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La paradoja de Mercado Libre: de carritos llenos a billeteras vacías

El crecimiento de Mercado Libre tiene otra cara: millones de argentinos endeudados, tasas exorbitantes y un poder financiero cada vez más difícil de discutir. Por Laura Pomilio

Hacer zoom sobre el origen y crecimiento exponencial de Mercado Libre de la mano de su sector fintech, Mercado Pago, y su transformación en un ecosistema de plataformas integradas que lo convierten en líder tecnológico en el país y la región, permite tener otra perspectiva sobre ganadores y perdedores de un mercado cada vez más desregulado y «un derrame» que no llega: casi seis millones de argentinos en mora, tasas abusivas y denuncias de hostigamiento.

¿Cómo llegó la pequeña startup ideada en una cochera del barrio porteño de Saavedra a convertirse en un actor central del comercio electrónico y de la infraestructura financiera regional? Para ello tenemos que remontarnos al principio. Mercado Libre fue fundada por Marcos Galperín en 1999, en pleno boom de las empresas puntocom, como una tienda online para conectar compradores y vendedores, teniendo como ejemplo el modelo estadounidense de eBay, pero adaptándolo a una región con características muy diferentes. 

Rápidamente, la compañía identificó que uno de los principales problemas era generar confianza en las compras por internet y resolver los pagos. Así nació, en 2003, Mercado Pago, inicialmente como una herramienta para facilitar las transacciones dentro del marketplace. La empresa se expandió y en 2007 comenzó a cotizar en el Nasdaq neoyorquino, convirtiéndose en una de las primeras grandes empresas tecnológicas latinoamericanas en alcanzar ese mercado. 

De 2010 en adelante sumó nuevos servicios y plataformas: crédito, logística a través de Mercado Envíos, publicidad mediante Mercado Ads, seguros, clasificados y hasta su propia plataforma de streaming, Mercado Play.

En la actualidad, el gigante latinoamericano se encuentra presente en 18 países de la región, con mercados sólidos y posición dominante en Brasil, México y Argentina. “Está abriendo mercados cada vez más grandes, en Argentina logró un rol dominante, prácticamente monopólico. Pensemos en los próximos 5 o 10 años, cuando este pulpo siga creciendo en tentáculos, en participación, en poder, en capacidades o si llega a abrir sus propios bancos ¿Cómo lo frenás?”, dijo a este medio Julián Zícari, doctor en Ciencias Sociales y director del libro “República Mercado Libre”.

Crítico del Estado pero beneficiario de sus políticas 

Enumerado así, pareciera que la compañía creada por Galperín se hubiera expandido por arte de magia. Sin embargo, múltiples factores incidieron en su crecimiento: la expansión de Internet y el comercio digital a nivel global, la diversificación de servicios y el impulso que generó la pandemia al acelerar el comercio electrónico y los pagos digitales.

Pero hubo otro elemento no menor: los beneficios fiscales y las exenciones impositivas a los que accedió Mercado Libre durante distintas gestiones de gobierno, a pesar del desdén que Galperín expresa públicamente hacia la intervención del Estado.

Según un reciente informe del Instituto Argentina Grande (IAG), entre 2008 y junio de 2026 Mercado Libre ya recibió 608,4 millones de dólares en exenciones impositivas del Estado. Sólo en el primer semestre de este año, en base a los datos presentados por la propia compañía ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), se ahorró 29 millones de dólares en impuesto a las ganancias y 13 millones en aportes a la seguridad social. 

Mercado Libre goza de estos beneficios hace 19 años tras haberse encuadrado en 2007 bajo el régimen de promoción del software y, posteriormente, en el de Economía del Conocimiento, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2029. Esto genera un gran debate en torno a si un régimen promocional que nació para desarrollar un sector estratégico en un momento determinado sigue justificándose cuando entre sus beneficiarios aparecen compañías de la escala y rentabilidad alcanzadas por Mercado Libre.

Mercado Pago, el verdadero negocio detrás de la billetera

Hace años Mercado Pago comenzó a levantar vuelo propio y a ofrecer servicios independientes de las operaciones ligadas al marketplace: pagos por QR, billetera digital, tarjetas, cobro para comercios, inversiones, préstamos y otros servicios financieros.

Tal fue su crecimiento que, para 2024, Mercado Pago ya gestionaba más de 20 millones de cuentas de inversión en Argentina, alcanzando a casi el 60% de la población adulta del país, según los datos expuestos en el reciente paper de la compañía titulado «Más allá de la banca: inversión a través de Mercado Pago». El brazo fintech de Mercado Libre terminó convirtiéndose en el corazón que propulsa el flujo de valoración a largo plazo de todo su ecosistema. El cambio también aparece reflejado en el último balance presentado por la compañía ante la SEC: los ingresos del sector fintech superaron ampliamente a los del negocio de comercialización de productos en Argentina.

“En el segundo trimestre de 2026 Mercado Libre Commerce generó 657 millones de dólares en Argentina y Mercado Pago Fintech 1.182 millones, es decir 1,80 dólares de fintech por cada dólar de comercio electrónico”, repasó en diálogo con Revista Zoom el coordinador del área de Economía del IAG, Hernán Herrera.

En contextos de crisis económica como el argentino, Herrera explicó así el desplazamiento: “El negocio de vender cosas se enfría al ritmo del salario, y el negocio de financiar esas cosas crece porque el mismo hogar que compra menos necesita financiar lo que compra. La plataforma no crece a pesar de la caída del ingreso, crece monetizando la restricción de ingreso”.

