Transparencia, redistribución y autonomía

A 5 días de comenzado el 2007, Evo explicó por primera vez en la historia del país todos los detalles de su gestión a las organizaciones sociales y al pueblo en general. Desde Cochabamba el primer presidente indígena de Bolivia, destacó los éxitos de su primer año en el Palacio Quemado, pero también admitió que se cometieron errores. Los primeros pasos del año uno de su gobierno sentaron las bases para encarar los nuevos desafíos de un proceso de cambio que recién comienza.

La nueva etapa que abre Evo está marcada por el éxito de la Asamblea Constituyente, de la microeconomía y industrialización de los hidrocarburos en el marco de la nacionalización, y con la renovada alianza con los movimientos sociales que fortalece una gestión de Gobierno comprometido con el pueblo, con los más humildes y con la dignidad de un país antes saqueado.

Campesinos, indígenas, trabajadores, profesionales identificados por el proceso y sectores populares apoyan desde hace un año el avance de las transformaciones, pero también observaron los errores y debilidades de la gestión del primer año en Palacio Quemado del presidente Morales.

“Refirmamos nuestra posición de estar al servicio del pueblo boliviano”, aseguró Evo y reivindicó que ese compromiso no será roto pese a toda la campaña que enfrentó por parte de los grupos que ven afectados sus intereses por un Gobierno que transforma de a poco Bolivia.

En el medio de una fuerte ofensiva política para garantizar los cambios por los que fue votado, la transparencia es una de las principales diferencias con quienes manejaron el viejo Estado en el más estricto secreto: no rendían cuentas a los bolivianos sino a organismos financieros internacionales que les imponían sus políticas económicas.

“Esta es una reunión histórica porque rendimos cuentas al pueblo, a los sectores históricamente abandonados y víctimas de un modelo neoliberal, a los vilipendiados”, graficó el presidente Morales la claridad de sus actos. “Nosotros no rendimos cuentas al Fondo Monetario Internacional ni al Banco Mundial. Nosotros rendimos cuentas al pueblo boliviano”, sentenció el Mandatario.

Otra de las diferencias que destacó el Presidente con quienes lo precedieron en la Primera Magistratura del país, es que los planes económicos y sociales son elaborados en el marco de la soberanía nacional y son “totalmente bolivianos”.

“La planificación debe ser permanente para resolver los problemas de los bolivianos”, dijo Morales, convencido del rol protagónico del Estado para reconducir la economía nacional.

Los resultados de sus primeros 11 meses de Gobierno están a la vista y de los mismos están convencidos los movimientos sociales que se congregaron en el marco de la Reunión Nacional de Evaluación de la Gestión de Gobierno, que se realiza en la Casa Campestre de Cochabamba y que concluirá este sábado.

Es por eso que Morales destacó el hecho de que campesinos, indígenas, trabajadores y los sectores de clase media y popular son los más comprometidos con el proceso de cambio.

Es en base a esa alianza política y social que anunció la conformación de una instancia de coordinación permanente, una especie de estado mayor “con la presencia de representantes de los movimientos sociales, parlamentarios y constituyentes” del partido de Gobierno.

Para Evo, de esta manera se superarán las fallas de coordinación y cuyos efectos fueron aprovechados por los partidos de oposición para cuestionar a su Gobierno.

La reunión de Cochabamba sirvió para analizar los aciertos y los errores de los primeros casi doce meses de gestión. La nacionalización de los hidrocarburos y la Ley de Reconducción Comunitaria de la Tierra fueron las medidas más aplaudidas por los movimientos sociales, así como el plan de austeridad.

Pero quedó como un tema pendiente la marcha de la Asamblea Constituyente estancada como producto del bloqueo opositor y las consignas contra el cambio. Se trata del principal desafío para el año que empieza, junto a la creación de fuentes de trabajo. “Si bien la macroeconomía está bien nos falta trabajar la microeconomía”, dijo Morales.

Es tal el compromiso con el proceso de cambio, que ningún sector social rechazó u observó las trascendentales medidas asumidas a lo largo de 2006, y esta consecuencia fue ponderada por el Presidente.

