C. E. Feiling, a contrapelo

ARCHIVO | El Fondo C. E. Feiling de la Biblioteca Nacional reúne manuscritos, apuntes y materiales de trabajo que permiten explorar las ideas del autor sobre la literatura, el terror y la crítica.

Los borradores, los apuntes y las versiones preliminares de los textos publicados no integran las bibliografías de escritores. Por lo menos hasta hace poco, porque la revaloración actual de los archivos como lugar “en donde y desde donde se produce la escritura”, según la definición de Claudia Rosa, abre la lectura de los materiales y los vincula con el producto de un trabajo que se deja al modo de un testamento para que otros lo continúen y exploren sus posibilidades. El fondo C. E. Feiling, que alberga la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, configura ese marco para redescubrir a un autor clave de la literatura argentina contemporánea.

                  C. E. Feiling (Rosario, 1961 – Buenos Aires, 1997) publicó las novelas El agua electrizada (policial, 1992), El poeta nacional (aventuras, 1993) y El mal menor (terror, 1996) y un libro de poemas, Amor a Roma (1997). Después de su muerte, aparecieron Con toda intención (2005), una selección de su abundante producción crítica para diarios y revistas, y Los cuatro elementos (2007), reedición de su narrativa con el agregado del primer capítulo de La tierra esmeralda, una novela inconclusa.

                  El revés de esa obra visible se encuentra en el Fondo Feiling, donado por Gabriela Esquivada en 2023 y al resguardo de la Sección Archivos y Colecciones de la Biblioteca Nacional:  agendas, documentación  personal, originales de libros y artículos en papel y en soporte digital, correspondencia, manuscritos de escritores amigos (poemas de Luis Chitarroni, por ejemplo), traducciones inéditas de poesía de lengua inglesa, programas de cursos y conferencias en distintas instituciones, apuntes sobre los géneros literarios y anotaciones para un libro de cuentos.

            Feiling también conservó los recortes de sus propias publicaciones en medios gráficos y de las reseñas sobre sus libros, prolijamente compilados y pegados en hojas en blanco. Incluso de los comentarios negativos, como uno publicado por la revista V de Vian, o de menciones al pasar por parte de otros escritores, como subraya en una entrevista a Mempo Giardinelli, lo que da cuenta de la atención que prestó al modo en que era recibido en el ambiente. Entre otras notas se encuentra “Y mañana serán Borges”, una entrevista de Laura Haimovichi para la revista Gente (1992) que reunió a los narradores de la revista Babel y de la colección Biblioteca del Sur de Planeta, protagonistas de un fugaz antagonismo en la época. Feiling contribuyó a esa polémica con “El día de San Cayetano”, un artículo demoledor sobre Una sombra ya pronto serás, la novela de Osvaldo Soriano.

            Gabriela Esquivada incorporó al archivo material sobre Con toda intención y textos de escritores (Fogwill, Eduardo Grüner, Guillermo Saavedra, entre otros) para un número homenaje de Radar del 27 de julio de 1997, que en su mayoría quedaron inéditos por razones de espacio en ese suplemento. También hay piezas sueltas, pero que retratan al autor: su receta para preparar curry de hortalizas; los recortes de notas periodísticas sobre el suicidio de una pintora en Plaza Francia; la comunicación del Liceo Naval Militar Almirante Brown, donde cursó la secundaria, sobre una sanción que impide la salida de fin de semana del cadete Feiling.

            El cuaderno con los apuntes de Feiling para el curso Terror después del terror, que dictó en el Centro Cultural Ricardo Rojas entre octubre y noviembre de 1996, despliega su reflexión sobre el género y la concepción de El mal menor. “Terror: relato que pretende, entre otras cosas, producir miedo en el lector mediante la intervención decisiva en su trama de elementos sobrenaturales”, anota en una definición inicial; también escribe, y se repite a sí mismo, que el género debe ser analizado en doble sentido, como tipo discursivo y como identidad o elección sexual.

            Con la escritura de El mal menor y el desarrollo del curso en el Rojas, Feiling profundiza en otro rasgo particular de su comprensión del género, la asociación entre el terror y la pornografía: “Como ella, el terror busca producir un efecto específico sobre el público y, como ella, suele colocar a las mujeres en el lugar de víctimas de la mirada del hombre”. En un texto a propósito de la novela, comenta que su primera experiencia con el género fue hacia 1966 o 1967 cuando la madre lo llevó a ver Flipper a un cine de Rosario; en un intervalo, “por error, falta de sensibilidad o en un arrebato genial de odio hacia los niños” el proyectorista exhibió el tráiler de una película de zombies que provocó “los chillidos del público infantil y las protestas de los adultos” y pesadillas durante seis meses al niño Feiling.

