Tratando de entender a la izquierda

¿Quién entiende al zurdaje? En el acto del monumento a los españoles, aparte de las 4×4 y sus amigos, estaba toda la oposición al kirchnerismo de la capital. Seguramente estaban los chicos y chicas del Pro junto a su líder Mauricio Macri. Los balcones embanderados estaban concurridos por el chetaje de la zona que embolsillan altísimos ingresos como en los países del primer mundo. Pero esto no es todo. También daban número exultantes militantes integrantes del ARI, los izquierdistas trotskystas del MTS, piqueteros de Castells y la mismísima Elisa Carrió. A la izquierda de la Sociedad Rural, está cualquiera y el gobierno ni hablar.

Yo me pregunto: ¿qué le pasa a nuestra izquierda para chingarle tanto? A no ser que se hayan comido el amague del derrame chacarero. ¿O les habrán tirado con algunas vaquitas como a Castells? Pensando que no es así, que no le recompensaron con nada, se me ocurre una explicación: el gobierno para estos sectores representa la autoridad y por lo tanto esa o cualquier autoridad es considerada de derecha. En realidad todo lo que sea orden y poder político (aunque sea un gobierno democrático y progresista) se lo coloca a la derecha. La izquierda, para estos acólitos, está representada por el desorden, el corte de rutas, la rastra dada vuelta en el asfalto, decidir quién pasa y quién no, las cubiertas incendiadas, la toma de edificios, etc. Aunque quien lleve a cabo estas acciones sean los más pudientes de la sociedad que siembran en campos que en la actualidad valen millones de dólares. Esta confusión de ideas también impregna a sectores de la sociedad que viven atacando todo atisbo de legalidad, a lo que han confundido con ser la izquierda, con tener un espíritu crítico. En definitiva con hacer la revolución. Son como los chicos rebeldes sin causa que se suman a todo lo que se oponga a un gobierno. Como se oponen a todo poder, al que consideran machista. También consideran machista el ejercido en nuestro país, aunque lo administre una mujer. Les encanta sumarse a todo lo que sea protesta callejera y enfrentamiento con los uniformados. Para entender esto, en vez de interpretarlo políticamente, hace falta recurrir a un batallón de psicólogos. Las 4×4 han utilizado todo lo ya conocido e inventado hasta ahora para luchar contra políticas del gobierno y lejos de mirar sus intenciones e intereses puestos en juego, se quedan con el dispositivo, con el formato. A los docentes, que hicieron docencia, les copiaron la carpa con la que lucharon contra el desastre salarial del gobierno de Carlos Menem. A los piqueteros marginados y excluidos, les copiaron los cortes de ruta. Las rastras dadas vueltas son un dispositivo amplificado de los clavos miguelitos. El asambleísmo es un movimiento similar al que pusieron en práctica los militantes soviéticos. Lo único diferente fue que los integrantes de estos movimientos no son individuos desesperados y acorralados por la crisis económica y la falta de alimentos. Son individuos que están parados en campos y producciones de millones de dólares. Pero parece que ahora nos conmovemos con los impuestos que deben pagar los ricos, de los cuales parte de los montos no llegan a las arcas del Estado. Se pierden por el camino.

Volviendo a la izquierda de nuestro país, es tan errática, confusa, imprevisible y enredada en sí misma, que el electorado la descarta por poco seria y de accionar insospechado. Nunca obtienen en las urnas un porcentaje significativo. Lo de Elisa Carrió es lo más significativo, aunque no muy difícil de prever. Ella esta siempre en la oposición a todo gobierno. Aún al propio de la Alianza a la que enfrentó a días de haber asumido el gobierno. De los Kirchner es enemiga acérrima y utiliza la diatriba en forma permanente. Su componente feminista mezclado con su cercanía a Bergoglio y la comunión diaria le enredan su entendimiento. La resultante de todo esto es que ahora lucha con los revolucionarios de la Sociedad Rural. Se abraza con Biolcati. Se confiesa con Bergoglio y renuncia a casi todo. Cosas vedere Sancho… Este conflicto no está para nada terminado. El gobierno espera nuevos remezones en un futuro cercano. ¿Dónde estará por entonces la izquierda?

Atentamente

Juancho Militante

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