Vigencia del Mensaje Ambiental de Perón

Repasamos el documento respecto al medio ambiente redactado por Perón hace ya 52 años, donde encontramos un discurso que podría adaptarse a la actualidad.

Por Claudio C. Vizia

El 21 de febrero se cumple un nuevo aniversario del Mensaje Ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo, dado a conocer por el general Juan Domingo Perón en el año 1971 durante su exilio en Madrid. Cabe señalar que el 50º aniversario, ocurrido en 2022, pasó prácticamente desapercibido para la administración y la política peronistas, a excepción de las I Jornadas Ambiente y Justicia Social, organizadas por el Instituto Juan Domingo Perón en las ciudades de Rosario y Granadero Baigorria.

No es nuestra intención comentar el mensaje, recomendando en cambio su lectura, sino hacer referencia a su contenido general, intentar reconstruir su génesis en relación al contexto en su momento de producción y a la evolución del pensamiento del autor, para hacer posible la mirada universal pero situada desde su óptica de líder del Tercer Mundo. Finalmente, nos interesa señalar su recepción y consecuencias, que llegan al presente.

En cuanto a su contexto, el mensaje fue escrito a fin de ser presentado en la primera Cumbre de la Tierra organizada en Estocolmo por el Club de Roma en junio de 1972, evento al que no llegó al haber sido interceptada por los servicios de inteligencia de la dictadura que por entonces gobernaba la Argentina. Sí llegó a manos del Secretario General de la ONU Kurt Waldheim, punto que se retomará más adelante.

En cuanto a la situación del pensamiento ecológico de la época, vale recordar que el movimiento ecológico estaba dando sus primeros pasos, coincidiendo con las manifestaciones antibélicas que se realizaban en EEUU y Europa, y en cuanto a los textos, se reducían a un puñado de obras, la mayoría de ellas sobre problemas particulares, sin enfoques generales.

El primer texto considerado ecológico fue La primavera silenciosa, publicado en 1962 por la periodista y bióloga marina estadounidense Rachel Carson, que alertaba sobre las consecuencias mortales que determinados pesticidas, utilizados en la agricultura, producían sobre varias especies de aves. Su consecuencia fue la prohibición del DDT en Norteamérica y el surgimiento de grupos protoecologistas.

Luego, en 1968 los esposos Anne y Paul Ehrlich publicaron La bomba poblacional, donde llamaban la atención sobre el problema del crecimiento de la población mundial, que no era acompañado por una ampliación consecuente de los medios de alimentación, previendo consecuencias desastrosas. Si bien desde un punto de vista neomalthusiano, tuvo la virtud de instalar el tema del crecimiento poblacional en la agenda internacional.

En 1971 el profesor estadounidense Barry Commoner publicó la obra El círculo que se cierra, donde afirma que para resolver la crisis ambiental deben solucionarse previamente los problemas de la pobreza, la guerra y la injusticia racial. Commoner fue además promotor de importantes manifestaciones por el fin de la guerra de Vietnam durante esos años. 

En el año 1972 se realizó en París un simposio del que participaron los intelectuales Herbert Marcuse, Edgar Morin, André Gorz y Sicco Mansholt entre otros. Las actas de las reuniones fueron publicadas bajo el título Ecología y revolución. En los diversos trabajos expuestos había coincidencias en hacer responsable al capitalismo de la crisis ambiental global, y que sólo el socialismo podría dar una solución al problema, pero sin llegar a acuerdos sobre las características de tal socialismo, ni sobre las vías para llegar a esa meta.

Previamente a estos trabajos, el médico y sociólogo brasileño Josué de Castro había publicado en 1946 Geografía del hambre, donde estudiaba a las poblaciones brasileñas donde este flagelo era más agudo, vinculándolo a condiciones socioeconómicas y ecológicas. Hasta entonces el hambre era considerada un problema de índole meramente biológica. Este estudio se complementó en 1951 con la publicación de Geopolítica del hambre, donde se estudió el problema a escala mundial. Hasta aquí las obras ecológicas que precedieron al Mensaje. En reconocimiento a estos trabajos el autor brasileño fue designado en 1952 presidente de la FAO, siendo además activo organizador de la Cumbre de Estocolmo. De Castro tuvo una relación epistolar y personal con el general Perón, y es una de las personas que lo vinculó con el Club de Roma.

Otro de los muy probables vínculos de Perón con el Club de Roma fue uno de sus fundadores, el ingeniero italiano ejecutivo de Fiat Aurelio Peccei, quien había conocido a Perón en Turín, donde cursaron juntos un seminario de economía política y trabaron amistad, lo que luego se traduciría en la instalación de la planta fabril de Fiat en Córdoba durante el segundo gobierno peronista. Es altamente probable que a través de Peccei, y también de de Castro, Perón tuviera noticias de los avances del documento presentado por el equipo del MIT conducido por el canadiense Alexander King, presentado en la Cumbre, dado que hay coincidencias entre los problemas señalados, pero no sobre las soluciones propuestas. Diversos testimonios afirman que por intermedio de Peccei la Fiat solventó los gastos del costoso charter de Alitalia que en noviembre de 1972 trajo de regreso al general a la Argentina, lo que es una prueba de su estrecha relación.

