La respuesta del pueblo argentino ante lo sucedido en la represión de Neuquén, que costo la vida del docente y militante Carlos Fuentealba, fue impresionante. El acatamiento absoluto al paro por parte de los docentes, las masivas movilizaciones en diferentes puntos de nuestra patria, la actitud y la acción de la CTA y la CGT, la bronca en toda nuestra sociedad por lo sucedido, la participación de las organizaciones sociales y políticas oficialistas y no oficialistas y el discurso del Presidente Kirchner fue la respuesta contundente a la derecha gorila y reaccionaria, representada en los Sobisch, los Macri, las Carrió, los Grondona y el pasquín de La Anti – Nación.
Hace 10 años fue asesinada Teresa Rodríguez, en la misma ruta que fue asesinado Carlos Fuentealba. Desde 1996 los movimientos de desocupados empezaron a aparecer en la política nacional. Los epicentros de esa pelea se dieron esencialmente en la Provincia de Neuquén, Salta y en Provincia de Bs. As (La Matanza, Florencio Varela y Avellaneda). En muy poco tiempo la lucha de los desocupados se extendió en toda la Argentina.
La CTA con la Marcha federal y la CGT “que lucha” con paros y ollas populares. Sumando el piquete y la dignidad de las piedras rompiendo los vidrios de la cultura menemista, se fue pariendo la nueva resistencia al modelo liberal, hasta desembocar en diciembre del 2001.
Luego vino la Masacre de Avellaneda. Y en el 2003 las elecciones que pusieron a Néstor Kirchner como Presidente de los Argentinos con menos del 22% de los votos. En muy poco tiempo ganó consenso y legitimidad. Las organizaciones del campo popular optaron, algunas por ser oficialistas acompañando los cambios llevados adelante por el nuevo gobierno, y otras tantas se agruparon en la oposición argumentando que este gobierno es continuidad de los anteriores.
Del lado de las organizaciones sociales y políticas oficialistas se comparten muchas veces escenarios políticos con personajes que abrazaron la cultura menemista. Y las organizaciones sociales y políticas que se oponen al gobierno de Kirchner, terminan atacando al igual que la derecha. Estas son las contradicciones en que anda el campo popular.
Deberíamos entre todos, aquellos que honestamente estamos por un cambio social de fondo, recrear espacios de debate y discusión. Romper con la matriz ideológica de la militancia de los ’80 y ’90, para saldar a favor de los intereses del pueblo y de la Patria este momento histórico. Comparar la dolorosa muerte de Teresa y de Carlos, como la de otros tantos luchadores, es comprobar que la derecha siempre actúa igual.
La muerte de Teresa estaba rodeada de un momento histórico donde la lucha del pueblo se encontraba a la defensiva. La muerte de Carlos está inserta en momento donde la lucha del pueblo es por más. No es casual que el epicentro de la conflictividad social en pos del aumento salarial se de en Neuquén y Salta.
El Presidente de La Nación en una parte de su discurso en la Casa de Gobierno, dijo: “Pero hay un tema que es fundamental, cuando explotó la Argentina se vivía la tensión de la exclusión y ahora vamos a vivir la tensión del crecimiento. ¿Cuál es la tensión del crecimiento? Es cuando la Argentina empieza a recuperarse, a tratar de salir del infierno, y todos los argentinos queremos – además lo dicen todos y yo lo comparto plenamente- es que contribuyamos con políticas que consoliden la paulatina distribución del ingreso en este país, que es fundamental y central.”
Tal vez, debemos analizar como se viene dando la lucha de clases en la argentina y como continua, y cual es el aporte en forma individual como militante, y en forma colectiva como organización política, para avanzar en la recuperación de los resortes estratégicos de la economía nacional, acelerar la distribución de la riqueza, revolucionar la democracia y caminar decididamente hacia la liberación nacional y social.
