Venezuela busca comprar un reactor nuclear argentino. Qué hay detrás de las maniobras de Washington para impedirlo.

Por Causa Popular.- Mucho se habló en los últimos días sobre las negociaciones de Venezuela con Argentina y Brasil para alcanzar un acuerdo de cooperación nuclear. Chávez sostuvo en declaraciones a la prensa brasileña que la cooperación en ese campo forma parte del proceso de integración de Sudamérica, y rechazó las sospechas de que el proyecto tenga fines bélicos. Trascendidas las negociaciones los voceros de la administración Bush advirtieron sobre la necesidad de que el país caribeño se atenga a los acuerdos de no proliferación de armas nucleares, recuperando los mismos términos con los que les hiciera la misma advertencia a Corea del Norte, Iran e Irak, entre otros. “La energía nuclear seguramente será para fines pacíficos. No somos nosotros los que construimos bombas atómicas, son otros que las construyen. No fuimos nosotros los que lanzamos bombas atómicas. Acuérdense de Hiroshima y Nagasaki”, afirmó el presidente venezolano Hugo Chávez en alusión a Estados Unidos, y poniendo la discusión en su eje central. Tal como hiciera durante tantos años con Cuba, Estados Unidos intenta bloquear toda posibilidad de que las Fuerzas Armadas de Venezuela se modernicen.

El proyecto venezolano de desarrollar un programa nuclear junto a Brasil y Argentina tomó estado publico esta semana, cuando fue tema de un reportaje del diario estadounidense The Washington Times, propiedad del reverendo surcoreano Sun Myung Moon, amo y señor de la Secta que lleva su apellido.

Si había algunas dudas respecto al espionaje norteamericano en tierra venezolana, las mismas terminaron con la publicación de esta información. Según este periódico, destacados funcionarios de la Casa Blanca temen que con ese proyecto Chávez de el primer paso para nutrirse de armas nucleares, aunque destacó que no hay pruebas de que dichas ambiciones sean de carácter militar.

Dos días después el presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela ratificaba que existían negociaciones con Argentina y Brasil para alcanzar un acuerdo de cooperación nuclear “para fines pacíficos”, como parte del proceso de integración Sudamericana.

El mandatario venezolano recordó que su país construyó en los 50 el primer reactor nuclear de Sudamérica, pero que luego ese proyecto fue abandonado. “Teníamos el equipo más avanzado de Sudamérica. Ahora, estamos activando un nuevo equipo y contactamos a los países sudamericanos para que nos ayuden”, expresó

La reacción del gobierno norteamericano no es novedosa. Tanto Pakistan, Iran, y Corea del Norte ya recibieron las quejas de la administración norteamericana, que de la misma manera que invadió Irak (sin el acuerdo de las Naciones Unidas) se niega a firmar el Protocolo de Kioto para reducir la contaminación del medio ambiente, violando todo tratado de no proliferación de armas nucleares que exista en el mundo.

Pero esta actitud ante las decisiones soberanas del único país en el mundo, junto a Cuba, cuya presidente se ha declarado a favor del socialismo, no es para nada aislada. Similares declaraciones de funcionarios norteamericanos se hicieron oír cuando el gobierno de Venezuela compró armamentos a Rusia, tanques a España y aviones a Brasil.

En esta misma línea, se conoció esta semana, que Estados Unidos obligó a Israel a congelar un importante contrato con Venezuela para modernizar los aviones de combate F16, de fabricación estadounidense. Israel cedió a la presión norteamericana luego de que Washington también se quejara por la venta de armas de este país a China. La congelación del contrato de cien millones de dólares puede traducirse en su anulación.

En el año 2000, según informo Le Monde Diplomatique, Estados Unidos había obligado a Israel a renunciar proveer a China aviones radares ultra sofisticados. Después de que el contrato se anulara, Israel tuvo que otorgar 350 millones de dólares en indemnización a Pekín.

Al principio de este año, Washington se molestó nuevamente por un contrato, al término del cual, Israel debía modernizar los “drones” militares de tipo “Harpy Killer” vendidos hace unos años a China. A raíz de esta controversia, los norteamericanos sancionaron a Israel congelando la cooperación en la producción del futuro caza JSF, y la cooperación en sistemas electrónicos de supervisión de campos de batalla, destinados al ejército israelita.

En relación a la política exterior que el Imperio norteamericano está teniendo con Venezuela el canciller venezolano Alí Rodríguez, en una entrevista publicada al diario brasileño O Globo, denunció que el gobierno de Bush pretende repetir en su país lo que hicieron contra el presidente Salvador Allende en Chile.

Interrogado respecto a si el presidente Hugo Chávez teme un ataque de Estados Unidos, el diplomático respondió a la periodista con otra pregunta: “¿Usted diría que eso es imposible? Basta analizar la historia reciente de América Latina. Recordar lo que ocurrió en Chile con la dictadura de (Augusto) Pinochet. La estrategia (de Washington) fue exactamente igual a la que está siendo implementada aquí”, señaló.

El canciller ejemplificó que esa estrategia se manifiesta “cuando dicen, de forma sistemática, que Venezuela representa un factor de inestabilidad. Cuando dicen que tiene actitudes fundamentalistas, que financia a grupos terroristas”.

Rodríguez recordó en el reportaje que el pastor norteamericano Pat Robertson deseó que el gobierno de su país debía asesinar a Chávez. “El habla en nombre de otros”, y expresó lo que muchos piensan y no dicen, remarcó el canciller venezolano.

La revolución bolivariana ha dado sobradas muestras de conocer a la perfección cuales son los pasos que el imperialismo suele utilizar para someter a los pueblos débiles. Los altos precios internacionales del petróleo, le otorgan a Venezuela la suficiente capacidad financiera para modernizar sus Fuerzas Armadas.

Sabe a la perfección que la fuerza militar es un arma que el imperio sabe utilizar de un modo letal y casi omnipotente, y que llegado el momento no dudará en hacerlo, tal como lo ha hecho en otros momentos de la historia reciente. Si algo deja en claro este escenario, es que el gobierno venezolano está dispuesto a ir a fondo para mejorar la calidad de vida de su pueblo y el de los latinoamericanos, en ese camino el imperio será el gran escollo a sortear.

Y para esto se prepara.

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