, ,

Las batallas no tan sutiles de León XIV con Trump

Entre el avance del evangelismo sionista en Estados Unidos, la irrupción de Donald Trump y la aparición de León XIV como voz crítica de Occidente, vuelve a abrirse una disputa de poder, fe y geopolítica que atraviesa a América Latina y al mundo. Por Alberto López Girondo

Donald Trump promovió con énfasis el Rededicate 250, un masivo acto que duró todo el 17 de mayo en el National Mall de Washington y sirvió de adelanto a la celebración del cuarto de milenio de la independencia de Estados Unidos. Se trata de una “rededicación” del paísa Dios con un día de Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias, en el escenario de los grandes movimientos cívicos de la capital estadounidense. El acontecimiento mostró una vez más el teocratismo que se impone desde la Casa Blanca con un presidente que a lo largo de su vida no mostró demasiado apego a la religión pero que en este segundo mandato gusta aparecer en pose de creyente, rodeado de pastores evangélicos, y con un mensaje bíblico muy al tono. De allí que sumara entre sus enemigos nada menos que al papa León XIV, lo que marca una disputa que venía solapada entre el Vaticano y el entorno cristiano sionista que domina y orienta a ese país desde hace décadas y que se desató con toda la furia desde la aventura conjunta con Israel contra Irán del 28 de febrero pasado.

Para entender esa disputa conviene recordar el gran crecimiento de las iglesias evangélicas pentecostales y mediáticas desde los años 60 en toda América latina -con apoyo de la CIAy otros organismos de EEUU- en abierta competencia con el catolicismo tras el Concilio Vaticano II, lanzado por Juan XXIII en 1962, del que derivarían cambios sustanciales en la liturgia pero sobre todo en la actualización del mensaje de Cristo. De este hito surgiría la Teología de la Liberación, que generó incluso dentro de la curia tradicional una suerte de cisma que en los años de plomo devino en la persecución de sacerdotes, comprometidosalgunos con la revolución social y la lucha armada y otros simplemente con su acción pastoral junto a los pobres. De hecho, las cúpulas eclesiásticas -salvo honrosas excepciones- fueron un apoyo clave para las dictaduras militares en el marco de la Guerra Fría.

Pasada la primera década del siglo XXI, el impacto de estas iglesias fue desplazando al catolicismo como el principal culto entre la población. Un estudio de Latinobarómetromuestra que en 1995 el 80% de los latinoamericanos se reconocía como católico contra un 9 % de evangélicos. Para 2024 la cifra era de 56% y 23%. Esta interpretación de la Biblia fue ocupando el espectro más conservador de los acólitos. Por otro lado, son creencias entradas en el individuo y su relación particular con Dios, mucho más afines al capitalismo triunfante en occidente tras la caída de la URSS. Otra característica es su creencia en que la creación del Estado de Israel y la construcción del tercer templo de Jerusalén son condición necesaria para la segunda venida de Jesucristo a este mundo.

En el albor del siglo XXI, a la muerte de Juan Pablo II, el polaco, que tan útil había sido para la lucha contra el comunismo, el catolicismo se encuentra en una encrucijada, mientras las distintas vertientes evangélicas iban creciendo en todo el continente y llegan a sumar unos 250 millones de almas, desde Alaska a Tierra del Fuego. Es en este escenario que empieza a tallar Jorge Bergoglio, quizás el más lúcido de su generación pero sobre todo el más decidido a encarar el desafío, que se quedó afuera por poco en 2005, cuando fue elegido el alemán Joseph Ratzinger. El mensaje que dio al resultar finalmente ungido, en 2013, y el nombre papal que eligió fueron toda una definición. “Me vinieron a buscar al fin del mundo”, dijo el ya Francisco, símbolo de voto de pobreza y sencillez, en una institucióncastigada por escándalos sexuales y financieros. 

De allí la estrategia que comienza a desplegar Francisco, con sus viajes a la región canonizando a víctimas de las dictaduras como el obispo Óscar Arnulfo Romero o recordando al cura Luis Espinal, también asesinado en aquellos años sangrientos. Fue entonces que se desatan los planes para abortar aquellas experiencias progresistas de principios de siglo, lo que ya había comenzado en 2012 con el golpe contra Fernando Lugo-otro obispo tercermundista- en Paraguay, y continuaría con Dilma Rousseff en 2016. Francisco y esos mandatarios al mismo tiempo eran demasiado para el imperio.

