Yendo de la rosca al Facebook

Blogs, redes sociales, actos, movidas de prensa y operetas de todo tipo fueron el menú desplegado por los aspirantes a diputados y legisladores capitalinos hasta el pasado 9 de mayo. Con la chapa puesta, ZOOM ensaya algunas conclusiones y perspectivas sobre los candidatos que forman parte del progre cisma. Ibarra, el socio imposible. Filmus reloaded. La parábola del PJ: de los pavos reales a un banquero comunista.

Algunos hacen valer el aparato. Otros, su predicamento mediático. Muchos, los vínculos personales, que hoy pesan más que la ideología y el debate político. Desesperados por la adhesión del electorado, los aspirantes a candidatos a diputados y legisladores por la ciudad de Buenos Aires apelaron hasta el último minuto del sábado 9 de mayo a todos los recursos que tenían a mano para conmover a los dueños de las lapiceras y tratar de colar en los sitios expectantes de las diferentes nóminas electorales. Blogs, redes sociales, actos, movidas de prensa y operetas de todo tipo fueron el menú de las últimas semanas. Como siempre, hubo ganadores y perdedores. Aquí, una recorrida para nada exhaustiva sobre el día después del cierre de las listas que los porteños nos encontraremos en el cuarto oscuro el próximo 28 de junio.

Ibarra, el socio imposible

Ni Strassera, ni Susana Rinaldi, ni Soledad Silveyra. Tampoco los delfines de Alberto Fernández. Las listas de Aníbal Ibarra finalmente se redujeron a un combo de amigos, amigas y ex maridos de su entorno. La incapacidad de construcción del ex fiscal alcanzó una nueva marca. Ni siquiera respetó los acuerdos con el grupo de Martín Hourest quien, desenganchado del tren lozanista, venía articulando estrategias parlamentarias con el bloque de Diálogo por Buenos Aires.

El único socio ajeno a su círculo íntimo terminó siendo Miguel Bonasso, quien colocó en el cuarto puesto para legisladores a María José Nacci, una postulante que encima el ibarrismo considera amortizada: como en 2007 se quedó en la puerta, si Ibarra logra ahora llegar al Congreso, Nacci será quien ocupe aquella banca en la Legislatura. Vale consignar que Bonasso es otro dirigente con una particular vocación de construcción colectiva. Accedió por primera vez al Congreso en 2003 como candidato de una colectora K que apoyaba a la fórmula Ibarra-Telerman por el Partido de la Revolución Demócratica (PRD), el cual se extinguió dos años más tarde por desidia y falta de avales. Las únicas columnas por las que responde hoy el diputado son las que publica en el diario Crítica.

Más allá del daño que el efecto Telenoche pueda provocar en los votantes del ex jefe de gobierno, la escuálida composición de estas listas endogámicas estrecha sus pretensiones de posicionarse como líder opositor de cara a 2011. Su desmarque del universo K en el último año elevó aun más la proverbial tirria peronista. Por izquierda, son muchos los que lo recuerdan como un mal pagador y tienen los bolsillos llenos de facturas. Para colmo, el 1º de junio comienzan los alegatos en el juicio por Cromañón y su nombre flotará otra vez sobre aquel drama, en pleno tramo final de la campaña (los afiches que hace días se ven con la imagen de Fabiana Fiszbin lo preanuncian). Solo una sorpresiva carrada de votos puede sacar a Ibarra de este atolladero en el que se metió solo: su mandato como legislador vence recién en 2011 y desde allí podría haber tratado de hacer crecer su bloque y fortalecer un liderazgo más amplio, sin exponerse a un resultado que asoma inquietante. Un amigo psicólogo opina que está obsesionado con ser otra vez jefe de gobierno para terminar su mandato inconcluso por la destitución de 2006. Joaquín Sabina da menos vueltas y escribió hace mucho: “Al lugar donde fuiste feliz, no debieras jamás de volver”.

Pavos reales, o viceversa

El PJ Capital dio, en una semana, un giro que a muchos les llevaría una vida entera. La CAP auspiciada por Víctor Santa María desplazó de la conducción a Alberto Fernández, de pechito y al grito de “vamos a impulsar a un candidato peronista”. Siete días más tarde sacaba del medio y salía a expresar su apoyo a un banquero comunista. Para que no digan que los compañeros son sectarios, ojo. En boxes se quedaron los dos pavos reales meneados para encabezar aquella patriada que no fue. Rafael Bielsa quizás se ahorró así alguna extenuante caminata, como aquella en la que dudó durante 50 cuadras entre asumir una diputación o rechazar una embajada. Seguramente encontrará consuelo en la poesía, en su estudio jurídico y en su amigo leproso Eduardo Van der Kooy. Jorge Telerman dejó afeitada y sin fiesta a su tropa, que lo esperó (literalmente) en vano en la justicia electoral mientras él escribía su carta de despedida. El Pelado perdió la chance de erigirse como cabecera de playa del peronismo disidente en la Capital.

