“Un gobierno encabezado por un radical no sería igual al de Macri”

El legislador Hernán Rossi critica al PRO por rechazar una interna con Lousteau y pide "discutir las diferencias". “Si competimos y ganamos, vamos a ser Cambiemos pero con otras prioridades”.
Foto: Georgina García | Zoom
Foto: Georgina García | Zoom

A pesar de su exitoso debut en las elecciones de 2015, la coalición Cambiemos nunca se conformó oficialmente en la ciudad de Buenos Aires. Las tensiones que llevaron, dos años atrás, a que el macrismo y el espacio ECO, liderado por Martín Lousteau, se presentaran a los comicios en listas separadas, no parecen haber cedido de cara a las legislativas de este 2017, aún a pesar de los réditos políticos que obtuvo la alianza en otras jurisdicciones. El pedido de Martín Lousteau por ir a unas PASO con el PRO se choca contra la negativa del macrismo, que hoy parece apostar a una lista única encabezada por Elisa Carrió con el fin de neutralizar cualquier aspiración del actual embajador argentino en los Estados Unidos, el mismo que dos años atrás puso en peligro los sueños reeleccionarios amarillos. Hernán Rossi, legislador porteño del bloque Suma+, uno de los espacios que integran ECO, recibió a Zoom en su despacho para hablar del particular capítulo porteño -no exento de reverberaciones nacionales- que hoy vive el universo Cambiemos, en una ciudad donde los aliados nacionales caminan a enfrentarse -otra vez- en las urnas, expresando así algunas de las disputas y querellas internas de la coalición de gobierno. En esta entrevista, Rossi hace un balance crítico de los diez años de macrismo en la ciudad, en especial en materia educativa, y asegura que son muchos los porteños “que quieren un cambio”. Afirma que el PRO no quiere formar Cambiemos en la ciudad de Buenos Aires porque ECO tiene un “candidato competitivo” y confirma que, de no habilitar las primarias para octubre, la fuerza de Lousteau se va a presentar igual, como lo hizo en 2015. Para el legislador, la idea es fortalecer la unidad “pero discutiendo las diferencias”, y por eso afirma que las PASO son necesarias para definir si Cambiemos debe tener un perfil “progresista o de centro derecha”. En ese sentido, considera también que el gobierno nacional debería darle más lugar a los partidos que son socios en el espacio y alerta sobre la falta de institucionalización en Cambiemos. “Si no resolvemos estas diferencias, que son para mí profundas, la coalición va a tener problemas para consolidarse”.

 

¿Qué balance hace de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta?

Siempre que me hacen esta pregunta digo que el balance que puedo hacer es de la década de gobierno del PRO. No para escaparme a la pregunta sino porque las continuidades son enormes. Quizás un elemento diferenciador, y que los dos gobiernos anteriores del PRO no tenían en la agenda pública, y es disruptivo, es este afán urbanizador que parece ser la marca que intenta tener el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. De todas maneras, hay 48 villas y asentamientos en la ciudad, y por ahora la idea de urbanizar se limita a un par de villas pequeñas o semiurbanizadas. Además de que el hecho de tener una ley que ordene urbanizar no significa que se va a urbanizar. Más allá de eso, si yo tendría que hacer un balance te diría que hay continuidad y eso se ve en las prioridades. La prioridad del gobierno del PRO es toda aquella obra pública muy visible, en detrimento de invertir en educación y en salud pública. Si miramos los últimos diez años, lo invertido en salud pública y en educación pública ha caído y ha aumentado el traspaso de lo público a lo privado. Es decir, cada vez más familias porteñas deciden dejar la escuela pública para pasarse a la privada. Ese retiro del Estado en el financiamiento de la educación redunda en una baja de la calidad. Y lo último que una familia abandona es lo que invierte en la educación de sus hijos.

 

¿No coincide con aquellos funcionarios nacionales y bonaerenses que aseguran que durante la gestión de Mauricio Macri en la ciudad se le dio un gran impulso a la escuela pública?

