Uruguay: dar vuelta la pisada

Los grupos mayoritarios del Frente Amplio quieren cambiar la pisada. Es hora, dicen, de acentuar la redistribución de la riqueza. Torcer el brazo a Danilo Astori, sin provocar su caída, sería su objetivo.

Al día de hoy, a nadie escapa que las disidencias dentro del gobierno (entendiendo por éste al Ejecutivo, parlamentarios y fuerza política) respecto de la política económica son cada vez mayores. Sin embargo, en el desarrollo de las diferencias han aparecido planteos que dan una dimensión distinta a las visiones enfrentadas.

Convencidos, quienes se oponen al rumbo económico, de que no es posible aspirar a cambios dramáticos en el presente, ya porque ello alteraría la “gobernabilidad”, ya porque no aparece con nitidez la política ni el equipo alternativo, han optado por proponer modificaciones que anulen las “rigideces neoliberales” del modelo imperante.

En mayor o menor grado, los grupos que se oponen a los lineamientos del equipo económico son conscientes de que un giro “radical” en el rumbo supondría una evolución del escenario hacia conflictos con los organismos internacionales de crédito y con el poder económico nacional, y para dar ese paso no parece haber voluntad presidencial.

De ahí que, preparando el marco para una segunda administración frenteamplista, socialistas, comunistas y mpp, se propongan introducir algunos cambios en la estrategia económica que den señales de que se inicia un camino de mejor distribución de la riqueza.
En esa lógica, ya no son sólo las organizaciones de jubilados y de funcionarios estatales quienes exigen incrementos salariales y de pasividades de carácter semestral, ni tampoco los sindicatos privados los únicos que reivindican modificar al alza las pautas salariales fijadas por el Ejecutivo.

También lo hacen dirigentes socialistas y comunistas, como lo expresaron a Brecha el senador Eduardo Lorier (PCU) y el diputado Roberto Conde (PS) o la mayoría del mpp. Todos ellos comparten la idea de que la bonanza económica que goza el país no redistribuye por sí sola la riqueza y que la propuesta frenteamplista no se limitaba a atender la emergencia social.

Dirigentes de esos tres sectores observan igualmente que la percepción de la mayoría de la población trabajadora es que su situación no ha mejorado sustancialmente y que los excelentes indicadores macroeconómicos no alcanzan a crear en sus vidas “un estado del alma” de satisfacción. Esa incapacidad de trasladar los éxitos económicos a los hogares, es, dicen, una piedra en el zapato del gobierno que puede llegar a afectar las posibilidades electorales del fa en 2009.

A REDISTRIBUIR. En los pasillos del Palacio Legislativo se ha hecho moneda corriente una expresión atribuida al diputado de la Vertiente Artiguista Edgardo Ortuño: “Si no cumplimos con lo prometido, no hay candidato que nos salve”. A dos años y medio de asumir el gobierno, para los grupos mencionados, y para otros,* habría llegado la hora de poner el pie en el acelerador redistributivo.
En opinión de Héctor Tajam, diputado por el mpp, la realidad muestra que a pesar de la mejora de los ingresos de los trabajadores y la disminución de la pobreza, la política económica ha aumentado la concentración de la riqueza. En el Interior, que es donde el ingreso de divisas ha sido mayor por el auge en la exportación de commodities, la brecha entre el decil más bajo y el superior ha aumentado considerablemente, señaló.

Por su parte, Roberto Conde (véase entrevista) planteó la necesidad de enfocar la gestión del gobierno en la mejora de los aspectos socioeconómicos. Entre otras cosas, el dirigente socialista destaca la necesidad de acelerar los ritmos de incremento salarial (incluyendo el salario mínimo nacional, en un 30 por ciento) y una revisión total de la política de vivienda social.

Otro punto de fricción con Economía es el modelo productivo impulsado. Lorier comentó a Brecha que debería generalizarse el ejemplo de Alur (el complejo sucroalcoholero de propiedad mixta instalado en Bella Unión, en el que participan los venezolanos de PDVSA). “En el gobierno no hay proyectos que indiquen una orientación hacia el país productivo, a pesar de que existen 600 millones de dólares del fideicomiso con Venezuela” para ese fin, remarcó.

Tajam advirtió a su vez que las inversiones extranjeras llegan, pero el gobierno no las “direcciona”, al tiempo que no se ha podido quebrar el modelo de un país productor de commodities. Los puestos de trabajo generados actualmente, agregó el legislador emepepista, son mayoritariamente de baja calidad, muy a menudo precarios (62 por ciento del total), y escasamente remunerados (un promedio de cuatro mil pesos nominales).

¿POR QUÉ AHORA? La “disidencia” ha tomado tal estado público que algunos se preguntan por qué se expresa con decibeles tan altos. No existen dudas, en cambio, acerca del blanco de las críticas de los grupos mayoritarios del Frente Amplio: Danilo Astori. El ministro de Economía no es sólo cuestionado por la política económica que aplica sino por sus continuos pronunciamientos en materia de política internacional. Se le critica, por ejemplo, y para tomar apenas dos casos bien recientes, su participación en una reunión con el secretario del Tesoro de Estados Unidos y algunos ministros de Economía del continente de la que se excluyó expresamente a los representantes de Bolivia, Ecuador y Venezuela, o por sus dichos sobre el “estilo confrontativo” del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Carlos Baraibar, senador por Asamblea Uruguay, el sector liderado por Astori, cree que estos cuestionamientos obedecen a que la renuncia del presidente Tabaré Vázquez a una eventual reelección desató en el Frente Amplio un “juego de perfilismos”. Astori, señaló Baraibar, aparece como uno de los candidatos posibles a la sucesión de Vázquez, y se trataría de derribarlo. En ese marco, piensa el legislador, todo vale, incluso tomar fuera de contexto las declaraciones del ministro de Economía sobre Chávez. Minutos antes de criticar el estilo del presidente venezolano, señaló Baraibar, Astori había destacado la importancia de la presencia de Venezuela en el Mercosur, pero eso no fue tenido en cuenta por los críticos del ministro.

