En las elecciones de Irak EEUU se perfila para ser el gran perdedor

Por Causa Popular.- Pasados dos años de la invasión británica y estadounidense, el próximo domingo 30 de enero se realizaran elecciones en Irak bajo estrictas medidas de seguridad. Con una tenue colaboración de la ONU, Bush y Blair se juegan en la participación de la población iraquí la legitimidad del control de la segunda reserva mundial de petróleo. La resistencia iraquí intenta con atentados y enfrentamientos abiertos de sus guerrilleros evitar que asistan a las urnas la menor cantidad de votantes posibles, con el conocimiento cierto de que lo que se juega el domingo no es quién será elegido presidente de Irak, sino la legitimidad con la que acceda al cargo. En este informe, la crónica de un pueblo militarizado bajo una la democracia occidental presidida por genocidas, que somete a un pueblo violando sus derechos humanos más elementales. El domingo, unos 14 millones de iraquíes están llamados a elegir a 275 miembros de un Parlamento de transición, 18 parlamentos provinciales y un parlamento regional kurdo.

Las elecciones parlamentarias y regionales del 30 de enero se realizarán en medio de una guerra civil no declarada. Opositores a la ocupación e islamistas fanáticos combaten con todos los medios la nueva forma estatal tutelada por Estados Unidos y todas sus nuevas instituciones. El más fanático, el terrorista jordano Abu Mussab al Zarkawi, anunció una «lucha encarnizada contra el perverso principio de la democracia y contra todos los que siguen esta falsa ideología».

Mientras que la mayoría chiíta, aunque opuesta a la invasión, ha anunciado su apoyo a los comicios, e incluso presentan a los candidatos con mayores posibilidades de quedarse con la presidencia del país, las fuerzas sunníes se mantienen firmes en su boicot a esa convocatoria electoral.

El gobierno de transición iraquí toma estas amenazas en serio y donde tiene el control convierte la votación en una pesadilla de seguridad. Barreras de control nocturnas, fronteras cerradas, suspensión de tránsito aéreo y un estado de excepción desde hace casi dos meses con poderes especiales para la Policía y el Ejército conforman sólo los preparativos.

Entretanto, en el cuartel general de la ONU crece también la preocupación por la participación electoral. El anunciado boicot de los sunitas podría costar un tercio de los votos. El miedo a atentados terroristas podría frenar también a otros iraquíes. Un resultado electoral no representativo amenaza con alimentar mayor violencia y sumarle a la resistencia a los invasores, una guerra civil.
Pocos se atreven a pronosticar el nivel de participación que habrá el domingo.

Uno de ellos, el ministro de Asuntos Exteriores iraquí nombrado por los ocupantes, Hoshiar Sibari, a tres días de la jornada electoral, rebajó las expectativas de una alta participación electoral. «Incluso si sólo participan seis millones de electores, los comicios seguirían teniendo legitimación», dijo el político kurdo en una conferencia de prensa en la ciudad de Erbil. Seis millones de electores equivaldrían a una participación del 43 por ciento, señaló.

Una elección sitiada

El gobierno de transición iraquí toma las amenazas de la resistencia en serio y donde tiene el control convierte la votación en una pesadilla de seguridad. Barreras de control nocturnas, fronteras cerradas, suspensión de tránsito aéreo y un estado de excepción desde hace casi dos meses con poderes especiales para la Policía y el Ejército conforman sólo los preparativos. Según la voluntad del primer ministro, Iyad Allawi, y el ministro del Interior, Falah al Nakib, el domingo de las elecciones no habrá tránsito de vehículos. El propósito de esta medida es justificado con el pensamiento lógico de que no habrá coches bomba si no hay autos circulando.

Pero también hay una lógica visión opuesta que manejan iraquíes como Mahmud Dyanabi: «Si sólo el Ejército, los policías, empleados estatales y trabajadores electorales pueden utilizar el auto, entonces estará muy claro para el otro lado: cada vehículo es un
objetivo legítimo».

«Me gustaría envolver a cada elector en una funda protectora», dijo el general estadounidense Thomas Metz. Para él, los riesgos de seguridad más grandes son las tres provincias sunitas alrededor de las ciudades de Ramadi, Mosul y Samarra. El «centro de la fuerza de gravedad», según Metz, está de todas formas en Bagdad: «Ese es el lugar donde estará el estallido, si es que existe alguno». Habrá escenas «feas» en los locales electorales, asegura el general.