Pero la preocupación fundamental de campesinos, indígenas y principalmente de los trabajadores es que los beneficios de una administración austera, transparente y en defensa de los intereses de la Patria comiencen a llegar a la gente.

Por eso las demandas de reactivación económica y creación de empleos, la consolidación de un acceso universal a la salud para todos los bolivianos y la extensión del bono escolar Juancito Pinto a secundaria, fueron coincidentemente demandadas por los sectores sociales que pidieron poner freno al sabotaje que desde las mismas estructuras de poder es víctima la administración de Gobierno.

“Hay gente que ha entrado para perjudicar y no apoyar este proceso de cambio. Hay una denuncia sobre un viceministro y si el documento que entregó El Alto es verídico, el lunes, a la 05.00, vamos a proceder a alejarlo”, advirtió al respecto el Primer Mandatario.

Otro de los temas de la reunión de Cochabamba fueron las autonomías, modalidad administrativa que no es rechazada por los movimientos sociales, pero en el marco de una profundización de la descentración política sin entregar a los grupos conservadores de derecha el control de las regiones y de sus recursos naturales.

“Autonomías para que las provincias y territorios decidan su destino, sí, pero no para dividir al país. El escenario para dar las facultades es la Asamblea Constituyente”, aseguró Morales.

De su parte, el dirigente de los maestros jubilados, Pedro Albornoz, resumió el sentimiento de los movimientos sociales presentes en la Reunión Nacional de Evaluación de la Gestión de Gobierno.

Y como nunca antes había ocurrido, un Presidente de la República informó en detalle todas las acciones de su Gobierno a los representantes directos del pueblo: campesinos, indígenas, maestros, trabajadores, profesionales y de sectores de clase media y popular.

“Ha tenido la certeza de traer a todas las autoridades del Ejecutivo, Legislativo, constituyentes, viceministros. Tener esta comunicación directa con el pueblo es un acierto para que el Gobierno”, graficó Albornoz sobre la importancia de la reunión de evaluación.

La voz de los indígenas de tierras bajas fue expresada por Pedro Núñez, secretario General de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob). “Hemos venido a esta evaluación de este Gobierno popular en representación de los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas creemos que ha sido una satisfacción que los pueblos organizados podamos ser partícipes de una gestión de Gobierno. Es histórico y esto hay que decirlo a todo el país”, dijo Núñez.

El dirigente indígena señaló que la Reunión Nacional de Evaluación de la Gestión de Gobierno es un escenario “para que se identifiquen los errores y corregirlos a futuro. Los pueblos indígenas estamos satisfechos, pero con algunas recomendaciones para que se de una mirada hacia los sectores orientales”.

Las palabras de Núñez recogieron la preocupación sobre las versiones originadas en círculos de poder de Santa Cruz que diariamente difunden -a través de sus cadenas de televisión privadas- y aseguran que el presidente Morales gobierna “sólo para el occidente”, cuando la realidad se encarga de desmentir esas afirmaciones.

Es por eso que el propio Núñez destacó la nacionalización de los hidrocarburos que significó la recuperación de la soberanía económica del país, y la aprobación de la Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, que por primera vez sentó las bases para una redistribución igualitaria de la tierra.

“Que vuelquen su mirada al oriente para que podamos ser beneficiarios de lo que está haciendo nuestro Presidente”, sostuvo Núñez.

Si hay un Gobierno latinoamericano identificado plenamente con el presente y el destino de los pueblos indígenas y de los sectores populares, ese es el que encabeza Evo Morales Ayma.

Es en este contexto que Isabel Domínguez, secretaria ejecutiva de la Federación de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa”, alertó que los habitantes del campo jamás permitirán que los intereses antinacionales vinculados a grupos de poder económico consuman sus planes de hacer fracasar la Asamblea Constituyente.

De esta manera, los actores centrales del proceso de cambio en democracia que encara Bolivia evaluaron el casi primer año de la administración del primer Presidente indígena de Bolivia.

Aunque el camino es largo y lleno de dificultades, la voluntad de avanzar permitió hasta el momento una serie de victorias políticas que, como era de esperarse, despertaron el temor de quienes usufructuaron del viejo Estado, ese que fomentó la discriminación, el racismo, la explotación del hombre y entregó de la riqueza nacional a intereses transnacionales.

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