De Vido: «La deuda hay que revisarla, esta negociación nos lleva a un abismo»

Desde su prisión domiciliaria, el ex ministro de Planificación habla de todo. Los cruces con el Gobierno por los "presos políticos", reproches al PJ, los aprietes de Clarín, los días en la cárcel y la relación con CFK: "Cristina me heredó, nunca pudimos construir una relación de confianza"

Para llegar a la chacra donde vive Julio de Vido en Zárate hay que atravesar unos campos bien cuidados. El espectáculo durante el atardecer es, sin exagerar, de película. Para los que vivimos y trabajamos en el centro de la ciudad de Buenos Aires y estamos acostumbrados al caos y al ruido, estar en un lugar así, un lunes por la tarde, es extraño.
Julio De Vido está prisionero en su casa. Pese a que en el marco de la causa conocida periodísticamente como “cuadernos” el TOF 7 le concedió finalmente su derecho a esperar en libertad el proceso judicial, el TOF 1 en donde tramita su causa por hechos vinculados a la mina de carbón de Río Turbio resolvió que De Vido esté en prisión domiciliaria. En uno de sus tobillos, el ex ministro tiene una pulsera electrónica negra, parecida a esos relojes modernos que usan los runners. Está con bastante barba y se lo ve bien físicamente. También demuestra estar fuerte de espíritu, el tiempo transcurrido en el penal de Marcos Paz no parece haber esmerilado su ánimo, más bien al contrario. Y aunque por momentos es vehemente y se nota que tiene sangre, tampoco da muestras de estar enojado o resentido. O, en todo caso, tramita ese enojo vía posiciones políticas firmes, por fuera de la lengua de la política profesional a la que está acostumbrado el periodismo prime time. Lali, su esposa, nos recibe con atención, y durante toda la entrevista servirá de cálida apuntadora de su esposo, compartiendo anécdotas o recuperando datos, también será la destinataria de más de un gesto de afecto por parte de De Vido. Mencionan, en más de una ocasión, que De Vido tiene diez nietos y cuatro bisnietos, también mencionarán a los hijos y sus parejas. Da la sensación que buena parte de la fortaleza del ex ministro descansa en la contención de una familia grande y unida.
De Vido hace un repaso de su juventud y su temprana militancia como delegado de base en el combativo sindicato de los telefónicos, FOETRA, del rol que tuvo Julio Guillán en su formación y de su adhesión a la JTP, de la tendencia revolucionaria del peronismo, en aquellos años de la vuelta de Perón a la patria. De su trabajo en ENTEL y de su migración por trabajo al sur, a Río Gallegos, donde conoce a Néstor cuando este abre una unidad básica, el famoso Ateneo, a una cuadra de la que era su casa, y se inicia así una relación política que pasaría por distintos momentos. En 1991, Néstor gana las elecciones a gobernador de la provincia después de ser intendentes de la capital. Julio De Vido estuvo a punto de ser el candidato del espacio a intendente de Gallegos, pero tuvo algunos obstáculos. Se refiere a Cristina.
«En ese momento yo iba a ser el candidato a intendente.Pero hubo algunas desavenencias, algunas operaciones en mi contra».

¿Quién te operó, sabés?

No importa, imagínate. Algo parecido con lo que pasó ahora (risas). Me bajaron la candidatura y me quedo en mi casa. La semana anterior al 10 de diciembre del ’91, me llama Cristina y me dice que Néstor quiere hablarme, así que fui y me ofreció ser ministro de la Producción. Charlamos de lo que había pasado un poquito por arriba. En política las cosas que pasan, pasan. Lo importante es no andar panquequeando de un lugar a otro, sino mantenerte con la cabeza firme; no en las cuestiones personales o en las operaciones cortas, sino en el objetivo. Por lo menos, yo siempre me moví así. Y no me fue mal.

¿Y lo seguís viendo así?

Sí, si; no estoy arrepentido. No es que digo “uy, si hubiera sido de otra manera”.

¿Ahora tenés la misma templanza?

Sí, sí. Eso me lo enseñó Néstor. Si bien es unos días más chico que yo, fue mi maestro en muchas cosas.

