Unidos

Víctor De Gennaro y Hugo Yasky lograron un masivo encuentro nacional gracias a un acuerdo que dejó afuera a los sectores más extremos de la CTA: ni la Federación Agraria Argentina ni los sectores más oficialistas participaron protagónicamente. Así, echaron por tierra los pronósticos de fractura y mantuvieron en un segundo plano las tensiones que mantienen las diferentes expresiones políticas que convergen en la segunda central sindical del país.

Más de 7 mil personas se reunieron en San Salvador de Jujuy el último viernes y sábado para dar forma a uno de los proyectos que tuvo en vilo durante los últimos meses a la Central de Trabajadores Argentinos. Así, y en medio de versiones apocalípticas que auguraban la inminente fractura de la Central, comenzó el encuentro que busca dar a luz al Movimiento Político de Liberación, que ocupe el espacio vacante en la representación amplia de los trabajadores. Si bien los pronósticos pesimistas no tuvieron lugar, implícitamente emergieron las tensiones en las que se vieron envueltas las diferentes expresiones políticas que hoy integran y dirigen la CTA.

El viernes

Formalmente el encuentro comenzó el viernes a última hora, momento en el cual fueron recibidas las delegaciones de los principales sindicatos de América Latina y algunos de Europa. Pero fue la impresionante llegada de las delegaciones nacionales la que marcó el inicio de la Constituyente.

Hacia mediodía del viernes se comenzaron a vislumbrar una interminable fila de micros que transportaban a las participantes provenientes de todas las provincias del país. Así, delegaciones compuestas principalmente por los afiliados de la Central se dieron cita en el barrio de Alto Comedero, en las afueras de la capital jujeña.

No menos impresionante resultó el lugar decidido para alojarlos. El barrio gestionado por la organización Tupac Amaru de esa provincia fue por demás impactante para los militantes que iban llegando. A la entrada de la barriada se leía “Bienvenidos compañeros al cantri de los pobres”, y no era para menos. A medida que iban llegando, los militantes eran alojados en algunas de las más de 700 viviendas construidas por las cooperativas de la organización, y según contaban los anfitriones, aún les resta terminar otras 400 antes de fin de año.

Dentro del predio se pudieron visitar otros tantos emprendimientos productivos, tales como un taller metalúrgico, una fábrica de bloques para la construcción de las viviendas, un hospital y hasta una pileta. Hace solo unos meses y de la mano de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, inauguraban la última cooperativa, un taller textil. Por esto mismo, no son pocas las personas del ámbito de la política que aseguran que son los nuevos mimados del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, e incluso afirman que tiene línea directa con Alicia Kirchner. De lo que no hay duda es que la elección del lugar por parte de la dirección de la Central no fue inocente, ya que no hubo persona a la que la haya resultado indiferentes semejante demostración de fuerza.

Con el correr de las horas, y a medida que las delegaciones iban alojándose en los lugares correspondientes, comenzó a prepararse el desfile que daría inicio al encuentro. Con el comienzo de las actividades, se empezaría a apreciar lo que cedió tanto Víctor De Gennaro, como Hugo Yasky para lograr un encuentro nacional de la segunda organización sindical de importancia en el país. Así fue que saltó a la vista que el acuerdo implicó dejar afuera a los sectores más extremos dentro de las dos posiciones que conviven hoy al interior de la Central, ya que ni la Federación Agraria Argentina, ni los sectores más oficialistas participaron, al menos públicamente.

Hacia las 17 horas, comenzaron a desfilar las organizaciones. Por supuesto que la primera en ingresar fue la Tupac Amaru, con una columna de trabajadores y trabajadores de sus cooperativas. Mientras tanto, en el palco, Milagros Sala, referente de la agrupación, Hugo Yasky, quien se mantendría en silencio durante toda la jornada, y un contentísimo Víctor De Gennaro saludaban a los visitantes. Con la entrada de la columna de la CTA Capital, una de las más ruidosas y activas, comenzaron las sorpresas. Sorprendió ver que la columna estaba encabezada por el diputado Claudio Lozano, aliado de primera línea de De Gennaro, a quien en estas ocasiones se lo suele ver en el palco antes que en medio de los militantes. Lozano solo subiría al palco para leer las conclusiones de la comisión de debate en la que participó.

Otro dato fue que la Juventud de Capital, históricamente aliada al degennarismo, desfiló desplegando canciones que tenían un destinatario implícito, el Secretario General. Los cantos reclamaron “no queremos más chamuyo, no queremos más traición, queremos un movimiento para la liberación” y “CTA de los trabajadores, al que no le gusta, se jode”. La réplica por parte de los sectores más afines a Yasky fue cuestión de tiempo. A su turno, los sectores ligados al docente, soltaron lo suyo; una enorme columna de SUTEBA, marcó presencia con el clásico “Hugo, Hugo, huevo, huevo, huevo”.

