gran Patria latinoamericana y un bloque regional muy fuerte; no solamente un bloque regional que hable del aspecto económico-político, sino también que hable de los aspectos sociales y laborales, no tenemos posibilidad de enfrentar al mundo y a los grandes bloques mundiales, como es hoy el europeo, China, India y el bloque de Estados Unidos. No hay posibilidades de competir mundialmente con nuestras empresas si nosotros no abrimos un mercado grande de negociación que tenga un grado de fortaleza que nos permita valorizar nuestra mano de obra. Yo tengo mucha fe en estos nuevos gobiernos que nos alientan a seguir luchando. A los que venimos peleando de toda una vida, esta posibilidad nos retroalimenta cada día.

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