Por otra parte, desde 2024 Mercado Pago explotó la posibilidad de que beneficiarios de asignaciones y planes de asistencia social de ANSES, como la AUH, pudieran percibirlos a través de la plataforma, lo que produjo una migración masiva. En menos de dos años, 1,8 millones de beneficiarios (14,1% del total) eligieron a Mercado Pago como agente pagador, posicionándolo como el segundo actor más importante del sistema detrás del Banco Nación.

La contracara del unicornio: deuda, datos y tasas

Más de 5,8 millones de argentinos se encuentran en situación de mora, de los cuales 2,4 millones tienen deudas con billeteras virtuales. En un reciente cruce con Galperín, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) denunció que el promocionado “sistema de scoring ideal” de Mercado Pago funciona en la práctica como “un mecanismo de marginación y extracción de rentas extremas, donde la compañía cobra tasas y Costos Financieros Totales (CFT) que van del 76% al 1.375% anual”. 

El CEPA también advirtió que Mercado Pago opera con “prácticas de monopolio de primer grado” al manejar el 60% del crédito fintech -unos 6,5 millones de personas- y cobrar a cada consumidor el precio máximo que está dispuesto a pagar según su urgencia, capturando todo su excedente”. 

¿Cómo se componen esas tasas? ¿A qué corresponde semejante variación de un usuario a otro? Justamente Mercado Pago puede construir un scoring propio a partir de la enorme base de datos que tiene. Procesa datos personales, bancarios, fiscales y de comportamiento de los millones de usuarias que navegan por sus plataformas. Esa información alimenta algoritmos que no sólo evalúan riesgos crediticios, personalizan servicios y orientan publicidad. Sabe qué búsquedas hacemos, qué compramos, dónde vivimos y cuánta plata tenemos. Recopila información de nuestros dispositivos, desde la dirección IP, la geolocalización, la actividad dentro de la aplicación y, en determinados casos, las listas de contactos del teléfono. Asimismo, puede incorporar información de organismos públicos, proveedores, aliados comerciales, centrales de riesgo crediticio y otras empresas.

“Semejante captura de datos y de información, como materia prima fundamental para este capitalismo de plataformas, deja expuesto cómo un privado como es esta empresa conoce más a la población argentina que ANSES o el Estado argentino”, sentenció Zícari.

Como si el ahogamiento de las familias que sacan créditos para poder llegar a fin de mes o comprar comida no fuera suficiente, tras la imposibilidad de pagar las deudas y sus frondosos intereses, llega el hostigamiento. Mails, mensajes, llamados a familiares, al lugar de trabajo, a cualquier hora, varias veces al día. 

El pasado 20 de agosto, en conferencia de prensa Axel Kicillof junto a Augusto Costa anunciaron la apertura de un expediente de investigación sobre seis billeteras virtuales, entre ellas, Mercado Pago, y solicitaron a las firmas que informen detalladamente los criterios con los que se imponen las tasas de interés y cuál es la composición real del Costo Financiero Total. 

Según informó Costa, sólo en el primer semestre de este año, la Dirección de Defensa del Consumidor bonaerense recibió 2.240 denuncias contra las empresas Mercado Pago, Naranja Digital, Ualá, Personal Pay, Brubank y Cencosud por incumplimientos a la normativa de defensa del consumidor. Los principales motivos de las denuncias recibidas contra las billeteras y por las que se pidieron los descargos correspondientes fueron el acoso y hostigamiento a familias sobreendeudadas; la falta de información clara y precisa en las condiciones particulares de los préstamos; así como la falta de botón de arrepentimiento visible, destacado y en el primer acceso.

“Una cosa es el derecho del acreedor a poder cobrar la deuda, y otra muy distinta es el hostigamiento, que no está permitido por la Ley de Defensa del Consumidor. Exigimos el cese de ese hostigamiento”, sostuvo en diálogo con Revista Zoom el subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones bonaerense, Ariel Aguilar. 

Respecto de las tasas, Aguilar remarcó que se están cobrando porcentajes exorbitantes a partir de la desregulación que el gobierno nacional hizo de los topes de tasas vía decreto 70/2023. Según explicó, esto hizo que los bancos subieran sus tasas y que las billeteras virtuales, que llegan a sectores más informales, las aumentaran aún más.  

“Por eso nosotros sostenemos que no es un ‘problema entre privados’, como dicen el presidente y su ministro de Economía, sino un tema de decisión política. Desde las herramientas que tenemos en la Provincia, nos ponemos del lado de las familias y exigimos que informen de manera clara cómo llegan a esas tasas y por qué hay un salto diferencial tan grande y según usuario entre la tasa nominal anual, la tasa efectiva anual y la composición real del CFT”, marcó como contrapunto el funcionario.

En definitiva, de lo que se trata este breve repaso y puesta en contexto del crecimiento de una compañía del tenor de Mercado Libre, motorizada hoy como nunca antes por su corazón fintech, no es cargarle toda la responsabilidad por el caos y situación dramática que viven millones de argentinos en situación de agobiante morosidad. Hay factores macroeconómicos, hay decisiones políticas, desregulaciones, salarios pisados, caída del empleo y de ingresos. Sin embargo, poner como caso testigo la expansión de una compañía que ha ganado tanto y que se ha convertido en un actor de peso, con cada vez más poder, nos interpela a cuestionar o por lo menos pensar en este nuevo capitalismo de plataformas, donde unas pocas empresas todopoderosas demandan más libertad de mercado…pero para tenerlo bajo su control.

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