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El postfútbol

El cambio de modelo fue advertido hace seis décadas. Tecnología, negocios y millones de dólares de fondos de inversión, estados y magnates. Por Eduardo Lancellotti

Hurgar el pasado ayuda a examinar el presente desde otra óptica. Mirar por el ojo de la cerradura aquello que quedó guardado por varias generaciones. El periodista Dante Panzeri poseía una actitud crítica frente a la vida y frente al deporte. En su libro “Fútbol, Dinámica de lo impensado”, de 1967, advirtió sobre el avance de “la ciencia y tecnológica como factor rector del fútbol que es regido por la espontaneidad”. También sostuvo que era un error de las instituciones obligarse a “adaptar el fútbol al progreso de la humanidad moderna”. Y señaló el “desmesurado dinero en juego” y que el fútbol “está tan cerca del poder que se convierte en una porción del poder mismo”.

A cincuenta y nueve años de su publicación, hoy “vivimos el postfútbol, en una era de vigilancia, velocidad, pantallas, algoritmos e hiperexposición donde el fútbol es mucho más que un negocio: es una nueva cultura, un nuevo deporte”, dice el periodista y escritor chileno Juan Pablo Meneses.

Libro de Dante Panzeri

En el postfútbol se habla de industria y de negocio y con ese fin, hace una década, se creó el World Football Summit (WFS). En la Cumbre Mundial del Fútbol se reúnen para dialogar sobre la propiedad, comercialización y consumo del fútbol, sin importar sectores, ni intereses ni procedencia geográfica. En su décima edición de este año, en la ciudad de Madrid, asistieron dos mil quinientos profesionales: líderes de clubes, ligas, federaciones, medios de comunicación, marcas y de la tecnología que “da forma al negocio del fútbol”, como destaca uno de sus principios. A pesar de autoproclamarse una cumbre mundial, solo participaron países de Norteamérica, Europa y Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) que tiene intereses en trece clubes de fútbol en el mundo.

El Abu Dhabi United Group (ADUG) es una empresa de capital privado con sede en los EAU que desde 2008 es propietaria del equipo inglés del Manchester City. Hace pocas semanas, una comisión de la Premier League, liga inglesa, la declaró culpable de fraude financiero por mil doscientos millones de dólares. Según la investigación, se hicieron contratos ficticios con varias empresas para justificar la inyección de dinero por parte de ADUG. Este mecanismo permitió saltear las reglas del fair play financiero de la Premier League, mediante las cuales los gastos dependen de los ingresos que produzca el club. El período del fraude va desde 2009 hasta el 2018. El City, desde su fundación, en 1880, había obtenido dos títulos en la liga de fútbol local, con la llegada del grupo ADUG, ganó ocho campeonatos desde 2011. Sin esta maniobra financiera no hubieran llegado algunos jugadores que posibilitaron esos logros. El City apeló el fallo, pero si se confirma, ¿qué sucederá con esos títulos?

Además, en este postfútbol de dólares inyectados por fondos de inversiones, estados, jeques y magnates, se puede mirar de reojo al Paris Saint-Germain (PSG) cuyo verdadero dueño, desde el 2011, es el Estado de Qatar a través del fondo soberano de inversión Qatar Sports Investments (QSI). La cara visible como presidente del club y ejecutivo de QSI es Nasser Al-Khelaïfi. Desde ese año, el PSG ganó once títulos de liga francesa de un total de trece que obtuvo desde su primer logro en 1971.

Hinchas de camisetas

El fútbol es un deporte colectivo, pero en el postfútbol “se es hincha de un equipo y se debe hacer hincha de un jugador que hace una carrera en distintos lugares. Se colecciona sus camisetas —explica Meneses—. Ahora es más común, pero sonaba a ciencia ficción que chicos de Latinoamérica fueran hinchas de equipos de Europa.

Durante el año 2025, se registraron 64.558 transferencias internacionales en el fútbol profesional masculino, con un movimiento económico que superó los cuarenta y cuatro mil millones de dólares por transferencias. Argentina registró 1.685 transferencias internacionales de salida de futbolistas desde clubes argentinos (datos de la FIFA).

En el medio de los clubes entre la demanda y la oferta, se sabe que se encuentra el representante, pero a esta altura del negocio, ahora el “modelo trasciende la figura clásica del representante, la apuesta es convertirse en un socio estratégico del jugador”, explica Mariano Zelaya, agente del paraguayo Orlando Gil, exarquero de San Lorenzo de Almagro y su selección. Zelaya lleva a cabo su objetivo con la creación de su propia empresa “para una industria donde en cada transferencia se juegan millones de dólares”, de este modo busca consolidar “un modelo que une representación deportiva, planificación estratégica y construcción de carreras de largo plazo”.

