«Nuestros niños se forman con Disney y me parece una barbaridad que desde los estados no haya otra propuesta».

Tristán Bauer dirige el Canal Encuentro, la señal del Ministerio de Educación de la Nación que ya cumplió un año y cosecha elogios de manera unánime. Sus nuevos proyectos, la mudanza a la ESMA, su obsesión por transformarlo en un canal de aire y la convergencia con Internet son solo algunos de los temas que…

Tristán Bauer dirige el Canal Encuentro, la señal del Ministerio de Educación de la Nación que ya cumplió un año y cosecha elogios de manera unánime. Sus nuevos proyectos, la mudanza a la ESMA, su obsesión por transformarlo en un canal de aire y la convergencia con Internet son solo algunos de los temas que aborda en este reportaje exclusivo con Revista ZOOM.

—Desde siempre se pensó que un canal público de calidad era una utopía, pero ustedes lo lograron. Lo que te queremos preguntar es ¿cómo recordás que empezó el proyecto del canal y cómo lo hicieron?

—A mí no me gusta el término utopía porque cuando vos lees a Tomás Moro te das cuenta que las utopías son justamente eso, el no lugar, la imposibilidad de… Entonces me parece que el Canal Encuentro está más vinculado al terreno de los sueños y los sueños siguen muchas veces sin poder ser realidad. Lo primero que debo decir es que esta no es una idea mía, sino que es una idea del ex Ministro de Educación, Daniel Filmus. Él me convocó y yo pensaba que era un proyecto utópico, irrealizable, por eso le dije que no. Este hombre es muy insistente, muy vehemente, y al final me convenció de participar y es así como nos pusimos a trabajar en la idea de hacer una señal de televisión que sirva, que contribuya al mejoramiento humano y que funcione como una herramienta de transformación social.

En ese sentido, ha transcurrido un año y hay un logro fundamental, que es haber logrado transformar aquellos primeros sueños, aquellas primeras ideas (que después fueron papeles) en una señal completa que está llegando a mucha gente. Durante los primeros meses de transmisión lo bajaban solo 8 cable operadores, y se negaban a bajarla los del grupo Clarín y demás sistemas de cables de nuestro país. A un año de recorrido estamos en 5 millones 16 mil hogares, y nos baja un porcentaje mayoritario de los cable operadores de la Argentina. Siento que se va imponiendo, va creciendo cada día más, a pesar de tener pocas mediciones de audiencia.

Para mí es una demostración de que se puede, que es mentira que no se puede. Es también la constatación de un esfuerzo tremendo. Yo vengo del cine y cada vez que hice una película me resultó un gran esfuerzo. Siempre pensé que el cine era una actividad humana muy compleja, pero ahora que estoy aquí me parece que el cine es un juego de niños comparado con lo que es la televisión. Y bueno, nos queda mucho por recorrer pero siento que este año inicial significa para nosotros un primer paso fundamental, clave, decisivo: de no ser, a ser un sueño y, luego, a ser un proyecto concreto.

—¿Cuáles son los pasos fundamentales dentro de ese recorrido, de un sueño a un proyecto concreto?

—Primero, tener un diseño claro, haber investigado mucho qué pasa con estos modelos de televisión en el mundo, ver ejemplos. En Europa, en nuestra América fundamentalmente. Segundo diseñar un proyecto propio, discutirlo a fondo, consolidarlo. Tercero, a la hora de implementarlo, tener un conductor como Filmus, alguien muy sano, sin ningún tipo de interés creado más que el de hacer una señal de calidad, una señal educativa y cultural de calidad. Hay que tener en cuenta las particularidades del medio en el que estamos —la televisión— y reconocer que trabajamos con un leguaje determinado —el audiovisual— que tiene sus propias características, sus fórmulas y sus posibilidades.

Para mí es tan importante que en el canal haya un micro de un minuto producido por los canadienses, como un largometraje en blanco y negro latinoamericano, como las producciones que hacemos nosotros. Creo absolutamente en la diversidad. También hemos tenido el apoyo del ex presidente de la República, Néstor Kirchner, que con una birome firma un decreto y que, a su vez, cuando las cosas se complican tiene el coraje de tomar los recaudos y la actitud necesaria para que aquello que se diseña por el Estado, que se construye desde el Estado teniendo un resguardo legal como el que tiene este canal, se pueda desarrollar.

—¿Cuándo las cosas se complican?

—Las cosas se complican siempre y de distintas maneras. Hubo momentos complejísimos. Este canal tenía decreto presidencial que le daba creación, tenía una ley nacional, había un decreto del COMFER que indicaba que las señales de cable de todo el país tenían que colocarlo entre el 2 y el 15, y en ese momento hubo una resistencia absoluta a esta ley y a la reglamentación del Ejecutivo. En ese contexto surgió la necesidad de armar una reunión para poner las cosas en claro y empezar a emitir la señal. Me parece que ahí la decisión y la valentía del presidente Kirchner fueron fundamentales, claves y decisivas. Si no, este canal no existiría o estaría en el número 80, al lado del canal de la ciudad de Buenos Aires.

