La campaña electoral al rojo vivo en Cambiemos

Horacio Rodríguez Larreta oficializó su candidatura presidencial lanzando un video desde Río Gallegos, pero Patricia Bullrich utiliza las encuestas para mostrar que en los sondeos previos los números juegan a su favor. Vidal se anotó en la competencia y Macri sigue sin definir

Focus group y alineamientos

La campaña electoral empieza a dar algunas señales sobre quiénes serán los principales aspirantes para competir en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) el 13 de agosto. Mientras el Frente de Todos diseñó una mesa política para dirimir las candidaturas, en el PRO la competencia por la representación presidencial ofrece varios capítulos de enfrentamientos y acusaciones cruzadas. 

La llegada de Cambiemos al poder en 2015 vino a consolidar un ejercicio de la política basado en focos group, mediciones de redes sociales, entre otras técnicas del marketing digital aplicadas al mundo de la política. Lo que entonces se insinuó como una novedad, muchas veces asociado con el uso inapropiado de los datos privados o la manipulación de información a secas, se convirtió en una herramienta indispensable para el desarrollo de la campaña electoral.

Las dos figuras relevantes del mundo cambiemita están inmersas en una guerra fría que se dirime permanentemente a través de encuestas sobre la intención de votos. Larreta se apresuró a definir públicamente su campaña ante la sospecha de que la imágen pública de Bullrich está en ascenso.
Con un tono marcadamente federal, grabó un video en Cabo Vírgenes, el kilómetro cero de la emblemática Ruta Nacional No40, que atraviesa casi todo el país. En la secretaría de comunicación de Larreta se blanden estadísticas auspiciosas. Según el entorno del Jefe Porteño, su caudal de votos crece en regiones estratégicas para las elecciones presidenciales. Mientras los votos serían mayores en el conurbano, declinan ante la presidenta del PRO en varias regiones del interior.

Sin embargo, Bullrich no quiso perder la algarabía justo en los días de carnaval. Según la consultora Circuitos, en CABA, territorio de Larreta, la ex ministra de Seguridad se impondría por varios cuerpos de ventaja: sumó 22,3% de intención de votos, mientras que Larreta se ubicó en el tercer lugar (15,5%), por encima de Macri (12,4%).

La nómina de candidatos estaría incompleta si no anotamos a María Eugenia Vidal. En los últimos días la ex gobernadora de Buenos Aires inauguró un búnker de campaña en Retiro contando con la presencia de Mauricio Macri que sigue sin tomar una determinación sobre su futuro político. Durante el evento Vidal no anunció ninguna candidatura, pero en distintas apariciones públicas manifestó su deseo de competir.

La aparición de una de las socias fundadoras de Cambiemos complica el escenario. Ya que si compite, corriendo desde atrás de los dos referentes con mayor visibilidad, se abre la duda respecto a qué sector del espacio le quitará votantes. Por eso es que tanto Bullrich como Larreta intentan acercarse a Vidal con la intención de desactivar su postulación. Macri se muestra como el eje vertebrador de cada competidor sin decidir aún si sale a jugar el segundo tiempo que su libro promete.

Es imposible e innecesario creer que estas mediciones van  a replicarse en los comicios de agosto, pero donde sí se sabe que tienen efecto es en los alineamientos que semana a semana se anota cada uno. Todos los aspirantes encaran la recta electoral sabiendo que es imperioso proyectar la imagen nacional de candidato y sumar voluntades evitando apariciones inesperadas de pretendientes que restan votos.
El jefe de Gobierno considera que su figura es cercana al votante radical. Por su parte, Bullrich azuza las contradicciones del partido centenario respecto a cuál es el camino apropiado para encauzar la economía nacional. Asimismo insiste con acercar a los libertarios, no sólo por las coincidencias económicas o de seguridad, sino porque su competidor es Larreta, un acérrimo enemigo de la fuerza de Millei.

El radicalismo mantiene la línea de dispersión que lo ubicó detrás de Cambiemos después del 2015. Todos sus referentes hablan de posicionar al partido con un línea y candidatos propios, pero la mayoría define estrategias individuales destinadas a garantizar la supervivencia de sus pequeños espacios dentro de la estructura.
A pesar de ello, en el primer ensayo electoral un candidato de la UCR, Martín Berhongaray, se impuso en las PASO de La Pampa para ocupar el cargo de gobernador de la provincia. El diputado nacional del espacio de Martin Loustea triunfó sobre  Martín Maquieyra del PRO encendiendo las alarmas en los cálculos de Cambiemos. 