Sin embargo, aun aceptando que hubiera razones “electorales” para explicar la ofensiva de los grupos mayoritarios contra Astori, lo cierto es que los enfrentamientos entre ambas “líneas” (al ministro de Economía lo apoyan también, además de Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y la Alianza Progresista) arrancaron poco después de que la izquierda asumiera el gobierno.

El primero se dio en el mismo 2005, en ocasión de la discusión del 4,5 por ciento del pbi para la educación pública, cuando Astori amenazó con renunciar. Más tarde vendría el debate sobre un posible tlc con Estados Unidos. Los ocho meses de discusión de la reforma tributaria y el reciente episodio de la rendición de cuentas fueron otras perlas de ese rosario de desavenencias, que comprende también el manejo del tema de la deuda externa por el equipo económico o la firma de una carta de intención con el FMI.

EN EL PEOR MOMENTO. El debate sobre la conducción económica se da en un escenario complicado por la aplicación de una reforma fiscal que el Frente Amplio había planteado como uno de los “buques insignia” de su gestión y que está siendo bombardeada desde la oposición y criticada por distintos sectores sociales, aun con argumentos diametralmente opuestos. El problema es que incluso cuando de la boca para afuera todos en el Frente Amplio, astoristas y no, dicen defender la reforma, de hecho es el ministro de Economía quien ha salido a la palestra, casi en solitario, a defenderla.

Y es que, en off, muchos en el Frente Amplio, si bien reconocen que la reforma supone un avance en materia de equidad, le objetan algunos de sus aspectos centrales. Una fuente de la Vertiente Artiguista comentó a Brecha que la reforma, además de gravar más al trabajo que al capital, golpea duramente a gente de clase media que en buena medida es votante del Frente Amplio y que se estaría sintiendo “traicionada” por éste.

“Si bien esta gente está dispuesta a pagar más, no entiende por qué no se le exige un esfuerzo similar al capital”, señaló ese vocero.

El senador Alberto Couriel (electo por el mpp, aunque independiente) y otros dirigentes del fa han cuestionado a su vez la rebaja del irae del 30 al 25 por ciento, la casi eliminación del impuesto al patrimonio y la ausencia de progresividad en la imposición a las rentas del capital.

Para peor, la rebaja de precios que el gobierno anunciaba como consecuencia de la disminución del iva y la eliminación del Cofis no se produjo. “En ese plano la reforma es un fracaso”, afirmó la fuente vertientista, que se pronunció en favor de un cierto control estatal sobre los precios. “¿No será hora de entrarle a las cadenas de distribución?”, se preguntó el dirigente, según el cual hubiera sido preferible mantener el iva al nivel anterior y usar un porcentaje del impuesto para subsidiar algunos artículos de la canasta básica.

El ejemplo argentino de fijación de precios seduce a algunas cabezas de la izquierda, aunque saben que de replicarlo aquí se estaría quebrando la lógica del equipo económico de no intervención en el mercado, y a tanto aún no parecen querer llegar. (Véase también la nota de Gabriel Papa en página 7.)

En medio de este panorama, al equipo económico ni siquiera lo ayuda el hecho de que los favorecidos por la reforma, 80 por ciento de los asalariados, no se están movilizando en su favor, como sí lo están haciendo en su contra algunos de los sectores de los que se encuentran en el 20 por ciento restante.

SEGUNDA PELOTA. En resumidas cuentas, para los sectores mayoritarios del Frente Amplio habría llegado la hora de una inflexión. Está bien, se dicen, hubo logros en materia de derechos humanos, en la atención a la emergencia social, en las relaciones laborales, pero es tiempo de que el gobierno ofrezca “otra cosa” a la sociedad. Por ejemplo, imponer mayor justicia social a la gestión, aumentar los niveles salariales y la calidad de los empleos creados. Todo ello supone discutir una estrategia para el resto del período gubernamental, que permita acumular fuerzas para acceder a un segundo gobierno.

Lorier dijo a Brecha que no está dispuesto a disciplinarse tras Economía si no se cambia el rumbo. El debate sobre la rendición de cuentas mostró que esa postura no es defendida únicamente por los comunistas. Pero hasta ahora los sectores críticos con la política económica han sido más eficaces en la resistencia que en la propuesta. Y frenar o retocar no es lo mismo que imponer medidas al mef. ¿Habría que decidirse a reimpulsar la movilización social, como lo estaría analizando el mpp? ¿O apostar a la negociación interna y a la “inteligencia” de un Astori que para no enterrar sus pretensiones presidenciales aceptaría algunas perforaciones a la ortodoxia, como lo sugieren otros? El debate está abierto.

– * Puntos de coincidencia con esta postura manifestó el dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo Milton Romani, en el acto de celebración de su 32 aniversario, que esta fuerza política realizó el lunes 23.

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