Von Wernich: la suma de todos los testimonios en su contra

Se esta cumpliendo un juicio histórico donde se conocerá el nivel de complicidad de las cúpulas eclesiasticas con el genocidio. Por ejemplo, esta semana el ex juez federal de La Plata, Julio César Miralles, dijo que el sacerdote exhortaba a los prisioneros de la última dictadura militar a cooperar en los interrogatorios bajo tortura, «en beneficio de Dios y de la Patria».

Miralles manifestó, además, tener «miedo de declarar» por las represalias que podría acarrear su testimonio contra el cura, y agregó: «si lo pienso bien, nunca dejé de tener miedo, desde los días de cautiverio y tortura», cuando fue víctima del aparato represivo.

Al declarar en la tercera audiencia del juicio, el ex juez y sobreviviente de la dictadura contó que Von Wernich era «la voz cantante de quienes confesaban», al reportar a los victimarios el contenido de las manifestaciones de los prisioneros.

Von Wernich, de 69 años, es el primer cura católico sometido a juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura del período 1976-83; y el proceso está a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata, que en setiembre pasado condenó al ex jefe policial Miguel Etchecolatz.

El albañil Jorge Julio López, testigo de cargo en el juicio a Etchecolatz, está desaparecido desde que declaró contra el ex jefe policial, por lo que existe temor en quienes fueron ahora convocados a brindar testimonio en el proceso a Von Wernich.

Miralles compartió su miedo por el antecedente de López pero de todos modos narró que el cura, en el centro de detención de Puerto Vasco, «nos instaba a colaborar en los interrogatorios donde nos torturaban, porque era en beneficio de Dios y de la Patria ( … ) él tenía una relación familiar con los torturadores y nunca ocultó su apellido; yo no tengo dudas que era Von Wernich».

El capellán, enjuiciado por siete homicidios, tormentos a 31 prisioneros y 42 secuestros, se negó a declarar en la primera jornada del juicio, que comenzó el 5 de julio pasado.

Tras la declaración de testigos, el Tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el martes próximo.

Antes de relatar sus días de cautiverio junto a su padre, Ramón Miralles -que tiene 86 años y se excusó de comparecer como testigo por problemas de salud-, el ex juez expresó su «miedo». «A mi nadie me ha garantizada nada», denunció, y señaló que, meses atrás, en su auto apareció grabada una cruz esvástica.

Recordó también que el fiscal del juicio, Carlos Dulau Dumm, fue secuestrado en julio del 2004 por su intervención en causas por la represión ilegal: «Tengo miedo de declarar ( … ) hoy no veo garantías para hacerlo, pero es mi deber cívico, por las 30 mil almas que no tuvieron esta opción». Asimismo, memoró que su padre, ya en democracia, denunció ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas las aberraciones cometidas durante la gestión de Ramón Camps como jefe de la policía bonaerense, lo cual provocó una «respuesta inmediata: balearon mi casa y a cara descubierta raptaron a mi madre y la devolvieron con quemaduras de cigarrillo en el cuerpo».

Julio Miralles fue secuestrado junto a su hermano Carlos y a su cuñada en junio de 1977, en una estrategia desplegada por los represores para que se entregara su padre, Ramón Miralles, que había sido ministro de Economía bonaerense de los gobernadores constitucionales Oscar Bidegain y Victorio Calabró.

Cautivo en un centro de detención de Martínez, Miralles fue obligado a escuchar una sesión de tormentos que soportó su padre y hoy, al describir esa escena, el testigo se quebró y lloró.

El médico policial Jorge Bergés, que purga condena por la apropiación de menores, daba a los prisioneros «una inyección para reanimarlos, para que continuaran con la tortura», en sesiones que «eran más cruentas en las noches en que los represores organizaban asados y se emborrachaban», explicó.

Tras ser liberado por los represores, Miralles fue citado por Etchecolatz, que le exigió «silencio» y le advirtió que su padre seguía en cautiverio.

Carlos Miralles, hermano del ex juez, y su esposa, también declararon ante el TOF 1 y recordaron que, cuando fue secuestrada, la mujer estaba embarazada y perdió a su bebé en cautiverio.

Todos los caminos conducen a Roma

Por otra parte, el ex ministro de Obras Públicas bonaerense Alberto Liberman, quien fue prisionero de la dictadura militar, también dijo hoy que fue visitado en la el centro clandestino Puesto Vasco por el cura Christian Von Wernich, quien, afirmó le «aconsejó decir la verdad en los interrogatorios» a los que lo sometían los represores bajo torturas.

Liberman, quien fue ministro durante la gobernación de Oscar Bidegain, contó al tribunal que juzga al sacerdote que le contestó: «Desde el primer día estoy diciendo la verdad».

Agregó que el cura «dio media vuelta, se fue y nunca más» lo vio. Después de Liberman declaró Martín Cobos, pero por expresa indicación del presidente del tribunal, Carlos Rosanzki, no se puede transcribir su declaración. Quienes lo hagan, advirtió, serán pasibles de sanciones. El juez había anticipado antes del juicio que algunos testimonios no podrían difundirse.

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