«Un aire de renovación a la tradición de la parodia periodística.»

Barcelona es una compañía. Yo siento mucho agradecimiento hacia la revista. Creo que no es sólo un producto, es un modo de hacer un producto. Supieron resolver muy bien la relación entre costo y producción, armando un grupo muy chico y muy de fierro que prácticamente saca el producto terminado: sólo agregan algunas colaboraciones de dibujantes de lujo, como Langer o el hiper talentoso Diego Parés. Tienen mucho control sobre los costos y por lo tanto es muy viable. Por el mismo motivo, tienen autonomía de contenidos total, no dependen de nadie monetariamente ni responden ideológicamente más que a si mismos. Y todo esto con una estructura que tampoco les permite pasar a ser ellos patrones de nadie. Además, buscaron dentro de las opciones del mercado alianzas comerciales complementarias y flexibles, manteniendo independencia.

Con muy poco consiguieron mucho. Le dieron un aire de renovación a la tradición de la parodia periodística con fines satíricos o políticos, tradición que viene por lo menos del siglo XIX, con una lectura correcta del momento actual que vive la industria gráfica. Encontraron un espacio y supieron formar una tecnología de grupo con el que ocuparlo. En Barcelona hay elementos para pensar desde la producción independiente, no para reproducir el modelo del producto revista sino para aprovechar el ejemplo de un modo de hacer que resulta efectivo, que aporta a una ecología social, si se quiere, en el sentido de espacios más habitables.

Creo que Barcelona cumple con creces con un objetivo que hace a la salud del espacio en el que vivimos: instala un modo de leer desde el que podés leer cualquier diario. Entonces para un lector de Barcelona, cualquier medio puede ser Barcelona. En ese sentido, han hecho trascender ese objetivo deconstructivo que tiene el trabajo de la parodia. Por otro lado, ellos trabajan el género de la ocurrencia de manera genial, tienen momentos alucinantes y muy luminosos. Yo creo que la parodia y el humor en el habla popular están en Argentina adelantados diez años a la producción gráfica. Ese salto se acortó cuando salió Barcelona, que vino a ocupar un espacio a donde eso ya estaba ocurriendo. Por eso mucha gente, cuando salió la revista, más que sorpresa tuvo la sensación de tener un encuentro. A mí de los dos registros que trabajan el que menos me entusiasma es el plenamente delirante; me gusta más cuando trabaja cerca de lo que podría ser verdad. Por ejemplo, una vez titularon con una presunta cita de Chacho Alvarez diciendo que «Las leyes antipopulares hay que votarlas por convicción y no por plata». Y vos pensás en Chacho y… pudo haber dicho eso. En definitiva, trabajando con los alcances del fallido, el error, el blooper, te sorprenden en tu instante íntimo de estupidez y lo dan vuelta.

Entrevista a los responsables de Revista Barcelona, en esta edición.

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