- De unos poetas y sus poemas
Hay una suerte de irónico slogan: “La poesía está de moda”, que escuchamos a veces entre el humor y una solapada displicencia. La verdad es que asistimos a un florecimiento nacional de la poesía contemporánea. Y si tomamos la frase en sentido literal: la moda de la poesía no advierte ni compromete un consumo; tiene algo para decir del presente, de lo inmediato. La poesía de moda se despliega en la letra impresa y en la escena oral que también es un soporte de difusión y diseminación de la palabra poética. La poesía es democrática, expansiva. Hay mucha producción, entonces: ¡bienvenida la moda!
Las redes han amplificado la posibilidad de leer un panorama federal: una antología viva que da cuenta de la producción a lo largo y ancho del país. Y así también, los proyectos editoriales que acompañan a esas voces; y en ese puente se cruzan proyectos y festivales, ferias, encuentros autogestivos la más de las veces. Y algunos eventos que escasamente hoy apoya el Estado.
Todo acompaña la llegada de cualquier libro. La experiencia de la poesía señala pequeños formatos, tiradas acotadas, canales de distribución limitados. Este fenómeno conlleva varios actores que hacen o participan de esa llegada: autores, editores, imprentas, diseñadores, ilustradores, alguien que escribe un prólogo o engalana una contratapa. Y la bienvenida presentación: brindis y venta de ejemplares.
Hay un riesgo, para aquellos editores que tejen el armazón del libro, y más cuando se trata de un primer título de un autor novel hasta ese día. Subrayo esta imagen: no es un fenómeno porteño. Ya nadie podrá decir “todo sucede en Buenos Aires, en la capital”. Amable y generosa, la poesía habita mundos diversos, promueve amistades, alianzas afectivas. Sale en busca de nuevos lectores. Parafraseando a Gabriela Borrelli Azara: “tan importante como el que escribe es el que lee”.
En principio, presentaré tres primeros libros de poetas de distintos recorridos, editados por tres sellos independientes que apuestan, desde su línea editorial, a publicar primeros libros. Comenzaré atisbando una lectura de cada uno y luego, presentaré a las editoriales que los publicaron. Son voces bien distintas que circulan por espacios comunes: algunos talleres, festivales, ciclos de lectura, donde seguramente los tres se han cruzado, por CABA y el conurbano.
Les invito a que los lean conmigo.
Avanza tropel (Patronus)
Guido Sanz es porteño. Con firmeza trabaja una lírica que se inscribe en el neobarroco. La primera vez que lo escuché leer en el Festival Poesía YA pensé en Perlongher, lo percibí cómodo en esas aguas cenagosas de nuestro estuario, pero la llegada al libro permite otro acercamiento a esa voz particular, con personalidad y atención sobre la escritura y rememoré aquel interés en la puesta en voz. Un trabajo con el ritmo, mundos maricas encantadores. Avanza tropel, tiene un atinado prólogo de Gabriel Reches y una rutilante contratapa de Gabriela Bejerman. Entra con toda la potencia de ese título, un yo desbocado, un sujeto que da un paso más allá del neobarroco, una búsqueda original en un poeta tan joven.

De mí no esperen nada (Ineditados Publicaciones)
Dani Cordero llega a este, su primer libro, abrigado por el trabajo y la mirada del taller Un sapo intuitivo que coordina Javier Roldán, corazón atento a lo nuevo, oído en el radar de lo que está viniendo. De esa experiencia leemos una voz sólida, amable, enunciada desde cierta experiencia vital intensa, que se intuye, se entrevé en el mapa que despliega, un recorrido por el margen, con discreto homoerotismo. Destaco la ilustración de tapa de Pedro Argel: líneas que dibujan a un boxeador en la esquina del ring, a punto de retomar la pelea o derrotado ¿hay algo más homoerótico que el boxeo? Realismo crudi-sensible, brillos de ternura que vuelven todo cercano, familiar. Dani es de San Martín y su mirada se sitúa en un mapa del conurbano bonaerense, lo cruza, lo atraviesa.

Feral (el olmo y las peras)
Sofía Sigismundi, nacida en Lobos en 1998, presenta una serie de poemas que en su mayoría conforman un bestiario, haciendo gala de un despliegue de recursos trabajados, medidos. Mejor lo dice el gran Horacio Zabaljáuregui: “La poeta junta los pedazos de una idea y hace con los fragmentos una poética…” Y entre esos fragmentos, brillos, galanuras de lo que se percibe salvaje, bajo la mirada genuina de la jovencísima poeta. Mejor recordar la definición de “feral”: “se utiliza principalmente para describir a animales domésticos que han vuelto a un estado salvaje”.
¡Ah, de los poemas que no pueden ser domesticados!

