Luego de meses de dura y tensa pelea, el médico Hermes Binner se convertirá en el primer gobernador socialista de Argentina luego de que les urnas le dieran el triunfo este domingo sobre Rafael Bielsa, el hombre con el que el peronismo local procuró extender a 28 años el control ininterrumpido de una de las economías más importantes de la Argentina.
Binner -candidato de la alianza Frente Progresista Cívico y Social, integrada por socialistas, socialdemócratas, socialcristianos, comunistas y peronistas disidentes- fue durante ocho años intendente de Rosario, la tercera ciudad argentina con un millón de habitantes.
El logro tiene lugar más de un siglo después de que el líder histórico del Partido Socialista, Alfredo Palacios, se convirtiera en 1904 en el primer diputado de ese signo en América latina. Santa Fe está bajo la atención de los analistas, que consideran que el
comicio tendrá impacto nacional cualquiera sea su resultado.
Los especialistas explican que el triunfo de Binner (64 años) reforzará el ánimo opositor con vistas a las presidenciales del 28 de octubre. Es que las fórmulas antikirchneristas ya se impusieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las provincias de Tierra del Fuego, Neuquén y San Luis, sin embargo, un hombre del mismo signo que Binner ya ocupa la vicejefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, debajo de Alberto Fernández, considerado el tercer hombre más poderoso del gobierno luego de Néstor Kirchner y su esposa Cristina.
De este modo, el desembargo de Jorge Rivas en esa área, es visto como el acompañamiento a nivel nacional del desembarco del socialismo en la administración de una de las provincias más ricas del país, que se irá constituyendo como el ala izquierda de un esquema de poder que la Casa Rosada viene construyendo y en la que el socialismo no sería ajeno, pero siempre manteniendo una discreta distancia crítica que les permitiría no ser funcionales a una oposición conservadora contra Kirchner, que es la que ya logró que el empresario oportunista Mauricio Macri, se quede al mando de la Ciudad de Buenos Aires con un discurso pseudo progresista que sólo oculta sus planes conservadores para consolidar una Ciudad de accesos restringidos y un Estado diseccionado a satisfacer a su presunta base electoral, que luego de la crisis de 2001, ha considerado a Macri un posible garante de sus deseos vecinales de orden.
A diferencia de estas experiencias de “oposición conservadora”, la emergencia del socialismo como fuerza capaz de administrar a una provincia de Santa Fe, genera una perspectiva diferente en el escenario nacional. El socialismo santafesino es una de las experiencias más concretas de progresismo en la Argentina que, a diferencia de otros agrupamientos, se sostiene sobre un partido con presencia nacional, que en esa provincia se ha estructurado sobre una base social definida que mantiene su influencia en los principales centros urbanos y también en el campo, además de sostener una prolongada tradición de centroizquierda, que finalmente los ha llevado a controlar Santa Fe .
Por eso, esta victoria, de firmes definiciones políticas, difícilmente sea funcional a un grupo de empresarios y políticos oportunistas que creen que están construyendo una experiencia de oposición, como hizo en su momento la Alianza contra Menem.
La derrota de Bielsa, de 54 años, significa el inminente final de 24 años de conducción peronista que, de la mano de la posible victoria del ex canciller, se extendería a 28 años, un récord que ninguna otra de las grandes provincias argentinas puede igualar.
En Córdoba el panorama parece más claro en favor del oficialismo, que lleva como candidato al actual vicegobernador Juan Schiaretti, acompañado por el carismático ex basquetbolista Héctor «Pichi» Campana.
Ese frente que apoya el kirchnerismo está mejor posicionado en las encuestas y parece que no tendría problemas para derrotar al opositor Luis Juez, actual alcalde de la ciudad de Córdoba, que también estuvo cerca de Kirchner pero en las últimas semanas se distanció del presidente.
En tercer lugar aparece la tradicional Unión Cívica Radical (UCR), actualmente desmebrembrada y desdibujada, que lleva como candidato a Mario Negri, un dirigente que se empeña en mantener vivo al centenario partido ante la estampida de muchos correligionarios que se sumaron al oficialismo o a otros sectores en todo el país.
Este dinámico año electoral ha servido para ir delineando el nuevo mapa político argentino, en el que Kirchner tiene depositadas sus expectativas para después que deje el cargo, en diciembre próximo. «Mi obsesión es reformular el sistema político argentino con un gran movimiento de centroderecha y otro de centroizquierda, como es
en España y otros países», dijo Kirchner en mayo pasado al completar cuatro años de gestión.
De las diez elecciones provinciales que se realizaron entre marzo y agosto de este año, el kirchnerismo y sus aliados consiguieron seis triunfos: en Catamarca, Entre Ríos, Río Negro, San Juan, La Rioja y Tucumán. Perdió frente a la derecha y el centro en Neuquén, Tierra del Fuego, San Luis y la capital federal, que es un distrito autónomo.
Además de Córdoba y Santa Fe, el 16 de septiembre habrá elecciones en Chaco y Chubut, mientras que el 28 de octubre, junto con las nacionales, se elegirán gobernadores en las provincias de Jujuy, Buenos Aires, Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Salta y Santa Cruz, de donde es oriundo Kirchner. De los 24 distritos, solamente no habrá elecciones este año en Santiago del Estero y Corrientes. Sólo quedan algunos meses del 2007, pero falta mucho todavía para que este proceso concluya.