—Recién comentabas que estudiaron otras experiencias de televisión pública en el mundo, ¿cuáles son, para vos, los referentes?

—Para mí hay un modelo extraordinario a nivel mundial, y a pesar de que mi último largometraje es una película sobre las Malvinas y estoy en guerra — mantengo la guerra contra el Reino Unido de Gran Bretaña—, el modelo de la BBC me parece un modelo extraordinario. Y otra señal, también inglesa, como es el Channel 4 de Londres. Después de recorrer e investigar un poco, muchas ideas de este canal surgen y, por supuesto, después acá se moldean, se adaptan (no me gusta esa palabra), las vamos desarrollando, con nuestras propias necesidades, nuestras propias ideas, las vamos transformando en lo que es hoy Canal Encuentro.

También desarrollamos una mirada crítica que nos ayudó a ver la experiencia del sistema mexicano de televisión educativa, donde primaban las teleclases. También conocimos algunas experiencias sobre Venezuela como la de Vive TV y TV Futura en Brasil, y con todas estas experiencias logramos diseñar un modelo propio.

Ahora nos hemos transformado en una especie de vanguardia, aunque no sé si esa es la palabra más adecuada. Volvemos al continente con la señal en el aire y con nuevas ideas. Se está generando toda una reflexión a partir de la propuesta que hizo nuestro canal, donde muchas señales estamos trabajando juntas. Siempre en el marco de la diversidad, porque cada país tiene su especificidad, cada estado tiene su propia realidad, pero hay una especie de línea que marcamos en el continente, que me parece muy interesante. Creo que juntos vamos a poder hacer, por ejemplo, una señal de niños que estamos preparando. Eso es aprendizaje mutuo.

—Cada vez que una figura de la cultura tiene la posibilidad de ocupar un cargo público, de ponerse al frente de cualquier organismo estatal, en general, al poco tiempo, siente que hay que dedicar un 80% del tiempo a los problemas burocráticos y administrativos del Estado, y solo una mínima proporción de energías a lo que se desea y sabe hacer. ¿Te pasó algo así? ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Cómo lo resolviste?

—Sí, me pasó y fue todo muy complejo, muy difícil. Pero creo absolutamente que, dentro del Estado, esto debe ser un modelo, un ejemplo en cuanto a producción de calidad, en cuanto a la transparencia de los procedimientos y en cuanto a la posibilidad de que esto no se transforme en un organismo burocratizado, sino que sigamos siendo un puñado de hombres y mujeres comprometidos. (Mejor dicho, “mujeres y hombres” porque de un grupo de 50 que trabajamos aquí, 40 son mujeres y 10 hombres.) Trabajamos con un espíritu, con un motor interno muy fuerte que hace andar la cosa.

Pero no ha sido fácil. Hemos logrado poner a funcionar algunos engranajes que ayudan y por suerte, tal vez por ser bisnieto de inmigrantes, tengo una voluntad de trabajo muy grande. Y así se sostiene el 80% que decís vos, pero también es cierto que se armó un equipo muy hermoso, de gente muy comprometida con el proyecto. He podido empezar a delegar algunas cosas y a confiar en las opciones, los caminos, los rumbos que toman otros compañeros de trabajo.

—Con respecto al mecanismo de funcionamiento del Canal, ¿reciben propuestas, generan ideas que después se producen en otro lado, cómo se organizan los equipos de producción?

—Bueno, en el Canal no hay un solo camino. Nosotros estamos funcionando dentro de una Sociedad del Estado que se llama Educ.ar. Nuestro proyecto, mi proyecto personal, se propuso no hacer un gran canal con 5 estudios y 1.000 empleados, sino tratar de tener el núcleo más pequeño posible que te permita la mayor operatividad y desde ahí construir. En ese sentido las producciones propias son muy poquitas; lo que hacemos en algunos casos es generar nosotros los contenidos y llamar a licitaciones públicas para que esos contenidos se transformen en obra, pero desarrollando una cadena con la figura del productor delegado o productora delegada que hace un seguimiento integral de esa programación a realizarse, tanto para garantizar los contenidos como para garantizar el lenguaje audiovisual con el que vas narrando, contando, armando cada uno de los programas. Entonces, esa es una línea. También recibimos algunas propuestas, cientos de propuestas. Tenemos un comité de evaluación propia, tenemos un director que las evalúa, los chequeamos con los equipos del Ministerio con quienes trabajamos constantemente y así vamos avanzando, vamos construyendo.