2. De unos editores
Las editoriales de estos libros tienen, por sus orígenes, sus zonas de pertenencia, de formación, de lecturas, aires de familia y coinciden en esta apuesta por primeros libros.
Patronus, es la creación de Javier Roldán y Alfredo Machado, dupla amorosa creativa. Pergeñada en el 2018, la editorial nace en 2019, en la antesala de la pandemia y en plena recesión económica, con un pie bonaerense en el conurbano, ha sabido armar un catálogo pleno de nuevas voces conviviendo con poetas consagradxs. Javier, poeta, docente de nivel medio, fue curador de Novísimes en el Festival Poesía YA en el CCK, una convocatoria que abrió la puerta a nuevas voces, en su mayoría inéditas. Ese radar alerta constituye uno de los ejes de la editorial y del taller Un sapo intuitivo que coordina. Y la mirada puesta, según cuenta Roldán, en la búsqueda de nuevos lectores para nuevos libros.
Hernán Ramella, también es poeta editor. Asiste al taller Un sapo intuitivo y de esa usina de voces contemporáneas nace Ineditados Publicaciones en 2020, en plena pandemia, también con una dupla amorosa creativa junto a Marina Ponce y la pequeña Antonia. Aislamiento y herramientas en casa lo hicieron posible. Afirma Hernán: “gracias a la premisa de que la editorial y los libros sean hechos en casa, de manera artesanal”. Otra premisa, editar primeros libros: “La editorial nace con ese objetivo, afirma Ramella. Ser casa editorial de primeros libros y específicamente de autores inéditos. De ahí su nombre. Y esa premisa que vino acompañada de la propia experiencia: “Uno de los principales distintivos de nuestro sello surge de la necesidad que tenía como poeta, sabiendo de las dificultades que enfrentan los primeros libros para encontrar editorial”.
Pablo Garropo, docente y estudiante de la licenciatura en Artes de la Escritura (UNA), es el editor de el olmo y las peras que edita a Sofía Sigismundi, también compañera de la carrera, otra escena de propagación y laboratorio de nuevas voces literarias, aunque muchas de esas voces vienen escribiendo antes. Al catálogo 2026 se sumarán otras voces del mismo ámbito. Jovencísima, el olmo y las peras nace en 2023, bajo la invocación de ese gran poema de Irene Gruss: “Pido peras al olmo. Las saboreo:/ son deliciosas.”
Con una atención en el proceso del libro, Pablo evoca: “Comenzamos a pensar la propuesta de que la edición y publicación no tienen que estar escindidas del proceso creativo; seguimos intentando que sean una instancia más para pensar la escritura. No soltar el texto y que las máquinas o los distintos eslabones de la industria hagan lo suyo”. Y más allá del gesto romántico, la realidad: “Una clave fue la obtención de una beca del Fondo Nacional de las Artes que nos permitió en plenas elecciones 2023, con una inflación descontrolada y el ascenso de lo que sería un gobierno repulsivo a la cultura, publicar uno de los dos libros que teníamos planificados sacar. Con el primero llegamos, el segundo se lo comió la inflación, pero el primero permitió sacar el segundo y en esa lógica seguimos”. Y en sintonía, Javier Roldán remarca algo que hace a los tres sellos: “no ofrecemos servicios editoriales, somos una editorial.”
“Se fue dando esto de editar primeros libros, asevera Pablo. Hay mucha gente pensando sus proyectos estéticos, mucha gente cercana que ya venía participando de talleres o dándolos, que por afinidad fuimos convocando a ser parte de la editorial. Sí nos acercamos a gente que mantiene un diálogo con la escritura a través de talleres, como el de Andi Nachon, o la comunidad de la UNA de Artes de la Escritura con la cual tenemos una cercanía enorme”.
La poesía contemporánea encuentra en el recital público su posibilidad siempre viva, siempre destellante de estar en el aquí y ahora. Y esta costumbre que existe hace décadas, se ha vuelto fenómeno de estos años: benditos los ciclos que se expanden por la capital, por el conurbano, por centros urbanos del sur o del oeste que sostienen movidas con constancia, dedicación y respeto y amor por la poesía. Variopintos, acompañan estas aventuras editoriales. Porque lo sabemos: la poesía está de moda.
3 POEMAS
Guido Sanz
mentón
una ninfa recóndita en un valle
escapa del fervor de su deseo
se recluye en las aguas indulgentes
entre sus morfinómanas corrientes
descubre la armadilla impavidez
el sosiego narcótico del río
ya no tiemblan sus cabellos rojizos
ni su carne de tan blanca ascendencia
por primera vez respira profundo
la sorprende el efluvio del albor
del rocío en los pétalos de rosa
benévolos resplandores corintos
como la pulpa suntuosa que liba
como una abeja la ninfa muchacha
deja caer satisfecha los párpados
confía en el favor de las montañas
a salvo de su antígona pulsión
del sabor adquirido por la espina
la herida en la piel como el rouge adúltero
duerme una ninfa en un valle recóndito
entre las montañas de tu mentón
en la sombra perenne de tu aspecto
en el precipicio de tu semblante
un valle reservado a tus secretos
quiero saber qué es lo que ahí se oculta
Dani Cordero
135
en el vidrio empañado del 135
dibujé con los dedos un corazón
y al lado escribí tu nombre
tan puto vas a ser?
me respondí que sí
metí la mano en el bolsillo
saqué el arito marihuana
que se desprendió
mientras garchábamos
y escondí para tener conmigo
algo tuyo
(para siempre)
#tantasuerte
que justo cuando a los tumbos el 135
cruzaba por Puente Alsina
se me cae al piso mugroso del bondi
andá a encontrarlo!
nunca más me dije
sigo el viaje mirando cómo
los químicos que arrojan las curtiembres
burbujean en las aguas del riachuelo
el aire está más ácido que de costumbre
Sofía Sigismundi
La mosca atrapada en mi habitación es
el reflejo de estos días
deseosa por salir se estampa
un ay otra vez contra el vidrio
la ventana abierta quiere
ser libre y otra vez
su zumbido irrumpe
en mi cabeza para advertir
la escena patética
yo que nací para hundirme
en este colchón fijos
los ojos en la grieta del techo
mi mente apolillada
en la oscuridad y ella, bue
¿quién nos recuerda? Podría
mostrarle el camino pero soy
una chica y deseo derrumbes
el peso del techo sobre mí
zumba y se estampa
dos idiotas atrapadas
y como la mosca yo
también doy asco
Píxel / Revista Zoom
