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La campaña antiargentina y el mundo según Milei

Las redes sociales amplificaron una ola de falsas acusaciones contra la Argentina. ¿Fue un episodio aislado o el reflejo de la imagen que el gobierno de Milei construye del país ante el mundo? Por Demian Verduga

A la Argentina le tocó en esta ocasión probar uno de los rasgos del nuevo mundo que han creado las redes sociales. La denominada posverdad consiste en armar una mentira que a fuerza de repetición se transforma en algo cierto. No es algo novedoso para el ser humano. Así fue como los nazis construyeron la idea de que los judíos alemanes eran los culpables de la crisis económica de su país, fomentando el antisemitismo que ya existía en el corazón de Europa. 

Sobre la Selección Nacional y la Argentina en su conjunto se montó una campaña que comenzó con algún periodista diciendo que el país tenía un acuerdo con la FIFA para ganar el campeonato. Luego empezó a circular como interrogante por qué no había en el seleccionado jugadores con rasgos africanos, como si la Argentina tuviera una especie de apartheid al estilo de Sudáfrica o leyes de segregación racial como tuvo Estados Unidos hasta el inicio de la década de 1970. Son asuntos que la Argentina resolvió un siglo antes que EE UU. 

Sin embargo, en la era de la posverdad lo importante no es el rigor histórico o entender por qué en la Argentina hay menos personas del fenotipo africano que en Brasil o Ecuador. El hecho de tener una Selección en la que no haya jugadores con esos rasgos es suficiente para construir la ilusión de un país racista. Analizar la historia de las migraciones argentinas, estudiar que desde el siglo XIX que no hay leyes de segregación, lleva más trabajo que mirar un partido de fútbol y decir: “Si no hay negros en el equipo deben ser racistas”. 

El presidente Javier Milei conoce a la perfección este mecanismo. Es una de las estrellas de la nueva derecha internacional que hace de la posverdad una metodología cotidiana.  Incluso durante el mundial su gobierno armó una fakenews sacando de contexto frases de algunos periodistas afines al kirchnerismo para sostener que ese espacio político “odiaba la Selección” y quería que pierda. 

Al país en su conjunto le tocó padecer una de estas operaciones, que logró incluso que aumentara el rechazo hacia una de las personas más queridas en el mundo que es Leonel Messi. 

Hay otros elementos para incorporar en el análisis de este proceso. Uno de ellos es el lugar internacional en que la política exterior de Milei está dejando a la Argentina. ¿A qué causas aparece asociado el país? ¿Cuál ha sido su posición en varios debates centrales en la ONU y otros foros? 

No se quiere sostener aquí que este sea el motor del rechazo reciente, que ciertamente está montado sobre asuntos más superficiales. Pero la política exterior mileísta es parte del mensaje y la imagen que el país proyecta hacia el resto del mundo. 

El antiwoke 

Entre las apariciones públicas a nivel internacional que dejaron una huella sobre la posición del gobierno argentino se destaca la de Milei en el Foro de Davos a principios del 2025. El presidente argentino viajó con la intención de dar un mensaje que lo pusiera en la vanguardia del discurso “antiwoke”. Esa batalla cultural, que tanto lo apasiona, contra la idea de que los seres humanos merecen las mismas posibilidades. En Davos, Milei dijo que las parejas del mismo sexo que adoptaban niños eran “pedófilos”. Para defender su posición citó un caso de abuso sexual que ocurrió en Georgia, Estados Unidos. Allí William y Zachary Zulock fueron condenados por abuso sexual infantil sistemático y producción de pornografía utilizando a sus dos hijos adoptivos. 

El presidente dejó afuera de su discurso los miles y miles de casos de abuso infantil que todos los años son cometidos en hogares formados por parejas heterosexuales. Se sabe que la mayoría de los casos de abuso sexual infantil son intrafamiliares en hogares de parejas heterosexuales. 

Unos meses antes del discurso de Davos, en noviembre de 2024, Argentina se destacó en la Asamblea de Naciones Unidas. Fue el único país que votó en contra de una resolución que instaba a intensificar los esfuerzos para prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas en el entorno digital. Ningún país del mundo votó en contra. Se abstuvieron, entre otros, Irán, Corea del Norte y Rusia. 

El argumento argentino para defender su posición fue que la resolución atentaba contra “la libertad de expresión” y que era “woke”.  Es decir: el mismo presidente que acusa a las parejas homosexuales de pedófilos luego vota en contra de que se intente erradicar la violencia contra las niñas en el ámbito digital. Resulta esquizofrénico. O quizás no. A lo mejor el hilo conductor es estar siempre en contra del más débil, aunque eso conlleve posiciones en apariencia contradictorias.  

Supremacista. 

El otro conflicto que divide a la opinión pública mundial es la acción militar del Estado de Israel en la Franja de Gaza. Se sabe que el accionar israelí produjo la destrucción de la Franja, con decenas de miles de muertos, cientos de miles de desplazados y una catástrofe humanitaria. 

El premier israelí, Benjamín Netanyahu, justifica su plan sosteniendo que es la respuesta necesaria para que no se repita el brutal ataque terrorista que sufrió Israel el 7 de octubre de 2023, perpetrado por Hamas, y que dejó casi 2000 muertos. 

La posición de Milei respecto al conflicto ha sido abandonar la tradicional posición argentina, de respaldar las resoluciones de la ONU que abogan por la formación de dos estados, y alinearse al proyecto supremacista de la extrema derecha israelí. Hay que aclarar que esa no es la posición de toda la sociedad israelí ni de toda su dirigencia política.

Este conflicto ha provocado rupturas y nuevas alianzas en todo el planeta. Figuras de la derecha europea, como la mandataria italiana Giorgia Meloni, condenaron el accionar de Israel. Meloni incluso respaldó sanciones económicas contra los bienes que producen los colonos israelíes que ocupan territorios en Cisjordania. Es un buen ejemplo de que en otras latitudes existen derechas pragmáticas que en los temas estratégicos pueden pararse en defensa del interés de su país y dejar el fundamentalismo. 

La posición de Milei sobre la masacre en Gaza y su insistencia con trasladar la embajada argentina a Jerusalem, que es un territorio todavía en disputa, dejó al país como uno de los principales aliados del proyecto supremacista de la extrema derecha israelí. Esa extrema derecha que utiliza el rechazo que varios países de Medio Oriente tienen contra la propia existencia del estado de Israel para justificar una acción militar que parece buscar el exterminio de los palestinos o su expulsión del territorio. 

Estos son algunos ejemplos de en qué lugar ubica a la Argentina la política exterior de Milei. Son posiciones que manchan la imagen de un país que en algún momento fue reconocido en el mundo entero por su política de derechos humanos, por haber sido el único que juzgó a sus propios militares por crímenes de lesa humanidad.  

¿Estos son los motivos de la campaña antiargentina en redes sociales durante el mundial? Por supuesto que no. Esa fue una oleada de fakenews contra la Selección y el país, pero estas posiciones ayudan a la música de fondo de esas mentiras.                 

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