Aún en Buenos Aires, donde fue considerado por Lula como “lo mejor que le ha pasado a América Latina”, el presidente boliviano, Evo Morales, amplió su denuncia sobre de una «conspiración internacional encabezada por Estados Unidos» y saludó la aprobación del nuevo texto constitucional, al tiempo que dijo no temer a los dirigentes que se oponen a las reformas. «Hay una conspiración internacional, con Estados Unidos a la cabeza, pero vamos a seguir dando batalla para cambiar Bolivia. Ayer ganamos una batalla», afirmó Morales.
Lo dijo en conferencia de prensa en Buenos Aires, en referencia a la aprobación de la nueva carta magna de su país por la asamblea constituyente. El mandatario pidió a Estados Unidos que respete las democracias. «Que su embajador haga diplomacia y no venga a conspirar a mi país», reclamó. «Estados Unidos va ofreciendo plata a los dirigentes» para «bajar al indio», declaró. En ese contexto reveló que dirigentes de Potosí le pidieron una reunión de urgencia en la casa de gobierno para decirle que la organización no gubernamental Oxfam les ofreció financiar programas por 20.000 dólares si retiraban su respaldo a Morales.
«Financiamos a cambio de que no apoyen a Evo. Y los dirigentes dijeron no», precisó el mandatario. Morales, que viajó a Argentina para la asunción de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia argentina y para la creación del Banco del Sur, informó que convocó la conferencia para contar lo que está sucediendo en su país.
Hizo, entonces, un relato pormenorizado sobre las «transformaciones pacíficas, democráticas y profundas», según afirmó, que su gobierno se planteó para «refundar Bolivia» y aseguró que la constituyente se aprobó «con representantes de los nueve departamentos» del país. Ante la consulta de la agencia ANSA sobre qué sucederá si algunas regiones, tal como lo anunciaron, proclaman las autonomía en oposición a la nueva constitución, Morales respondió: «No son regiones, sino algunos dirigentes de las regiones y quisiera que eso quede claro, porque algunas agencias nacionales informan mal sobre esto».
Explicó que «cuando nos ocupamos de las demandas sociales, de los pobres, algunas familias que siempre han gobernado, en las dictaduras, siempre, no lo aceptan». Dijo que «esos grupos son cada vez más reducidos pero más violentos». «No estoy asustado por estos pequeños grupos, además sería para mí un fracaso que mis compañeros me cuestionen. Tendré errores pero no traiciones», expresó, siempre con una sonrisa. También hizo referencia al Banco del Sur como su sueño para de allí hacer base hacia una moneda común regional, y elogió a su colega venezolano, Hugo Chávez, a quien definió como un demócrata.
De regreso en Bolivia
Luego del enorme espaldarazo en Buenos Aires, Evo Morales llamó al diálogo a los gobernadores opositores de cuatro provincias que se proponen decretar su autonomía de facto el próximo sábado, actitud que el mandatario calificó de «ilegal», «inconstitucional» y que atenta contra la unidad del país.
«Implementar de manera separada (las autonomías) es ilegal, inconstitucional y separatista», aseveró Morales, pero descartó hoy declarar el Estado de Sitio en los departamentos (provincias) cuyos prefectos (gobernadores) rechazan la nueva Constitución y promueven una autonomía de facto a partir del 15 de diciembre.
El mandatario recordó, citado por la agencia estatal ABI, que la Constitución aprobada en detalle el pasado fin de semana en la ciudad de Oruro, incluye las autonomías, departamentales, indígenas, municipales y regionales.
«Nuevamente los convoco a las autoridades y dirigentes legal y legítimamente electas en los distintos departamentos a trabajar juntos en base a la nueva Constitución, la ley de autonomías y el estatuto autonómico», indicó Morales, quien pidió también una tregua navideña a los opositores.
Morales pidió la tregua política y propuso dialogar al llegar de Argentina, tras asistir el lunes a la asunción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde obtuvo el respaldo de nueve presidentes latinoamericanos.
Los prefectos que rechazaron la Constitución y amenazaron con la autonomía de facto son los de la «Media Luna»: Rubén Costas, de Santa Cruz; Mario Cossío, Tarija; Leopoldo Fernández, Pando y Ernesto Suárez, Beni.
El senador Walter Guiteras, del principal partido de oposición, Poder Democrático y Social (Podemos), y el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, rechazaron ese llamado del presidente y ratificaron las huelgas de hambre que llevan adelante los dirigentes de la Media Luna.
Según Guiteras, ex ministro de Gobierno del general Hugo Banzer, Morales perdió credibilidad en «por lo menos en cinco regiones del país, por lo tanto es imposible que los prefectos asistan a cualquier convocatoria de diálogo en una oficina del Palacio» de gobierno.
También Suárez, prefecto de Beni, rechazó el diálogo propuesto por Morales al decir que «el 15 se pone en marcha nuestra autonomía, que no es regalo de nadie y sin marcha atrás, es irreversible».
Por su parte, el ex capitán Reyes Villa sostuvo que el llamado del presidente «es demasiado cinismo, como si fuéramos unos boludos los bolivianos, si el gobierno realmente quiere paz, como queremos los prefectos, (eso) es llevar adelante el referendo revocatorio».
Pero el prefecto de Cochabamba aclaró que ese referendo que hoy analizaba el Congreso debe realizarse con el 50 por ciento más uno de los votos y no con la propuesta presidencial de un sufragio más que los que obtuvo cuando fue electo.
El mecanismo propuesto por los opositores exigiría para echar al presidente bastante menos votos que los 1.544.374 (53,74 por ciento) que obtuvo el 18 de diciembre de 2005.
Por el contrario, revocar el mandato de los prefectos opositores exigiría bastante más votos que los que obtuvieron al ser electos: Fernández reunió en Pando 9.958 votos (48,63 por ciento); Suárez, en Beni, 46.846 sufragios (44,63); Costas en Santa Cruz, 299.730 (47,87) y Cossío, en Tarija, 64.098 (45,64 por ciento).
Por otra parte, el Departamento de Estado de los Estados Unidos afirmó, respecto a la nueva Constitución aprobada en Bolivia, que «vemos con preocupación el uso de este proceso por algunos partidos para profundizar las divisiones en la sociedad boliviana», informó el diario digital Erbol.
Un vocero de la Cancillería norteamericana consideró la reforma constitucional como «un paso importante para el avance de la democracia y promoción de la justicia social», pero lamentó ciertas «maniobras» para limitar la participación de la oposición en los debates.
«Las maniobras procesales recientes destinadas a limitar la participación y discusión en la Asamblea Constituyente son lamentables», precisó el portavoz.