                  Las notas para Terror después del terror exponen por otra parte una lectura del género feminista y en clave de clase y de raza: Feiling resalta los modos en que la opresión de las mujeres, la homofobia y el racismo atraviesan la literatura. El programa del curso va de la novela gótica al cine de la segunda mitad del siglo XX y esos temas surgen en sus anotaciones sobre El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson: “Fábula del pánico homosexual de fin de siglo, descubrimiento y resistencia de una identidad homosexual (biografía de Stevenson). El relato de terror de fines del siglo XIX trata sobre las fronteras y los límites (como el de fines del siglo XX), sobre el hecho de que estos límites (entre sexos, entre pueblos, entre clases) no son naturales ni inamovibles”. Feiling deriva de esta observación otra definición del género: el miedo no solo responde a un fenómeno sobrenatural sino a lo sobre natural, la revelación de que esas fronteras  son ideológicas.

            “¿Qué tiene de particular Lovecraft? —se pregunta Feiling en otro apunte para el curso— Como Poe, condensa terrores pasados y anticipa los venideros. Como Faulkner, pero esta vez por influjo del fantasy, crea una geografía y una historia”. También propone “un recorrido de los highlights raciales, que culminan con el terror por ser uno de ellos (leyes raciales de Nuremberg, 1935)”, subraya que la sanción de la enmienda Labouchére (la penalización de la homosexualidad en el Reino Unido) coincidió con la publicación del libro de Stevenson y se previene: “Ojo con las interpretaciones apresuradas: Zola, que defiende a Dreyfuss, también escribe panfletos antifeministas”.

A contrapelo

Otro cuaderno registra los apuntes para el curso Nuevas tendencias en la literatura británica, dictado en 1994 en la Asociación Argentina de Cultura Inglesa. El programa incluye entre otros capítulos “La literatura escrita por mujeres. De las damas dignas a las jóvenes indignadas”, con textos de A. S. Byatt, Fay Weldon, Ann Bilson, Ursula Owen, Hilary Mantel y Esther Freud en la bibliografía. Feiling desarrolla un sistema de anotaciones en páginas enfrentadas, donde las impares están redactadas en azul y corresponden al contenido de la clase y las pares, en rojo, son complementarias: “Disculpas porque esperaba que fuese un curso chico. Las dos primeras clases, entonces, tendrán bastante de conferencia (…) Más disculpas: por no haber enseñado literatura, por comportarme como un lector / escritor cuyo ideal de crítica es la periodística”.

                  Feiling trabaja en ese caso sobre un conjunto que ya conoció como profesor en la Universidad de Nottingham (hasta 1989, cuando regresó a la Argentina con el plan de dedicarse a la escritura) y entre sus influencias se destaca Cultura e imperialismo, de Edward Said. “En el lapso que va de Austen a Conrad y Kipling, el imperio se transforma en “la” realidad para los escritores británicos -anota-. Verlo en Heart of Darkness (la novela de Joseph Conrad) (…) Vivimos en un mundo que no es solo el de las mercancías sino el de las representaciones. La cultura no es otra cosa que producción, circulación, historia e interpretación de representaciones. A menos que uno crea que la esfera cultural y la sociopolítica están completamente separadas, leer el componente político de las representaciones no solo es necesario sino inevitable”.

                  Una libreta cuadrada de mano registra por otra parte apuntes para un libro de cuentos. La interpretación resulta difícil, porque Feiling consigna frases sueltas, relatos de sueños y consignas. No obstante, puede leerse parte del plan: “La idea, entonces, sería ir de la no ficción hasta lo más ficticio, atravesando diversos géneros (Calculando un promedio de veinte páginas por relato, quedaría  un libro de 120 páginas). Un relato, quizá, sobre Amadeo Jacques como daguerrotipista. Otro tipo Haggard, en África, pero con un personaje argentino”. Un cuento debía tratar “el genocidio de los negros en Argentina” y otro, más desarrollado en los apuntes, debía referir a un personaje criado en Belgrano, alumno del Belgrano Day School, hijo de padres separados pero no divorciados (“subrayar el catolicismo de la madre”) y vinculado a una casa del Opus Dei que sería “el centro del mal”, para lo cual se prescribía averiguar detalles. “¿Título posible para el libro? -se pregunta Feiling- Lord Cheseline (si no, relato con el cadete que se engomina con su propio semen)”.

                  Entre lasnotas para El agua electrizada, El mal menor, La Tierra Esmeralda y Hache minúscula –“un proyecto que no prosperó”, aclaración manuscrita que sería de Esquivada- se encuentra el original de “¿Por qué escribo tan mal?”, una especie de arte poética. Feiling se pronuncia entonces contra “la historia oficial, la que hoy en día gravita sobre los escritores argentinos contemporáneos” y la remite a la recuperación democrática y la influencia de Ricardo Piglia y Beatriz Sarlo: “Tengo toda la intención de seguir escribiendo mal, vale decir a contrapelo de la versión dominante de la literatura argentina”, anuncia, y el desafío late en el archivo que reúne sus papeles.

El archivo está disponible para la consulta, previo acuerdo de cita con el Departamento de Archivos. Contacto: archivosycolecciones@bn.gob.ar

Agradecimientos: Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Departamento de Archivos.

Todas las imágenes del cuerpo de la nota fueron tomadas por Osvaldo Aguirre en el Fondo C. E. Feiling de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Píxel | Revista Zoom

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