Observar, escuchar, olfatear, anotar: los cuadernos y libretas se constituyen un poco en nuestro mundo cuando estamos fuera de casa.
Andar con lapicera en mano y sentir la textura del papel entre los dedos nos apega a la tierra nueva que descubrimos al caminar, al subir a un bus, al bajar las escaleras para ingresar a un metro, al ver arrancar un tren.
No hay video que hayas visto, recomendaciones que hayas escuchado, lista de lugares a visitar que hayas confeccionado que reduzcan esa adrenalina de la confrontación, por primera vez, con un sitio inexplorado, por más que ese territorio, en apariencia, resulte tan afín como puede suceder con Madrid para quien llega desde Buenos Aires.
El Museo del Prado.
El Reina Sofía.
La Biblioteca Nacional.
La Real Academia de Bellas Artes.
La librería de Traficantes de Sueños y su nuevo espacio de La Maliciosa.
La CNT. El Espacio Late.
Los proyectos comunicacionales El Salto Diario y Canal Red.
El barrio de las Letras. Embajadores. Lavapiés. La Gran Vía.
La Plaza Mayor. El Palacio Real. El Parque del Retiro.
El Palacio de Cibeles. El Matadero. La plaza de Tirso de Molina.
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Fines de marzo de 2026. Primeros días en Madrid. Algunas palabras clave a tener en cuenta. Renfe = tren, aunque en determinados tramos el recorrido es por túneles, como en el subte (= metro). Prestar atención; si no, seguro te perdés. ¿Cuánto se puede descender? Piso uno, dos, tres, cuatro… ¡cinco! Una escalera mecánica. Y otra. Y otra. Y otra más. La combinación es “cercanías”. Las “marquesinas” son las paradas de colectivos (“buses”). Los patios son “terrazas” y, el baño, “aseo”. “Alimentación” son los negocios equivalentes a kioscos. “Guay” es bueno y “chulo”, buenísimo. O eso creo. Me gusta más el rioplatense.
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Llevo en mis oídos la música más maravillosa, que son para mí –como para tantas, para tantos– las canciones de la Guerra Civil. Las que se popularizaron luego en el mundo entero a través de Chicho Sánchez Ferlosio o de Rolando Alarcón. El cancionero popular y los afiches de la Revolución Española marcaron generaciones enteras de militantes, de artistas y de intelectuales críticos, de estudiantes rebeldes y obreras y obreros insurrectos, así como los films Morir en Madrid, ¡Ay, Carmela! o Tierra y libertad. Federico García Lorca fusilado en Granada. Miguel Hernández muerto en una prisión de Alicante. ¡Cuánta historia! ¿Pero qué queda del siglo XX en el XXI? Por momentos parece que poco y nada.
La gran derrota del proyecto republicano no fue gratuita: el aniquilamiento a sangre y fuego (masacre de Guernica incluida) instauró 40 años de dictadura franquista y un proceso político posterior a la muerte del dictador atravesado por continuidades, sucesiones y pactos que recién en 2011, con la revuelta de los Indignados del 15M (15 de mayo), empieza a quedar un poco atrás.
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Pregunto a un transeúnte por el Mercado de San Fernando. El hombre va de buen humor, paseando con su familia. Me indica para dónde queda el lugar, me advierte que de noche hay que andar por allí “con más cuidado” y se refiere a esa parte de la ciudad como “Podemita”. Luego me explicarían que hay quienes le dicen así a la zona porque allí supo cosechar buena cantidad de votos y adhesión popular la fuerza política Podemos.
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Hay argentinas y argentinos por todos lados. También hay gente de Perú, de Venezuela, de muchos sitios de América Latina. Están quienes nacieron en España pero tienen padres que llegaron allí en el marco del exilio que provocaron las dictaduras del Plan Cóndor y quienes, nacidos y criados en Madrid u otros sitios del Estado español, pasaron algunos años de estadía en algún país latinoamericano.
Pasados unos días, la red de contactos se pone en marcha: Mario de la CNT me contacta con Daniel de la Fundación Anselmo Lorenzo, centro documental de la Confederación Nacional del Trabajo, donde también funciona en la actualidad una librería, que paso a visitar (la anarquista CNT fue una de las fuerzas milicianas más poderosas durante la guerra civil). También me doy una vuelta por la librería, editorial y espacio cultural Traficantes de Sueños, quienes a su vez me recomiendan ir a conocer a Josuele, de la librería Malaletra que funciona en el Centro Social La Villana, en el barrio de Vallecas. Descubro, asimismo, en el andar por la ciudad, un espacio al cual luego sería invitado especialmente: la Taberna Garibaldi, un bar militante situado en el corazón del popular barrio de Lavapiés.
Allí, en la Taberna Garibaldi, puedo ver al músico Alfonso Gardi, quien, junto con una pareja de músicos argentinos (Florencia Marconi y Joaquín Primerano), rinde tributo a la República con las canciones de su álbum Republicaremos. Gardi, además de cantautor, es periodista en Canal Red, a donde llego por Manuel Levín, periodista y militante de padre argentino. Pablo Elorduy me recibe en la redacción de El Salto Diario. En el Espacio Late conozco a Andrea, una argentina que vive transitoriamente en Madrid mientras lleva adelante parte de sus estudios, y me reencuentro con Ekaitz Cancela, editor vasco de Verso libros a quien había conocido en Buenos Aires. De yapa, después de muchísimos años, me reencuentro con Mariana Relly, una antigua militante argentina que recaló en la capital española para continuar del otro lado del charco grande con su trabajo docente.
