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Nuestro hogar en peligro

Quizá no sabías que Tucumán tiene glaciares. Esta nota te lo cuenta y te advierte los riesgos que corre la casa de todos. Por Romina Ramírez

“Si la naturaleza fuera banco ya la habrían salvado”

 Eduardo Galeano

Durante miles de años se formaron los glaciares, testigos implacables del paso del tiempo, estas gigantescas masas de hielo son esenciales para el mantenimiento del planeta y las máximas reservas de agua dulce para la subsistencia de la humanidad. Los glaciares son los guardianes del planeta, y se encuentran amenazados por el incremento de las temperaturas globales; su retroceso significa: la falta de agua, el incremento de los niveles del mar y potenciales desastres naturales, como inundaciones y deslizamiento de tierras.

Mientras que los glaciares tardaron en formarse, en algunos casos, más de 120.000 años, en el Noroeste disminuyeron el 17[1] por ciento en una década. El calentamiento global golpea de llenó a estos espacios en los que se resguarda la vida y la biodiversidad del planeta. Según el Inventario Nacional de Glaciares, en Tucumán existen 122 glaciares en la zona de alta montaña y en la parte oriental del Nevado del Aconquija, compartidos con la provincia de Catamarca. Estos glaciares son los que aportan agua a las cuencas del Río Salí y el Río Santa María, reservas fundamentales de agua para nuestras yungas.

Ley de glaciares y su reforma

La Ley de Glaciares fue sancionada en 2010 en nuestro país, su objetivo es la protección periglaciar y de todos los glaciares como reserva estratégica de agua. Esta normativa tiene los siguientes ejes: la definición de estos espacios, su protección integral, la prohibición de proyectos de minería, la extracción de hidrocarburos, y la creación del Inventario Nacional de Glaciares a cargo del IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales), para monitorearlos.

La reforma que propone el gobierno nacional elimina la protección de manera automática, porque solo quedarán a resguardo aquellos glaciares que son relevantes para la función hídrica, desconociendo sus funciones climáticas, científicas, culturales y paisajísticas.

En segundo lugar, ponen en peligro el rol del IANIGLA y, consecuentemente, el inventario nacional de glaciares, porque cada provincia tendrá la potestad de incluir o excluirlos según su propio criterio.

Finalmente, se eliminan las prohibiciones que hoy impiden la minería y otras actividades extractivas en glaciares y ambientes periglaciares. Para su habilitación, las autorizaciones estarán a cargo de un informe de impacto ambiental evaluado por las propias provincias.

Arturo Andrés Cuello, abogado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT, docente investigador, voluntario del equipo de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) en ANDHES (Abogadas y Abogados del NOA en Derechos Humanos y Estudios Sociales), y coordinador de Jóvenes por el Clima, en conversación con la revista Zoom expresó su preocupación y su perspectiva frente a las políticas nacionales que avasallan el bienestar de estos espacios naturales. La Reforma a la Ley de Glaciares atenta contra el piso mínimo de protección ambiental que se encuentra resguardado por la Constitución Nacional en su artículo 41, es decir que genera una regresión directa en materia ambiental. En el caso de nuestra provincia, que comparte cuerpos de agua con Catamarca, los cuales nutren al Salí Dulce, su explotación generaría una alteración en Santiago del Estero y Córdoba, que si bien no tendría actividad minera se verían modificados por el curso de agua. Desregular esos cursos de agua en esas zonas —potencialmente mineras— afectará a más de 16 provincias.

A partir de esta nueva ley se deberá justificar la relevancia hídrica, lo cual es arbitrario, porque serán las provincias las que tengan esa capacidad técnica. En lo que respecta a la producción, la minería no representa en nuestro país un gran porcentaje en materia de desarrollo económico, sin embargo, el estrés hídrico que causa en los ecosistemas de las provincias de Jujuy, Catamarca, y Salta, no se resignifica en empleos reales (36.000 puestos de trabajo) que influya en el crecimiento directo del país, en contraposición del país vecino de Chile que tiene aproximadamente 600.000 personas con empleo formal en esta actividad. Tampoco existe un impacto en las economías locales porque con las importaciones ingresa la materia prima, y están desapareciendo las pocas empresas que buscaban generar este desarrollo como, por ejemplo, YPF Litio. Sin la elaboración de la materia prima en nuestro país, perdemos el valor agregado en la cadena de producción.

