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Cuando el arte ataca

Mucho más que un comentario sobre “Tierra Citrus”, la película de Ayelén Agüero. Una cartografía de deudas y resistencias. Por Romina Ramírez

La película de Ayelén Agüero Tierra Citrus, comienza su recorrido por las salas de Buenos Aires y Tucumán, dialogando sobre cuestiones relacionadas con la forma en que las sociedades construyen sus vínculos con el universo que las rodea. Ecofeminista, la producción se enfoca en la relación entre el suelo, la mitología, los rituales, y la historia que abraza a la memoria reconstruyendo a los pueblos desde otras miradas.

El guion transita la historia de Lucía, una niña que recurre a rituales para sanar la tristeza de su abuelo. En ese transcurrir, se evidencian las condiciones de vida de los trabajadores del limón, surge de esa manera, la mano de obra postergada, los derechos avasallados, las condiciones indignantes a las que se encuentran sometidos los cosecheros.

En conversación exclusiva con Revista Zoom Tucumán, Ayelén explica que le interesaba indagar sobre las fuentes de trabajo de su familia materna, quienes ejercen la mano de obra durante la cosecha del limón y de la papa en la zona de Alpachiri, lo que representa un trabajo muy sectorizado en el que solo toman hombres. Tierra Citrus es un film que evidencia la identidad de una región con la particularidad de que sus raíces emergen desde un ensayo fotográfico que retrata los campos de limones.

Las manos que cultivan

El cultivo de limón en Alpachiri es muy significativo para toda la comunidad, porque es la fuente de ingresos para la gran mayoría de los que viven en esta zona, al igual que en Aguilares, y Concepción. El trabajo rural es exhaustivo, pesado, de muchas horas, mal pago, muy piramidal, trabajar para el cítrico es hacerlo para las grandes empresas. Frente a la hegemonía de los grandes terratenientes, las familias de estas localidades impulsan fincas propias, pero estos proyectos son muy complejos de sostener a largo plazo.

 Ayelén explica que las nuevas generaciones arrastran este tipo de trabajo que comenzaron sus abuelos, luego sus padres y que continúa en los jóvenes; es la razón por la que muchos de ellos, no pueden terminar el secundario, debido a que tienen como responsabilidad principal solventar las necesidades de la familia y de sus hogares. Este trabajo impacta en las nuevas generaciones que terminan inmersas en una realidad sin otro horizonte más que el trabajo a destajo, y la vulnerabilidad económica.

De pueblos originarios y rituales

La autora destaca que los pueblos originarios fueron parte importante en esta zona del Aconquija, y que, además, fueron los primeros en ejercer la agricultura. Por esta razón, desde Alpachiri se conforma un camino de lo ancestral que se amalgama con la realidad económica de los habitantes de esta sociedad. Estas circunstancias se encuentran plasmadas en el personaje de “La Quica”, su rol matriarcal, la organización de los hogares, y la defensa de esa identidad que planta bandera y defiende la soberanía de esas tierras. El personaje de La Quica, resguarda los saberes y los transmite a las nuevas generaciones.

El talismán se representa a través de la “piedra de la luna” que se suele encontrar en el territorio de los Valles Calchaquíes. Es una piedra de un cuarzo muy específico que únicamente se encuentra en esta zona. Este talismán que el abuelo reconoce en medio de la finca de limones, resignifica una serie de símbolos, la piedra sintetiza una serie de poderes y la tristeza encarna en quienes labran la tierra, evidenciándose como un virus que afecta a los trabajadores.

Tucumán for Export. Un pueblo sin piernas… que camina

Antes de continuar con lo que nos transmite Ayelén, es importante recabar algunos datos de la realidad que nos aportan desde la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA)[1] que es la Cámara que representa a viveristas, productores, empacadores e industriales de limón, naranja, mandarina y pomelo de Catamarca, Jujuy, Salta y Tucumán. Según su portal, en Tucumán de las 42.650 hectáreas destinadas a la explotación citrícola, el limón representa 40.900 hectáreas, es decir el 95,9%, con una cosecha de Producción Anual (TN) de 1.150.000 tn. Estas cifras, nos posicionan como el primer productor mundial de limones frescos e industriales y el primer exportador de productos industriales.

Entre los productos que se exportan encontramos al aceite esencial del limón, los jugos concentrados y la cáscara deshidratada, para la elaboración de productos que son utilizados en los procesos productivos de jugos, bebidas carbonatadas, helados, pectina y fibras dietéticas.

