¿Una nueva etapa o más de lo mismo?

Ponemos en eje las medidas que toma Massa desde su asunción cómo superministro y qué podrán significar estas.

El contexto económico de Argentina está tan convulsionado últimamente que no hay tiempo para aburrirse. La actualidad económica que transita el país se vuelve cada vez más vertiginosa.

La marcada turbulencia comenzó a fines de junio con la renuncia de Martín Guzmán. En su reemplazo asumió Silvina Batakis, que solo alcanzó a comunicar algunas medidas sobre la base de priorizar el “equilibrio fiscal”, pero no mucho más. Ya iniciado agosto, el ministro de economía recibe el título de superministro y el nombre de Sergio Massa. Desde entonces el Ministro de Economía de la       Nación no sólo tiene a su cargo el ministerio de economía, sino que también engloba el Ministerio de Desarrollo Productivo, Agricultura, Ganadería y Pesca. El primer miércoles del mes, el nuevo ministro anunciaba las tan esperadas medidas. Algunas contaron con más detalle. Otras, tienen puntos en común con el estrecho paso de la gestión Batakis. Aún en la gestión de la ministra, el 21 de julio el precio del dólar paralelo rosaba los 330 y para el día siguiente llegaba a un máximo histórico de 350 pesos. La asunción de Massa tuvo un efecto casi inmediato en los mercados financieros (no así en el nivel de precios). El dólar paralelo comenzó un descenso notorio de más de cuarenta pesos. Esto, junto a algún incremento en las cotizaciones de empresas argentinas importantes, formaron parte del denominado efecto Massa. Lo trascendental va más allá de sumar neologismos, ¿llegarán las buenas nuevas?, ¿cómo logrará frenar la vorágine inflacionaria? ¿hay realmente un plan económico estabilizador?

Según el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de junio arrojó un incremento del 5,3% para el nivel general de precios y un 4,6% en alimentos. La variación acumulada a junio es de 36,2%. Con este último dato, las estimaciones de una inflación interanual para el 2022 superior al 85% son cada vez más legítimas. De hecho, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, la estimación de la inflación del 2022 es del 89,7% (promedio). El dato de inflación (IPC) para el mes de julio estará disponible esta semana, pero no se espera un valor por debajo del 8%. Cabe resaltar, que en ese mes las corridas cambiarias generadas en el dólar paralelo jugaron un rol protagónico como referencia del resto de los precios de la economía.

Ante este panorama, el nuevo Ministro comunicó una serie de medidas en función de dos líneas: “principios y motores”. Para los primeros consideró el orden fiscal, el superávit comercial, el fortalecimiento de reservas y el desarrollo con inclusión. Para los segundos, indicó inversión, producción, exportaciones y defensa del mercado interno.

Con respecto al eje fiscal, retomando lo que ya había anunciado Batakis, indicó que la meta del 2,5% de déficit se cumplirá. Además recalcó también que no se utilizarán Adelantos transitorios del Tesoro por lo que queda del año: “nos vamos a arreglar con la recaudación”. También en línea con lo que había indicado la ex Ministra, continúa el congelamiento de la planta del Estado para todos los sectores de la administración pública nacional centralizada.

En la búsqueda del deseado superávit comercial, comunicó que promoverán por DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) regímenes especiales para los sectores que formen parte de agroindustria, minería e hidrocarburos y que incrementen la producción. También tendrían esta distinción los sectores de la economía del conocimiento. Incluyó además, un programa de Promoción de financiación de exportaciones que incluirá créditos a tasas promocionales y garantías para premiar a primeros exportadores.

Por otro lado, hizo hincapié en la subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones y en denunciar estos actos ante la justicia Argentina y ante la Unidad Antilavado de Estados Unidos. Con respecto a los usos de divisas para importaciones, comenzará un sistema de trazabilidad del comercio exterior para brindar mayor transparencia y control.

En cuanto al financiamientodel Estado, indicó que no se utilizarán Adelantos Transitorios del Banco Central para financiar al Tesoro por lo que resta del año porque “nos vamos a arreglar con nuestros recursos y financiamiento del sector privado».

Con respecto a la reservas el nuevo ministro comunicó varios puntos. En principio, acordó un adelanto de exportaciones (con las cadenas de valor de la pesca, del agro y de la minería) que se integrarán dentro de 60 días por un total de 5.000 millones de dólares, que formaran parte de las reservas del BCRA. Además, hay pautado un desembolso por 1.200 millones de dólares con organismos internacionales por programas aún vigentes y otro desembolso por 750 millones de dólares adicionales por un programa con en Banco de Desarrollo de América Latina. Por otro lado anunció cuatro ofertas de REPO (operación de recompra) para engrosar reservas. Habría una oferta de un fondo soberano y tres de instituciones financieras internacionales.

Para el principio de desarrollo con inclusión anunció que el miércoles 10 de agosto anunciará el índice de movilidad jubilatoria “con un refuerzo que ayude a los jubilados a superar el daño que les produce la inflación”. Hoy, el haber mínimo jubilatorio es de 37.524 pesos.