—La idea de que Encuentro se convierta en un canal de aire ¿está atada a la discusión de la necesidad de una nueva Ley de Radiodifusión?

—En algunos puntos está atada y en algunos puntos no. Sin hacer nada, o haciendo mucho ya hemos dado algunos pasos. En Tucumán por ejemplo ya está por aire. En Córdoba, en alguna franja, y en algunos municipios. Pero me parece que en este contexto actual tenemos grandes posibilidades. Hay aristas políticas, hay aristas presupuestarias, hay aristas tecnológicas, pero yo considero que vamos bien. Desde el principio yo quería un canal de aire, pero Filmus me dijo “no, mirá, vamos a arrancar así y desde ahí vamos a crecer”. Yo no estaba tan de acuerdo, y hoy pienso que tenía razón Filmus, que en el camino de este existir, de este crecer, este mostrar que otra televisión es posible, se está dando.

—¿Qué presupuesto tiene Encuentro para el año 2008?

—Actualmente contamos con un presupuesto total de 10 millones de pesos anuales. Esto se reparte en 7 millones para gastos de producción de contenidos y 3 millones para gastos fijos y administrativos.

—¿Cómo es el proyecto de la mudanza al edificio de la ESMA que anunciaron?

—Nosotros nunca tuvimos sede propia, el lugar en el que estamos trabajando ahora pertenece al Ministerio de Educación de la Nación. El canal nació en una oficina de 2 x 2 en el Ministerio, seguimos en una oficina que nos prestó Educ.ar. Después, en una productora alquilada por unos meses y volvimos acá. A este edificio lo queremos mucho porque nos da cobijo y porque es de 1906, pero no tiene las características ni técnicas, ni legales para poder emitir. Un día me crucé con una compañera por la calle y me dijo que venía de la ESMA, y se me ocurrió preguntar si ahí no habría espacio. Bueno, ahí empecé a hablar con Eduardo Luis Duhalde (Secretario de derechos Humanos de la Nación) y con los organismos de derechos humanos para plantear esta posibilidad. La idea de transformar un lugar de muerte en un lugar de vida me parece central. Y este canal tiene que apuntalar la cultura de la vida. Así fuimos viendo y hoy ya está la decisión política y de cada uno de los organismo de que la sede de Canal Encuentro funcione ahí, en el edifico donde operaba la Escuela Fluvial, de lo que fue la ESMA. Eso para mí es una maravilla porque el canal va a tener su espacio y porque nos va a dar la responsabilidad a nosotros y a los que vengan después de ocupar ese espacio. Ahí está nuestra memoria, por lo tanto, nuestro futuro. Y tenemos que hacernos cargo también de eso.

—¿Qué fue lo que te llevó a realizar todo este esfuerzo de meterte en la TV, de formar parte de un Ministerio? ¿Te generó cosas distintas a las que te daba el cine?

—No, si mirás mi vida, por ahí ves que es un desastre, pero un desastre coherente. Si analizás cada una de mis películas, lo que iba haciendo, lo que no iba haciendo, es como que de alguna manera es natural que me encuentre en este lugar. Sí es cierto que al comienzo del proyecto no tenía conciencia de lo que significaba esto y todos los días descubro la potencialidad extraordinaria que puede tener un canal de televisión. Pero eso es ahora, no en el momento que tomé esta decisión. En ese momento era devolver un poco de lo que me dieron, mi educación primaria, secundaria y terciaria fue pública, y… bueno, vamos a hacer este esfuerzo y a poner lo mejor de nosotros.

Hoy tengo otra conciencia. Tengo 48 años y me formé en una generación que estudió cosas muy distintas de las que estudian hoy los 16 mil estudiantes de cine. Nosotros despreciábamos a la televisión, para nosotros los referentes eran Fellini, Buñuel, Bergman. Me formé en una generación en la cual no existía el video, hacíamos cine, cortometrajes, documentales o cine para gran pantalla, la televisión era mierda, eso pensábamos y así nos formamos nosotros. De repente, doy el salto, veo que se suma Internet y me veo ahora en este lugar desde el que aprecio las cosas de una manera totalmente distinta, descubriendo la potencia extraordinaria que puede tener un canal de televisión. Se trata de la vinculación con un portal de Internet que a la vez se conecta con una comunidad educativa de nuestro país, que empieza a producir, a crecer, a encolumnarse en una idea (porque al fin y al cabo Encuentro no es más que una idea).

Cuando uno dispara los programas a 12 kilómetros de altura —donde está el satélite—, está disparando una señal pero, fundamentalmente, está disparando ideas. La verdad es que día a día aprendo lo extraordinario que es poder hacer esto, y entonces, volviendo a lo que decíamos antes, la proporción del 80/20, cambia. Ya está siendo un 30% para la creación y un 70% para la burocracia. ¡Pero el tiempo no alcanza para hacer todas las cosas que hay que hacer!

