Todo depende de nosotros

Alrededor de 3000 personas de diferentes latitudes de nuestro territorio nacional, deliberaron en torno a la problemática del trabajo autogestionado y su futuro. El 1º Encuentro de Cooperativas de Trabajo, realizado en Chapadmalal entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre tuvo un saldo muy positivo.

“Creemos firmemente en el movimiento de cooperativas, ya que es un elemento de inclusión muy fuerte. La cooperativa es la construcción solidaria del capital social y es la que realmente potencia a los sectores globales de la sociedad argentina”
– Néstor Kirchner

“…frente a la anarquía de la producción capitalista, se alza el plan racional de la producción socialista. Por eso el plan es uno de los ejes del sistema socialista y una tarea donde se conjuga los esfuerzos de todo el país, armónicamente distribuidos y estrechamente entrelazados. Claro que el gobierno no puede dictar normas, hacer planes, fijar metas sin la participación del pueblo, pues en ese caso, seria un plan frió, burocrático. Por eso mismo la empresa debe recurrir a sus funcionarios y obreros para discutir los planes, para incorporar a la gente a la producción y a los problemas de la producción de tal forma que el resultado final sea algo vivo, producto de discusiones practicas sobre temas determinados y que puedan ofrecerse conclusiones acabadas”
– Ernesto “Che” Guevara

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Alrededor de 3000 personas de diferentes latitudes de nuestro territorio nacional, deliberaron en torno a la problemática del trabajo autogestionado y su futuro. El 1º Encuentro de Cooperativas de Trabajo, realizado en Chapadmalal entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre tuvo un saldo muy positivo.

Este Encuentro puede transformarse en histórico, si el sector convocado redefine su reorganización nacional a partir de un programa que comprenda elementos tácticos y estratégicos amplios, que cobijen a todas y todos los trabajadores autogestionados.

Una única organización, un gran movimiento de trabajadores autogestionados, capaz de cubrir todo el país y de engrandecerse con poder social, político, económico y cultural. Donde los medios de producción dejan de estar en manos del patrón y pasan a estar en manos de los obreros.

Donde el excedente deja de ser ganancia individual, para pasar a ser patrimonio exclusivo de sus creadores: los trabajadores.

Las condiciones objetivas están dadas, el futuro de la autogestión esta en manos de sus trabajadores.

Conciencia de clase

En primer lugar debemos entender y tomar conciencia de que no somos ni empresarios, ni comerciantes, ni emprendedores, tampoco de la pequeña y mediana empresa, somos parte de la Clase Trabajadora Argentina.

Las empresas y fábricas recuperadas fueron paridas, en general, por la crisis del 2001. El alto nivel de desocupación, hizo que los trabajadores no abandonaran la planta, por lo tanto, la ocuparon resistiendo cualquier intento de desalojó y se pusieron a producir. Así comenzaron a autogestionarse, optando como marco legal la forma de cooperativas de trabajo.

Desde el Estado nacional se impulsó la construcción de viviendas y redes de agua, a través de cooperativas de trabajo. En ellas se incorporaron cientos de mujeres y hombres que pertenecían al sector de trabajadores desocupados.

Diferentes proyectos productivos surgieron desde el consentimiento mutuo de un conjunto de trabajadores, donde confluyeron el conocimiento productivo, la capacidad de gestión y la comercialización. Con el tiempo se fueron trasformando en cooperativas de trabajo.

Y los trabajadores cooperativistas, que nacen no por necesidad sino por opción, hacen al cuadro general del sector social que participó en el encuentro mencionado.
También podemos mencionar, fuera del encuentro, a aquellos empresarios encubiertos legalmente en forma de cooperativas. A las cuales podemos denominar cooperativas empresariales o truchas.

Acá también se delinea una tarea: recuperar las cooperativas empresariales y ponerlas bajo la dirección de sus obreros.

Un Estado activo

El Estado nacional no cuenta con una política agresiva hacia el sector de trabajadores autogestionados, que permita dinamizarlo, fortalecerlo e impulsarlo como verdadero modelo de organización del trabajo y la producción. Las áreas existentes en el Ministerio de Trabajo y de Desarrollo Social, cuentan con más voluntad e iniciativas parciales que con presupuesto.

Y obviamente, la lentitud burocrática de un Estado liberal que aun perdura.

