Viena, un lugar para que la pelea entre pobres sea más triste: Lula y Evo enfrentados por el precio del gas

Por Causa Popular.- En noviembre del año pasado, en el marco del encuentro que Lula y Kirchner tuvieron en Puerto Iguazú al cumplirse 20 años de la conformación del MERCOSUR, el presidente de Brasil, exultante, lanzó un comentario sorpresivo: “en ningún momento histórico tuvimos tantas posibilidades de tener una América del Sur volcada para su gente. Yo le decía a Kirchner ahora: imagina lo que significó la elección de (Hugo) Chávez en Venezuela, imagina lo que significa si Evo Morales gana las elecciones en Bolivia”. Por entonces faltaban sólo algunas semanas para que una abrumadora mayoría de bolivianos eligiera a Evo Morales como presidente de la República de Bolivia. La nacionalización de los hidrocarburos y la nueva política de tierras son dos medidas de gobierno que Evo no puede evitar si pretende esquivar el camino de sus predecesores y, como lo expresó el primer mandatario brasileño, volcar a Bolivia hacía su pueblo. Lejos de encontrarse en la plena sintonía popular que por entonces se presagió en Puerto Iguazú, Bolivia -con el apoyo de Venezuela- se enfrenta a los intereses económicos brasileños en su país, quienes presionan a Lula para que se oponga a las medidas populares de su par boliviano.

El presidente de Bolivia Evo Morales, parece haber cometido uno de los peores errores que no pueden tolerar los intereses económicos brasileños y europeos asentados en su país: cumple con el programa de gobierno por el cual el pueblo lo votó, y aplica la constitución nacional, aún sin haberla reformado.

Era de esperar que a tan sólo días de su decreto, la nacionalización de los hidrocarburos fuera uno de los ejes de debate en la cumbre de Viena entre la Unión Europea y América Latina, incluso el pedido europeo de que se respete la seguridad jurídica era parte del previsible escenario.

Más allá de la irrupción de la reina del carnaval de Gualeguaychú, en la foto protocolar de los presidentes con un cartel de Greenpeace contra la construcción de las pasteras en el río Uruguay, la virulencia que tomaron las diferencias entre Brasil, Bolivia, y a la que luego se sumó Venezuela -ver aparte-, eran difícil de prever antes de la cumbre austriaca.

Las estrechas relaciones económicas que mantienen Bolivia y Brasil están siendo el eje del debate que en Europa tomo un nuevo color. La estructura productiva del gigante del sur depende en un 70% del gas. Es muy probable que la decisión por parte de la burguesía brasileña de reconvertir su fuente energética al gas fuera consecuencia de los serviles gobiernos bolivianos que, hasta hace un mes atrás, garantizaban ganancias extraordinarias a las multinacionales energéticas.

El gas boliviano representa hoy el 75% del que actualmente necesita el polo industrial de San Pablo, el más importante del país.

Según la Constitución, la propiedad de los recursos naturales en Bolivia es del Estado, sin embargo, amparadas por un decreto de Gonzalo Sánchez de Lozada, firmado dos días antes de terminar su primera gestión de gobierno, las petroleras se consideran propietarias del gas en boca de pozo.

Ese decreto fue derogado por el gobierno de Carlos Mesa, y poco después el Tribunal Constitucional aclaró que los contratos petroleros deben ser ratificados por el Congreso para tener validez, un paso que nunca fue cumplido, aunque irónicamente las petroleras ahora piden seguridad jurídica.

Petrobrás, es hoy la mayor empresa en Bolivia, con inversiones por 1500 millones de dólares. Luego de algunas declaraciones de sorpresa el gobierno de Lula, aceptó renegociar el contrato con La Paz tras la nacionalización, luego que el decreto de Evo diera a las empresas hidrocarburíferas un plazo de 180 días para acordar con el Estado la transferencia de la mayoría de sus acciones en el país andino.

Al llegar a Viena, Evo Morales realizó una conferencia de prensa en la que respondió a quienes le reclamaban respeto a la seguridad jurídica de los inversores extranjeros.