 

Fotos | Georgina García
Néstor y Cristina Kirchner

«Néstor no tenía mesa chica. Te llamaba a vos y te preguntaba. Después le preguntaba a otro y a otro. Tomaba la decisión mía pero mezclada con la tuya. Pero nunca nos sentaba a discutir porque eso significaba una limitación de poder».

¿Vos coincidís en que esa discusión limita el poder?

Sí. Eso es muy bueno. La estudiantina déjala para la asamblea universitaria. Para gobernar un país necesitás un tipo que lidere, y sobre todo en la Argentina. Que lidere y que conduzca el proceso, sobre todo un movimiento de masas como el peronismo. Si estuviéramos en Austria o en los cantones suizos, la cosa es distinta. Cuando él tomaba una decisión de algo que te había preguntado, vos sentías que eras parte de la decisión, y el otro al que le había preguntado también sentía que había sido decisión suya. Pero el otro no sabía que me había cagado a mí con su asesoramiento. Bueno, eso se perdió después de la muerte de Néstor. Esa relación íntima. Había un respeto a la intimidad, al efecto sorpresa de la política pensada, diseñada y aplicada, que era una religión entre nosotros. Cualquiera de las obras de Maquiavelo plantea… que, contrario sensu de lo que todo el mundo piensa, no fue un tipo nefasto sino que fue el padre de la Modernidad en términos de pensamiento de la política como herramienta para lograr el bien común. Es decir, Gramsci te dice que el fin de la Edad Media lo da el Dante con la Divina Comedia, pero el inicio del Renacimiento y de la etapa moderna y contemporánea lo da El Príncipe. Los discursos de la primera década de Tito Livio es algo fuera de serie. Y Néstor, no sé si era un gran lector de eso, pero parecía como que lo hubiera leído. Nunca hablamos de Maquiavelo con el Flaco pero parecía que lo había leído.

Dijiste que después de Néstor se terminó eso: ¿Cristina era menos vertical en la toma de decisiones, o por qué lo decís?

La verdad es la siguiente, vamos a hablar en favor de Cristina. Yo quedé como una herencia para ella, y las cosas que vos heredás, viste, no tienen por qué ser queridas. Y la verdad que nunca fue la misma relación la que tuve con Néstor que la que tengo con ella. Nunca pude construir una relación, tal vez, de confianza como tenía con Néstor. Pero no confianza de la palmada en la espalda, sino la confianza de que vos le dabas una opinión al tipo que conducía y vos sabías que él no te pedía la opinión para masacrarte, sino te pedía la opinión para resolver un problema que era común, de todos, no solamente de los administradores, sino de los administrados. Y vos sabías que él buscaba el bien común, que lo buscaba más que a nada… él siempre quería dar dinámica a la sociedad. No es tanto impulsarla con un sentido ideológico, como pudo haber hecho el marxismo o el partido comunista de la Unión Soviética en sus comienzos. Sino la idea de ver al pueblo feliz. Si. Por ejemplo, en Gallegos él hizo un club que se llama “el Boxing” con un gimnasio para diez mil personas o más o menos. ¿Vos podés creer que alguno de los dirigentes del Boxing pensó en algún momento en hacer eso? No. Él los juntó y les dijo che, vamos a hacer esto y los ordenó. Entonces, en vez de salir a discutir el puterío del pueblo, terminaba discutiendo de qué color pintaban el gimnasio, o qué deporte iban a practicar. Trataba de elevar el nivel de la sociedad. Una sociedad pequeña como esa sino sos el artífice de la agenda cotidiana no la podés conducir, no la podés gobernar, no podés administrarla. Te voltea el puterío. Bueno, él era un sabio de eso. Aparte se crió en el pueblo y te diría que él los conocía como si los hubiera parido a cada uno de los 120 mil santacruceños. Y conocía en cada pueblo cuál era la bandera o con qué proyecto habían mentido los radicales: el puerto en Caleta Olivia, la ruta a Río Turbio, el turismo en Calafate, el abrir la ruta 40 en pavimento y que sea transitable todo el año para que a Santa Cruz pueda ir la gente a visitarla y para que la gente pueda comunicarse. Y bueno, la verdad que hizo una revolución en la provincia. Lo que pasa que él se fue y los que vinieron no estuvieron a la altura de las circunstancias. Y no es una crítica a los que vinieron. No es fácil, no era fácil, reemplazar a Kirchner. Eso también le corre las generales de la ley a Cristina. Cristina es una persona políticamente muy capaz, muy valiosa, pero evidentemente le faltó el co-equiper que era Néstor en ese momento. Tal vez si a él le hubiera faltado Cristina también hubiera tenido problemas. Por eso, no es una cuestión de centrar la crítica en lo personal por lo que pasó en el momento, si me vino a visitar, si no me vino a visitar, si dijo o no dijo, eso es puterío de la peor estofa. Es decir, creo que ella me heredó. Ella cuando de alguna manera opera y trabaja con otros compañeros pensando que yo no era el mejor candidato para la municipalidad de Río Gallegos en el año ’91, lo hizo protegiéndolo a Néstor porque pensaba que a lo mejor podía ayudarlo mejor desde otro punto de vista o porque no quería a nadie que le hiciera sombra. Pero eso es una cosa del poder y yo lo acepté de buena manera. Y cuando uno tiene 70 años y fue 22 años ministro, cuenta muy poco lo personal. De última, te comento la bronca un día acá, te tomás un vaso de whisky y se te pasó.