El documento presentado en la Cumbre de Estocolmo, titulado Los límites del crecimiento, es el resultado de modelos de simulación en base a la interacción de cinco factores: población mundial, producción agrícola, producción industrial, contaminación y recursos naturales, previendo que si las tendencias de crecimiento no se modificaran, la capacidad de la Tierra alcanzaría su límite en cien años. Afirmaba como posible modificar las tendencias estableciendo condiciones de estabilidad económica sostenibles en el tiempo, aconsejando como imperioso el control de la natalidad y mejorar la distribución de los alimentos.

En cuanto a los lineamientos generales del Mensaje, un documento breve de once páginas, Perón alerta sobre la marcha suicida de la humanidad que no es captada por la conciencia de los hombres, manifestándose en la contaminación de los ríos y mares, el suelo y el aire de las ciudades, haciendo responsable a la sociedad de consumo, que genera condiciones de desigualdad donde millones mueren de hambre mientras se destinan cuantiosas cifras a la carrera armamentista, donde el desarrollo tecnológico estaba ocasionando la desaparición de centenas de especies animales, y el despilfarro de agua dulce en los cultivos, con el uso creciente de agroquímicos estaba dañando el suelo de manera irreversible. Llama además la atención sobre el alarmante crecimiento de la población mundial, señalando que sería inútil su control si se siguen despilfarrando los recursos naturales. En cuanto a las propuestas, afirma que es necesaria una revolución mental que reconcilie a los seres humanos con la naturaleza y entre sí, lo que implica la comprensión de la imposibilidad de reemplazar artificialmente los ciclos de la naturaleza, la necesidad de vivir más austeramente, mejorando la distribución de recursos, la educación y la salud pública, y la necesidad de planificar el crecimiento poblacional. Para ello se hace imperioso adoptar un nuevo sistema de producción, consumo y desarrollo tecnológico que tenga como base la justicia social y no el lucro. Afirma además la necesidad de imponer la agenda ambiental a nivel local, nacional e internacional, y que el abordaje de estos problemas debe realizarse en unidad más allá de las diferencias ideológicas y políticas. Y dedica los párrafos finales a recomendaciones para los países del Tercer Mundo, en tanto poseedores de recursos naturales, que deben fortalecer su integración para ponerlos a salvo de la codicia de las multinacionales, afirmando la necesidad de industrializar nuestros recursos para generar trabajo y justicia social para nuestros pueblos.

En cuanto a las consecuencias políticas del mensaje, es oportuno señalar que en virtud de su trascendencia, el Secretario General de la ONU Kurt Waldheim instituyó como Día Mundial de la Protección de la Naturaleza el 18 de octubre, fecha en que toma conocimiento del documento que le enviara Perón.

Y en lo relativo a las políticas ambientales, cuando en septiembre de 1973 Perón asume su tercer gobierno crea la Secretaría de Ambiente Humano y Recursos Naturales, primera agencia ambiental de Latinoamérica, que durante su corta trayectoria en ese período puso en marcha diversas iniciativas y proyectos que fueron perdurables, como la creación de los comités de cuencas, del Consejo Federal de Medio Ambiente, el proyecto del Eje Fluvial La Plata – Rosario, de mejoramiento de infraestructura sanitaria y ambiental integral, se elaboró una Ley de Fauna, un nuevo código minero, promoviendo además de modo transversal los contenidos ambientales en las políticas de diversos ministerios y participando además de conferencias internacionales con rol de liderazgo entre los países en desarrollo.

Por otro lado, en nuestro país el Grupo Bariloche, núcleo de científicos creado en 1961, publicó en 1974 el Modelo Mundial Latinoamericano, criticando los modelos utilizados por el Informe de Roma al señalar que las catástrofes que preveía no eran inevitables, sino que adoptando diferentes criterios de organización social e internacional podría llegarse a una solución a los inicios del siglo XXI. La coincidencia y la inspiración de los contenidos del mensaje de Perón son innegables.

En cuanto a la evolución del pensamiento de Perón que hizo posible la actualización doctrinaria expuesta en sus últimos trabajos, de los cuales el Mensaje es uno de los más destacados, consideramos que es el resultado de una triple transición conceptual que, por una parte, de un Nacionalismo inicial, pasando por un Continentalismo que promovía la unidad latinoamericana, culmina en un Universalismo, donde son necesarias acciones mancomunadas a escala internacional. Por otro lado, es el resultado de la transición desde la Tercera Posición, donde Argentina adoptaba una posición geopolítica que la diferenciaba tanto del capitalismo como del comunismo, al Tercer Mundo, donde su inserción activa en el seno del Movimiento de Países no Alineados posibilitó un rol de liderazgo. Finalmente, es también el resultado de la transición de la Defensa Nacional, concepto central del peronismo en su primer período, a la Defensa Ecológica de la Tierra, propuesta de carácter global para una acción coordinada de los pueblos y gobiernos más allá de sus diferencias ideológicas y políticas.  

Claudio es antropólogo consultor ambiental, autor de diversos textos entre los que se destaca Perón verde. Ambientalismo y doctrina en el pensamiento y la obra del general Perón (2022).

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