Un límite llamado Santa Cruz

La provincia de Santa Cruz, un bastión político del presidente Kirchner, es escenario hace varias semanas de conflictos sindicales de los maestros, en huelga desde hace mas de un mes, y de empleados de la municipalidad de Río Gallegos, a 2.700 kilómetros al sur de la capital, controlada por la opositora Unión Cívica Radical (UCR).…

La provincia de Santa Cruz, un bastión político del presidente Kirchner, es escenario hace varias semanas de conflictos sindicales de los maestros, en huelga desde hace mas de un mes, y de empleados de la
municipalidad de Río Gallegos, a 2.700 kilómetros al sur de la capital, controlada por la opositora Unión Cívica Radical (UCR). Luego de una manifestación de empleados estatales que fue ferozmente reprimida por Infantería, el saldo de 15 heridos (9 con bala de goma, 1 con bala de plomo y 5 de distintas consideraciones) provocó la salida del gobernador Carlos Sancho y el ingreso en escena de Daniel Peralta, un hombre que debutó en el gobierno mientras a la hermana presidencial y ministra de Desarrollo Social le tiraban huevos y la agarraban del pelo. Un escenario imprevisto en vísperas electorales donde cabe recordar que “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Los docentes santacruceños continuarán esta semana con el paro que mantienen desde hace más de un mes, en medio de un tenso clima, agudizado por las agresiones a la ministra Alicia Kirchner. Así lo decidió la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC), pese a que el flamante gobernador provincial, Daniel Peralta, anunció que esta semana convocará a los gremios estatales santacruceños para negociar aumentos salariales, tal como reclaman los maestros y empleados públicos.

La huelga se prolongará en medio de la oleada de multitudinarias protestas sociales y gremiales realizadas en los últimos días en la provincia, encabezadas por maestros y empleados estatales que demandan mejoras en sus salarios.

La situación se agravó este sábado cuando un grupo de manifestantes agredió a la hermana del presidente Néstor Kirchner, con huevos y harina, al salir de un restaurante de la ciudad de Río Gallegos, en Santa Cruz, provincia natal del mandatario.

«La prioridad es solucionar» el conflicto del sector docente, aseguró Peralta a los medios, tras asumir como gobernador en reemplazo de Carlos Sancho, quien renunció el pasado jueves, un día después de choques entre policías y trabajadores que causaron 15 heridos y agudizaron las protestas.

Dichos que van, dichos que vienen y la semana que comienza

Sin embargo, fuentes del sindicato provincial de maestros aseguraron que aún no han recibido ninguna propuesta salarial por parte de las autoridades. En tanto, desde el gobierno estimaron que la justicia argentina abrió una causa después de las agresiones contra la ministra, por lo que esta semana puede ordenar detenciones a los presuntos responsables, un elemento que podría agravar la crisis. El gobierno argentino cree que los manifestantes que agredieron a la alta funcionaria pertenecen a sindicatos locales.

Las agresiones contra la ministra también fueron repudiadas por gobiernos de varias provincias argentinas, funcionarios nacionales, miembros de organismos de derechos humanos y por los principales líderes de la oposición. Además, algunos dirigentes de partidos enfrentados al gobierno exhibieron preocupación por la situación de «crispación» que vive Santa Cruz.

Sin embargo, el secretario adjunto de la Asociación de Docentes de Santa Cruz, Eduardo James, dijo que Alicia Kirchner «cometió una imprudencia» al mostrarse en un lugar público porque se expuso a «la bronca contenida de la gente» en esa provincia.

Las tensiones sociales en Santa Cruz, provincia que Kirchner gobernó durante 12 años antes de asumir la jefatura del Estado, en mayo de 2003, se recrudecieron cuando faltan apenas cinco meses para las elecciones presidenciales de octubre próximo.

Quema esos panfletos

Además, en la génesis de un conflicto donde todos se preguntan cómo puede ser posible que se haya llegado a esta instancia, hubo una convocatoria que crispó los ánimos: «Han sitiado nuestra ciudad, tomando edificios públicos, han recurrido a personajes del grupo Quebracho para instalar el miedo entre la ciudadanía, se han movilizado con un 80% de manifestantes que como chacales vienen a devastar nuestra provincia, para después sin nada que perder regresar a sus lugares de origen, dejando a su nefasto pasar, cual bíblica plaga, el escenario de la destrucción».

Este polémico texto fue firmado por las Unidades Básicas «Los Muchachos Peronistas» y forma parte de la denuncia ante la justicia provincial formulada por los abogados de ADOSAC, gremio docente. La convocatoria, que ha generado tantas especulaciones como la tirada de pelos a la ministra, dice: «¡Basta, decimos Basta!, por eso instamos abiertamente a defender nuestra casa, nuestro proyecto, nuestras conquistas; no vamos a permitir que destruyan lo que con tanto esfuerzo hemos logrado conseguir», enfatiza la convocatoria en un tono muy alejado de la dinámica democrática y muy cercano al apriete.

Si este desacierto político se confirma, los sucesos de las últimas semanas son una poderosa invitación para que la crisis se resuelva a pesar de los errores políticos acumulados. ¿El objetivo? Abandonar una polémica que no beneficia a nadie, salvo a los que históricamente han soñado con responder con balas a los reclamos salariales y a los conflictos sociales.

Los mismos que añoran con debilitar al gobierno de Kirchner y lograr una opción para aprovechar estas contradicciones en pos de un discurso pseudo democrático que luego le hace el caldo gordo a la peor derecha. Las balas son un límite inaceptable para cualquier sindicato y esa es una razón de peso para sostener un reclamo justo, pero las convocatorias patoteriles son tan abyectas como agarrar a una funcionaria de los pelos para personalizar un conflicto que debe ser descomprimido cuanto antes.

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