El presente

«En el año 2001 Alberto fue un tipo fundamental en el armado de la relación con Eduardo Duhalde. Y creo que Duhalde fue un personaje importante en esos momentos de la debacle de la convertibilidad… El otro día inclusive le recordé a Felipe lo de Kosteki y Santillán porque pareciera que algunos hubiéramos sido responsables de todos los males del país. Más allá de las cuestiones que se nos imputan, Cristina entre ellos. Y otros tipos como Felipe, que era gobernador de Buenos Aires cuando fue lo de Kosteki y Santillán… Duhalde tuvo que llamar a elecciones anticipadas, él pensaba quedarse a cumplimentar el período y tuvo que llamar a elecciones anticipadas por eso.

¿Vos creés que Solá tuvo responsabilidad política en esos asesinatos?

Pero si el ministro de seguridad de él fue el que mandó a reprimir. Es el responsable. Es un crimen que está políticamente impune. Yo nunca lo vi hacerse cargo. Ni tampoco de cuando fue secretario de Agricultura de Menem. Pará, flaco, estás en todas, y después, todavía venís a definir cuestiones semánticas. No. Hay que ordenar la discusión. No se puede estar en la misa y en la procesión. Yo creo que hay que ampliar la base de sustentación del movimiento nacional y popular. Creo que la izquierda no puede seguir enfrentada al peronismo. Hay que encontrar un modo de armonía y convivencia. O gente que a lo mejor tiene una visión más de derecha o más nacionalista por ponerlo en otros términos. Y también debemos tratar de construir de este lado de la grieta, una posición común pero ojo, el partido, con todos los que quieran venir, debe tener una solidez ideológica y orgánica, que hoy está pulverizada. Vos fíjate que el Partido Justicialista teniendo afiliados presos en ningún momento se preocupó por la situación de las compañeras. No te estoy hablando de decir que éramos inocentes…

¿Estás enojado con Gioja, el presidente del partido?

No, pobre flaco, no. No estoy enojado. Estoy enojado con el partido. El partido no es Gioja solamente. Es un buen hombre. Creo que no estuvo a la altura de las circunstancias tal vez en lo personal, pero es todo el cuerpo partidario. No le vamos a echar toda la culpa al flaco Gioja. Acá no era él, eran otros tantos. Yo sí creo que el congreso del partido funciona bien. Está dirigido por un hombre para mi modo de ver muy claro, que es el tipo de conducción que necesitaría el partido, como Gildo Insfrán, que es muy interesante. Creo que otro dirigente muy interesante que tiene Argentina es Gerardo Zamora también. Con un radicalismo remozado, con una visión más nacional y popular en su provincia, que nunca baja del 74%, 75% de los votos, que tiene una alianza con el justicialismo en la provincia. Me gusta Zamora. Me gusta Insfrán. Lo demás deja bastante que desear.