De todas maneras, y tras cuatro horas y media de desfile, la jornada terminaría fraternalmente con un festival folklórico hasta entrada la madrugada.

El sábado

El segundo día de encuentro estaría marcado por los debates colectivos, de los que, según los organizadores, partirá el programa a desarrollar por la Constituyente. La forma elegida para profundizar los debates fue el trabajo en comisiones y un plenario para exponerlos. Los ejes a desarrollar fueron Prioridades, Acciones y Estrategias Institucionales de los sectores populares a la hora de conformar una herramienta política. De esta manera, se realizaron 20 comisiones, en las que participaron desde 150 personas hasta 300, datos que demuestran la magnitud del encuentro. Así, desde las 9 de la mañana y hasta las 14 horas, la mayoría de los referentes de CTA, se propusieron sintetizar las intervenciones. Vale la pena destacar que resultó al menos contradictorio que un encuentro que promueve una mayor democratización y que plantea la necesidad de debatir en profundidad hacia dónde hay que caminar, haya optado por un mecanismo de participación ciertamente excluyente, ya que solo un tercio de los participantes de las comisiones pudo dar a conocer su perspectiva. Si a esto le sumamos que el tiempo máximo de cada intervención fue de 3 minutos, salta a la vista la necesidad de buscar alternativas organizativas para tal efecto.

Algo similar se vivió a la hora del plenario. Se desarrolló en el estadio de “La Tablada” de la capital jujeña, frente al parque San Martín. Por retrasos en el horario de comienzo, los voceros de las comisiones debieron recortar el tiempo de lectura de las conclusiones e incluso algunas optaron por leerlas en conjunto. De esta parte del encuentro salieron, como principales reclamos o acciones, la impostergable necesidad de acabar con el hambre, la nacionalización de los recursos naturales y el no pago de la deuda externa.

Al mismo tiempo se dispuso ampliar la convocatoria desarrollando espacios de debate a nivel barrial, distrital y provincial. En lo relativo a las acciones, se propuso profundizar la democracia participativa, llamar a una consulta popular por la nacionalización de los recursos naturales y llamar a una marcha nacional para la primera semana de diciembre. En este último punto se volvieron a cristalizar la voluntad por acordar posiciones por sobre las diferencias. Las discusiones sobre este punto se dieron a partir de que en la mayoría de las comisiones se propuso realizar una Marcha Federal, a lo que CTERA se opuso ya que el término “Federal” podría confundirse con las movilizaciones de los ’90 que tenían por objetivo denunciar al gobierno de turno antes que generar plataformas propositivas. Que haya llegado a buen puerto fue nuevamente una demostración de que se buscó evitar la confrontación de los diferentes sectores. Es más: fue notorio que en ningún momento del encuentro se haya mencionado al gobierno nacional, descartando la posibilidad de evaluar los problemas institucionales que debe abordar el espacio.

A la hora del cierre, nuevamente fueron los anfitriones quienes tomaron la palabra para agradecer la masiva participación. A su turno, un Hugo Yasky con muy bajo perfil y recién llegado de Bolivia, se explayó sobre la necesidad de aunar esfuerzos a nivel regional para profundizar los cambios, evadiendo así cualquier posibilidad de referirse a la compleja realidad política de nuestro país.

La clausura estuvo en manos de Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que mantuvo estoicamente su presencia durante las dos jornadas.

A modo de balance

Es indudable que no todos los días podemos asistir en nuestro país a un encuentro de estas características; se logró convocar y concretar a una Constituyente marcada por la masividad y la necesidad de expresarse políticamente, y que contó con la presencia de toda la conducción de la CTA, escena que no se veía hace meses. De todas maneras, este último dato nuevamente saca a la luz una serie de contradicciones. Por un lado, se sostiene el interrogante de si será posible sintetizar las importantes diferencias políticas de sus principales referentes para avanzar en un movimiento real de liberación. Vinculado a estos, surge también la pregunta de cuál será el papel de estos dirigentes, quienes tienen la responsabilidad de darle forma a un programa que recoja las necesidades de la actual etapa del campo popular, y que al mismo tiempo tome como banderas las mejores experiencias político sindicales de nuestro país, aquellas que se expresaron en los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) de las 62 Organizaciones pre-vandoristas, y que, meses más tarde, sería el basamento de la CGT de los Argentinos.

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