No, en absoluto. Lo que ocurre es que cuando vos tomás la educación de los porteños y la comparás con la educación de cualquier otra jurisdicción argentina, te va a dar como resultado, pero no en los últimos diez años, sino en los últimos cincuenta, que la educación pública en la ciudad de Buenos Aires siempre es de mayor nivel. Habría que ver el caso de Córdoba o quizás también Santa Fe, pero esto que te digo tiene que ver con el nivel de ingreso de las familias y por lo tanto el acompañamiento que le dan a sus hijos, y tiene que ver también con que, pese a que la inversión en educación cayó en la ciudad de Buenos Aires, sigue siendo más alta que en cualquier otra jurisdicción. Entonces si vos te parás en la provincia de Buenos Aires o en Jujuy y comparás, te va a dar que en la ciudad de Buenos Aires la educación está mejor. Pero esa no es la comparación que hay que hacer. Hay que ver cómo estaba la educación pública aquí hace diez, veinte y treinta años. Y ahí vas a ver que la caída, y sobre todo la caída abrupta en calidad, es enorme en la última década. Si hay una política pública que no se puede medir de un año a otro, sino que se mide de década en década, es la educación. Y este gobierno ya cumple diez años. Y la verdad es que nosotros vemos que en la última década todos los indicadores nos dan que estamos peor que antes y la transferencia de lo público a lo privado se da por eso. Hay una transferencia vía la baja de la calidad, vía la baja de la inversión. Así que yo al PRO en la ciudad de Buenos Aires no le pongo para nada una buena nota en lo que tiene que ver con los resultados de su política educativa.

 

En estos diez años, el PRO ha hegemonizado electoralmente la ciudad de Buenos Aires. Teniendo en cuenta estos problemas que señala, y el hecho de que a su vez el electorado porteño suele hacer de su voto un contrapeso con respecto al gobierno nacional, ¿ve posible que esa hegemonía comience a resquebrajarse y que una fuerza diferente al PRO gobierne la ciudad en 2019?
Foto: Georgina García | Zoom
Foto: Georgina García | Zoom

Yo siempre digo que estoy enamorado del electorado porteño. Porque uno, que abraza los ideales democráticos, siempre aspira a que la democracia sea ejercida con mayores niveles de responsabilidad. Y si hay un electorado que está dispuesto a cambiar de voto y a no dejarse guiar por ideologismos, que muchas veces no expresan la madurez de una sociedad sino el atraso, ese es el electorado porteño. El electorado porteño está dispuesto a cambiar, eso está clarísimo. El PRO es un ejemplo de eso. Un partido nuevo, que no existía…

 

Y al que ese mismo electorado se resistió mucho en un comienzo.

Se resistió mucho pero un día decidió darle la oportunidad y le dio la oportunidad y acá tenemos al PRO ya con su tercer gobierno. Pero creo que así como te acompaña está dispuesto a cambiar si encuentra algo por qué cambiar. Por eso la principal tarea de quienes estamos en la oposición en la ciudad de Buenos Aires siempre ha sido construir la alternativa para que aquel día en que la gente, por la razón que sea, decidiera cambiar tuviese a quién recurrir. Porque a veces las sociedades quieren cambiar pero no tienen a quién votar. No estoy hablando solamente en términos de candidatos, sino en términos de propuesta, de modelo. Qué le ofrece la oposición como alternativa al gobierno actual al electorado porteño. Eso ha sido un poco lo que tímidamente se pudo construir con la experiencia de UNEN y luego con la experiencia de ECO, que creo que lo estamos consolidando, fundamentalmente con la irrupción en la política porteña de la figura de Martín Lousteau. Eso se vio en la última campaña electoral. Hay debate de ideas, no es todo vacío y hueco. Se le ha hecho difícil al candidato oficial remontar la campaña, incluso con el apoyo de quien era el candidato presidencial favorito de los porteños, cuando apareció una propuesta alternativa con riqueza de ideas. Fueron 40 mil votos. Pudo ser el que fue, o pudo ser al revés.

