Rio Turbio: En recuerdo de Silverio Méndez

Entre los 14 compañeros mineros atrapados dentro del Yacimiento a la altura
del marchante 22 donde se produjo el derrumbe, se encuentra Silverio
MENDEZ. Silverio es Jujeño y al decir de otros como él, «…he nacido entre las
piedras, doctor», se enorgullecía del mojón inicial de su origen humilde,
qué digo…humilde.

Por Dino Zaffrani (ex abogado de la Seccional ATE Río Turbio y amigo de Silverio )

Silverio fue el Secretario adjunto de la Secc. ATE Río Turbio desde 1999 al 2003, disidente del ATE Degenarista, pero ha estado en todas, como militante, como delegado, dirigente combativo y hasta hoy 15 de Junio como simple trabajador en uno de los turnos que ingresaron a mina. El último turno de Silverio y sus 13 compañeros.

Las peleó todas, encabezando asambleas, juntando firmas, marchando a Río Gallegos para reclamar ante casa de Gobierno por cada reivindicación y cada promesa incumplida.-
Oponiéndose a la entrega del Yacimiento al concesionario Taselli en 1994, en la toma de la mina aquel año y en las
posteriores para que se fuera, exigiendo el cumplimiento del pliego de bases y condiciones que jamás cumplió ante la cómplice mirada del gobierno, que nunca lo controló como era su obligación.

Silverio no hablaba al bulto, lo hacía uno por uno convenciendo a cada compañero y a fuerza de perseverancia se había ganado el respeto entrañable de todos.

Silverio deja compañera e hijos como el resto de los trabajadores que han quedado atrapados.

No han muerto por accidente, ni por autocombustión de los gases dentro de la mina. Han dejado sus vidas de laburantes desconocidos por la desidia y complicidad de los gobernantes que antes eran menemistas y hoy progresistas.

Porque durante la década pasada no hubo control a la voracidad del concesionario palo blanco de la Fatlyf, hoy trenes Metropolitanos, que no invirtió un miserable mango en seguridad, porque la mina como antes del 2002 hasta hoy, no tenía seguridad, igual que en las épocas de Taselli.

Porque el Estado se ocupaba simplemente del pago de sueldos.

A Silverio y sus compañeros los mataron por trabajar. Porque los hacían trabajar a la qué me importa.

En una asamblea reciente Silverio trató al entonces interventor Arnold de «negrero», reclamándole con pasión por estas cosas pequeñas como la seguridad y la falta de inversión y el peligro de trabajar en una mina que
estaba literalmente parada, en riesgo permanente.

Chiquito Arnold, un tipo de honor, prefirió en vez de ocuparse de estas cosas de laburantes, en ir a contratar a un abogado para querellar a Silverio por calumnias e injurias. Y como si esto fuera poco -como dicen en
los colectivos los vendedores ambulantes- le reclamó $ 50.000 de indemnización por daño moral. A un trabajador reclamarle $ 50.000, …vaya honor.

Me tocó defender a Silverio, cuando debería ser al revés. Finalmente Arnold desistió de la querella, tal vez en conocimiento de que en Santa Cruz le devuelven el dinero de tasa de justicia al desistirla, como ocurrió con el
entonces Gobernador -hoy Presidente- cuando me reclamara $ 1.000.000 por acusarlo de complicidad con Taselli al permitirle que vaciara la empresa que hoy se llevó puesto a mi amigo Silverio.

Arnold y otros, antes menemistas, después Duhaldistas, hoy «progres», es actualmente el Vicepresidente del Bloque Justicialista de la Cámara de Diputados de la Nación y ha venido a Turbio a derramar lágrimas de cocodrilo. Los compañeros y mi amigo Silverio no ocupan ninguna banca ni
juran por nada, solo el polvo, el monóxido implacable y la bronca le hacen compañía en el fondo de la tierra y las piedras, de donde vino.

La muerte de Silverio no figura en la tele que se ocupa de la liberación de Cristian, Taselli sigue al frente de Trenes Metropolitanos que cobró
subsidios del Secretario de Transportes Jaime que no le rescinde el contrato no obstante haber vaciado y no invertido en seguridad en la mina, que hoy se llevó puesto a mi amigo.

Pero la muerte de Silverio es un grito de vida y un dedo acusador a estos cachivaches que simulan estar haciendo historia y a la hora de los bifes rajarán en polvorosa.

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