“Hay que cortar las alas al Cóndor”

El Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se colmó de afecto y admiración para recibir al Dr. Martin Almada, premio Nóbel Alternativo de la Paz 2002 y descubridor de los archivos del terror de la dictadura de Strossner.

Educador, sindicalista, defensor de los derechos humanos. Su trayectoria tan extensa, como rica en acontecimientos, estuvo presente en cada orador, que salpicaba su intervención con algún recuerdo común, ya sea sobre las luchas compartidas, como por la admiración hacia el luchador paraguayo.

El general Juan Jaime Cesio, víctima del “Plan Cóndor”, pergeñado para la coordinación regional de las dictaduras del Cono Sur contra los opositores políticos de la región, destacó el valor de la militancia por la vida y los derechos humanos.

El diputado Diego Kravetz, al hacer entrega de la medalla y el diploma conferidos por la legislatura al declararlo “Huésped de honor de la Ciudad Autónoma De Buenos Aires”, señaló su admiración personal por el coraje cívico del Dr. Almada, dando valor e importancia histórica al descubrimiento de los archivos que permiten hoy juzgar y encarcelar a los genocidas de Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina.

La iniciativa de la distinción a Martín Almada fue promovida por el presidente del bloque Frente para la Victoria de la Legislatura porteña, reconociendo una trayectoria de lucha, además de la política de ataque frontal a la impunidad en consonancia con los tiempos que se viven en la Argentina. Kravetz y Almada presidieron la mesa junto a Alba Lanzilotto, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el embajador de Suiza ante el gobierno de Venezuela, Walter Suter, el general Cesio, Carlos Benítez, director de Causa Popular y el abogado querellante contra Miguel Etchecolatz, Alejos Ramos Padilla.

El Nóbel Alternativo de la Paz agradeció en nombre de los miles de desaparecidos y presos políticos la distinción.
En uno de los pasajes de su alocución mencionó que el “cóndor sigue volando y hay que cortale las alas”. “No sé si el peor terrorista es Osama Bin Laden, pero Henry Kissinger sí lo es”, señaló Almada al acusar al ex diplomático norteamericano de haber organizado la denominada Operación Cóndor, un plan sistemático de «desaparición» de opositores dirigido a «combatir el comunismo» en Latinoamérica.

“Archivos del Terror” documentan abusos de dictaduras sudamericanas

El octavo piso de la sede del poder judicial paraguayo alberga uno de los centros de documentación más valiosos de la región, denominado “Archivos del Terror”, que contiene cinco toneladas de fichas, fotografías y libros. Contiene los documentos secretos de la policía represiva del fallecido Alfredo Stroessner, el general que gobernó Paraguay durante más de tres décadas, y deja al descubierto la Operación Cóndor de represión sincronizada en las dictaduras sudamericanas.

Basado en sus propias investigaciones, Almada logró dar con los indicios que lo condujeron, el 22 de diciembre de 1992, al descubrimiento del archivo, escondido en una lejana dependencia policial de Lambaré, en las afueras de Asunción. A su solicitud, el Juez del Crimen, José Agustín Fernández, allanó el lugar en un operativo judicial que tuvo como principal apoyo la presencia de la prensa nacional e internacional.

Como consecuencia del descubrimiento, se halló varias toneladas de documentación policial, probatoria de las violaciones de DDHH en el Paraguay y salieron otros en la capital y en el interior del país. Inmediatamente después de lo ocurrido, Martín Almada inició gestiones ante la representación de las Naciones Unidas en el Paraguay, para lograr asistencia técnica y protección para el archivo.

En el registro de unas 700.000 páginas figuran informes confidenciales, peticiones de antecedentes y de búsqueda de ciudadanos argentinos, brasileños, uruguayos, chilenos y bolivianos, además de listas de exiliados de cientos de paraguayos. También aparecen los nombres de decenas de informantes conocidos como ‘pyragues’, palabra que en lengua guaraní significa espía o delator.

Unas 10.000 fotografías de perseguidos políticos y desaparecidos complementan la colección de escritos relacionados con actividades del comunismo internacional, que los gobiernos militares de la región decían combatir.

Un manual de ingeniería titulado ‘El Hormigón Armado’ ocupa un lugar entre decenas de libros prohibidos que eran confiscados tomando en cuenta palabras clave como ‘Fidel’, ‘revolución’ o ‘armas’. Los archivos fueron digitalizados para asegurar su conservación y son de acceso libre al público.

Nacimiento del Cóndor

El archivo registra la fundación de la Operación Cóndor con la convocatoria del entonces jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile, Manuel Contreras, conocido como Cóndor I, a sus homólogos de la región, para un primer encuentro en Santiago.

Visitado por investigadores de varios puntos del planeta, algunos de los documentos cobraron especial importancia cuando el juez español Baltasar Garzón solicitó copias para respaldar un proceso judicial contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet en 1998.

Los responsables del archivo enviaron a Garzón unas 1.300 páginas con documentación que involucraban de un modo u otro al general chileno y otros mandatarios de facto de la época en delitos contra los derechos humanos.

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