Uruguay y las claves del gobierno frenteamplista: Gonzalo Fernández, retrato de un secretario influyente

Por Víctor H Abelando, gentileza de Semanario Brecha, especial para Causa Popular .- Sin pasado político descollante, Fernández es sin dudas el hombre fuerte del Ejecutivo, después de Tabaré Vázquez. En él recaen tareas fundamentales y sus opiniones son, muchas veces, actos de gobierno. Su capacidad y la confianza política del mandatario lo han hecho un referente ineludible de la actual administración. Dentro de la fuerza política del gobierno lo llaman el chief of staff, en referencia a la serie estadounidense The west wing, que trata los entretelones de la Casa Blanca. En ella existe un personaje que oficia de jefe de personal y su poder es mayor que el de todos los secretarios de Estado. El abogado Gonzalo Fernández sería su símil uruguayo, según varios dirigentes frenteamplistas consultados por BRECHA.

Hoy Fernández es el principal hombre de confianza política del presidente Tabaré Vázquez. La relación entre ambos se inició hace tres lustros, cuando el actual mandatario ejerció el cargo de intendente de Montevideo.

Hasta su designación como secretario de la Presidencia, las tareas de Fernández habían sido de asesoramiento en diversos temas, con especial hincapié en los aspectos jurídicos (es un reconocido penalista y grado 5 de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República). De acuerdo a los datos aportados a BRECHA, Fernández se acercó a Vázquez a partir de la entonces secretaria general de la comuna montevideana, Azucena Berrutti, y del secretario político del ex intendente, Ariel Bergamino.

A partir de allí nació una relación que entremezcló lo privado y el espacio político. Fernández asumió el papel de asesor legal de la clínica oncológica Cor, de la cual era propietario el presidente de la República hasta meses atrás, así como la defensa del hijo de Vázquez cuando el “caso Nuclemed” en 1995, un contencioso administrativo que involucró a Vázquez y del que fue absuelto.

El episodio resultó de la venta de servicios informáticos por parte de Javier Vázquez al instituto de Oncologia, donde su padre revistaba como jefe del Servicio de Radioterapia, aunque no tenía la potestad de ordenador del gasto.

Tanto el presidente como el secretario de la Presidencia pertenecen al Partido Socialista, al igual que las dos personas que hicieron de nexo entre ellos.

Fernández militó en las etapas previas a la dictadura en uno de los cantones socialistas y se afilió al ps en 1985, cuando la recuperación democrática. Años más tarde ingresó al Comité Central socialista, lugar que abandonó en 2003, cuando recibió críticas desde su partido por anunciar que asumiría la defensa del banquero Jorge Peirano Basso, hoy en prisión por la estafa del Banco Montevideo.

El pasado fin de semana su nombre se incluyó en la lista de candidatos para el nuevo Comité Central propuesta por la dirección al próximo congreso. Al cierre de esta edición aún no se conocía la respuesta de Fernández a la nominación.

También fue suplente de senador durante tres períodos.
En la puja interna del ps se ubicó del lado de los llamados renovadores, opuestos a la línea política del actual presidente partidario y canciller Reinaldo Gargano, conformando junto a Manuel Laguarda un núcleo fuerte del que formaron parte, además, Bergamino y Aldo Guerrini (actual asesor de Vázquez).

Según fuentes socialistas, sus cercanías ideológicas más claras fueron con el fallecido diputado Guillermo Álvarez y, de acuerdo a declaraciones propias, su acercamiento al ps devino por la consonancia con el ministro del Interior, José Díaz, quien ocupó la secretaría general socialista en los primeros años de la década del 70. De todas formas, en filas socialistas no se lo califica como uno de los hombres orgánicos del partido, algo parecido a lo ocurrido con Vázquez.

Al primer plano. La primera responsabilidad pública en política, que lo hizo abandonar el papel menos expuesto de asesor de Vázquez durante los años que éste ejerció la titularidad del EP y del FA, fue su nombramiento como delegado de la presidencia del EP-FA en la Comisión para la Paz, creada a comienzos de la presidencia de Jorge Batlle.