¿Con Alicia cómo estás?

No. No creo que esté haciendo política. Yo creo que va durando sobre la base del prestigio del apellido, de Néstor. Pero no. Estuvo preso un intendente, el de Río Turbio, no abrió la boca. Bah, vio pulverizar la usina de Río Turbio, que era uno de los ejes claves de desarrollo de la provincia de Santa Cruz.

¿Y Kicillof?

Me parecieron muy oportunas sus declaraciones en relación a nuestra condición de presos políticos. Le puse en twitter al presidente en relación a que le molestaba que le mencionaran el tema. Mi intención no era molestarlo. Simplemente le dije que el que instaló el tema fue su jefe de gabinete. El tema estaba silenciado, había cierta polémica, pero Santiago Cafiero hace una nota de color para Infobae, una nota livianita… Y yo puse en twitter que la formación política del ministro era de una superficialidad insoportable. En realidad, terminan la nota y le preguntan sobre los presos, si yo hubiera sido él digo “sobre ese tema no voy a hablar si ya habló el presidente, no tengo más nada que agregar” y se terminaba. Se terminaba la discusión. Pero salió él queriendo reivindicar a Alberto, una muestra de su absoluta ignorancia en temas políticos. ¿Vos pensás que si Cristina no hubiera tenido inmunidad parlamentaria -como la que tuve yo y la perdí- y hubiera ido presa, Cafiero sería hoy jefe de gabinete; o que Alberto sería el presidente? Evidentemente eso no hubiera sucedido.

¿Qué pasó en la sesión donde te sacan los fueros?

Evidentemente el temor al carpetazo primó. Y Cristina la semana anterior había dicho que no ponía las manos en el fuego por nadie, evidentemente eso me calzó como guante a la mano. No sé si Cristina les dijo que bajen o no bajen, la verdad me tiene sin cuidado.

¿Aún bajando se perdía la votación?

Obviamente. Pero no hubo una defensa. Fui funcionario durante 22 años de sus papás. Máximo debería haber bajado a dar testimonio. Por lo menos, a una persona que fue leal durante 22 años y hasta ahora también, porque lo que estoy haciendo ahora es plantarme tratando de poner las cosas en su lugar.
Alberto lo que dice es “muchachos, no hagamos olas que estamos todos de acuerdo en esto”. No, no lo estamos, porque para mí si somos presos políticos, o no, no es una cuestión menor. No es lo mismo ser un preso arbitrario que político. Otro tema del jefe de gabinete es que muestra su falta de formación política, porque su abuelo Antonio fue muy atacado durante la dictadura porque en aquella época algunos, como Felipe hoy, decían que no era un preso político. El abuelo Cafiero estaba preso con imputaciones muy graves, de fraude en la administración pública de Mendoza, porque él fue interventor, y también por el vaciamiento de las bodegas Giol, que eran las bodegas del estado mendocino. Y yo siempre, claramente… no voy a usar el término de poner las manos en el fuego, pero siempre creí en Antonio. Y hubieron imputaciones gravísimas contra él. Creo que Antonio fue un tipo que marcó una referencia dentro del peronismo y creo que fue muy injustamente acusado, imputado de estas cuestiones; como también algunos compañeritos que no son muy disímiles en su conducta a la que están siendo ellos con nosotros. El famoso tema de que Cafierito era un buen muchacho, pero se quedaba con los vueltos, eso yo nunca se lo escuché decir a Perón.

Dicen que es un mito.

No; es una hija de putez. Que mintieron y la pusieron en la boca de Perón aquellos compañeros que querían sacar ventaja de la descalificación de Antonio, cuando Antonio empezó la carrera por la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Creo que, mirando esa situación, deberían tener un poco más de contemplación y, yo diría, un poco más de respeto con los compañeros que hemos sido ahora perseguidos.