 

Ustedes en la ciudad son oposición pero a nivel nacional forman parte del espacio de Cambiemos. De cara a las elecciones, ¿piensan en ECO como una lista aparte, como ocurrió en 2015, o quisieran apostar a que se forme Cambiemos en la ciudad de Buenos Aires?

La primera parte de tu pregunta requería que yo te haga una observación pero lo corregiste con la segunda parte. Cambiemos no existe en la ciudad de Buenos Aires. Somos Cambiemos a nivel nacional y no en la ciudad de Buenos Aires porque acá Cambiemos no pudo existir. ¿Por qué no pudo y no puede existir? Porque así como para el PRO nacional fue muy importante la posibilidad de habilitar las PASO para ser más competitiva la propuesta de Cambiemos a nivel nacional, y allí fueron a competir Mauricio Macri con Ernesto Sanz y con Lilita Carrió, del mismo modo nunca estuvieron dispuestos a hacer eso en la ciudad. No estuvieron dispuestos a hacerlo, y por eso nosotros tuvimos que conformar ECO y tener una alternativa diferente en la ciudad.

“Si nosotros podemos competir con el candidato del PRO, el que sea, y le ganamos, el gobierno va a ser de Cambiemos pero las prioridades serían distintas”

¿El PRO no quiere un Cambiemos en la Ciudad?

No quiere. Nosotros queremos hacer Cambiemos, con primarias, con la posibilidad de competir, porque ese es el ADN de nuestra coalición. Nuestra coalición nació así. Cuando el radicalismo lo discutió en Gualeguaychú lo discutió así. Nosotros tenemos nuestra propia identidad, nos ponemos de acuerdo con el PRO y con la Coalición Cívica en algunas políticas muy importantes, muy trascendentales, que, sobre todo, tienen importancia a nivel nacional. Pero después queremos discutir las diferencias. No sería lo mismo un gobierno encabezado por un radical que el gobierno que encabeza hoy el presidente Mauricio Macri. En la ciudad de Buenos Aires definitivamente no sería lo mismo un gobierno encabezado por un radical que el gobierno que encabeza Horacio Rodríguez Larreta.

 

¿La idea es ser una alternativa pero sosteniendo esa alianza superadora?

Y que el que gane en las PASO se imponga, sin dejar de tener en cuenta también lo que planteó la minoría de la coalición.

 

¿Y por dónde pasarían esas diferencias?
Foto: Georgina García | Zoom
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Bueno, esto que decíamos recién. Te lo quiero ejemplificar. Para el PRO educación y salud no han sido prioridad. Si nosotros, ahora es una elección legislativa, pero sobre todo en el 19 que es una elección ejecutiva, podemos competir con el candidato del PRO, el que sea, y le ganamos, el gobierno va a ser de Cambiemos pero las prioridades serían distintas. Porque para el radicalismo o para ECO las prioridades son otras. Y esto es muy importante para el ciudadano porque no sólo tiene la posibilidad de decidir si quiere que gobierne Cambiemos o no, sino también decidir si Cambiemos tiene que tener un perfil más progresista o más de centro o centroderecha. Nos parece que son egoístas las motivaciones que tiene el PRO, a nivel de la ciudad de Buenos Aires, para negarse a la posibilidad de que compitamos en unas PASO.

 

¿No quieren perder esa hegemonía política en la ciudad?

Claro. Y además es algo poco democrático. No se lleva muy bien con la idea de una fuerza democrática.

 

¿Si finalmente no se termina de concretar Cambiemos en la ciudad y el PRO rechaza ir a primarias, ECO se postularía igual como en 2015?