En cuanto a la segmentación tarifaria, comunicó que cerca de cuatro millones de hogares renunciaron a los subsidios. Sin embargo, 10 millones de hogares solicitaron el subsidio. Pero se hizo una nueva distinción: el “promoverá el ahorro de consumo”, con lo cual subsidiaría hasta que se superen los 400 kw, una vez superado ese consumo eléctrico se pagará tarifa plena pero solo por el “consumo excedente”. Para el caso del gas se seguirá con la misma metodología (respetando la estacionalidad del clima de las distintas regiones), pero aún no se conocen los topes de consumo. Para el servicio de agua, la segmentación va hacerse esperar hasta el mes de septiembre. Todo lo que respecta a energía, es muy central últimamente y esto no ocurre sólo en Argentina. Desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios tuvieron alzas récords. Varios países del mundo padecieron de desabastecimiento. Nuestro país en el primer trimestre importó energía por 6.600 millones de dólares mientras que en el primer trimestre del 2019 ese valor rondó los 2.300 millones de dólares. Sumado a eso, en Argentina hay mucha disparidad en el acceso a los servicios, con lo cual el “no podemos seguir con un esquema en que quien más gasta la energía o el agua, es quien más subsidios recibe” tiene una cuota de realidad importante. Pero, hay que ver como se implementa ese control. En muchos hogares del país, el gas envasado y la energía eléctrica, son los “sustitutos” del gas natural. Es probable que el consumo de electricidad en estos hogares, supere los 400 kw, siendo familias con escasos recursos las que se vean afectadas (aunque si las mismas cuentan con la tarifa social, la recibirán a pleno). Según INDEC, para el segundo semestre del 2021, el 66,1% de las personas accede al servicio del gas natural, el 71% al servicio de desagües cloacales y el 87,6% al servicio de agua corriente.

Con respecto al congelamiento de la planta permanente del Estado, también continúa la medida anunciada por la ex Ministra. Al parecer el INDEC, contribuirá a operativizar el cumplimiento de esta medida, publicando un documento de seguimiento, según manifestó Marco Lavagna al finalizar la conferencia de Massa.

Otras medidas anunciadas incluyen una línea de crédito unificada “crédito Argentino” que permite unificar todas las políticas de promoción del crédito para los sectores productivos por un total de 400.000  millones de pesos.

Por otro lado el nuevo ministro anunció un canje voluntario para los vencimientos en pesos de los próximos 90 días. El mismo finalizará el martes 9 de agosto, Se estima que el Gobierno ya cuenta con compromisos de adhesión de más del 60%.

Dentro de las medidas en proceso, figuran algunas vinculadas a los trabajadores del sector privado. El nuevo ministro tendría pendiente convocar el jueves 11, a entidades empresarias y de trabajadores para “asegurar un mecanismo que permita recuperar ingresos en trabajadores del sector privado, “que incluye la mejora de las asignaciones familiares». También se planteó un “reordenamiento de los programas sociales” que incluye una reincorporación al mercado de trabajo, fortalecimiento de cooperativas y protección en caso de situaciones de vulnerabilidad. Esto será “fiscalizado” mediante Desarrollo Social que implementará auditoría con Universidades. Si bien no formó parte del anuncio, el aumento de 11.000 pesos para el Potenciar Trabajo ya estaba aprobado.

Además se licitará el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner con financiamiento privado y se lanzará un nuevo programa para formar 70.000 nuevos programadores en los próximos doce meses. Como pedido al Congreso, se solicitará un rápido tratamiento de las leyes que benefician en términos impositivos a varios sectores: construcción, Bio y Nanotecnología, agroindustria e industria automotriz (sectores con gran capacidad de generación de empleo).

En cuanto a toda esta serie de medidas, más allá de que se ve alguna continuidad de lo comunicado en la breve gestión de Batakis (sobre todo desde el lado más fiscalista), la medida de segmentación atada a una pauta de consumo es un tanto más dura que la de los dos mandatos anteriores, al igual que la del financiamiento del Estado. Una lectura posible es que la asunción de Massa, viene a generar un escenario distinto. Particularmente desde el eje político, marcaría un “consenso” dentro de la interna del oficialismo o una unificación de criterios. Sin embargo, es alguien más alineado al “establishment” económico. Tan solo queda “esperar” para analizar que tan efectivo es el cumplimiento de estas medidas, cuales son las respuestas de los sectores involucrados, y como se van cerrando los frentes económicos abiertos (la deuda en pesos, el acuerdo con el FMI, las tarifas, la recaudación y el nivel de producción e importación de energía, entre los primordiales) y los desafíos complejos (el alto y generalizado aumento en nivel de precios y el importante deterioro de los ingresos). Mucho por trabajar tendrá esta nueva gestión del superministerio.

Aldana Montano es tesista de la Licenciatura en Economía por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP – FCEyS) e integrante del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

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