 

Fotos | Georgina García
La cárcel

«La cárcel tiene situaciones muy difíciles. Cuando vos estás perseguido, el día que te llevan preso, es como una liberación, porque sentís como que la persecución cesó y que estás en una cucha pero estás en una cucha donde nadie te va a joder. La convivencia con el servicio es muy compleja, hay resabios represivos en la estructura, sobre todo en los oficiales, que se transmiten a algunos sectores de los suboficiales. He encontrado, sin ninguna duda, mejor predisposición en los niveles más bajos, en algunos suboficiales. De todas maneras, no es ético que un preso hable bien de su carcelero. Es un código que es inviolable y no lo voy a hacer. Si vos me preguntaras qué falta por hacer en el país, es atender las cuestiones carcelarias. En algún momento se va a resolver esta locura del lawfare y de las prisiones políticas, que algunos llaman arbitrarias, en algún momento va a terminar. Todo pasa, como decía el anillo de Grondona. Pero el servicio penitenciario va a quedar y las cárceles van a permanecer. Es terrible. Hay una situación que es muy patológica: a vos te llevan a Comodoro Py, cuando volvés a la celda te parece como el mejor día de los que volvés a tu casa y pensás que vas a ver una serie o vas a cenar con tu pareja o lo que fuere. Son muy duros los traslados. Vos sabés que yo tengo unos caniles allá adelante para los perros, tengo tres caniles porque a la noche saco a algunos y a otros los dejo adentro. Y el perro cuando está con vos, cuando vos caminás para el canil, el perro va corriendo adelante tuyo, y es la misma sensación que tiene el preso cuando está en su celda, que se siente seguro. Y las principales heroínas de toda esta historia de los presos, tanto los políticos como los que no tienen esa condición, son las mujeres. El forreo, hablando en términos más populares, que sufren las mujeres es vejatorio. Y las mujeres de los presos comunes, muchas veces en las revisaciones… es terrible. Y las mujeres igual van y van cargadas, mujeres mayores con esas bolsas llenas de comida, la ropa limpia y todo. La verdad es una de las imágenes más… no te puedo decir más lindas, pero más virtuosas que tengo de esa estancia ahí. La fidelidad de las mujeres, la lealtad de las mujeres con sus maridos, con sus parejas, con sus hermanos, con sus hijos es enorme. Me decían algunos celadores que en la cárcel de mujeres no pasa lo mismo que con nosotros. Y eso habla a las claras de la deuda que hay con la cuestión de género. Hay cosas que comparto más que con otras sobre la cuestión del feminismo, pero realmente la valentía, la abnegación, el virtuosismo, de una mujer hablando del hombre que quiere, sea su hijo, su hermano o el marido… la verdad que nosotros estamos deficitarios en algunos aspectos. Vos fíjate, a la mañana que hay visitas de hombres, el lugar sobra donde nos reunimos en visita. A la tarde hay visita de mujeres y no entra un alfiler. Eso es lo que más me queda. Es muy difícil imaginar estar preso antes de estarlo. No es ni mejor ni peor, es distinto».