Filmus reloaded

Muchos lo criticamos porque después de perder el ballotage con Macri en junio de 2007, Daniel Filmus desapareció de escena y no asomó la cabeza hasta un rato antes de la elección nacional de octubre del mismo año, que lo consagró senador por la ciudad. Y después, de vuelta al silencio. Un año y medio más tarde, el ex ministro de Educación no solo resistió la presión de los Kirchner para que encabezara en Capital, sino que terminó siendo la banca donde todos debieron ir al pie para cerrar la lista. En esa troya, logró una lista unificada que cauteriza algunas dispersiones, mandó a la cola a los mentados Bielsa y Telerman y, como yapa, al propio Alberto. No todas estas cosas pasaron solo por su destreza y voluntad. Sin embargo, le corresponde el derecho de usufructuar estos réditos. Lo que pase de ahora en más está en sus manos y en la dinámica que tome la política nacional y distrital hacia 2011. Aun es prematuro vaticinar si el kirchnerismo seguirá siendo dentro de dos años la divisoria de aguas del espacio de centroizquierda pero, sin dudas, Filmus, a su manera y con su estilo, quedó posicionado como el principal referente porteño de ese invertebrado espacio que apoya las líneas generales de los gobiernos K.

Peras y Olmos

La nómina del Encuentro Popular para la Victoria superó las pobres expectativas previas, provocando un módico estado de alborozo en la tribuna. Uno de los motivos radica en que los candidatos prefiguran para la Legislatura un rol mucho más aguerrido y combativo del oficialismo porteño que el actual bloque del FpV que preside la pareja de Soledad Acuña, a la sazón subsecretaria de Promoción Social del gobierno macrista. Para ser justos y no cargar las tintas, habría que aclarar que la citada presidencia que ejerce Diego Kravetz es puramente formal. Por lo menos desde que su padrino político abandonó la jefatura de gabinete de la Nación, los hilos de la bancada K son manejados por Juan Manuel Olmos. De fluída relación con sus colegas de PRO, Olmos fue el otro factótum de la movida CAP que impulsaba a Telerman como candidato de un peronismo capitalino no necesariamente K. Automarginado de la lista de legisladores que encabezará Tito Nenna a pesar de que su mandato vence en diciembre, tanto desprendimiento merece ser destacado. Aunque su libertad de acción pueda entenderse de variadas maneras con vistas al futuro.

Lo cierto es que legisladores como el bicivolador Pablo Failde, la diputada reversible Alicia Bello (que fue candidata por el PRO en 2003), Inés Urdapilleta (que inexplicablemente no talla en la discusión sobre el Colón desde la Comisión de Cultura) y el propio Olmos, entre otros, no renovarán sus mandatos. Desde diciembre de 2007, la primera minoría macrista pudo aprobar la mayoría de sus iniciativas, ora con ayudín del FpV, ora con apoyo de la Coalición Cívica. Oposición se necesita. La incorporación de los ediles que seguramente ingresarán por Proyecto Sur nutrirán la masa crítica antimacrista. El perfil de sus principales candidatos lo perfila, a pesar de que su máxima figura en el distrito, Pino Solanas, se empeña en hacer oposición al gobierno nacional y casi ignora la gestión PRO. Los que no lo quieren, dicen que evita ahuyentar a los sectores medios que aun no condenan a Macri pero sí despotrican sin parar contra Cristina. Los años de militancia popular del director de La hora de los hornos aun le dejan abierto el crédito.

Lo político y lo gremial

La presencia en distintas listas de representantes de gremios enrolados en la CGT y la CTA ya ha sido comentada profusamente en los medios nacionales en estos días. Proyecto Sur y el Encuentro Popular para la Victoria concentran la mayor cantidad de nombres. Sus cabezas de lista para legisladores pueden, incluso, dar lugar a un debate singular. Fabio Basteiro y Tito Nenna son referentes de las dos corrientes en tensión al interior de la Central de los Trabajadores Argentinos. Corren el riesgo de lavar los trapitos sucios en público, pero también tienen la posibilidad de debatir y confrontar sin que lo político aniquile lo acumulado en el ámbito gremial y social. Caminarán por un filo delicado, disputarán un electorado bastante común. Sus caciques respectivos (Víctor De Gennaro y Hugo Yasky), encolumnados juntos detrás de Martín Sabatella en territorio bonaerense, son el espejo de una misión que puede no ser imposible.

En cualquier caso, el protagonismo sindical en esta elección bien puede hablar de una recuperación de la masa laboral en blanco producto del crecimiento de los últimos años. Pero también, en un hipotético escenario desfavorable para el Gobierno el 29-J y, por ende, para el modelo esbozado por las gestiones K, de la importancia de las centrales obreras como polos aglutinadores de un eventual repliegue frente a un avance de la restauración conservadora. Ante la disolución virtual de los partidos políticos y su incapacidad para contener la ofensiva del poder concentrado sobre la participación de los asalariados en la torta de ingresos nacionales, el fortalecimiento del movimiento obrero organizado puede ofrecer un palenque (parcial) donde rascarse. Pero ése es otro tema.

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