Daniel Menéndez: “No se moviliza solo en procesos de luchas sino también cuando hay que validar en las urnas un proyecto político”

El dirigente social y candidato a Diputado Nacional Daniel Menéndez habla sobre las definiciones políticas de los Movimientos Populares en esta coyuntura y por qué son parte del gobierno y de las listas del Frente de Todos en estas elecciones.
Daniel Menedez

En la militancia le dicen “Chucky”. Es el principal referente Somos-Barrios de Pie, una de las organizaciones territoriales surgidas al calor de las luchas contra el neoliberalismo, cuyo tronco político fue la Corriente Nacional Patria Libre, surgida en los años noventa. Recientemente se fusionaron con el Movimiento Evita, con quienes comparten la experiencia de la UTEP, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular. Actualmente es candidato a Diputado Nacional en la lista del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires. En esta entrevista, Daniel Menéndez habla de la coyuntura electoral, pero también, esboza algunas definiciones para el porvenir.

¿Cuál es la agenda que vienen planteando de cara a estas elecciones?

Esta segunda etapa de campaña tuvo como objetivo movilizar, entusiasmar, a partir de lo que fijamos como prioridad que fue salir a recorrer y escuchar. Hubo sin dudas una apatía en las PASO, una señal muy clara por una parte importante de nuestra base social, de vecinos y vecinas de los barrios populares, de quienes nos acompañaron en el 2019 y que por distintos motivos no nos acompañaron en septiembre. Hay una porción importante de personas que no se sintieron convocadas a votar, que no sintieron que valía la pena el esfuerzo ir, bancarse una horita y media de cola, lo que sea. Y esa apatía sin dudas expresa una decepción, pero una decepción que creo que es reversible a partir del diálogo, pero de un diálogo que contemple una agenda futura, un compromiso por un futuro diferente. Lo que vimos en estas semanas de recorridas, diálogos y de profunda escuchar, es que hay una capacidad de convocar a partir de la escucha. Por eso es importante tomarse el tiempo, ir a los lugares, que es lo que se hizo con toda la estructura militante del Frente de Todos: casa por casa, barrio por barrio. Fue importante todo ese laburo de, ante esa señal muy clara de las PASO, ir a ver qué pasó. Y lo pasó era previsible a partir del no cumplimiento del compromiso electoral que tomamos en el 2019: construir un país distinto. De allí que, efectivamente, lo que había es mucha bronca, mucho deseo de redoblar los esfuerzo para salirnos de la situación en que nos había dejado el macrismo. Pero la pandemia implicó armar una agenda distinta a la que habíamos construido de cara al 2019. Y esa tarea que nos implicó ese acontecimiento mundial hizo que estuviéramos atajando penales y no pudiéramos revertir un proyecto de país que nos quedó. Y atajamos penales durante la pandemia, con un sistema de salud que había quedado destruido. Tuvimos que llevar adelante el proceso de vacunación, resolver la asistencia alimentaria, convivir con medidas quizás poco felices pero necesarias para cuidar el sistema sanitario. Y eso nos deja en una situación muy compleja, porque cuando uno mira el 2018 y el 2021, pandemia de por medio, pero no hay grandes diferencias. Entonces, está claro que el elemento de no volver atrás hoy es lo más contundente. Pero ese no volver atrás requiere de un conjunto de ideas que tenemos la obligación de construir rápidamente y transformar en realidades concretas. Porque cuando uno habla de que no cierren las Pymes, de que suban los salarios, de que se mejore la infraestructura social, que se urbanicen los barrios, que se fortalezca el mercado interno, que se genere un proceso de acceso a los alimentos, que se actualicen y suba el poder adquisitivo de las jubilaciones, en fin, toda nuestra agenda, todo eso a lo que nos comprometemos en este proceso a futuro, y es eso lo que buscamos motorizar de cara a ese enorme cantidad de vecinos y vecinas que no concurrieron a votar, creemos que esa es la clave. Porque podamos entusiasmar para que se acerque a votar a ese conjunto de vecinos y vecinas que son parte de nuestra base social, porque militamos en los barrios, porque ponemos a diario un esfuerzo enorme, y ahí se juegan las posibilidades de un avance o de un retroceso. Estamos en un momento bisagra. Si la militancia popular, a partir del laburo cotidiano, de las estructuras políticas y sociales, logramos construir un proceso de movilización de cara a un acompañamiento que sea crítico, quizás se pueda ya no digo ni siquiera revertir, porque hay enojo, bronca, si querés hasta de decepción, pero si al menos logramos que pueda haber un acompañamiento crítico a este gobierno, es un avance, frente a la apatía y la indiferencia. Si no logramos pasar de la indiferencia y la apatía a un proceso de acompañamiento crítico, estamos jodidos. No se moviliza solo en procesos de luchas sino también cuando hay que validar en las urnas un proyecto político. Y ahí hay un grado de vitalidad de nuestro proyecto político. No se juega este domingo un proceso electoral más, una elección de medio término más: se juega un proyecto político que puso un freno a un proceso de cuatro años de macrismo y que, obviamente, va a quedar seriamente impugnado si no construye esa vitalidad, esa perspectiva que tenía en 2019.