Los gobernadores provinciales no ofrecen mayores certidumbres. Gerardo Morales junto Lousteau se subieron a la campaña de Larreta mientras que Alfredo Cornejo y Gustavo Valdés se acercaron a Patricia Bullrich sin descartar la posibilidad de construir una candidatura propia.

Por la ancha avenida del medio se desplaza en soledad Facundo Manes. El neurocientífico se pasea por los canales de televisión exigiendo transparencia y republicanismo, valores que no parece encontrar en ninguna de las dos opciones que ofrece Cambiemos. Sus proyecciones electorales no son muy altas, pero Manes insiste con ser una alternativa viable para una UCR emancipada del PRO.

Mientras tanto…

Para la Corte Suprema no hubo feria judicial que detenga los embates y carpetazos que salieron a la luz durante el receso estival. Por un lado el combate judicial entre Cristina Fernández de Kirchner y los cortesanos por la causa de vialidad tuvo sus lógicas repercusiones políticas. 

Sin embargo, el tema que disparó el juicio político a la Corte Suprema de Justicia se vincula al fallo por la coparticipación en favor de la Ciudad de Buenos Aires y la composición del Consejo de la Magistratura. Se sabe que CABA es un territorio indiscutido del PRO; el comportamiento de las causas que se tramitan en Comodoro Py lo ratifican con cada fallo.

La comisión de juicio político sesiona a deshoras en la cámara baja, pero la dificultad histórica de discutir los fallos de la corte sumado a la estrategia de los diputados de la oposición, además de las fracturas internas en el oficialismo, por ahora demoran la causa en jornadas bizantinas sobre la pertinencia del proceso.

Lo más resonante del 2023 sigue siendo la filtración de chats en el celular del saliente ministro de seguridad porteño, Marcelo D’alessandro, que expone negocios espurios entre empresarios y miembros de la corte. Su importancia pública no se debe tanto al impacto que tiene para la vida democrática la estrechez de favores, sino la manera con la que impacta el contubernio en la campaña electoral de Cambiemos. 

Para poner en contexto, hubo previamente dos capítulos del celular de la discordia. En el primero, los chats revelaban una reunión secreta en la estancia de Lago Escondido del magnate inglés, Joe Lewis. La segunda filtración tuvo un espesor mayor: los chats exhiben un negocio multimillonario entre la empresa de acarreo de autos Dakota, el gobierno de la ciudad y operadores judiciales cercanos al cortesano Horacio Rosatti.
Ahora la saga de filtraciones nos ofrece una nueva entrega que confirma los negocios del ministro saliente, Horacio Rodríguez Larreta y los miembros de la corte. La relación de amistad con el juez federal Sebastián Ramos, quien en enero archivó la causa por sus diálogos con Silvio Robles, el secretario privado del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.

Ramos declaró este jueves como testigo ante la Comisión de Juicio Político. Cuando le preguntaron sobre su relación con alguno de los jueces del tribunal, Ramos afirmó: “no me caben las generales de la ley”. Lo que intenta señalar el juez es que no tiene relación con ninguna de las partes comprometidas. En esta causa se tramita una parte de las relaciones capilares que acercan a la justicia nacional con el PRO.

Bullrich no es ajena a los entuertos judiciales. Fiel a su estilo, aprovecha cada ocasión donde puede meter bocado, sobre todo en cuestiones de seguridad, área donde dice ser una experta. La presidenta del PRO tomó nota de la reacción que genera en la población la actitud reactiva de los libertarios, a ello se debe la acusación de “tibio” a Larreta por no imponerse en los conflictos callejeros.  

Pero en el espeso mundo que rodea a Bullrich no todos responden del mismo modo. Desde el seno de su espacio salió la crítica más incisiva que le hicieron. Florencia Arietto, asesora de la presidenta del PRO durante su dirección en la cartera de seguridad, ahora cercana a Larreta, la acusó públicamente de ser la responsable política de la muerte de Santiago Maldona y Rafael Nahuel. 

Estas acusaciones son expresiones alarmantes para la convivencia democrática y las libertades más elementales de la vida social. Dos personas bajo circunstancias distintas aunque en regiones cercanas y como parte de un mismo conflicto mueren en manos de la policía que, según Arrieto,  hizo un uso indebido de la fuerza desatando una represión “que no resolvió el problema”.

Sigue siendo asombrosa la situación bajo la cual se desenvuelven las candidaturas en Cambiemos. Ninguna de las acusaciones cruzadas, hechos inapelables de defraudación estatal o represión ilegal, llaman la atención de la justicia o la opinión pública. Mientras Macri exige fidelidad y se coloca en el centro de la escena, las facciones que disputan su favor y la representación echan mano a cuanto recurso tienen a disposición para debilitar a su antagonista.

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