Shakira, Antonito y los filántropos de siempre

Bajo el lema “Juntos podemos darles esperanza”, el 17 de mayo en simultáneo, tendrán lugar en la Costanera Sur de Buenos Aires y en El Zócalo de México DF, dos megaconciertos filantrópicos organizados por ALAS (América Latina de Acción Solidaria). Entre los artistas que frecuentarán uno u otro escenario, figuran Alejandro Lerner, Alejandro Sanz, Calle…

Bajo el lema “Juntos podemos darles esperanza”, el 17 de mayo en simultáneo, tendrán lugar en la Costanera Sur de Buenos Aires y en El Zócalo de México DF, dos megaconciertos filantrópicos organizados por ALAS (América Latina de Acción Solidaria). Entre los artistas que frecuentarán uno u otro escenario, figuran Alejandro Lerner, Alejandro Sanz, Calle 13, Fito Páez, Gustavo Cerati, Jorge Drexler, La Portuaria, Mercedes Sosa, Pedro Aznar, Paulina Rubio, Shakira, Aleks Syntek, Ana Torroja, Babasónicos, Chayanne, David Bisbal, Diego Torres, Emmanuel, Juan Luis Guerra, Juanes, Lucero, Tigres del Norte, Maná, Miguel Bosé, Ricardo Montaner, Ricky Martin, Tania Libertad y Timbiriche.

Según anuncia y promete en su site “ALAS es un movimiento dedicado a los niños latinoamericanos. Fundada por los artistas, intelectuales y líderes empresariales más influyentes de América Latina, esta organización sin fines de lucro, única en su tipo, se concentrará en crear un nuevo movimiento social que va a generar un compromiso colectivo para apoyar programas de Desarollo Infantil Temprano para los niños en América Latina”.

Gabriel García Márquez es promocionado como el Presidente Honorario del movimiento, mientras que en la Junta de Directores aparece un nombre familiar: Antonio De la Rúa. Por último, en el link “Activistas”, se puede consultar la lista de artistas que participan.

Un comunicado emitido por ALAS en 2007, informa que la organización “lideró la construcción de una alianza en la que participan varias organizaciones filantrópicas y en la que la fundación recibirá cuarenta millones de dólares para sus planes en Perú y Nicaragua”. En ese texto, se especifica que la Agencia Española de Coooperación Internacional (AECI), la Alianza Global para una Mejor Nutrición (GAIN), la Fundación de Desarrollo Panamericano (PADF), Telefónica, América Móvil y la Cruz Roja son algunas de las entidades y empresas asociadas. Puntualmente, en ese momento, GAIN había asegurado la financiación de proyectos por tres millones de dólares, en tanto que AECI acababa de comprometer un millón.

La ventaja del periodismo digital es que te permite usar herramientas visuales e instantáneas. Clickeá sobre dos nombres: PADF y GAIN. La PADF, fue fundada en 1962 a través de un acuerdo entre la OEA y sectores privados, con el propósito de “asistir a la gente en desventaja en América Latina y el Caribe”. Hagamos un repaso rápido: un año antes había fracasado la invasión a Bahía de los Cochinos ordenada por JFK para derrocar a Fidel Castro y ya estaba en marcha la Alianza para el Progreso iluminada por la lógica demócrata: “Aquellos que hacen de las revoluciones pacíficas un imposible hacen que las revoluciones violentas sean inevitables”.

De manera que, organizaciones como la PADF fueron llamadas a ejecutar “revoluciones pacíficas” no siempre unilaterales, que abrieron la puerta de los países de la región al gobierno y los intereses comerciales norteamericanos.

Por su parte, la GAIN se fundó en 2002, en una sesión de la ONU dedicada especialmente a la infancia. En el site se describe que su “misión es reducir la malnutrición a través del uso de comida fortificada y otras estrategias armadas para impulsar la salud y la nutrición de la población en riesgo”. Siguiendo la misma dinámica conceptual que PADF (articular lo público y lo privado), GAIN aplica “modelos de negocios innovadores para hacer un mercado sustentable para beneficio de los que sufren la malnutrición”. ¿Quién acuñó la frase “mercado sustentable”? ¿Quién subvenciona las acciones de GAIN? El Banco Mundial. ¡Bingo!

En el artículo Las relaciones USA – Latinoamérica (2000), James Petras escribió: “Una de las fuentes más grandes y más rápidas de extracción de beneficios y de enriquecimiento de las empresas de Estados Unidos en Latinoamérica, son los acuerdos sobre royalties y licencias de patentes. (…) Los pagos por royalties son una parte crecientemente importante del total de ingresos acumulados y transferidos a Estados Unidos. Y nuevas áreas están siendo añadidas a la ambigua y poco definida de la propiedad intelectual. De hecho, productos medicinales y plantas que siempre han sido usados por la gente en Latinoamérica están siendo patentadas por las multinacionales, prohibiendo así su producción y uso por sus originales usuarios. Sucursales de gigantescas empresas agroalimentarias de Estados Unidos están produciendo semillas empaquetadas que están diseñadas genéticamente para impedir a los granjeros utilizar las semillas de la planta original”. (Más info sobre el tema, aquí)

A un costado las buenas intenciones de los artistas (que, de todos modos, aún cuando los conciertos son gratuitos resultan una promoción fenomenal para ellos y las discográficas, además de un fabuloso negocio para las cadenas de TV que los transmiten), en lo que Petras denuncia como “imperialismo transgénico” hay que buscar el nudo conceptual de proyectos como el de ALAS. En este sentido, no parece disparatado asociar la “corrección política” con estrategias que, si por un lado sirven para aquietar la conciencia de los bienpensantes, por el otro configuran instrumentos ineludibles de dominación política, cultural y económica.

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