Vos venís con una larga trayectoria de lo que algunos denominan organizaciones o movimientos sociales, que siempre tuvieron un planteo político pero que quizás ahora recién están interviniendo más en la arena política institucional de manera masiva y conquistando espacios de representación en el Estado, ¿Cómo ves ese proceso, ese tránsito, y el lugar que se abre o no, a estas expresiones, a estos nuevos emergentes en la política más tradicional?

A mí me parece, en primer lugar, que es responsabilidad de la militancia popular construir esas representaciones políticas; creo que en definitiva es responsabilidad nuestra construirla. Creo que después de tantos años de experiencia de militancia social acumulada, de resistencia al neoliberalismo y de todos los debates con los que convivimos alrededor de la toma de poder en sí, la toma del poder no; la tensión entre lo social y lo político, entre la organización comunitaria y la organización política; entre las luchas sociales y la sindicalización, en fin, creo que todo eso que devino en una enorme riqueza de debate político y acumulación de fuerzas entre distintas corrientes, que en gran medida derivó en la conformación de la UTEP como punto más alto y síntesis de una etapa de acumulación política y social que llevó 30 años. Desde la incertidumbre que significó la transformación del mercado de trabajo con la transformación del capitalismo; todo ese proceso en el cual el pleno empleo pasó de estar en nuestra idiosincrasia a todo lo que vino después del golpe de Estado de 1976 y que se consolidó con el menemismo, que transformó sin duda estructuralmente la Argentina. Quienes tenemos cuarenta y tantos tenemos clara nuestra subjetividad militante y política que se conformó allí; quienes por lo menos venimos de la militancia popular, que estuvimos resistiendo a determinadas políticas y construyendo una transformación desde nuestra mirada, lo sabemos muy bien.

