Empleos precarios profundizan la pobreza

Por Causa Popular.- Luego de once años durante el 2004 se volvió a discutir el salario en la Argentina. Pero los últimos datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dan cuenta que los ingresos aún no salieron del sótano y junto a la informalidad laboral la pobreza continúa profundizándose. Si bien el salario mínimo subió este año de 240 a 450 pesos por decreto, para que la mitad de la población que está por debajo de la línea de pobreza salga del pozo en el que se encuentra, los sueldos deberán duplicarse. Según datos oficiales el ingreso mantiene la injusta distribución de los ‘90.

Numerosos analistas dan cuenta en los últimos días, que el aumento de los salarios junto a el incremento de los sueldos privados a 150 pesos, del 10 al 15 por ciento a los estatales, la suba del 50 por ciento en las asignaciones familiares y el aguinaldo extra de 200 pesos a los jubilados (cuyo haber mínimo había pasado de 240 a 310 pesos) estaría dando cuenta de un cambio en la matriz distributiva implementada en la década del 90. Sin dejar de reconocer la importancia de los incrementos, una simple lectura de los datos suministrados por INDEC dan cuenta de que esta matriz sigue intacta. Según lo expresó Artemio López, titular de la consultora Equis, en declaraciones radiales del jueves 23, «de cada 100 pesos que se reparten en nuestro territorio 54 son apropiados entre las 20 personas más ricas, mientras que sólo 4 se reparten entre las 20 más pobres.»

Una lectura de los datos del INDEC realizada por esta misma consultora dan cuenta que a pesar de los aumentos, casi la mitad de la población nacional es pobre, incluso sin desconocer que la brecha de la pobreza disminuyó cinco puntos porcentuales durante el gobierno de Néstor Kirchner y diez desde la peor medición histórica, en mayo de 2002. El estudio realizado por la consultora Equis revela que junto al incremento en los índices del empleo y los salarios, la pobreza cayó en el último semestre de 2004 pero continuó en aumento su principal variable: la informalidad laboral.

Así como la incidencia de la pobreza está fuertemente asociada a la desocupación abierta y la caída salarial de los trabajadores ocupados en este contexto de megadesempleo, Artemio López advierte que «la brecha de la pobreza, la profundidad de la carencia parece responder a un patrón de desarrollo simétrico de la informalidad laboral».

Mientras que los principales medios masivos de comunicación miden la pobreza desde su dimensión cuantitativa, esto es, responden a la pregunta ¿cuantos pobres hay?, el estudio realizado por la consultora Equis da cuenta de resultados muy preocupantes con el sólo hecho de cambiar la pregunta y analizar los datos oficiales desde la profundidad de la pobreza respondiendo a ¿cuán pobres son los pobres?. Así lo expresa Artemio López en su estudio «El análisis de la pobreza por ingresos debe completar dos dimensiones: la incidencia, es decir la extensión de la pobreza sobre la población analizada respondiendo a la pregunta ¿cuántos hay?, y la profundidad de la pobreza reemplazando la pregunta ¿cuán pobres son los pobres?».

Tomando los datos estadísticos del área metropolitana (Capital Federal y el Gran Buenos Aires) que representan más del 50 por ciento del ingreso nacional, la cantidad de pobres se extiende al 44,3 por ciento de la población. Pero para analizar la profundidad de la pobreza, se agrega como variable cuanto necesita una familia tipo para acceder a una canasta básica de alimentos. Allí nos encontramos con que el ingreso promedio de las familias pobres toca un techo de 450 pesos, mientras que hasta junio del 2004 la canasta básica de alimentos era de 813 pesos, y continuó aumentando durante el año a la par de la inflación. La diferencia entonces de 363 pesos entre el ingreso familiar y lo que esa familia necesita mínimamente para vivir representa la brecha o la profundidad de la pobreza.

Es precisamente la informalidad laboral la que indica que la matriz distributiva de la nefasta década de los ’90 aún no se ha modificado. El empleo puede variar cuantitativamente pero si los puestos que se crean continúan en la precariedad de la actualidad, la diferencia entre las ganancias obtenidas por los empresarios y la distribuida a los trabajadores va profundizándose en el tiempo.

La metáfora de la copa que se rebalsa para llenar las que están debajo fue repetidas en innumerables oportunidades para describir el modelo económico aplicado durante los gobiernos de Carlos Menem, Fernando De La Rua y Eduardo Duhalde. Cuando asumió Néstor Kirchner el 25 de mayo del 2003 se comprometió ya desde su primer discurso en el Congreso Nacional ante la asamblea legislativa a cambiar el modelo que genero tantos ricos cada día más ricos a la para que los pobres se empobrecían cada vez más en su pobreza.
Esta parece que ya es la asignatura pendiente más importante con la el gobierno nacional comenzará a transitar el difícil camino de un año clave como será el 2005.

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