El escritor y académico estadounidense Jonathan Taplin (1) propone comprender el papel de cuatro multimillonarios muy poderosos —Elon Musk, Peter Thiel, Mark Zuckerberg y Marc Andreessen— en la creación de un mundo donde “nada es cierto y todo es espectáculo”. En su libro El fin de la realidad, publicado por UNDAV Ediciones y Punto de Encuentro, denomina a estos tecnócratas como los “cuatro jinetes del apocalipsis tecnocrático”.
El autor reconoce la influencia que ha tenido el movimiento fundado en la década del 30 por el abuelo de Elon Musk, Joshua Haldeman, sobre estos megamillonarios. Los tecnócratas del presente constituirían una especie de entrelazado directivo donde cada uno invierte y se sienta en los tableros de las otras empresas en el contexto de Silicon Valley.
Jonathan Taplin llega a Buenos Aires para presentar esta obra en el mejor escenario posible para ello: la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En la previa, esta conversación.
En El fin de la realidad, afirmás que Musk, Andreessen, Thiel y Zuckerberg están utilizando su inmensa riqueza para impulsar un mundo de distracción y escapismo, donde la realidad compartida se desvanece y la verdad es sustituida por el espectáculo. ¿Cuál dirías que es hoy el “futuro de fantasía” que intentan venderle a la sociedad, y cuáles son los peligros actuales?
Desde que escribí el libro, gran parte de la fantasía ha comenzado a desmoronarse. La idea de Zuckerberg de que las personas pasarían todo su tiempo libre y gran parte de su tiempo laboral usando su casco de realidad virtual y viviendo en el metaverso de Facebook fracasó tras la inversión de decenas de miles de millones de dólares. La canceló. El sueño de Peter Thiel de vivir eternamente no se hará realidad. Musk aún podría convencer a Trump de que le diera veinte mil millones de dólares para enviar un cohete a Marte, pero puedo asegurar que nadie habitará colonias en Marte en el futuro. Sin embargo, todos han pasado a nuevas fantasías, como la guerra sin bajas humanas. Musk, Andreessen y Thiel están creando armas autónomas que toman la decisión de matar sin intervención humana: robots asesinos. Esto debe detenerse y, al menos, el director ejecutivo de Anthropic lo está afirmando.
En tu trabajo enfatizas en figuras como Thiel, Musk, Zuckerberg y Andreessen: ¿Qué características crees que los conectan en esta influencia desproporcionada?
Son libertarios radicales y creen que la tecnología puede resolver cualquier problema. Son antihumanitarios y, entre otras cosas, están logrando destruir cualquier noción de arte y cultura que aún exista. Creen que sus miles de millones los aíslan de la realidad de la vida tal como la vivimos la mayoría. Viven bajo un código de conducta diferente.
El «futuro fantasma o ilusorio» que mencionás en el libro no es un concepto abstracto sino una realidad que se está construyendo activamente ¿este funciona como un motor real de cambio político y económico o es más bien una operación ideológica?
El futuro ficticio (como las criptomonedas) no es más que una estafa para saquear el erario público y enriquecerse. Basta con ver los miles de millones que la familia Trump ha ganado con su estafa de las stablecoins en tan solo 16 meses, para comprender que se trata de un verdadero desfalco.
Claro: ¿Y cómo ves la relación entre estos proyectos tecnológicos y la erosión de la confianza en las instituciones democráticas, particularmente en el uso de plataformas de medios sociales para moldear narrativas políticas?
Thiel ha afirmado que democracia y libertad son incompatibles. Como todos los libertarios, creen que la libertad, y no la comunidad ni la solidaridad, es la virtud fundamental. Si eso implica eliminar la democracia, que así sea. Uno de sus principales filósofos, Curtis Yarvin (2), cree en la monarquía. Donald Trump también.
A propósito de Thiel, se lo ha visto influenciando políticas públicas y figuras políticas en Estados Unidos (incluyendo su relación histórica con el vicepresidente J.D. Vance). ¿Qué tipo de objetivos —políticos, ideológicos o económicos— creés que pueden estar detrás de su visita a Argentina?