Hoy todo eso ya está muy consolidado: los pibes tienen incorporado que entran a un laburo, duran 6 meses y se van a otro; se perdieron un montón de cosas que, previo a los ‘90, todos teníamos incorporadas: conseguir un laburo y no irte si no querías, no todos, pero era una tradición muy extendida en la clase obrera argentina, y eso se transformó profundamente en las últimas décadas. La UTEP, en ese sentido, es la síntesis de una experiencia política, logró conformar una mirada en torno a la Economía Popular, tiene que ver con todas las peleas de este nuevo mercado de trabajo, con la dignidad de construir actividades productivas para sobrevivir. Construimos una síntesis social, una estrategia y un horizonte común: la Economía Popular es el desarrollo de actividades productivas que nos permiten tener niveles y pisos de dignidad a una porción importante de nuestro pueblo. Entonces, esa herramienta que es la UTEP y ese diagnóstico que construimos después de muchos años de acumulación política, de experiencia empírica y de síntesis de distintas miradas, me parece que es la misma que tenemos que llevar hoy al terreno político. Hoy en la Argentina, sin dudas, hay una experiencia, especialmente en el kirchnerismo, que toma determinados elementos de confrontación con las corporaciones; experiencia de Néstor y Cristina, y que nosotros reivindicamos pero, a su vez expresamos otra cosa, a un sector que durante le kirchnerismo no se terminó de incorporar al proceso político. Entonces, hay una agenda social y una representación que se tiene que expresar políticamente, y me parece que ese es el punto donde la militancia popular, las organizaciones populares que venimos de esa tradición, tenemos que construir. Ahí me parece que hay una deuda, así como tenemos avances y cuestiones que mostrar de nuestro proceso político y de nuestra praxis diaria, me parece que es la construcción de representaciones políticas donde se exprese un modelo de país alternativo, y que construya un horizonte de cómo perseguirlo y de cómo expresarlo ante la sociedad con compañeras y compañeros que tengan representación y peso en nuestra sociedad, es un elemento a construir absolutamente impostergable. Esto lo digo, por supuesto, en el marco del quilombo que es nuestro país, donde la unidad de lo que es el conjunto del campo popular tiene que ser un prerrequisito, también en nuestra construcción de una corriente política, de un espacio que exprese nuestras tradiciones, es en diálogo con el kirchnerismo, en diálogo con el peronismo que no se reconoce en el kirchnerimso e incluso con sectores independientes, y eso hoy se expresa en el universo amplio del Frente de Todos. Me parece que ahí tenemos que construir nuestra subjetividad, nuestra porcioncita de expresión política, que nos permita dialogar con el resto. Así como dialogamos desde una mirada social, que en 25 años acumuló un camino, que sintetizó un horizonte y un rumbo de pelea, hoy el horizonte de discusión es sobre el país que queremos, con sus políticas públicas, que mejoren a un universo enorme de compatriotas, que genere transformaciones concretas. Por eso hoy expresamos construcción de un poder social, sindical, pero también de políticas públicas. Muchas veces decimos: “no nos quieren”; “no nos dejan”. ¡Pero nunca nos dejaron! ¡Nunca nos quisieron! Pero lo importante no es eso sino lo que vos acumulas. Me parece que ahí hay una necesidad de procesar la imaginación política de todo un proceso… y estar convencidos de que algo falta, ¿no? Así como nosotros visualizamos que faltaba una UTEP porque había algo que no estaba expresado socialmente, hoy tenemos que estar convencidos de que hay algo que no está expresado políticamente, que hay una corriente militante, que hay un conjunto de ideas, que hay un proyecto de país que se tiene que expresar. Por supuesto esto es en un marco de unidad, y de cuestiones más complejas, como asumir que hay que confrontar con un acumulado de poder que hay del otro lado, que tiene muy claro el proyecto de país regresivo que nos quiere imponer. Pero para enriquecer al Frente de Todos tenemos que marcar esa corriente de pensamiento y militancia que tiene diálogo con el conjunto de expresiones que hay dentro del Frente de Todos, pero que tiene una particularidad, un matiz, algo propio que aportar, para enriquecer, para aportar al debate del futuro del país.

Para ir terminando y sin ánimos de proponerte hacer futurología, te quería preguntar por el futuro más allá de esta coyuntura. ¿Cómo ves la situación a futuro?

