La política, la coyuntura mediática y la necesidad de crear medios propios

Cada vez son más los argentinos que comparan los contrapuntos del presidente venezolano Hugo Chávez con la prensa a la luz de las diferencias entre el Gobierno Nacional y una parte de las empresas periodísticas argentinas. El ojo está puesto en Clarín, el multimedia propiedad de la anciana Ernestina Herrera de Noble, cuyos hombres reconocen…

Cada vez son más los argentinos que comparan los contrapuntos del presidente venezolano Hugo Chávez con la prensa a la luz de las diferencias entre el Gobierno Nacional y una parte de las empresas periodísticas argentinas. El ojo está puesto en Clarín, el multimedia propiedad de la anciana Ernestina Herrera de Noble, cuyos hombres reconocen que con la velocidad de los cambios, el poderoso holding enfrenta dos problemas. El primero, es que su principal competidor es google y el segundo y más letal es la llegada del triple play, es decir, la posibilidad de tener telefonía local, Internet de banda ancha y TV por el mismo cable del teléfono y cobrado en la misma factura. Semejante detalle es un desafío para el medio que timonea el contador Hector Magnetto, ceo de Clarín. Pero más allá de la puja de las grandes empresas, ¿habrá algún espacio para consolidar medios que no queden a merced de un sistema mediático oligopólico?

El triple play todavía no desembarca en el país, pero cuando la ley que lo impide se desregule, “el gran diario argentino” posiblemente deba poner todas sus fichas en su operadora de cable, la empresa Cablevisión, que deberá pelear duramente con la española Telefónica grandes porciones de audiencia, de clientes y de contenidos.

El holding ibérico ya está recibiendo ofertas de contenidos para sostener la nueva pelea, y esa información ha puesto los pelos de punta de varios funcionarios del holding mediático, cuya sucesión (en caso de deceso de la dueña) podría recaer en sus herederos, dos jóvenes de aproximadamente 30 años, que aún están litigando en un confuso caso que procura determinar si son hijos de detenidos desaparecidos de la última dictadura militar.

A salvo de leyes antimonopolio, con una deuda que pudo controlar gracias a una decisión de Eduardo Duhalde que promulgó una ley que protege los activos del multimedia para evitar su compra en manos extranjeras luego de la maxi devaluación, lo cierto es que nadie sabe quien podría conducir los destinos del holding en el caso del deceso de los principales líderes de la empresa.

El caso está en la Suprema Corte y promete una batalla legal que hasta ahora ha permitido que los dos chicos no crucen sus datos con el Banco Nacional de Datos Genéticos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, sino que sólo puedan confrontar con las familias de quienes se presume serían parientes de sangre.

Nadie duda que el caso tendrá difícil resolución, pero es más que evidente que la maniobra que ha tenido visto bueno en la Corte, buscaría evitar que la sangre de los dos jóvenes sea cruzada con el registro general datos genéticos, que podría abrir un capítulo que el diario está concentrado en cerrar, y cuanto antes.

Con uno de su tamaño

Sin embargo, los problemas más urgentes del multimedia aparecieron este año, luego de que el presidente de Telefónica de Argentina, Mario Vázquez, solicitara al Ejecutivo de Néstor Kirchner la definición de un marco regulatorio adecuado que facilite la comercialización de paquetes integrados de telefonía, Internet y TV digital (‘triple play’).

Vázquez, que participó en el XIX Congreso de la Asociación Argentina de Usuarios de Informática y Telecomunicaciones (Usuaria), recalcó que el marco regulatorio del sector tecnológico se encuentra actualmente ‘suspendido’ en Argentina. Tras reiterar el deseo de la filial argentina de la multinacional española de acceder al mercado de la televisión a través del cable, Vázquez recordó la firma el pasado mes de febrero de un acuerdo con el Gobierno para la creación de una nueva ley de telecomunicaciones, cuyo nivel de desarrollo aseguró desconocer.

Desde Clarín no sueltan palabra sobre cómo se desarrollarán las cosas en los próximos meses, pero este desafío pone en duda la premisa general de la empresa, orientada a mantener su liderazgo en cada uno de los segmentos de mercado en los que participe. El posible desembarco de empresas dispuestas a disputarle palmo a palmo las audiencias a Clarín, no ha ocultado otro rumor importante: la posibilidad de que el magnate mexicano Carlos Slim haga una oferta hostil para quedarse con el medio o al menos para quedarse con el 51 por ciento de sus acciones.

Este empresario, considerado más rico que Bill Gates según la revista Fortune, dueño de Telmex (y por ende de la local CTI Móvil), fue el mentor del candidato opositor en México Andrés Manuel López Obrador, no sólo tiene mucho interés en la Argentina, sino que ya ha mostrado sus deseos de comprar o asociarse con la gestión de la represa Yacyretá. Pero como si esto fuera poco, está ciegamente enfrentado con Telefónica de España (que hace poco impidió que Telmex comprara Telefónica de Italia), luego de que lograra evitar que la empresa de Slim quedara a cargo de las telecomunicaciones de la IV Cumbre de las Américas. Cuentan que cuando Telefónica supo que Telmex podría hacerlo, resolvió donar las telecomunicaciones de la cumbre de Mar del Plata. Con este panorama no sería nada extraño que Clarín sea un posible camino para Slim en su pelea contra Telefónica.

¿Y que pasa con los medios del patio trasero?

En el medio de semejantes reacomodamientos y mientras las lecciones mediáticas de Venezuela confirman que la creación de la cadena Telesur fue más que acertada, vale preguntarse qué sucederá con el desarrollo de medios que puedan hacerle frente a los nuevos oligopolios.

Antes y después del 2001, la Argentina fue pionera en el desarrollo de nuevos medios que superaron la sordera y ceguera de los grandes medios, pero su batalla ha sido más que desigual: sin recursos y con normas que permitieron que el presidente Nestor Kirchner prorrogara las licencias a buena parte de los medios que han hecho y deshecho a su gusto, la posibilidad de que proliferen medios distintos parece un cuento de hadas, pero ya es hora de comenzar a trabajar para generar un sistema plural que proteja y financie a radios, canales, medios de internet y periódicos independientes que sirvan para canalizar y responder a los cientos de necesidades que los grandes medios no logran contener y que tampoco deberían.

De parte del gobierno, si la perspectiva es amplia y plural, sería bueno que muchos de sus hombres comprendieran que no sirve de mucho mantenerlos bajo control, caso contrario no los lee nadie o terminan cumpliendo una función totalmente distinta que para la que fueron creados. Falta mucho que recorrer, pero ya es hora de decir las cosas como son y dejar de perder el tiempo frente a las necesidades del pueblo.

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