La audiencia sin participación ciudadana

En el marco de la reforma de la Ley de Glaciares se habilitó una audiencia pública en el Senado de la Nación en la se inscribieron más de 106.000 personas para intervenir frente a este nuevo embate del gobierno nacional. Sin embargo, solo pudieron participar un poco más de 200 personas.

Arturo, explica que el nivel de participación social alcanzó el tres por ciento de la población de argentina, “desde nuestro espacio, denunciamos arbitrariedad de la audiencia pública porque solo se destinaron dos días para este proceso (un día presencial y otro virtual), con cuatro minutos por expositor, sin discriminar si era un constitucionalista, un especialista en el tema, un experto en el Conicet, o el representante de una minera”. Cabe resaltar que los argumentos en favor de la reforma estuvieron acompañados por representantes de las mineras, o de funcionarios provinciales donde se explota la minería.

Es necesario potenciar un capital científico para respaldar a la industria nacional, el desfinanciamiento de la ciencia, la fuga de los científicos que regresaron al país con el Pograma Raíces,[2] demuestra que existe un plan que busca privilegiar los intereses mezquinos de grupos de poder concentrados. Estas modificaciones y desregulaciones estaban planificadas. Inmediatamente después de la reforma de la Ley de Glaciares, se aprobó la nueva ley de inviolabilidad de la propiedad privada que afecta directamente a los regímenes de las Leyes de Integración Socio-urbana, de Manejo del Fuego, y de Tierras.

La crisis de la representatividad se manifiesta en el Congreso que no representa a quienes los votaron, sino al gobierno nacional. El ejemplo que ilustra este accionar es el caso del senador Luis Juez, que votó a favor de la creación de la Ley de Glaciares en 2010, en tanto que ahora, hizo lo propio, pero en contra. Por otra parte, existen presiones que buscan el alineamiento de los diputados o senadores a los requerimientos del Ejecutivo nacional. En abril de 2026, el gobierno nacional argentino transfirió aproximadamente $ 47.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y fondos adicionales a provincias, coincidiendo con el debate y aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares en el Congreso. Luego de la llegada de esos fondos a Tucumán, hubo una reunión del gobernador Jaldo con sus senadores y votaron a favor de lo dispuesto por el gobierno nacional.

Cuello destaca que “se presentaron tres causas en contra de la inconstitucionalidad de la Ley, es la oportunidad de la Corte para resolver este tema, si no llegaremos a tribunales internacionales, porque esta normativa deja un precedente muy grave. Gran parte de la sociedad estuvo en contra de esta ley y pasó con amplia mayoría, en ambas Cámaras, entonces hay un despertar y contradicciones que no tiene un eco en los representantes”, cerró el referente de Jóvenes por el Clima.

Salvar la naturaleza

Según el gobierno nacional el objetivo de rematar parte de nuestro patrimonio es atraer inversiones, aunque sin garantías para la protección medio ambiental, en un contexto de permanente cambio climático. Permitir la explotación hidrocarburífera y la minería afectarán de forma directa el hielo y la calidad del agua. Son miles de personas, biodiversidades, animales, y comunidades que se abastecen de estas fuentes de agua durante etapas de sequías prolongadas.

Estas reservas son los “bancos” de agua dulce de nuestro planeta, los “ahorros” más importantes para la supervivencia de los seres humanos, teniendo en cuenta la voracidad del cambio climático y cómo afecta al mundo. Salvar a la naturaleza es salvarnos, es poner en un “plazo fijo” la vida de cada uno de nuestros seres queridos, garantizar un mañana, que nuestros hijos y nietos tengan la posibilidad de conocer los mismos paisajes que nosotros, de asombrarse con la majestuosidad de la diversidad de especies que habitan la faz de esta tierra, que cariñosamente la llamamos “nuestro hogar”.


[1] https://medios.unne.edu.ar/2025/08/19/cambio-climatico-en-10-anos-los-glaciares-disminuyeron-un-17-en-el-noroeste/

[2] El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación relanzó el Programa Red de Argentinos/as Investigadores/as y Científicos/as, Tecnólogos/as en el Exterior (RAICES). Declarada política de Estado (ley 26421), el programa busca, entre otros propósitos, incentivar el retorno de los/as investigadores/as argentinos/as que residen en el exterior y vincular a redes de científicos/a argentinos/as que viven en el exterior con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. https://www.conicet.gov.ar/se-relanzo-el-programa-raices/

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