En pocos días, el 24 de abril, abrirá sus puertas la 34.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Como todos los años sus pabellones rebosarán de gente, que disfrutará con las novedades editoriales publicadas tanto en nuestro país como en el exterior, participará de conferencias, mesas redondas, espectáculos, presentaciones de libros. Será como siempre una fiesta de la cultura. Mostrará una industria que viene recuperándose en los últimos 5 años. En el 2007 se editaron veinte mil títulos nuevos con una producción que ronda los 87 millones de ejemplares anuales.
Es importante en este contexto de recuperación tener presente cuáles son las amenazas que podrían detener este desarrollo.
A- En los últimos 10 años se ha producido un vertiginoso proceso de concentración y extranjerización del sector. Prácticamente no quedan editoriales grandes que sean de capital nacional. De las 700 editoriales que hoy operan en el país, estos grandes grupos representan el 5 % (alrededor de 35 editoriales) y facturan aproximadamente el 50 % del total. El sector se completa con un amplio abanico que va desde los microemprendimientos hasta las pequeñas y medianas empresas. Estas son las que garantizan la diversidad temática ya que, a diferencia de los grupos concentrados, no tienen la presión del best seller a la hora de elegir sus autores.
Debe ser política de Estado garantizar la existencia y crecimiento de este sector de editoriales nacionales, ya que son una pieza fundamental en la búsqueda de soberanía cultural. ¿Cómo? Ayudándolas en la capacitación, la exportación, el otorgamiento de créditos y propiciando compras desde organismos públicos.
B- Otra de las grandes amenazas para el sector se vincula con su insumo básico, el papel. Desde el fin de la convertibilidad hasta el presente su precio ha aumentado un 40 % en dólares. Esta desmesura es consecuencia de la monopolización de los fabricantes. Cuatro empresas manejan el 95 % de lo producido. De persistir esta tendencia tendremos una fuerte presión al alza del precio de los libros, que el sector vino absorbiendo hasta ahora, para que el libro mantenga un precio razonable. Además, perderemos competitividad para la exportación. Desde hace tiempo venimos pidiendo que editores, papeleros y el sector público conformen una mesa de negociación sobre este grave problema.
C- Otro de los problemas es el del precio de los alquileres para las librerías. Paradójicamente, la mejora económica en el país y el alza del consumo está produciendo el desplazamiento de librerías de los centros comerciales y de las principales avenidas de las grandes ciudades. Los altos alquileres sólo pueden pagarlos empresas de otros sectores, como el textil o el de electrodomésticos, que por volumen o rentabilidad pueden costear estos precios. El problema no es menor y no atañe sólo a los dueños de esas librerías desplazadas. El libro hoy compite con poderosos medios audiovisuales, con el crecimiento exponencial de Internet y necesita ir al encuentro del lector, estar en los lugares de concentración ciudadana. De perderse este contacto el daño para la edición será muy grande.
Además, estamos en vía de perder eso que caracterizó a capitales como Buenos Aires, y que fue admirado en el mundo: ser una ciudad entramada con librerías. Aquí también se deberán buscar soluciones en combinación entre lo público y lo privado.
Desde la Cámara Argentina del Libro pensamos que la creación de un Instituto Nacional del Libro Argentino sería una herramienta fundamental para que podamos sostener el crecimiento del sector y contrarrestar las amenazas antes mencionadas.
Pero este tema lo dejamos para la próxima. Por ahora. preparémonos para disfrutar de la Feria del Libro, que vale la pena.
Rodolfo Hamawi es Secretario de la Cámara Argentina del Libro.