Washington prepara la versión latinoamericana de la Guerra Fría y asume que está llenando de espías el continente

Por Causa Popular.- Esta semana, la revista Time, difundió un reportaje al actual director nacional de inteligencia de los Estados Unidos John Negroponte, quién admitió oficialmente lo que no pocos venían sospechando: “El presidente Bush quiere más espías humanos”, declaró el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y luego precisó que el hemisferio americano es uno de los puntos estratégicos para reclutar y desplegar estos agentes. Según admitió el mismo Negroponte, el nivel de espionaje que desarrolla en América Latina la CIA en la actualidad, sólo es equiparable con el de la Guerra Fría. Las excusas por supuesto no son siempre las mismas, ayer era el comunismo internacional, hoy la supuesta amenaza que significa para el imperio el terrorismo internacional post 11 de septiembre. Cuba, Venezuela y Bolivia, son los primeros en la mira.

“El presidente Bush quiere más espías humanos”, dijo Negroponte en la entrevista publicada por la revista Time.

Luego admitió que las áreas a su mando, incluida la CIA, han revigorizado su presencia en el hemisferio, cuyos espías tienen la orden de aportar datos sobre los grupos, líderes o territorios que representan una amenaza para Estados Unidos en la región. John Negroponte, encargado de ejecutar la orden de George Bush, es supervisor de las 16 agencias estadounidenses de inteligencia, y maneja un presupuesto para su funcionamiento de US$ 40.000 millones de dólares al año.

Los informes oficiales indican que los ejes de preocupación son varios, aunque ninguno novedoso, pero la oficialización de la medida no hace más que blanquear algo que Washington viene haciendo desde hace años y que pocas veces fue admitido ante la prensa. Que ya forme parte de los titulares de los diarios latinoamericanos es porque mantener la operación en secreto resulta inútil para los fines políticos norteamericanos.

El presidente Hugo Chávez, la Triple Frontera -entre la Argentina, Brasil y Paraguay-, Cuba, Bolivia, Evo Morales, los vínculos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el narcotráfico, y “la porosidad de la frontera terrestre con México”, son las prioridades de la inteligencia norteamericana en la región.

“Estamos fortaleciéndonos en lugares en los que no hemos estado -en los últimos años-, donde habíamos dejado que las cosas se atrofiaran después del fin de la Guerra Fría, en América latina y en África”, detalló el “zar de la inteligencia” norteamericana a la revista de su país.

Ya con anterioridad a este anuncio, supuesta información relevada por la CIA fue utilizada en no pocas oportunidades para alimentar la propaganda mediática contra gobiernos con intereses políticos y económicos contrarios a los de Washington. Además de contar medios masivos de comunicación solícitos a difundir sus campañas de desprestigio, no pocos son los periodistas que trabajan a sueldo de la Agencia norteamericana.

Uno de los ejemplos paradigmáticos en los últimos años fue el ataque permanente al gobierno bolivariano de Venezuela. La CIA no se cansa de difundir información basura que sugieren vínculos entre las FARC y el presidente Hugo Chávez.

Según publicó el diario argentino La Nación bajo la pluma de su corresponsal en Washington Hugo Alconada Mon, reconocido vocero privilegiado de estas operaciones pensadas para América Latina: “La inteligencia norteamericana cree, por ejemplo, que los frentes 10°, 16°, 33° y 45° de las FARC trafican drogas por la frontera a cambio de dinero y Fusiles Automáticos Livianos (FAL) que utiliza el ejército de Venezuela y que serán reemplazados por los AK-47”. Para este matutino, “la administración Bush afirma tener, por ejemplo, imágenes satelitales de un campamento del grupo guerrillero en Aldea Copas, en el estado de Táchira.”

No es la primera vez que La Nación canaliza la ira de la Casa Blanca por los desajustes em si patio trasero. En febrero último, Negroponte había acusado a Chávez de buscar “relaciones económicas, militares y diplomáticas más cercanas con Irán y Corea del Norte”, países incluidos por Washington en un supuesto “eje del mal”, y en consecuencia, blanco principal de la campaña de desprestigio internacional a la que se aboca el imperio.

Claro que la inteligencia desplegada por la administración norteamericana no tiene sólo como objetivo el desprestigio mediático de quienes señala como enemigos. El diario Página 12, publico el jueves 27 al respecto que “Según varios medios -El Tiempo de Colombia, el británico The New London Day y The Washington Post-, Estados Unidos habría enviado un submarino nuclear, que cuenta con capacidad para lanzar misiles Tomahawk y desde el cual se pueden realizar operaciones del grupo de elite Navy Seals a la región ‘en apoyo de la guerra contra el terrorismo’.”

“Entre sus primeros viajes -prosigue el matutino- se cuenta un paseo de 90 días por el Caribe. En Estados Unidos no faltaron las críticas. ‘Esta historia es increíble. Construimos un submarino a un costo de 2400 millones de dólares con capacidades que hacen recordar la Guerra Fría y la primera misión que se le asigna es ir a Sudamérica a interceptar conversaciones vía celular’, cuestionó The Washington Post.”

Para la guerra global que está dispuesto a desarrollar el imperio norteamericano, todo movimiento político, social, estudiantil, sindical, ecológico, puede ser identificado como su potencial enemigo y sufrir la satanización de la prensa internacional. Cada uno de ellos sólo debe cumplir con un requisito: oponerse a las políticas económicas ultra neoliberales del Imperio y sus aliados.

Claro que nada de esto será llamado por su propio nombre. La pseudoconfesión de Negroponte jamás llegará a transgredir este límite: todo se hará y se hace en nombre de la lucha contra el terrorismo internacional y por la democracia.

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