Tránsito hacia la muerte

Los accidentes de tránsito en Argentina se cobran más de 20 vidas por día desde hace una década, un promedio que pone al país en el primer lugar de la región en esta nefasta escala. Pese a que también es la primera causa de muerte entre menores de 35 años, no hay planes oficiales para atacar la epidemia.

«Lo grave es que, pese a las estadísticas, el problema no se toma como una política de Estado y entonces no tenemos una autoridad ejecutiva nacional que se ocupe de la seguridad vial, ni un programa, ni un presupuesto para este tema», puntualizó para IPS Ernesto Bertotti, director del Instituto de Seguridad Vial (ISEV).

«Desde el poder político no se percibe con preocupación, y nosotros creemos que es un problema cultural grave, tanto del Estado como de los ciudadanos», remarcó el experto. Países como Chile, Costa Rica o Colombia tienen al menos mayor institucionalidad para encarar el flagelo, comparó.

Las noticias de siniestros viales son tan habituales ya en Argentina que en lugar de abrumar ya forman parte de lo cotidiano. Todos los días se reportan vuelcos de ómnibus, choques en cadena en autopistas, embestidas de automóviles sobre peatones o ciclistas, pasajeros y conductores muertos o heridos por no usar cinturón de seguridad o el casco.

Si bien existe en Argentina una ley nacional de tránsito, sus recomendaciones apenas se cumplen y no hay un sistema efectivo de sanciones para los infractores. «La primera causa de muerte en accidentes en este país es el exceso de velocidad», indicó Alberto Silveira, de la Asociación Civil Luchemos por la Vida.

Un estudio realizado por esa organización concluyó que dos millones de los siete millones de vehículos existentes en el país cruzaron cruces de calles con semáforo en rojo al menos una vez en el día en 2002. Esa cifra se duplicó en la actualidad, con el agregado de que 400.000 conductores de ómnibus de pasajeros cometieron diariamente esta misma infracción de tránsito.

Maria Cristina Isoba, experta de la Asociación, sostuvo que la falta de infraestructura en rutas y autopistas, la ausencia de políticas de seguridad vial y el comportamiento arriesgado contribuyen a la enorme mayoría de los accidentes, independientemente del número de vehículos que hay en las calles.

Según el seguimiento de la entidad, la cantidad de personas muertas en accidentes se mantiene más o menos constante en los últimos 10 años. En 1997 totalizaron 8.123 fallecimientos, al año siguiente se bajó a 7.579 y continuó con escasas variantes hasta 2006 con 7.557 víctimas fatales, de las cuáles unas 1.200 tenían menos de 15 años.

Este 2007 y a raíz de una serie de graves accidentes, el gobierno centroizquierdista de Nérstor Kirchner lo declaró como el «Año de la Seguridad Vial», un enunciado que obliga a incluir ese membrete en todos los documentos de la administración pública. Pero se trata sólo de una frase, ya que se aguarda un nuevo salto en el número de fallecidos al finalizar el periodo.

«Paradójicamente, este año va a ser uno de los más severos en resultados» de accidentes callejeros, alertó Bertotti.

La Defensoría del Pueblo de la Nación, que trabajó en conjunto con las asociaciones que laboran en seguridad vial y en accidentes, lanzó en 2006 una iniciativa para lograr que el estado declare la emergencia vial, cree una autoridad nacional a cargo del área e instrumente un plan de prevención.

La propuesta contó con la adhesión de casi medio millón de personas, pero no hay aún un programa en marcha.

El ISEV reveló que la mortalidad ya aumentó casi siete por ciento en el primer trimestre de este año respecto de igual período del año anterior, y la morbilidad -los heridos graves- subió casi 40 por ciento. Es que además de los muertos, los accidentes dejan alrededor de 120.000 heridos de diverso grado cada año.

Una investigación a cargo de Bertotti reveló que Argentina tiene el índice de mortalidad más alto de la región en accidentes viales, seguido de México, Brasil y Uruguay. En tanto, la Asociación Luchemos por la Vida reportó que, si se comparan los muertos por cada millón de vehículos, Argentina también está primera en ese triste podio.

Los datos son de 2001, pero indican que, por cada millón de autos, en Suecia mueren 129 personas, en Holanda 181, en Estados Unidos 196, en España 211 y en Argentina 1.058. «Hay gente que cree que hay más accidentes porque hay más autos pero no es así, son otros los factores que inciden», subrayó Isoba.

La especialista remarcó que en Argentina la mayor parte de los muertos son peatones que cruzan fuera de la senda correspondiente, no esperan la habilitación del semáforo o aguardan sobre la calle en lugar de hacerlo en la acera.

También hay un alto número de siniestros por peatones que caminan por calles y hasta sobre rutas.

Frente a esta desaprensión, los resultados causan alarma. Los accidentes de tránsito se constituyen en la primera causa de muerte de personas jóvenes y en la tercera razón de fallecimientos en general después, de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer. Una verdadera epidemia que todavía espera su vacuna.

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