El propio Fernández, varios de sus allegados y compañeros de partido, sostienen que, en materia de preferencias, él hubiera elegido las tareas de asesor. No obstante, él mismo ha comentado que después de años de militancia y compromiso, no tenía otra opción que aceptar el cargo de secretario de la Presidencia.* Una de las condiciones exigidas para ocupar ese puesto fue que pudiera seguir ejerciendo su actividad privada.

“Yo agarré esto condicionado a poder seguir ejerciendo. Yo quería ser como había sido Ramela (Carlos, el asesor de Batlle), una especie de asesor externo. Y Tabaré me dijo: ‘Vos seguí ejerciendo, yo también voy a seguir’”, indicó Fernández en un reportaje a Voces del Frente, el 10 de marzo último.

Pero con independencia de las ganas con las que asumió el cargo, lo cierto es que hoy es el hombre fuerte del gobierno y un referente ineludible en las relaciones con el Ejecutivo. Ya desde antes de la asunción del mando, y fruto de sus tareas tanto profesionales como políticas en la Comisión para la Paz, Fernández se transformó en el consejero privilegiado o álter ego del presidente Vázquez.

Por derecho aquirido y a diferencia de sus antecesores, el actual secretario de la Presidencia hace de nexo entre los ministros, los legisladores, la oposición y demás, y Vázquez. En él se descargan los temas más conflictivos (con la salvedad de la política económica, donde no hay otro que Danilo Astori), como el militar, el de la violación a los derechos humanos, los jurídicos, los relativos a la seguridad y la resolución de las tensiones en el gabinete y la fuerza política. Es, obviamente, el primer escalón de quien intenta acceder al presidente.

Su poder se ha visto reforzado, ley de presupuesto quinquenal mediante, en la medida que las unidades reguladoras (Ursec y Ursea), que estaban en el ámbito de la opp (también bajo la égida de la presidencia de la República), pasaron a depender directamente del presidente y su equipo inmediato.

Por otro lado, una resolución publicada ayer, jueves, en la página web de la Presidencia bajo la firma de Fernández, sugiere que la política de comunicaciones tendrá en él un agente determinante. En esa resolución se advierte que no habrá adjudicación inmediata del canal 8 y que cuando la haya se hará de acuerdo “a las normas jurídicas que correspondan y en coherencia con lo prometido en el programa de gobierno”.

Otro tanto ocurre con un área sensible como la de los servicios de inteligencia, que antes terminaban bajo la supervisión de Presidencia pero que ahora responderán directamente a un coordinador general,** dependiente del mandatario. Las instancias reseñadas muy probablemente serán controladas por Fernández, dado el nivel de delegación de Vázquez hacia su colaborador inmediato.

Otra de las cualidades del secretario de la Presidencia consiste en haber cultivado las relaciones con los militares -un tema espinoso para la izquierda-, tanto por su trabajo en la Comisión para la Paz como en otras actividades privadas.

Los mismos informantes indicaron a BRECHA que Fernández tiene un importante relacionamiento con la logia de los Tenientes de Artigas y con los jerarcas castrenses vinculados a la masonería.

Esa condición lo ha ubicado por encima de la ministra de Defensa en el relacionamiento entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas. Todas las instancias clave del diálogo entre los militares y el gobierno contaron con la presencia de Férnández y en algunas con Vázquez, pero no en todas estuvieron los jerarcas de Defensa.

Si el tema de los derechos humanos (véase nota aparte) y la cuestión militar lo tienen como un protagonista decisivo, lo mismo ocurre en otras áreas críticas de la gestión de gobierno. Por ejemplo, el montaje de las plantas de celulosa.

A fines de julio de 2004, fue Fernández quien recibió en la sede del FA, por decisión de Vázquez, a representantes de la papelera finlandesa Botnia. El líder encuentrista delegaba así en Fernández uno de los temas más críticos en la interna frenteamplista.

Fernández aseguró que si el EP-FA accedía al gobierno se daría vía libre a la construcción de la planta, pese a que había habido varios pronunciamientos contrarios a esa opción en la interna de la coalición.

