Uruguay: cierren filas

La reafirmación de la actual política económica hecha por el presidente Tabaré Vázquez el viernes 7, una interpelación fallida al ministro de Economía Danilo Astori, y la aprobación generalizada en filas frenteamplistas de las siete medidas dirigidas a frenar el pico inflacionario anunciadas el miércoles 12 conformaron un “paquete” que condujo a ciertos analistas a…

La reafirmación de la actual política económica hecha por el presidente Tabaré Vázquez el viernes 7, una interpelación fallida al ministro de Economía Danilo Astori, y la aprobación generalizada en filas frenteamplistas de las siete medidas dirigidas a frenar el pico inflacionario anunciadas el miércoles 12 conformaron un “paquete” que condujo a ciertos analistas a sostener que la interna del progresismo había experimentado un cambio sustancial.

En esa línea, hubo quien constató un fortalecimiento de la “línea” de Astori o incluso el fin de los cuestionamientos desde filas del oficialismo a la orientación del equipo económico. Más aun: se llegó a observar una consolidación de la figura del ministro de Economía en la perspectiva de su eventual candidatura para las elecciones de 2009.

De ser certero este enfoque, el gobierno ya no estaría más “en disputa”, según la expresión que acuñaron diversos sectores de la izquierda política y social críticos con las orientaciones del equipo económico. Las felicitaciones extendidas a Astori por dos representantes emblemáticos de esa vertiente crítica, la ministra comunista Marina Arismendi y el senador independiente Alberto Couriel, por su defensa en el Parlamento de la reforma tributaria durante la interpelación que le realizara el herrerista Alberto Heber fueron citadas en apoyo de esta tesis.*

Sin embargo, altos dirigentes de diversos partidos frenteamplistas dieron a Brecha otra interpretación de lo sucedido. Para entender el abroquelamiento del oficialismo en torno al ministro de Economía, dijeron, es necesario tener en cuenta, por un lado, “lo que se está jugando en este momento”, y, por otro, “la cultura tradicional de la izquierda uruguaya”, propensa a cerrar filas, a “la unidad”, cuando siente que se la ataca.

DIFICULTADES

El contexto actual no es de los más favorables al gobierno. Por un lado, se ha instalado en la población una sensación de que se estaría poco menos que ante un alud inflacionario. Por otro, reformas “insignia” del progresismo, como la tributaria, no “prenden”. Es más, una encuesta de la empresa Cifra difundida en la noche del miércoles 11 por Canal 12 reveló que 49 por ciento de los uruguayos rechaza la implementación del impuesto a la renta, mientras apenas 29 por ciento lo apoya. Entre los frenteamplistas la apreciación negativa es alta: más de 36 por ciento de sus simpatizantes.

La oposición, claro está, no se ha privado de machacar en ambos frentes críticos para el gobierno. En ese marco, señalaron a Brecha los dirigentes frenteamplistas “críticos” consultados, ¿qué otra cosa podríamos haber hecho que apoyar a Astori, máxime cuando un fracaso de Economía en estos planos, el de la reforma tributaria y el del combate a la inflación, serían vistos no como una derrota del ministro sino de todo el gobierno? ¿Era posible que en este panorama se acentuaran las diferencias internas?

Por otro lado, en el caso de las medidas antinflacionarias anunciadas esta semana, estos dirigentes vieron cierta inflexión a la “ortodoxia” con que se habían venido manejando las autoridades económicas.**

Entre las siete disposiciones del ministro –observaron– hay subvenciones, subsidios, en la medida que el Estado renuncia a gravar con el iva, por ejemplo, a la carne de pollo, como antes lo había hecho con la carne vacuna. Esto supone una “intervención” en el mercado, lo mismo que en el caso de la habilitación de la importación de verduras cuyo precio había trepado.

Las versiones sobre cómo fue que se llegó a la decisión de tomar estas medidas son variadas. Hay quienes aseguran que el titular de Economía debió ceder a fuertes presiones; otros dicen, en cambio, que fue el propio ministro quien se convenció de que era el único camino adecuado para frenar la escalada inflacionaria, aunque esa movida supusiera cierta flexibilización de su línea tradicional. De todas maneras, poco importa: eran medidas reclamadas por la base social de apoyo del gobierno, y se tomaron.

Con la reforma tributaria ocurre algo parecido. Es uno de los puntos clave de la gestión frenteamplista, y la gran mayoría de esa fuerza política la ve como globalmente positiva, o en todo caso como un paso adelante respecto a lo anterior. El senador Couriel está entre estos últimos: la reforma le parece un avance, pero insuficiente. El miércoles 12, en la contratapa del diario La República, el senador frenteamplista no se privó de recordarlo, pero durante la interpelación a Astori en el Parlamento “hizo bloque” con el ministro.

No menor que esa dote de realismo político que esbozó la dirigencia frenteamplista es la cultura de la “unidad” que aflora en ella siempre que la derecha arremete, insistieron los responsables políticos interrogados. Las diferencias se ventilan cuando se trata de profundizar o inducir tal o cual rumbo a la gestión, pero se guardan en el congelador cuando un agente exógeno agrede una resolución ya tomada, aunque ella haya motivado previamente intensas disputas internas, destacaron.

Blindar” al gobierno, porque de su suerte depende la suerte de todos, puede ser, en resumen, la estrategia consensuada entre la enorme mayoría de los grupos frenteamplistas.

¿Ese blindaje implica que desaparecerá la disputa por el rumbo del gobierno? No parece que sea así.

En opinión de varios de los dirigentes frenteamplistas consultados por Brecha, las medidas anunciadas esta semana por el equipo económico para contener la inflación, en particular los subsidios, necesariamente van a tener que profundizarse, ya que nada hace prever que la tendencia al alza de los precios internacionales de los alimentos se modifique sustancialmente.

La prioridad dada por el gobierno a la exportación de commodities, favorecida por los elevados precios de éstos en el mercado internacional –piensan–, se ha demostrado contradictoria con uno de los principales postulados de la izquierda, la redistribución del ingreso. De mantenerse la inaccesibilidad para el común de los mortales de gran parte de los productos agroindustriales que se transan en el exterior, que a su vez son los de mayor consumo interno, los únicos que se beneficiarán serán casi exclusivamente los productores y exportadores, algo inaceptable para un gobierno que se diga de izquierda, observan.

De ahí que sugieran proceder a detracciones a las exportaciones como forma de redistribuir el dinero que ingresa al país. La idea se está abriendo camino, y no sería extraño que a mediano plazo el equipo económico, nada afín a esta clase de tributos, acepte aproximarse a sugerencias de este tipo. En todo caso, semejante cambio de enfoque sólo se podría explicar en el marco de una transacción que permita al ministro Astori volver más potable, para el conjunto de la izquierda, su aspiración presidencial.

* Uno de los que más desarrolló esta línea interpretativa fue Daniel Gianelli en su columna en la edición de ayer, jueves, de Búsqueda.

** Incluso esa tendencia se habría verificado en la reunión que ayer, jueves, mantuvo la cúpula de la central sindical con Astori, durante la cual se habrían registrado coincidencias acerca del modo de atacar el alza de precios y sobre la implementación de medidas para reforzar el poder adquisitivo del salario.

Gentileza de Brecha, especial para ZOOM

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