Todas, todos, más allá de oficios, lugares de nacimiento y lineamientos políticos, coinciden en algo: las dos grandes temáticas políticas de España (de Europa) son la migración y la vivienda.
Semanas después de mi regreso a Buenos Aires, Ceuta. Y luego, la Puerta del Sol.
Ya instalado en Argentina, sostengo las comunicaciones por WhatsApp: me llegan videos, fotografías, audios. Complemento así mi mirada sobre lo que veo en la televisión, escucho en la radio, leo en algún portal de noticias. La distancia es enorme, pero se siente todo más cerca cuando la información viene acompañada de apreciaciones de aquellas personas que hemos encontrado en el andar.

EL EFECTO MARICARMEN
23 de septiembre de 2026. El Sindicato de Inquilinas de Madrid convoca a defender a Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que para ese día tiene fecha para un nuevo intento de desalojo de la vivienda en la que vive desde hace 70 años. Como ha sucedido con otros casos, en otras oportunidades, quienes organizan buscan que la fuerza de la movilización impida el “desahucio”, mientras instalan en la agenda pública el debate sobre una problemática central: las viviendas populares. Al igual que en el resto de Europa y otras grandes ciudades del mundo, la especulación inmobiliaria avanza al ritmo acelerado del encarecimiento del precio de los alquileres.
26 de septiembre de 2026. Tras la efectivización del desalojo del día 23, Maricarmen se transforma en un símbolo. La emblemática Puerta del Sol amanece ocupada por miles de personas. La acampada aparece como una auténtica escuela de organización. A la larga tradición de la lucha sindical del movimiento obrero se le suma la tradición más reciente de rebeliones como la de los indignados y de las movilizaciones de movimientos sociales como el de los feminismos (en su versión contemporánea) y del masivo apoyo juvenil a Palestina frente al genocidio perpetrado en la Franja de Gaza por el Estado de Israel. Es la antesala de un estallido que pronto se extenderá a Francia, Italia, Albania…
5 de octubre de 2026. El presidente Pedro Sánchez adelanta las elecciones, que se celebrarán el próximo 29 de noviembre, en medio de las discusiones parlamentarias que se suceden en el marco de la ola de reclamos por el precio de los alquileres, los desalojos y los negocios inmobiliarios.
7 de octubre de 2026. Con el alma partida, miles rinden homenaje a Maricarmen en las cercanías del edificio que, por siete décadas, fue su hogar, tras su fallecimiento en un hospital de Madrid. Se escucha, interpretada por un coro, entre velas encendidas, “En el pozo María Luisa” (o “Santa Bárbara bendita”), la emblemática canción dedicada a los mineros muertos en Asturias.
Maricarmen, ¿patrona de las inquilinas?
¿Cuántas vidas despojadas de lo más elemental?
“Ya llegó el verano, ya se fue el invierno.
Dentro de muy poco caerá el gobierno”.
Las organizaciones redoblan la apuesta y desde la acampada en la Puerta del Sol convocan a una huelga general para el 11 de noviembre. Es la primera que se convoca en los últimos 14 años y en su centro está la cuestión de la vivienda. Se produce además en un contexto en el que también se sostiene, desde hace meses, un intenso proceso de movilizaciones llevadas adelante por sectores de educación, en una comunidad gobernada por la derechista Isabel Díaz Ayuso.
“A la huelga diez, a la huelga cien.
A la huelga, madre, yo voy también.
A la huelga cien, a la huelga mil.
Yo por ellos, madre, y ellos por mí”.
28 de octubre de 2026. Dos trenes de alta velocidad colisionan en Toledo. Los fallecidos son alrededor de 70. Es el segundo accidente ferroviario con trenes de alta velocidad en lo que va del año (el anterior fue en enero y perdieron la vida en él más de 40 personas).
Primero masas de inmigrantes provenientes de Ceuta, luego masas inquilinas copando la Puerta del Sol, centro emblemático de la ciudad de Madrid, el mismo sitio en donde hace 15 años estalló la rebelión de los indignados.
“Mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra”.
¿La patria son hoy quienes trabajan precarizados mientras buscan alquilar una habitación donde poder vivir?
Los efectos de la huelga general y el resultado electoral dejarán configurado no solo un nuevo panorama para España. La tendencia de avance de las extremas derechas y de crisis de los proyectos políticos progresistas parece convivir con otra dinámica: la de unas juventudes europeas politizadas en gran medida por las luchas feministas y la solidaridad con Palestina, que insisten en sostener una búsqueda de alternativas frente a un capitalismo desbocado. Ese capitalismo que ha mostrado poder salir con mayor ferocidad de cada sacudón al que se enfrenta.
¿Qué enseñanzas dejará este nuevo ciclo de luchas? Aún es temprano para saberlo.
Para lo que no es temprano es para anunciar que son los fuegos de los incendios, la persistencia de las acampadas, el arrojo de las movilizaciones, la creatividad de todas las pancartas que se alzan en manos de la juventud en revuelta de donde podrá surgir alguna reorientación para los tiempos que vendrán. Ya lo dijo un viejo barbado, muy leído nuevamente en estos días por aquellos pagos. No desesperar, porque la historia “tiene más imaginación que nosotros”.