Según Evo, su gobierno no hacía otra cosa que aplicar la ley, y declaró que “son las empresas las primeras que no respetan las normas bolivianas”, ya que no pagan impuestos, “son contrabandistas” y hay 70 contratos de petroleras que operan en la nación andina que son “inconstitucionales”.

En referencia a Petrobrás, Evo fue más contundente aún: “Si quiere hablar de los contratos, le voy a demostrar que son ilegales e inconstitucionales y si quiere saber sobre Petrobras le voy a informar cómo ilegalmente operaron sin respetar las normas de Bolivia”.

Petrobras manifestó en un comunicado su “indignación” ante las acusaciones de que la compañía pueda haber actuado en algún momento “deliberadamente al margen de la ley”. Las declaraciones fueron rechazadas también por el ministro de exteriores de Brasil Celso Amorim y por el ministro brasileño de Energía, Silas Rondeau.

“Nos extraña mucho lo que ha ocurrido. Si usted quiere traducir eso por indignación, no estará equivocado”, dijo Amorim en declaraciones reproducidas por medios brasileños al ser cuestionado sobre los dichos de Morales. “La convicción del presidente (Lula) es de que (Petrobras) siempre se pautó por normas legales”, dijo el ministro, considerando que “no tiene ningún fundamento” la declaración del presidente boliviano.

Además de los problemas con Petrobrás, el gobierno de Bolivia, haciendo uso de las leyes de su país también se vio obligado a expulsar la empresa brasileña BMX. “Hay algunas empresas brasileñas que están asentadas ilegalmente” en Bolivia. La siderúrgica BMX fue recientemente expulsada del país por este motivo. Morales en relación a empresas como esta, dijo que “no respetan nuestras fronteras, no tienen la ficha ambiental en Brasil y vienen a mi país y se apropiaron de tierras”.

El gobierno boliviano prohibió a la compañía extranjera continuar sus actividades porque construyó sus instalaciones dentro de la franja de exclusión de 50 kilómetros aledaños a la línea fronteriza, violando la Constitución Política del Estado. Además, el emprendimiento económico de EBX carece de licencia medioambiental.

Por otro lado el pasado 4 de mayo, el Canciller boliviano, David Choquehuanca envió una nota al gobierno de Brasil pidiendo que se respete la soberanía boliviana y se haga una investigación sobre la supuesta incursión de miembros de la Policía brasileños a Puerto Suárez.

La cancillería tomo esta decisión luego de que una estación televisiva nacional mostró imágenes de ciudadanos brasileños ingresando a territorio boliviano en Puerto Suárez, escoltados por dos motoristas de la Policía Federal, quienes supuestamente apoyaban las movilizaciones de los habitantes de Puerto Suárez que reclaman la legalización de la empresa EBX.

De esta manera tomó estado público que dos patrullas de la Policía Federal del Brasil escoltaron una marcha de ciudadanos brasileños en territorio boliviano, organizada por el Comité Cívico de Puerto Suárez en apoyo a la empresa EBX.

Las imágenes del canal de televisión muestran un acto con la participación de ciudadanos bolivianos y brasileños en el que se entona los himnos y se enarbola las banderas de ambos países. El comandante de la Policía Gral. Isaac Pimentel calificó el hecho como una “invasión” al territorio nacional, y pidió al gobierno que reclame a su par brasileño. Pimentel fue enfático al afirmar que la Policía no permitirá la invasión de fuerzas externas, posición compartida con las Fuerzas Armadas.

Al cierre de esta edición se conoció que este sábado 13, en Viena, Evo Morales finalmente se encontrara con Lula para intentar bajarle el tono a las diferencias entre ambos países, que llegó en las últimas horas a Brasilia a amenazar con retirar a su embajador en La Paz.

“Es una cita importantísima”, afirmó Morales, y adelantó que en el encuentro con Lula “sentaremos algunas bases que nos permitan seguir siendo aliados”.

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