A raíz de los problemas de seguridad antes de las elecciones, el Pentágono aumentó el número de tropas en Irak en 12.000 soldados para sumar ahora 150.000 efectivos. De cualquier manera, éstos dejarán a cargo de iraquíes la peligrosa vigilancia directa de más de 5.500 locales electorales. Así se evitarán imágenes de electores iraquíes bajo la «mirada fija» de los soldados estadounidenses, indica el periódico «Los Ángeles Times».

Las tropas aliadas establecerán ante todo un anillo de seguridad alrededor de las ciudades y en casos como el del ex bastión rebelde de Falluya, intentarán evitar la infiltración de extremistas iraquíes.

Antes de los comicios, las tropas estadounidenses fortalecieron sus incursiones y detuvieron a cientos de «presuntos guerrilleros». Más de 8.000 personas están en prisiones militares norteamericanas, entre ellas también en Abu Ghoreib, aseguró «Los Angeles Times».

Esto es un nuevo récord. «Debemos eliminar la mayor cantidad de gente de este tipo posible para estabilizar la situación antes de las elecciones», dijo el coronel Sean Kuehl al diario.

Pero las tropas estadounidenses también tienen miedo a convertirse el día de la votación en el centro de los terroristas y por ello tomaron prevenciones de cuidado para ellas mismas.

Después del sangriento atentado a un campamento militar en Mosul fueron modificadas las normas de seguridad, informaron medios estadounidenses. En campamentos de soldados de elite norteamericanos fueron identificados los trabajadores civiles, entre otras formas,
por sus huellas dactilares. Las camionetas no pueden entrar ya directamente en estos campamentos, en su lugar deben ser colocadas en una rampa para que las descarguen los militares.

Historia de un país colonizado

En la antigua Mesopotamia, la región entre los ríos Eufrates y Tigris era la cuna de la civilización con poderosas ciudades-estado. La posterior conquista por parte de los persas, la ocupación bajo el dominio de Alejandro Magno, la era de los califas, la invasión de
los mongoles y la pertenencia al Imperio Otomano fueron hitos en la historia del país. El Irak actual surgió con la Primera Guerra Mundial.

En 1917 tropas británicas ocuparon las provincias de Mosul, Bagdad y Basora para ponerle fin a la inclusión de la región en el Imperio Otomano, la que duró casi cuatro siglos. En 1921 se estableció la monarquía de Faisal I como el primer rey. Cuando en 1932 finaliza el mandato británico, Irak ingresa en la Sociedad de Naciones. Igual los británicos continúan teniendo una gran influencia. Recién en 1958, el país se transforma en una república con reformas sociales y democráticas, pero surge el liderazgo cada vez más dictatorial del general Abdel Karim Kassem.

Diez años después, tras varios golpes de Estado, el partido Baath se hace con el poder y nombra a Ahmed Hassan al Bakr como presidente. Cuando este renuncia en 1979 le llega el turno a Saddam Hussein, quién gobernará el país hasta la invasión anglonorteamericana. El fin de Hussein comenzará en 1990 cuando con el visto bueno de los Estados Unidos invade Kuwait. La ONU exige la retirada inmediata y su otrora aliado encabeza una coalición en la guerra del Golfo y capitanea luego el aislamiento y empobrecimiento de Irak.

Finalmente en el 2002, la resolución 1441 de la ONU obliga a Bagdad a difundir sus programas de armas. El informe sobre armas presentado en el plazo estipulado es calificado por estadounidenses y británicos como deficiente.

En el 2003, sin el mandato de la ONU, Estados Unidos y sus aliados inician en marzo la invasión a Irak. Bagdad cae el 9 de abril, mientras que el final oficial de los combates es el 1 de mayo. En el período posterior, mueren muchos más soldados estadounidenses por atentados terroristas en Irak que en la guerra.

En diciembre, Saddam Hussein es capturado por tropas estadounidenses, y en junio del 2004, el 28 de junio, asume un gobierno de transición, lo que supone el fin oficial de la ocupación de Estados Unidos, a pesar de que sus tropas permanecen en el país. La situación de la seguridad es extremadamente inestable.

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