Un informe independiente revela la escalada de ayuda militar a América Latina en una década

No es fácil encontrar fuentes sólidas que permitan caracterizar la verdadera estrategia militar de Washington sobre América Latina, pero según un informe divulgado por varias organizaciones no gubernamentales, la ayuda de EEUU para operaciones militares y policiales en el continente se incrementó drásticamente entre 1997 y 2007, y la asistencia económica la supera en apenas un tercio.

Cuando se conoció el informe, la Casa Blanca ni lerda ni perezosa intentó acallar a los críticos, al señalar que, bajo la presidencia de George W. Bush, la ayuda a la región casi se ha duplicado desde 2001, en clara señal de su compromiso con la zona.

El análisis de la ayuda militar estadounidense fue un esfuerzo conjunto del Fondo Educacional del Grupo de Trabajo sobre América Latina (LAWGEF), el Centro para la Política Internacional (CPI) y la Oficina de Washington sobre América Latina (WOLA).

Su divulgación se produce en momentos en que Bush, acusado en algunos sectores de «abandonar» a la región, realiza la gira más extensa de su mandato al continente, en parte para contrarrestar la influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, en la zona.

El informe de 27 páginas, derivado de datos oficiales, critica que en la década de 1990, la ayuda social y económica para América Latina y el Caribe era más del doble de la destinada a operaciones militares y policiales.

Ahora, «esa diferencia se ha reducido de forma significativa: la asistencia económica excede la ayuda militar por alrededor de un tercio», señaló el informe.

Si se excluye de la ayuda económica la asistencia que otorga Estados Unidos bajo el programa «Millenium Challenge» y para la lucha contra el sida a El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua y Paraguay, la brecha entre la ayuda económica y la militar se reduce en alrededor de una octava parte.

Los autores del informe consideran que Washington debe mirar con lupa la ayuda militar que otorga a una región donde «el reto principal no es la seguridad en términos militares, sino la pobreza, la desigualdad y la debilidad de las instituciones civiles gubernamentales».

Entre 1997 y 2007, EEUU habrá dado a América Latina y el Caribe un total de 7.300 millones de dólares en asistencia militar y policial. Esa cifra es lo suficiente como para colocar a cuatro países de la región en la lista de los doce principales receptores de este tipo de ayuda desde 2005.

Esa lista la conforman Irak, Israel, Egipto, Afganistán, Colombia, Pakistán, Jordania, Bolivia, Polonia, Perú, Filipinas y México, en ese orden.

La ayuda económica y social, en ese mismo período -incluyendo programas regionales- ha aumentado de 591,4 millones de dólares en 1997 a poco más de 1.228 millones de dólares para el año fiscal 2007 en curso.

Según los datos, la ayuda militar y policial casi se triplicó entre mediados de 1990 y comienzos del nuevo milenio. Desde 2003, ha fluctuado entre 800 y 900 dólares por año.

Entre 1997 y 2007, dos de cada tres dólares destinados a la región han ido a parar al Ejército y a las fuerzas de seguridad de Colombia, o sea 4.900 millones de dólares de un total de 7.300 millones, indicó el análisis.

Buena parte de la ayuda ha estado dirigida al «Plan Colombia», puesto en marcha desde 2000 para combatir el narcotráfico y los grupos armados ilegales del país andino. «Gracias al Plan Colombia, la ayuda a ese país es casi seis veces mayor de lo que fue en 1997», indicó el informe.

Los grupos no gubernamentales destacaron el papel que juega EEUU para moldear a las instituciones militares en los países de la región, muchas de las cuales «tiene historial de injerencia política, corrupción, poderes no supervisados, además de que muchos han abusado de los derechos humanos con impunidad».

Consultada por la prensa internacional destacada en Washington, una portavoz del Departamento de Estado, Bárbara Rocha, destacó que, en términos generales, «los niveles de asistencia estadounidense para la región han sido de manera consistente mayores que antes del año fiscal 2001».

Durante siete años antes de la implementación del «Plan Colombia», la asistencia exterior tenía un promedio de 800 millones de dólares anuales. Desde el año fiscal 2001, ese promedio subió a 1.550 millones de dólares «por lo tanto, la asistencia exterior casi se ha duplicado bajo la presidencia de Bush». A confesión de parte, relevo de pruebas.

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