Sí. ECO ya es una fuerza en la ciudad de Buenos Aires, ya tuvimos esta experiencia de competir localmente como ECO cuando nacionalmente estaba Cambiemos. No es una novedad para nosotros y tampoco para el porteño. A veces yo me cruzo, no con el ciudadano común, sino con gente de la política que dicen ‘bueno, pero es todo muy confuso, porque ustedes son Cambiemos pero también son ECO, son oposición pero son oficialismo’. Y para el porteño esto es mucho más natural que para quienes complejizamos la política por nuestra actividad cotidiana. A nivel local van a votar, y además en una elección legislativa van a aprovechar para mandar mensajes porque no está en juego el gobierno. En la elección pasada hubo muchos ciudadanos que votaron a Horacio Rodríguez Larreta un poquito a regañadientes porque no votarlo podía implicar dañar de alguna manera a la candidatura presidencial de Macri. Eso ahora no está. El electorado porteño piensa el voto, es inteligente. Nosotros vamos a hacer una campaña, en el caso de que no se pueda armar Cambiemos, esforzándonos por aprovechar esa inteligencia del electorado porteño. Y tenemos un gran comunicador, Martín Losuteau, que es el principal líder del espacio, sea o no candidato. Me parece que eso, en un electorado exquisito, por llamarlo de alguna forma, como el electorado porteño, abre grandes oportunidades para quienes no estamos en el oficialismo y lo único que pretendemos es ponernos a disposición para aquellos que quieran cambiar. Y son muchos los que en la ciudad de Buenos Aires quieren cambiar.

“Si el radicalismo tuviese un candidato no competitivo en la ciudad no tendrían problema. Tienen problema porque el candidato es Lousteau”

¿Les afectaría una hipotética candidatura de Elisa Carrió en la ciudad?

Carrió en el último proceso electoral fue parte de ECO y en el anterior fue parte de UNEN. Para nosotros es una figura conocida y querida. La decisión que tome es una decisión de ella y de su partido y nosotros la vamos a respetar y no va a influir en nuestra propia decisión. Ojalá la podamos tener en nuestro equipo como la tuvimos en las anteriores elecciones. Pero si nos toca competir con Carrió se va a elevar todavía más la vara de la política. No le tenemos que tener miedo a eso porque es en beneficio de la gente. Más allá de la decisión de Carrió, estamos preparados para ofrecer lo que tenemos para ofrecerle a la gente.

 

¿Qué balance hace de la gestión de Mauricio Macri como presidente?

Así como al nivel de una ciudad y de una provincia a lo mejor se puedan medir las políticas en un plazo más corto, aunque yo elijo hacerlo en una década, a nivel nacional apenas estamos empezando. La herencia recibida, no suficientemente explicada a la ciudadanía, fue demasiado grande como para que en un año se puedan ver cambios trascendentes. Creo que el presidente debería darle más espacio a los partidos que son socios en la coalición. Porque allí también se vería reflejado quizás un cambio de prioridades. Este conflicto docente, por ejemplo, es un conflicto que se podría haber evitado, si hubiésemos empezado a discutir la cuestión antes. Tenemos que tener la capacidad de ofrecerle al pueblo argentino como política educativa algo más que el cumplimiento de una cantidad determinada de días de clase. Tenemos que hacer una revolución educativa en la Argentina. Porque hace tres décadas seguidas que venimos cayendo en materia, de nuevo, de calidad educativa. Y para eso hay que hacer un gran acuerdo del cual los docentes tienen que formar parte. Yo quiero imaginar, por ejemplo, docentes muy bien pagos, pero que hagan un compromiso de no parar. Esto hay que consensuarlo con la sociedad. Algo así existe en Ecuador. Hay que tratar de ofrecer ese tipo de propuesta, donde el docente iría a clase porque está incluido en un acuerdo que lo contiene. Después, de las grandes ideas del presidente, con respecto a la inserción de la Argentina en el mundo ha habido avances importantes. Y en relación a los otros dos objetivos, que es combatir el narcotráfico y la pobreza cero, estamos recién haciendo el diagnóstico inicial. Habrá que ver cómo se desarrolla el segundo año.

