Un Vasco suelto

Desde Rosario, el músico y escritor pinta la trastienda de un apoyo a los trabajadores de LT3 y LT8 que se frustró por la directiva del presidente de Rosario Central y ex intendente Horacio Usandizaga.

Los chistes se repiten por décadas. Cuando Usandizaga fue intendente en tiempos de la primavera alfonsinista le decían Luna tucumana, “porque alumbra y nada más”… empeñado como estaba en encandilar la ciudad con farolitos. Solo eso. Agrisó el entorno, ignoró a las artes y llenó el espacio político con groserías e ignorancia. Una: propuso a todos esos “impertinentes jovencitos sucios” donarles un paredón para que allí ejercieran su amor al graffitti. Perdió juicios acumulados con los empleados municipales por fortunas que todos hemos estado pagando gracias a su tozudez. Mientras, reinaba en Rosario Central el escribano Vesco como presidente auriazul, a quien en su doble condición de lugarteniente de actas y presidente le susurraban que era como un delantero: “vivía de los remates”.

Pero Central era un club. Chistecitos de salón para los futboleros. En cambio, en la literal vereda enfrentada nadie hacía bromas sobre la cadavérica figura del ex presidente de Ñuls. ¿Vieron en los films de Roma donde un bufón se extralimita y luego su cabeza sirve para adornar las picas? Bueno, esa era la cosa con López. Capaz de cualquier salvajada. Con el Vasco es otra la historia: la parcialidad centralista desearía que su cabeza sea la que decore la bandeja en un acto de justicia. Seguramente, por más que enviemos al más experto samurai o al killer ruso más certero, no habrían de encontrarla. La perdió hace tiempo, entre los vapores de la mala política, el whiscacho y el rencor por haber fracasado en todo.

Julio de Grazia, aquel extraordinario actor, radical hasta la médula, anunció su suicidio si Menem llegaba al poder: lo concretó. Una pena. El Vasco juró abandonar la política si eso llegaba a concretarse: lo realizó. Un alivio. Nunca antes la frase exacta de Menem lo hizo. Justo él, un fabricante de peores dignatarios ayudó a que uno al menos, el Vasco, abandonara su puesto. En realidad se fue porque su intendencia estaba en llamas. El adora a su hijo —peñón donde descansa luego de fatigosas puteadas diarias. Carlos Saúl no supo o no quiso ver la venganza sobre el suyo, que cayó abatido en San Nicolás, muerto por la política, los vueltos del papi, la sordidez y la indecencia. Da vértigo asomarse a esos mandamases que, miedosos del entorno, se refugian en su propia sangre para protegerse. A Usandizaga, cuando se lo ataca, jura por el vástago que es en un todo inocente y hasta derrama lágrimas para que el efecto sea más contundente. Mal actor de una película más que fiera. Hubieron, desde que dirige a Rosario Central, batallas espurias contra técnicos de probada entereza; vergonzosas actitudes de flujo y reflujo, jugando a las escondidas con sus males de salud mentirosos, suspensión de asambleas, declaraciones del tipo que reprodujeron todos los medios, referidas a los jugadores del torneo 2009: “!Los voy a matar a todos estos hijos de puta si no ganan!” Encopetinado, encurdelado en un asado, cocorito con pómulos de dipsómano, se las agarró con ellos desconociendo que el ejemplo de comprensión y madurez tiene que venir de arriba. Central zafó del descenso pero se abrieron heridas en todos los frentes.

Mas el númen de esta nota no es el promedio de Central, ni los barras que caen como moscas involucrados en una guerra intestina, ni la demagogia, ni la idiotez. El nudo de esta nota es que el Vasco no resultó terco: es antidemocrático. No es tozudo o empeñoso: es reaccionario. ¿Cómo se entiende entonces su NO tajante cuando Derechos Humanos le propuso que en vísperas del 24 de marzo los jugadores salieran al campo haciendo alusión a aquella matanza? ¿O que en la lucha dura que están entablando los despedidos de las radios LT3 y LT8 con la ayuda de trabajadores del Diario La Capital —multimedios en manos de los Sres. Manzano y Vila— también haya prohibido expresamente que los ágiles auriazules emergieran a la Bombonera con una bandera de apoyo que quedó tristemente sola en el micro?

Como canaya, me sumo a la vergüenza por tamaño dirigente. Como ciudadano, va esta nota de desagravio, recomendando que hay una institución que da cabida a quienes sufren por adicciones: Alcohólicos Anónimos.

Aunque ser fascista no depende ya de una botella.

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