La economía

«Mirá, la extensión de la frontera sojera en términos ambientales tiene una evaluación que yo no estoy en condiciones de hacer porque no es mi especialidad. En términos económicos, generó un proceso de acumulación importante que se vio sobre todo en el gobierno de Néstor Kirchner por primera vez en décadas, hasta ahora es algo que nunca nadie pudo superar esa balanza comercial y fiscal. Creo que los pueblos en torno a la producción sojera no fueron para atrás, en tanto y en cuanto el proceso de promoción de la industria que traía aparejado la subvención de tarifas y demás, pudiera ser aprovechado en términos de creación de empleo. No es una posición moral y política, sino que hay veces que tomás decisiones económicas que hacen a una realidad de bienestar de la gente. El tema es cómo vos repartís la plusvalía. No cómo la generás. También ahora hay cuestionamientos a cómo la generás, las cuestiones medio ambientales que antes no tenían el peso que tienen ahora».
Pero, más allá de la cuestión ambiental, que igual es importante por la fumigación, hay sectores que son críticos de las consecuencias sociales del despoblamiento de los campos, de la pérdida de trabajo rural, del desarraigo y del amontonamiento en los conurbanos de las grandes ciudades.
Sí, lo que pasa también es que tenés que ver que en muchos casos los obreros rurales que vivían de esa explotación, la explotación sojera, las condiciones de vida eran de subsistencia porque no había una producción económica que garantizara o que hiciera que hubiera algún tipo de inversión, estaban ferozmente explotados. Vivían en carpas, dormían arriba del cuero, esto también es cierto. Ni tanto ni tampoco. A mí, que el obrero rural, previo a la soja, se transforme en un obrero industrial… y casi que me gusta en términos de movilidad social ascendente. Va a tener una visión mucho más crítica de la política, va a poder mandar a sus hijos al colegio, y eventualmente ver a sus nietos en la universidad. Creo que eso es positivo. Yo creo que un país sin industria, no tiene ninguna posibilidad de desarrollo. Por eso, digo, energía barata, industria, generación de empleo y necesitamos riqueza. Ahora, los que originan la 125 son Alberto Fernández y Lousteau, porque Moreno si bien coincidía y la defendió, no fue el creador de la 125. Y después, resulta que Lousteau terminó siendo un prócer de las patronales del campo. Viste cuando hablamos de la necesidad de generar una disciplina… un partido fuerte no solamente estaría para cuestionar el panquequismo de algunos sino también la inconducta de algunos otros, inclusive que no formen parte de esa estructura partidaria. Creo que fue un conflicto que nos vino de regalo, que fue potenciado por gente que a lo mejor intentó buscar un recurso fiscal adicional y terminó desatando un gigantesco conflicto y reavivando las pasiones en torno a una grieta que existía, y que yo no la cuestiono. Creo que en todos los países, de una u otra manera, hay grieta. En España están los republicanos y los monárquicos. En Italia están los fascistas y los anti fascistas. En Inglaterra, los que quieren al Brexit, los que no. En todos lados hay una situación de esta naturaleza. En algunos países, esas diferencias se dirimen trágicamente, como en el caso de España con la guerra civil, que hubo muchos muertos. “Con tiempo o con sangre”, decía el General. De todas maneras, el debate tiene que darse, el debate tiene que prosperar y la tarea de los políticos es administrar el conflicto para evitar que desencadenen en violencia que sean muy penosa para la población. Fíjate que todavía en España sigue habiendo secuelas de la guerra civil que terminó en el año ´39 y eso no es deseable que pase en una sociedad. Esto no se resuelve matándose unos con otros. Sino que se soluciona con líderes que estén dispuestos a conducir la sociedad, a manejar los conflictos sociales que presentan las grietas que hay en cualquier sociedad».

Ley de medios

Mirá, con la ley de medios estaba vivo Kirchner cuando se votó y regalamos dos años, no, cinco años sin instalarla. Hay responsables de eso, que somos nosotros. Digo, Carlos Zannini es responsable de eso claramente.

¿Y por qué crees que no lo hizo?

No hubo voluntad política de instrumentar lo que la presidenta y el ex presidente habían determinado como jefes políticos del oficialismo. Y segundo por la operación de Clarín y la presión permanente. Derrotar a un monopolio no es una tarea fácil. A ver, no es como cuando nosotros éramos chicos y decíamos Coca Cola es un monopolio, nos costaba imaginar al monopolio. Acá lo ves todos los días, leés la tapa del diario y lo ves. Le tuvieron miedo. Clarín no compra a nadie, no te estoy hablando de problema de coimas y esas cosas. Clarín te aprieta.

¿Vos decís que Zannini no lo pudo hacer?

Le tiene miedo. Clarín lo operó. Cambió su preservación personal por el poder político popular conseguido con la sanción de la ley, entregó eso. No la instrumentó, no le podemos echar la culpa a Sabbatella. La culpa es de Carlos, él era el responsable político. Así como yo era el responsable político de recuperar el Correo, recuperar Aerolíneas, recuperar Aguas Argentinas, recuperar los espacios hidroeléctricos.

¿Había tensión con Alberto cuando eran ministros?