 

Recién mencionó la necesidad de que el gobierno le dé más espacio a sus socios de la coalición. Y recientemente hubo un encuentro del radicalismo en Villa Giardino donde se discutió su rol al interior de Cambiemos. Para algunos sectores se trata de garantizar una suerte de defensa cerrada del gobierno mientras otros demandan una mayor participación. ¿Cree que el radicalismo debería tener más presencia, sobre todo en la parte política?
Foto: Georgina García | Zoom
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Sí. Más que ocupar ministerios o puestos de gobierno, es importante ser escuchado. Sería muy interesante que Cambiemos, como coalición, se institucionalice, pero de verdad, no para la foto. Nosotros somos un partido muy institucional, somos muy distintos a la Coalición Cívica, que es más carismático, porque lo conduce Lilita, y al PRO, que si bien intenta presentarse como un partido moderno, tiene instituciones muy débiles. Cambiemos debería institucionalizarse para que se puedan canalizar las propuestas de gobierno. Pero sobre todo creo que no deberíamos cometer el pecado de prescindir de lo que más beneficio nos ha dado en nuestra escasísima vida como coalición política, que son las primarias. Hay una tendencia por parte del PRO, y esto se discutió mucho en la reunión de Villa Giardino, a querer armar listas de unidad en todas las provincias. Y eso no es bueno para la coalición. Si tenemos la posibilidad de discutir de cara a la gente el perfil que la coalición debe tener y los candidatos que la tienen que representar, eso va a redundar en mayor legitimidad para la coalición y por lo tanto para el presidente, que es el que hoy tiene que gobernar. Me parece que en ese sentido estamos en un retroceso. No se institucionaliza, y además hay una tendencia a homogeneizar todo, a ocultar las diferencias en listas únicas. Nosotros como partido no creemos eso y vamos a reclamar. Queremos que las reglas sean parejas. No puede ser que cuando el PRO tiene un candidato competitivo quiera ir a las PASO, y cuando el candidato competitivo es de la otra fuerza no quiera, como pasa hoy en la ciudad de Buenos Aires, que es la razón por la cual Cambiemos no se constituye. Si el radicalismo tuviese un candidato no competitivo en la ciudad no tendrían problema. Tienen problema porque el candidato es Lousteau. No quiero poner sal en la llaga porque quiero que nuestra coalición se constituya en la ciudad de Buenos Aires y que se fortalezca. Pero si no resolvemos estas diferencias, que son para mí profundas, la coalición va a tener problemas para consolidarse.

 

Dentro de los conflictos que enfrenta Cambiemos a nivel nacional está la detención de Milagro Sala, de la que muchos organismos locales e internacionales expresaron su repudio o preocupación. El gobernador de Jujuy forma parte de su espacio. ¿Qué lectura hace de este proceso?

Tengo plena y absoluta confianza en el gobernador Morales. Lo conozco a Gerardo de la militancia de mi partido. Creo, por otra parte, que en la provincia de Jujuy hay división de poderes y esto ha quedado claro. Por supuesto que cuando funciona la división de poderes, no solo en Jujuy sino en la Argentina, hay distintas instancias, y en su momento hasta la Corte Suprema podrá hablar en relación al caso Milagro Sala. Creo que los organismos internacionales de derechos humanos están sobre el tema y han tomado nota y el Estado argentino y la provincia de Jujuy deben invitarlos de manera permanente a que visiten y hagan su trabajo para ver si hay algún tipo de violación a los compromisos internacionales que la Argentina tiene en materia de cumplimiento de derechos humanos. Por otra parte creo, porque conozco, que en Jujuy existió antes del gobierno de Gerardo Morales un Estado paralelo montado por la organización Tupac Amaru. Y era un estado paralelo que tenía como método para obtener sus objetivos la violencia política. No tengo dudas de que en Jujuy se está actuando correctamente.

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