CENSAR PARA SABER

Desarrollamos acerca del censo poblacional que se viene realizando de manera digital desde el 16 de marzo y que concluirá de manera presencial el 18 de mayo.

HISTORIA

El primer censo poblacional en la Argentina se llevó a cabo en 1869 durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Se puede afirmar no sin ironías, que el relevamiento le permitió saber al sanjuanino en qué lugar de la civilización o la barbarie estaba parado el país, según el axioma enunciado por el mismo. También se puede decir que el estado daba sus primeros pasos para integrarse al  incipiente capitalismo o “civilización” a desarrollarse en estas latitudes.

El censo, debido a las limitaciones de la época fue un censo de hecho, es decir, se censó a la gente en el lugar donde había pasado la noche y dio entre sus resultados más sobresalientes que la Argentina estaba poblada por 1.887.400 habitantes, de los cuales un 74% no sabían leer ni escribir, cifra que debe haber malhumorado al irascible maestro cuyano. Hubo que esperar 27 años para que se llevara adelante un nuevo relevamiento, bajo la presidencia de José Evaristo Uriburu, en el cual, se abarcaron zonas que no habían sido censadas en el anterior, a la vez que se introdujeron preguntas sobre religión, fecundidad, propiedad de los inmuebles y nacionalidad. Pregunta esta última, junto a la de pertenencia religiosa, casi obligatorias, por la gran masa de inmigrantes que llegaban corridos por las hambrunas y conflictos internos en Europa, territorios de dónde provenía la gran mayoría de los “venidos en los barcos” a las pampas promisorias. La cifra de alfabetizados se había duplicado y alcanzaba al 50% de la población. Una población total que también había aumentado a 4.044.911 habitantes, siendo más del doble que durante el primer registro.

La duplicación poblacional también se registró en el censo de 1914, realizado durante la presidencia de Victorino de la Plaza, registro que señalaba que el 29% de los 7. 885.237 habitantes del país eran extranjeros. El desarrollo de los modelos de producción capitalista ya incidían en la concentración poblacional en los centros urbanos y se mantenía el mismo nivel porcentual de escolaridad que en el censo anterior. Hubo que esperar al censo del año 1947, realizado durante el primer gobierno peronista, para encontrar cifras más concordantes con la nueva realidad que se vivía, con el desarrollo de políticas de justicia social y redistribución del ingreso.

La población superaba los 15.000.000 de habitantes y la gran novedad entre otras, fue el ascenso en las cifras correspondientes a la integración de la mujer a la masa laboral. Con una presencia prácticamente inexistente en las mediciones anteriores, la mujer ocupaba en el nuevo registro un 23% de esa masa laboral, que concentraba al 62% de la población en los centros urbanos. Se lo considero el primer censo moderno, ya que se empleó la modalidad de derecho, es decir se censaba a los pobladores en el lugar donde residían y además, se utilizaron herramientas de computación, como ser,  tarjetas perforadas para la lectura de datos. Fue un censo que marcó un antes y un después en la historia censual del país.

Hubo otros censos marcados por los tiempos políticos, como el de 1980 en plena dictadura o el del 2001 realizado antes de la debacle del gobierno de De la Rúa. Pero, al igual que el llevado adelante en el año 1947, el llamado Censo del Bi Centenario realizado en 2010, también dejó su marca, fue durante el gobierno peronista de Cristina Fernández, el mismo día del fallecimiento de Néstor. En el cuestionario se afianzaron las temáticas de pueblos originarios y se retomó el tema de la ascendencia africana, que no se relevaba desde 1895. Como novedad y acorde a los tiempos de otorgamiento de derechos, se registraron a las parejas del mismo sexo, que convivían bajo el mismo techo. Datos que permitieron afianzar y desarrollar aún más las políticas de género. No quedó de lado tampoco, el afianzamiento relativo a las Tecnologías de Información y Comunicación. Llevado adelante por 600.000 censistas entre los diversos resultados arrojados por los números, se pudo saber que el 70% de la población se concentraba en seis ciudades del país, Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Tucumán y Salta. Además, que la tasa de envejecimiento poblacional era la más alta de la región y que la cifra de 1.9% de analfabetismo era la más baja de Latinoamérica, después de Cuba; también las cifras expresaron que el 93% de la masa poblacional en edad jubilatoria recibía jubilaciones y pensiones y se contactó una alta masificación de herramientas tecnológicas, con el uso de celulares, notebook, computadoras y otros medios.