Creo que Thiel está dispuesto a ayudar a Milei a construir un estado de seguridad donde las herramientas de IA que Palantir ha desarrollado para patrullar la inmigración estadounidense puedan aplicarse para garantizar el cumplimiento del régimen por parte de los ciudadanos argentinos. La vigilancia masiva a gran escala mediante reconocimiento facial y bases de datos gubernamentales solo puede lograrse con IA. Su presencia representa un intento consciente de exportar modelos tecnológicos, financieros o políticos de Silicon Valley. Es su modelo de negocio. Si la familia de Bolsonaro regresa al poder en Brasil, esa será la siguiente parada en el itinerario de Thiel.

Sobre el Manifiesto Palantir (3)
El Manifiesto resume una visión en la que la industria tecnológica tendría un “deber moral” hacia la defensa nacional y critica el pluralismo cultural tradicional. ¿Lo ves como una estrategia retórica para legitimar un rol político más fuerte de las corporaciones tecnológicas, o como una ideología con implicancias reales peligrosas?
El Manifiesto Palantir no es más que una expresión de neofascismo. Podría haber sido escrito por el director ejecutivo de Krupp en la Alemania de 1935. Hay quienes afirman que la “era de la disuasión nuclear ha terminado” y que el futuro de la seguridad global depende de inteligencia artificial y del “software como hard power”. Como decía respecto de la guerra dirigida por IA autónoma, la idea de que Trump pueda invadir cualquier país usando drones y robots asesinos resulta muy atractiva para nuestros nuevos imperialistas. El hecho de que Trump amenazara con destruir una de las civilizaciones más antiguas del mundo debería servir de advertencia. Esta gente no es astuta, simplemente está loca.
Algunos puntos del manifiesto han sido interpretados como una declaración de valores jerárquicos entre culturas, algo que algunos críticos han calificado incluso de tecnofascista. ¿Crees que este tipo de lenguaje puede influenciar cómo se diseñan sistemas de IA y algoritmos que afectan poblaciones enteras? ¿Y qué significa esto para sociedades diversas como la argentina?
Los investigadores han señalado que Musk ha entrenado su modelo de IA Grok para que refleje una perspectiva tecnofascista. Aún está por verse si Meta y Google seguirán su ejemplo. Quiero ser claro en esto: la democracia no les importa a estos hombres. Todos aspiran a convertirse en trillonarios. Musk podría lograrlo en los próximos meses con la salida a bolsa de SpaceX. Si podrá mantener el entusiasmo a largo plazo es otra cuestión. La relación precio-beneficio de Tesla es de 358. La de Apple es de 33. Apple es una empresa extraordinariamente rentable. Tesla no lo es. Pero Musk es el mayor promotor desde que P.T. Barnum inventó el circo.
Frente a propuestas como el fuerte papel de IA en defensa y en decisiones de Estado, ¿qué tipo de marcos éticos o regulatorios urgentes deberían existir para equilibrar innovación y derechos civiles?
Todos los países deben gravar a las grandes tecnológicas para crear un fondo soberano que apoye a todos los trabajadores que perderán sus empleos en los próximos cinco años. Amodei, de Anthropic, sugiere un impuesto del 3% sobre los ingresos brutos. Esto es un comienzo. Las grandes tecnológicas deben dejar de escudarse en el uso legítimo y pagar a los creadores por el contenido que utilizan para entrenar sus modelos.
¿Cómo podemos construir una narrativa pública que no dependa de discursos mercantilizados o de promesas tecno-utópicas y que, en cambio, priorice problemas reales (pobreza, desigualdad, cambio climático)?
La legislatura del Estado de Maine aprobó una ley que detiene la construcción de nuevos centros de datos. Aunque el gobernador vetó el proyecto de ley, fue una señal de la creciente resistencia pública a las grandes empresas tecnológicas. Los teléfonos inteligentes están prohibidos en las escuelas de California. Pequeñas medidas acumuladas pueden marcar la diferencia.