—Pero de algún modo esa coherencia que planteás tiene más que ver con el contenido, con los valores y no tanto con el oficio. De algún modo, no te importó empezar en el cine, seguir en la televisión y ahora hacer algo en el soporte multimedia. Y es que hay gente que se define más por la cuestión técnica que por el contenido…

—Lo que pasa es que ahora también eso cambió. En el mundo, la transformación del oficio, la transformación tecnológica es muy fuerte y así donde antes las fronteras eran muy claras, ahora está todo mezclado. Toda la imagen está digitalizada. Los que hacemos cine ya no filmamos más en fílmico, es más, en poco años va a desaparecer ese soporte. Y la cámara filmadora con la que filmé toda mi vida desaparece, los proyectores de las salas desaparecen, el oficio se va modificando. Y vos, cuando construís una obra, sabés que vas a tener la pantalla un tiempo, pero que también vas a tener el DVD, la televisión, Internet. Entonces, el oficio de hacer cine cambia, como también se ha modificado el oficio de hacer televisión. Yo creo que estamos en una etapa post cine, donde aquella maravilla que inventaron los hermanos Lumière ya no es. Ahora se abre una nueva etapa donde no solo es distinta la difusión, sino también la construcción de un film.

—¿Cuál es el próximo proyecto que tenés para el Canal, más allá de la programación recién lanzada?

—Me parece que nuestros esfuerzos en estos días están puestos en seguir acompañando la calidad. Tenemos un proyecto muy lindo con Filmus, y me sorprende lo rápido que los presidentes nos están dando la aprobación y la fuerza para hacerlo, que es la realización de una serie de entrevistas a los presidentes de nuestra América para, desde allí, contar el país, contar sus biografías, contar la relación con la Argentina. Evo (Morales) es el primero que vamos a entrevistar. Ese proyecto me gusta mucho, me resulta apasionante ahondar en esas personalidades tan fuertes en América Latina. Además, vamos a seguir con todas las series que tenemos ahora (yo me estoy orientando cada vez más hacia el lado de las ciencias sociales).

También está el importantísimo proyecto del canal de niños, que no quiero que sea una construcción de este Ministerio solamente, sino una producción conjunta con los Ministerios de Educación de toda América Latina. Para mí sería una señal de crecimiento cultural muy fuerte que nuestros niños vean lo que producimos los realizadores, los artistas, los músicos y teatristas del continente y redescubrir nuestra cultura. Yo me imagino un banco de programas realizados en toda nuestra América, y hoy la tecnología juega muy a favor nuestro para esto. El canal de niños para mi es fundamental, en el rating de cable viene TN arriba y después canales infantiles. Nuestro niños se están formando con Disney y me parece una barbaridad absoluta que desde los estados no haya una propuesta que dé respuestas.

—¿Cuál es tu balance de este año y pico de trabajo en el canal?

—El balance es el de un año durísimo en el que, a partir de aquellas primeras ideas, logramos algunos aciertos y algunos fracasos. La idea de la convergencia de medios la tuvimos desde el inicio, pero todavía no logramos hacerla realidad. Tenemos que modificar eso con toda nuestra fuerza. Hay una gran valoración social de la señal y creo que eso es la prueba de que cuando las cosas se hacen desde un buen lugar y con apoyo político, se pueden hacer, que es mentira que no se puede. Este canal, esta experiencia, muestra que es posible salir de la crítica destructiva, porque es fácil decir que la televisión es basura, que la televisión es chatarra —cosa que, además, no es cierta porque la televisión no es basura ni chatarra. Desde mi perspectiva es una televisión perfectamente construida con excelentes profesionales para el cometido que tienen que cumplir.

Pero bueno, es fácil decir esto en una nota, lo difícil es crear una opción distinta y que se vaya construyendo su propio espacio, su propio lugar, donde no decís “todos quieren ver esto”, sino que hay alternativas y eso es lo que estamos haciendo. Eso es lo que estamos construyendo.

Según Tomás Moro, de una utopía a una realidad no se puede pasar, pero de las ideas al campo real de las acciones concretas sí se puede. Y se debe pasar. Creo que fundamentalmente lo que saco más es limpio es eso y no desde un presupuesto multimillonario y un equipo tremendo, sino desde un puñado de mujeres y hombres pensando ideas, que se transforman en hechos. Un día, un hecho es un corto, otro día es una serie, otro día es un programa, otro día una caja con DVDs que llega a las escuelas y así se crece y se avanza en participación. De diferentes maneras el proyecto es cada vez más amplio.

NdeR: el portal de Canal Encuentro, aquí.

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