2022

El nuevo censo debía realizarse en el año 2020 siguiendo la pauta de realizarlos en años terminados en cero, por el contexto de pandemia lo postergó. En cierto punto, el mismo ya se está llevando a cabo de manera digital, lo cual marca la entrada en la era de lo que Byung Chul Hang define como infocracia, es decir el aporte de datos personales por medio de la digitalización para un uso determinado. Es una modalidad que ha generado cierta desconfianza en determinados sectores, que ven el empleo de esta herramienta como un método de control, ya que para ingresar a completar el cuestionario único, se debe ingresar el número de documento de identidad.

El temor con resonancias libertarias ultra derechistas, no tiene mucho asidero en la realidad, ya que los datos son encriptados y resguardados en módulos de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A. (ARSAT) y protegidos de acuerdo a la normativa del servicio estadístico oficial, establecido en la ley 17.622, tal como remarca Gonzalo Grandis, responsable del área de comunicación del INDEC a cargo del censo. Ese temor infundado, de todos modos, se correlaciona con lo que apunta el filósofo alemán de origen surcoreano, en cuanto a que con solo usar un teléfono celular, ya somos emisores activos de datos. Hasta el momento, según testimonia Grandis, más de 3 millones de personas han elegido la modalidad digital, que es optativa y que solo ha tenido dificultades en su acceso en aquellos lugares con dificultades en la conectividad a las redes. Esta opción, abierta desde el 16 de marzo, puede ser elegida hasta 18 de mayo a las 8 de la mañana y según las autoridades se espera que quienes la seleccionen supere al 20% de los censados.

El relevamiento será bimodal, es decir, presencial y digital en viviendas colectivas, entre los días 9 y 17 de mayo.                 Contempla a cárceles, geriátricos, hospitales y cuarteles, por citar cuatro ejemplos. También se censará a las personas que viven en la calle, entre la noche del 16 y la madrugada del 17 de mayo. El cuestionario comprende preguntas sobre la movilidad física y acerca de la atención que se recibe para solucionar los impedimentos en desplazarse, tanto dentro como fuera de los hogares, en caso de padecer alguno. A diferencia del censo del 2010, se introdujeron algunos cambios con respecto a sexo e identidad, ya que se preguntará a todas las personas el sexo registrado al nacer, que incluye la categoría X y cómo se consideran/autoperciben (“mujer”, “mujer/trans”/travesti, “varón”, “varón trans/masculinidad trans,” “no binario”, “otra identidad/ninguna de las anteriores”). Aparte de estas preguntas relativas al género, se introdujeron otras nuevas, relativas al autorreconocimiento indígena u originario y entrando en detalles, se le preguntara a todas las personas, si se reconocen indígenas o descendientes de pueblos indígenas u originarios, aclarando el pueblo, además de si hablan o entienden la lengua de ese pueblo declarado. El cuestionario, como mencionamos anteriormente, retoma con nuevas formulaciones el realizado en 1895 en cuanto al autorreconocimiento afrodescendiente o de antepasados negros o africanos y como en el referido a originarios, se les preguntara a todas las personas. Lo cual permite deducir que más allá de los porcentajes estadísticos, la Argentina es un estado plurinacional, como todos en América del Sur, y que tal vez sea el momento de cuestionar y abandonar la construcción colonizante acendrada en los centros urbanos de que los argentinos descendemos de los barcos.

El nuevo censo, que retoma la modalidad de derecho, con un cuestionario único de 61 preguntas, no solo está atravesado por el contexto de pandemia, también lo atraviesan los cuatro años de gobierno neo liberal del macrismo, periodo en el cual se destruyó gran parte del aparato productivo y que provocara nuevos desplazamientos poblaciones, dejando una secuela de pobreza y miseria, a causa de la deuda externa y la escandalosa fuga de capitales, concretada por el sector de la economía concentrada. Gracias al censo, podremos saber cuántos somos, cómo somos y cómo vivimos, es decir: cuán pobres somos y en que niveles de pauperización en cuanto a salud y educación vivimos hoy los millones de argentinos relevados en esa instancia.

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