No hay dudas, el Estado debe jugar en todo esto. Su rol es predominante para el crecimiento del sector, pero no exclusivo. Desde abajo hay que empujar y patear puertas si es necesario a nivel nacional, provincial y municipal; si no hay respuesta alguna, la acción de las masas romperá los muros del neoliberalismo.

Si el Estado subvenciona, en millones y millones de pesos, a las empresas privatizadas o a las empresas de transporte, por mencionar algunos casos; no debe dudar ni un tantito así en poner plata para subvencionar a este nuevo sector social del trabajo y la producción autogestionada.

Hacia donde vamos

El Encuentro realizado en Chapadmalal, puso en forma indudable su potencialidad. A la buena organización de los convocantes (INAES -Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) se suma la disciplina del conjunto de los participantes, al alto vuelo de los expositores las respuestas contundente en forma ofensiva de las y los trabajadores autogestionados.

El marco regulatorio que rige actualmente en las cooperativas de trabajo no contiene al sector en juego; es necesario el dictamen de una ley especial de asociaciones cooperativas de trabajo autogestionado que modifique el régimen jurídico, económico, laboral, social y fiscal vigente.

Las partidas de plata que salen de Nación destinadas a la construcción de viviendas bajo el programa “trabajo y techo” o/y la colocación de redes de agua bajo el programa “agua y trabajo” o/y en la construcción de los CIC, debe ir directamente a las cuentas de las cooperativas de trabajo y no a los estados municipales.

Es necesario en forma inmediata desarrollar una ley de expropiación nacional que beneficie a las empresas y fábricas recuperadas, y a todas aquellas unidades productivas y tierras que estén sin producir.

Un programa de formación, desde la concepción de la educación popular, que se ocupe no solamente de las cuestiones técnicas y de gestión, sino que también abarque cuestiones organizativas, económicas y políticas.

La organización de encuentros regionales, para la socialización de las experiencias y el desarrollo de políticas concretas en beneficio de sus protagonistas.

La realización de encuentros por línea de producción, para potenciar los conocimientos del rubro, mejorar la política de compra de materia prima e insumos, y para un mayor rédito en la comercialización de lo producido o del servicio dado.

Estas consideraciones analizadas y propuestas en el encuentro, deben ser el eje de las tareas a realizar. Y en este sentido, necesitamos a un INAES comprometido con el sector, que constantemente abra los canales de participación, para que desde abajo se pueda ir por más.

Desafío

Las tareas que hay por delante son un gran desafío. De ellas depende el futuro de los trabajadores autogestionados y también el futuro de un proyecto de país que incluya a todos los sectores marginados y excluidos por el modelo neoliberal que comenzó allá por el ’75 y se profundizó en la década del ’90.

Una Argentina para todos es una Argentina con trabajo y producción, con una distribución justa de sus riquezas. Recuperando los sectores estratégicos de la economía nacional, estatizando las empresas privatizadas, vitalizando las economías regionales y edificando un estado fuerte al servicio del pueblo.

Es verdad el planteo del Presidente de la Nación: “al enemigo no lo hemos vencido”. Pero sí lo podemos derrotar entre todos (en lo económico, en lo social, en lo cultural y en lo político), si somos capaces de unir e ir construyendo el poder del pueblo para ir por todo lo planteado en esta etapa de recuperación a nivel nacional y latinoamericano.

El poder de transformación social y el camino de la liberación nacional dependen de la confluencia del Estado y de las organizaciones libres del pueblo en una misma estrategia. Acá está nuestra carta para vencer al enemigo.

Los trabajadores autogestionados son una carta fundamental en estos nuevos tiempos. Se debe discutir todo con cada trabajador y trabajadora, no puede quedar la cosa en dos o tres por cooperativa. Tampoco nadie debe adueñarse de representación alguna, inventando sellos. Se debe tomar conciencia que nuestra naturaleza es absolutamente democrática y de base, como así también profundamente anticapitalista.

Si se es capaz de construir sin sectarismo, ni oportunismo, ni mezquindades políticas; ni tampoco en forma verticalista donde uno solo se construya el sillón dirigencial, el sector autogestionado es parte de la gran masa del pueblo con mayor capacidad para volver a retrucar en un solo grito: “…combatiendo al capital”

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-Área de Relaciones Institucionales y Políticas de la Cooperativa de Trabajo Autogestionada Frigorífico y Matadero La Foresta

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