El empresario Zelaya, que está convencido de que su tarea es virtuosa, dice: “En un mercado global, cada vez más competitivo, donde el talento se detecta a edades más tempranas, la carrera de un jugador ya no depende únicamente de lo que hace dentro de la cancha”.

Meneses, desde el punto de vista crítico, sostiene: “En el postfútbol, lo que más importa muchas veces es todo lo que está fuera de la cancha”.

Una joyita

En el postfútbol no se habla de joven promesa, se habla de joya por su valor de exportación y de ingresos para club. Se “rige por todas las leyes de un mercado consumista y todo lo que toca lo transforma en una versión rentable y futurista del antiguo fútbol”, afirma Meneses. Así, Leonel Flores, es “una joyita” y hay que cuidarla, no solo para que rinda unos pocos años en su club.

El delantero de Boca Juniors y de la Selección Argentina, llegó al club a los siete años y actualmente, con sus diecinueve, se destaca por sus habilidades y destrezas. Flores vive, y nació, en un barrio popular de Béccar, conurbano bonaerense, a veintisiete kilómetros de La Boca, y parece que esta situación puede dañar su rendimiento. Al director técnico Rodolfo Arruabarrena, que lo hizo debutar en el mes de julio, le resulta un problema y pide que cambie su lugar de residencia. “Vive en Béccar y se hace una hora y media (de viaje). Me rompe las pelotas que no viva acá en Puerto Madero, pero son cuestiones que me gustarían que cambiaran», sostuvo.

Arruabarrena, que nació en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, reside en Benicassim, Valencia, y adoptó la nacionalidad española, invita a su joven jugador dejar su hogar para mudarse a una zona con una fuerte carga simbólica de exclusividad para gran parte de la sociedad, entre ella, la futbolera boquense. El D.T., seguramente, no recuerda que su talentoso compañero en el equipo de Boca de los años noventa y ahora presidente del club, Juan Román Riquelme, no tuvo ningún inconveniente deportivo a pesar de que vivía (y vive) en Don Torcuato, a treinta kilómetros de la capital. Los tiempos cambian.

Juego virtual

Meneses está convencido de que en el postfútbol existe una “nueva cultura, un nuevo deporte” y Pablo Aimar, principal ayudante de campo de Lionel Scaloni, vislumbra un futuro muy diferente. “No tengo idea cuántos años le quedan al fútbol como tal. Si esos chicos que nacen hoy, donde todo es más rápido, van a ver un partido de una hora y media. Ojalá no se termine nunca. Y si va a pasar, nosotros no vamos a estar: un día no se va a jugar más, o lo jugarán virtualmente”.

En los nuevos formatos de consumo, los jóvenes cada vez ven menos partidos completos y prefieren los resúmenes de jugadas destacadas (highlights) o las transmisiones vía streaming. El fútbol ya no solo compite contra otros deportes, compite de forma directa contra los videojuegos, las redes sociales y las plataformas de contenido bajo demanda.

En este contexto se creó la Kings League. Se trata de una fusión entre el fútbol tradicional y el mundo de los videojuegos. Creado por Gerard Piqué, exjugador de Barcelona, Manchester United y selección española. Según la página oficial, “es una liga diseñada para aficionados que crecieron con el streaming, los memes y el caos de internet. Los juegos están diseñados para ser transmitidos en directo, grabados y compartirlos”. Los encuentros no se transmiten por los canales tradicionales sino por Twitch, Instagram, TikTok y YouTube en forma gratuita. No hay empate, se juega siete contra siete y los jugadores son semiprofesionales, exprofesionales y jóvenes promesas. Sus reglas se inspiraron en los videojuegos y reglamentos para juegos electrónicos.

Dante Panzeri murió dos meses antes de comenzar el Mundial de 1978, que criticó fervientemente en plena dictadura. Fue un solitario en sus denuncias. Y ningún solitario pudo cambiar alguna vez el orden social de la historia. Y Panzeri es historia, pero el postfútbol reivindica aquello que predijo hace casi sesenta años. Muchos de sus augurios se cumplieron.

El fútbol cambia, pero no hay tiempo a la melancolía porque cuando comienza a rodar la pelota, a pesar de la era del postfútbol, se activa la adrenalina, la que se genera desde siempre el juego.

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