No había tal tensión. Porque Néstor… yo te conté bien cómo era. Jamás tuve tensión con Alberto. No creo que sea una mala persona. Alberto es como es, lo que muestra que es, un socialdemócrata que fue candidato del peronismo. El peronismo claramente lo votó. Cristina es la líder del peronismo. Y punto. Nada más. Después, ella eligió el candidato y como es la líder del movimiento ganó las elecciones. Además, con un gobierno que era horroroso.

América Latina

«Nosotros vamos hacia el proceso político que está viviendo Chile, si no hay correcciones de la política económica, de la política exterior, lineamientos claros que tenemos que tener vamos a una suerte de conflicto o reacción. Si el partido justicialista sigue sin representar a la gente… Es el mismo conflicto de Ecuador: perdió Correa, perdió Lenin Moreno. La gente está muy enojada con su situación, con su postergación, además, la decadencia del sector educativo, la falta de instrucción de la gente, la falta de capacitación laboral; a través de la virtualidad la pérdida del trabajo físico, de levantarse e ir a trabajar, volver a la casa, ahora se trabaja con la computadora, todo el día se está trabajando, y en definitiva, terminás trabajando no sabiendo para quién. Es muy complejo».

Deuda externa

«Creo que hay que revisarla. Estoy muy en desacuerdo con la ley que se votó. Me parece un contubernio de unos para lavarse el culo y de otros para llevar adelante una negociación que nos lleva a un abismo. Porque, en definitiva, aun con el 20% de quita como dicen algunos, empezando a pagar en el 2024, nos van a someter a restricciones presupuestarias, una serie de cuestiones… ¿Cómo vas a poner los patrimonios provinciales y nacionales como garantía de una deuda que se la afanaron estos sinvergüenzas?

En caso de estar en el Gobierno, ¿qué hubieras hecho?

Lo que hizo Kirchner. “Los muertos no pagan” y atalonarme y mandar a negociar una quita del 70%. Y si no tendríamos que pensar en vivir con lo nuestro, no hay alternativa.

¿Se puede vivir con lo nuestro?

Y, Néstor pudo. Néstor de ninguna manera hubiera puesto en juego el patrimonio nacional en garantía de una deuda pública. Además, la deuda de Néstor era con privados. Acá hay una deuda soberana con el Fondo. Alberto armó un grupo de negociación, encabezado por el embajador argentino en Estados Unidos, (Jorge) Arguello, que también fue embajador nuestro en Estados Unidos durante el gobierno. Si vos te fijás en los momentos cuando retomamos las AFJP, cuando nacionalizamos YPF y demás, Cristina lo sacó, lo mandó a Portugal. ¿Para vos eso es un premio irse de embajador de Estados Unidos a embajador a Portugal?

¿Decis que no trabajó bien?

Digamos que no estamos en las mejores manos. Las prisiones nuestras no están en línea con el lawfare. ¿O por qué te creés que le bajó el precio al tema con lo de “presos arbitrarios”? ¿Por qué no puede decir que son presos políticos? Porque si son todos presos políticos, el lawfare en Argentina se cae. A la embajada no le importa si estoy preso o no, le importa tres belines, soy un personaje menor. Tal vez Cristina no. Yo sí, o Amado mismo también. Lo que no quieren es que se caiga la agenda del lawfare porque con eso sostienen su política.

Y si te “caés del mundo” por un default, ¿China puede ser una opción en términos de inversiones y demás, puede ser un inversor verosímil para la Argentina?

Ya estamos caídos del mundo. Sí, China puede serlo, nosotros teníamos 27 mil millones de dólares comprometidos entre Chihuido en Neuquén, la hidroeléctrica en Santa Cruz y las tres centrales nucleares. Eso sin entregar soberanía.

¿Te gustaría charlar con Cristina o te es indiferente?

Me es indiferente.

¿Pero estarías dispuesto?

No. Si es por política tal vez sí, pero a nivel personal no. Pero no hay un enojo ni nada. A esta altura de mi vida, viste, estoy muy bien con mis amigos, con mis compañeros que estuvieron conmigo en todo este tiempo, con mi pareja estamos mejor que nunca.

Galería

Por Georgina García

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