El operador privilegiado. Cuando en julio de 2004 Vázquez realizó una gira por Europa y Estados Unidos, acompañado por Fernández y Astori, prefiguró las personalidades clave de su futura administración.

Durante la transición, una vez instalados en el hotel Presidente, el nombre del actual secretario de la Presidencia apareció vinculado a decisiones trascendentes, tanto en los nombramientos del equipo ejecutivo como en la recepción de quienes fueron a golpear la puerta del gobierno electo.

Esto generó distintos resquemores y un malhumor soterrado, cristalizados en expresiones como “tengo 150 mil votos y no puedo acceder directamente a Vázquez”. No obstante, allí mismo comenzó a tejerse el perfil del hombre capaz de trasmitir los designios del presidente. Y a consolidarse la convicción de que, una vez que Fernández “decía algo” ya no podría esperarse “un cambio de Tabaré”, contaron a BRECHA fuentes del EP-FA.

Ese papel de portavoz del presidente quedó patente en la crisis provocada, a fines de agosto, por la amenaza de renuncia de Astori. Al contrario de algunas versiones que adjudican al ministro José Mujica el papel clave en la resolución del conflicto, varios integrantes del gabinete comentaron que ese rol le correspondió a Fernández.

Éste fue el redactor de la fórmula que permitió incluir el 4,5 por ciento para la educación en el artículo 386 de la ley presupuestal sin violentar la voluntad del ministro de Economía. El secretario de la Presidencia concurrió dos veces al despacho de Astori ese miércoles 31 de agosto, y fue quien acompañó al equipo económico a entregar el presupuesto al Parlamento.

Fernández también es el encargado de coordinar el relacionamiento entre las bancadas de senadores y diputados con el Ejecutivo. Ese trabajo ha tenido dos fases: la primera consistió en la reunión con una decena de legisladores de ambas cámaras, grupo que fue disuelto luego que se filtraran algunas opiniones del gobierno sobre la ley de modernización y humanización del sistema carcelario, y la otra, posterior, consistió en conversaciones periódicas con los coordinadores de Diputados y el Senado, el emepepista Carlos Gamou y el independiente Alberto Couriel, respectivamente.

Fuentes de la bancada dijeron a BRECHA que el trabajo con Fernández es fluido y “generador de confiabilidad”.

Fernández admite ser la mano derecha de Vázquez, pero, como dijo a Voces del Frente, “yo no sustituyo su decisión, me limito a aconsejar (…) Por ejemplo con el tema de las designaciones hay gente que se ha quejado: ‘Che, pero tal cosa’.

Bueno, yo no los designo. Indudablemente con alguna designación tengo reparos. Pero yo no soy el presidente, la gente no me votó a mí. Yo no tengo ninguna posición de poder. Sobre eso no hay que fantasear (…) Y menos con un presidente con la personalidad fuerte que tiene Tabaré; lo que pasa es que cuando vos pedís algo y el presidente te dice no, es más cómodo decir ‘me embromó el entorno’ que decir ‘me dijo no el presidente’. Yo no tengo ninguna posición de poder”.

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* A pesar de las gestiones realizadas, Gonzalo Fernández declinó conceder una entrevista formal a BRECHA, aunque hubo algunos minutos de conversación informal que en cierta medida se ven reflejados en la crónica.

** Para coordinar los servicios de inteligencia se maneja el nombre del coronel de la Fuerza Aérea Jorge Semblant, aunque la designación deberá hacerse en 2006, cuando comience a regir el nuevo presupuesto. Distintas fuentes de la izquierda dijeron a BRECHA que la propuesta de Semblant fue realizada por Fernández, y contaría con el aval de varios dirigentes del MPP. Desde el edificio Libertad se negó esta especie, sosteniendo que por ahora “no hay ningún nombramiento”. Semblant ha sido cuestionado dentro del FA por su relación comercial con Mario Areán, otrora secretario del ex intendente Mariano Arana. Por tanto, su posible designación no se haría sin serias resistencias dentro de la fuerza política y el propio gabinete.

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