Es difícil decir qué nos depara el 15 de noviembre… A mí me parece que estamos viviendo una situación de enorme complejidad que a nadie se le escapa, obviamente. Tiene que ver con una complejidad de la situación social que nos dejó el macrismo, que nos dejó la pandemia, con las dificultades macroeconómicas que tiene que ver con el endeudamiento, con las dificultades del proceso inflacionario y el impacto sobre los precios. Hay ahí muchas bombas que desactivar y con un desafío que construimos para frenar el macrismo, con el desarrollo del Frente de Todos, que hoy necesita enfrentar unido esta etapa enormemente compleja. Me parece que la pandemia, sin dudas, nos encontró iniciando un proceso de reconstrucción y que la pandemia nos metió una complicación enorme; hoy necesitamos tiempo para amalgamar el proyecto a futuro del país, que deseamos construir. Gobernar con una estructura política consolidándose, y con una estructura social tan compleja, reviste un enorme desafío. Yo creo que de esta situación se sale con audacia. Primero, preservando la unidad como elemento enorme, de enorme valor, incluso con sectores que necesitamos convocar pero también lo que necesitamos es construir con audacia el horizonte del futuro. Me parece que ahí hay un desafío, sin querer interpretar pero sí tomando algunas cosas que comentaba Álvaro García Linera en la entrevista que le hiciste hace algunas semanas; estamos en un tiempo de impasse o liminal, no me acuerdo bien como lo expresa pero, esa es la idea, ¿no? La pandemia paralizó el tiempo digamos. Y es eso lo que dificulta la perspectiva de futuro. Hay una situación que en general los movimientos populares no sabemos bien para donde arrancar a la hora de construir el futuro de justicia social que anhelamos, las mejoras que necesitamos que se expresen los sueños por los que militamos. Y ahí la militancia tiene un valor importante a la hora de construir, y los movimientos populares que sintetizan esas búsquedas, y me parece que al interior del Frente de Todos, tenemos esa responsabilidad. Me parece que nosotros, recuerdo que alguna vez Alberto, y varios más seguramente también lo han dicho, tomaba la metáfora de que la pandemia nos proponía un mundo donde la hoja quedaba en blanco, y donde había que escribirla de nuevo. Me parece que, lo que es importante ahora, justamente, es entender que el camino no está escrito sino que hoy la pandemia nos abre una oportunidad; nos abre una cantidad de problemas pero nos abre también una oportunidad respecto de cosas a reformular. Si no tenemos la audacia y la claridad para construir un futuro donde se reescriban y se empuje un poquitito lo posible, tenemos dificultades como proyecto político popular que espera dar respuestas; y vamos a generar más malestar en nuestra gente, que implica luego, el surgimiento no solo del fortalecimiento de opciones como el macrismo, sino de que ese malestar se canalice a través de expresiones como Milei. A mí me parece que hoy tenemos esa responsabilidad.

El futuro, como tantas veces en nuestro país, es complejo. Pero sin dudas, la tarea de nuestra militancia de los movimientos populares es trazar ese horizonte con audacia política, buscando un poco más lo posible, preservando y sosteniendo la unidad como un valor en sí mismo; pero está claro que, con la unidad sola no alcanza, si no construimos un horizonte que permita resolver los problemas que nos comprometimos a resolver en el 2019, a pesar de la pandemia, sin obviar la pandemia, porque eso está claro. Pero nosotros ya tenemos esa hoja en blanco que nos posibilitó una cantidad de elementos que se daban como verdades inmediatamente construidas mientras transitaba la pandemia, que eran el rol del Estado, que el mercado no puede regular una cantidad de cuestiones, que hay valores como la salud pública que están por sobre otros intereses. Hay una cantidad de conceptos que se fueron construyendo al inicio de la pandemia, que fueron creando lados a lo largo del tránsito. Y me parece que tenemos el desafío de pensar el proyecto de país que retome las expectativas que construir en el 2019, y ahí me parece que los movimientos populares tenemos un valor de llevar al interior del Frente de Todos, y disputar al interior del Frente de Todos un proceso que sostenga la unidad pero que plantee respuestas necesarias y, sobre todo, no solo en términos de respuesta materiales a las necesidades concretas que hoy tenemos, sino un horizonte de futuro. Nuestro pueblo no es tonto, sabe que incluso uno puede resolver los problemas de trabajo, que le mejoren el salario, que tenga inmediatamente una cantidad de soluciones, pero el problema de fondo es que nuestra propuesta tiene que tener una perspectiva, un horizonte, un trazado donde de a poquito podamos ir mejorando. Y yo creo que eso es lo que hoy está ausente post pandemia, y creo que es lo que tenemos que construir al interior del Frente de Todos: una perspectiva que nos permita poder proyectar una estabilidad en corto y mediano plazo que nos permita ir mejorando y, a partir de ahí, construir el consenso al interior de nuestro pueblo. Me parece que eso requiere medidas audaces, medidas originales, proceso que tiene que ver con políticas públicas novedosas. Me parece que hay que afectar intereses en un proceso de entendimiento y que hay que dar un determinado debate y me parece que, como dicen Emilio Pérsico y el presidente, hay que empezar por los últimos. Ese empezar por los últimos de la fila, como decía, no es solo buscar soluciones a las necesidades sino también ofrecer un horizonte de futuro. Y me parece que eso es lo que hoy post pandemia aparece muy nebuloso, con la cantidad de dificultades que tenemos y las complejidades macroeconómicas que se expresan en la vida cotidiana de la gente; tenemos que ser capaces de re-enamorar desde un horizonte de futuro, no desde una solución inmediata.

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