En tanto que, de acuerdo con información brindada por el referente Gremial de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Germán Ferrari a Revista Zoom Tucumán, los trabajadores del limón son 35.000 temporales y 10.000 permanentes en nuestra provincia. La categoría más baja obtiene un salario de $1.075.500 mensual que corresponde al peón general de empaque y a partir de allí existen categorías que tienen una escala de incremento de entre un 15 a un 30%, dependiendo la función. Al cosechero se lo considera personal a destajo y gana promedio 60.000 por día, lo que significa que al mes accederá a $1.500.000.

Documental guerrillero

Ayelén Agüero es una artista multidisciplinaria argentina con base en Nueva York. Estudió Dirección de Cine y enseñanzas en Artes audiovisuales en ENERC/UNSAM y realizó el Programa de Cine en la Universidad Torcuato Di Tella. A través de la fotografía, la performance, el video y la escritura creativa, explora desde la experiencia personal la manera en que las sociedades se construyen en torno al cuerpo físico y material. Su trabajo indaga la relación entre el cuerpo y el trabajo, anclándose en una búsqueda formal y poética heredera, del cine social. Su obra ha sido exhibida en Argentina, Perú, España, México, Chile, Alemania y Estados Unidos. Ha recibido becas de creación del Fondo Nacional de las Artes (2020 y 2021) y el Premio Kenneth Kemble en Artes Visuales (2022). Se ha desempeñado como asistente de dirección y jefa de producción. Tierra Citrus es su primer largometraje y, como ella lo expresa, representa un “documental guerrillero” realizado con muy poco presupuesto.

La cineasta destaca que es muy bueno que haya producciones federales presentes en los festivales de cine, puesto que —por el ajuste que realiza el gobierno nacional— es mucho más difícil producir. La artista expresa que Tucumán está despertando la sinergia de cómo hacer películas y defender banderas de diversas situaciones en este momento de la precarización del cine.

La película recibió una Mención Especial WIP en La Mujer y el Cine en 2024; posteriormente, participó del Panorama Argentino del mismo festival y, en 2025, formó parte de la Competencia Oficial del Festival de Cine de las Alturas, en Jujuy, donde recibió una mención especial e integró el Panorama de Santiago del Estero Film Fest en 2026. Ahora llega a las salas con funciones en Buenos Aires y Tucumán (Sala Hynes O’Connor, Tucumán 27, 28 y 29 de agosto).

Erika Chávez en su artículo de Tucumán en cine y plataformas, menciona la importancia de la plataforma digital de Cine Tucumano y analiza: “el apartado de documentales es, tal vez, el más interesante; no solo porque cuenta con imágenes de archivo de hace más de 50 años aproximadamente, sino también por los diferentes enfoques sobre Tucumán. Entre escuelas, barrios, el restaurante Lisandro (de la calle 25 de Mayo), valles, campamentos escolares, vínculos familiares, personajes históricos, los documentales trazan una suerte de cartografía de la provincia y nos brindan otros modos de mirar los espacios que habitamos y frecuentamos y, también, escuchar otras voces que nos enseñan, que nos advierten, y que nos cuentan las diversas memorias no oficiales”.[2] El documental es, tal vez, la forma más cruda, real y tangible de relatar la historia de una ciudad, de un barrio, de nuestros próceres o, simplemente, de la construcción colectiva que rodea nuestra existencia. Somos eso que contamos y aquello que se refleja en los saberes populares: el mito del perro familiar en la zafra cañera y el poder de los patrones del ingenio, la mano de obra campesina de un cosechero al alba que no puede escapar de la opresión de los señores del citrus, somos un lienzo en blanco que se despliega en una cancha yankee bajo el lema “Las Malvinas son argentinas” recordando a nuestros jóvenes que ofrendaron su vida por nuestro territorio. Un territorio que a más de 40 años no cierra su herida y sigue más presente que nunca, somos el cine y el arte peleando cuerpo a cuerpo por sobrevivir frente a un ajuste brutal y desmesurado, para mostrar estas y otras realidades, para denunciar, para recordar y para construir la memoria, con una historia que no es oficial, pero que se valida a través de los testimonios de los pueblos.


[1] https://acnoa.com.ar/quienes-somos

[2] https://revistazoom.com.ar/tucuman-en-cine-y-plataformas/

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