En su origen peronista y jesuita -el primero de esa orden militar en ser obispo de Roma- Bergoglio tuvo muñeca para ir nombrando cardenales que le dieran otra impronta a la Santa Iglesia, lo que lo enfrentó a los sectores más conservadores, que le dieron batallas en algunas diócesis como la estadounidense, sin ir más lejos. Tuvo muñeca, también, para preparar el escenario de su sucesión. En política nada es casual o azaroso, y la reunión que Francisco mantuvo con el vicepresidente de EEUU, JD Vance, el 20 de abril de 2025 fue elocuente. Se sabía que Bergoglio estaba muy complicado de salud y de hecho moriría pocas horas más tarde. Era obvio que la visita de este “católico nuevo” -se había convertido en 2019- era para calmar aguas luego de las agrias críticas del sumo pontífice a la política contra los inmigrantes del gobierno de Trump. Pero quién podría negar que quizás hablaron de su posible sucesor. 

En todo caso, la elección de Robert Francis Prevost representa una continuidad explícita y de un contenido geopolítico que va quedando claro a medida que pasa el tiempo. Con años en Chiclayo, Perú, el hombre nacido en Chicago, que habla castellano perfecto y eligió llamarse León XIV, ya es el líder de occidente que más contradice a la Casa Blanca. Y en su mismo idioma, aunque con sólido conocimiento del mundo latinoamericano. De allí que Trump lo haya elegido como enemigo al punto de postear memes poniéndose él mismo como papa y acusándolo de estar a favor de que Irán tenga armas nucleares. Y todo porque León XIV dijo a poco del ataque sorpresivo contra Irán “¡La guerra otra vez! Y nosotros debemos ser anunciadores de la paz de Jesús, que Dios quiere para todos”.

Este 15 de mayo, León XIV firmó su primera encíclica, Magnifica HumanitasSe espera que la de a conocer antes del fin de mayo y por lo que trascendió, el documento hace hincapié en la inteligencia artificial, la paz y la crisis del Derecho Internacional. Tampoco en estos ámbitos, existen las casualidades: el 15 de mayo de 1891 León XIII firmó la Rerum Novarum, la encíclica que sentó las bases para la doctrina social de la iglesia y que en 1931 actualizó Pío XI con la Quadragesimo annoEste corpus social, que se suma aLaudato Si’, de Francisco -sobre el medio ambiente, la casa común- representan una agenda diametralmente opuesta a la del capitalismo extremo y beligerante al mando en occidente. De allí la inquina de Trump y de algunos de sus adláteres.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, por ejemplo, luce tatuado en su pecho -trabajado en horas de gimnasio- una enorme cruz de Jerusalén, el emblema de los cruzados, y en un brazo la frase Deus Vult, Dios lo quiere, el lema de aquellos guerreros medievales que partían para combatir a los musulmanes y recuperar Tierra Santa para la cristiandad.

El 13 de abril, en lo que puede haber sonado a desafío, León XIV comenzó su gira por África en Argelia, y lanzó un mensaje de comunión con el islam. Quería ir a Annaba, la antigua Hipona donde San Agustín, aquel pecador, filósofo y obispo que creó la orden religiosa a la que Prevost adhirió para predicar su fe en América Latina. Ya las fuerzas armadas estadounidenses estaban empantanadas en Irán y se difundían testimonios de militares que se oponían a las arengas de oficiales que les exigen luchar en Medio Oriente por Jesucristo. Y los conservadores nacionalistas que apoyaron a Trump en el movimiento MAGA mostraban su rechazo a una guerra “estúpida” como las que criticaba el magnate inmobiliario, que para peor está, afirman, dirigida por Israel. 

La masiva manifestación del domingo 17 convocó a miles de cristianos evangélicos sionistas que celebraron los 250 años de la existencia de la “nación excepcional” bendecida por Dios a la que prometieron seguir manteniendo bajo su dominio. Desde un video, y luciendo atuendo rojo carmesí, también expresó su apoyo el exobispo de Nueva York, Timothy Dolan, representante del ala conservadora del catolicismo estadounidense y enemigo declarado de Francisco. León XIV tuvo el tino de dejar que cumpliera 75 años y esperar que renunciara sin tener que expulsarlo para no crear mayores contratiempos en ese ambiente hostil. 

Compartí el artículo