Provienes de la academia y de la industria cultural: ¿qué papel creés que deben jugar intelectuales, educadores y medios para contrarrestar visiones hiper elitistas del futuro?
Creo que es fundamental construir una contracultura. No perdamos de vista que eso contribuyó de manera decisiva a la aprobación de las leyes de derechos civiles y a detener la guerra de Vietnam en la década de 1960. Podemos hacerlo de nuevo. Sobre este tema escribí un ensayo sobre el tema, publicado en la revista Rolling Stone (4).
¿Ves a Trump como el último estertor de algo que ya agonizaba? ¿Podría ser esta etapa una fase de transición caótica hacia el nacimiento de un nuevo orden dominado por el complejo militar-industrial digital de Silicon Valley?
Es difícil decirlo mejor que como lo escribió el filósofo italiano Gramsci: «Lo viejo muere y lo nuevo lucha por nacer. En este interregno aparecen muchos síntomas mórbidos». Vivimos en un interregno. Trump quiere regresar a la década de 1950. Eso no va a suceder.
Para finalizar, esta destrucción de la estructura energética global, ¿podría poner en peligro el desarrollo y el funcionamiento futuros de tecnologías que requieren enormes cantidades de energía, como la IA?
China lidera el camino hacia un futuro energético sostenible. Estados Unidos se está quedando atrás. Muchos países recurrirán a China en busca de innovación. Creo que es por allí que tenemos que buscar la respuesta a esta pregunta.
Taplin en Argentina
Viernes 8 de mayo, 14:30 horas | Presentación del libro El fin de la realidad. Jonathan Taplin, Jorge Calzoni (Rector UNDAV) y Jorge Zaccagnini. Sala: Alejandra Pizarnik · Pabellón Amarillo
Feria del Libro | Domingo 10 de mayo, 16:00 horas
Jonathan Taplin firma ejemplares de su libro en el stand 308 de Punto de Encuentro en el Pabellón Azul
Feria del Libro | Domingo 10 de mayo, 17:00 horas
Debate de fin de la Feria: ¿Quiénes somos después de la IA?
Participan: Tomás Balmaceda, Flavia Costa, Lucía Puenzo y Darío Sztajnszrajber, con palabras de Jonathan Taplin Coordina: Patricia Kolesnicov. Sala: Victoria Ocampo · Pabellón Blanco
- Jonathan Taplin es un escritor, productor de cine y académico estadounidense. Nació en Cleveland, Ohio, y reside en Los Ángeles desde 1973. Se graduó en Princeton y es director Emérito del Laboratorio de Innovación Annenberg (Universidad del Sur de California). Preside el Consejo de Administración de la American Music Foundation. Taplin fue productor de conciertos de Bob Dylan y The Band. Produjo el primer largometraje importante de Martin Scorsese. Entre 1974 y 1996, produjo 26 horas de documentales para televisión (incluidos The Prize y Cadillac Desert para el Servicio Público de Radiodifusión) y doce largometrajes, entre ellos The Last Waltz, Until the End of the World, Under Fire y To Die For. Sus películas fueron nominadas a los Premios Oscar y a los Globos de Oro, y seleccionadas para el Festival de Cannes en seis ocasiones.
- Curtis Guy Yarvin (también conocido por el seudónimo Mencius Moldbug), es un bloguero estadounidense de extrema derecha. Sus ideas se asocian a menudo con la derecha alternativa. De 2007 a 2014, fue autor de un blog llamado «Unqualified Reservations» (Reservas no cualificadas), en el que sostenía que la democracia estadounidense es un experimento fallido y debería ser sustituida por una monarquía o un gobierno corporativo. Es conocido por desarrollar las ideas antiigualitarias de la ilustración oscura.
- Manifiesto de Palantir para la dominación. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/
- Taplin, J. (2026): «Can the Counterculture Rise Again? Artists have always led resistance in America — until Trump and the technocracy took over», enero 20, revista Rolling Stone. Disponible en: https://www.rollingstone.com/politics/political-commentary/how-trump-big-tech-killed-counterculture-1235500716/
