Siria, en el centro de los cambios

Las elecciones en Estados Unidos y los últimos movimientos al interior de las organizaciones islamistas
Chris Post
Chris Post

Si la actual situación del mundo árabe, acarreada tras la famosa “Primavera”, tuvo un padre fue Barack Obama y si tuvo una madre fue Hillary Clinton. La actual candidata a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata fue, en su rol de Secretaria de Estado desde 2009 a 2013, la gran promotora de la guerra en Libia y Siria. Clinton lo reconoció en una entrevista a The Atlantic en agosto 2014 donde declara: “Financiamos mal a los rebeldes sirios y surgió Estado Islámico”.

 

No conforme con su error, que ha acarreado cientos de miles de muertos y millones de refugiados insiste ahora en campaña, por boca de su asesor en asuntos exteriores Jeremy Bash, que de triunfar: “Renovaría y reajustaría la campaña estadounidense para seguir presionando la renuncia del presidente sirio Bashar al-Assad”, por lo que no escatimaría esfuerzos para demostrar la “naturaleza asesina” de al-Assad.

 

De ser cierta su voluntad, y no un mero artilugio electoralista, retrotraería al mundo a agosto de 2013, cuando Obama amenazó con arrasar Siria a fuerza de bombardeos, tras la supuesta utilización por parte de los hombres de al-Assad de armas químicas contra población civil en el barrio damasquino de al-Ghutta. La oposición tanto de Rusia como de China obligó por primera vez en su historia a Washington a tragarse la bravata, por temor a iniciar una escalada bélica de consecuencias imprevisibles. Si volver a operar abiertamente contra Bashar al-Assad es una idea concreta de Clinton, exigiría por los menos a Moscú a mantener la misma actitud.

«De ser cierta la voluntad de Hillary Clinton, y no un mero artilugio electoralista, retrotraería al mundo a agosto de 2013, cuando Obama amenazó con arrasar Siria a fuerza de bombardeos»

Aunque algunos crean que lo de la candidata demócrata eso solo una chicana electoralista, se ha producido un cambio sustancial en la guerra siria, que bien podría estar marcando que la aspiración de Clinton no es meramente electoralista, sino, una cuestión para tomar con muchísimo cuidado.

 

Con inusual importancia, la prensa del mundo ha comentado el divorcio entre el frente Jabhat al-Nusra con al-Qaeda global. Desde fines de 2012, al-Nusra se encuentra involucrado en la guerra. En 2013 hizo su juramento de lealtad bayat a al-Qaeda global y su nombre se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la guerra. Hacia finales del 2013, el Estado Islámico para Irak y el Levante (ISSIS o Daesh), la franquicia de al-Qaeda en Irak, al mando de Abu-Bakr al-Bagdadí cruzó la frontera y se involucró en la guerra siria. Esto provocó la reacción de al-Nusra, lo que derivó en más de un enfrentamiento armado entre ambas organizaciones salafistas con centenares de muertos. El jefe de al-Qaeda global y sucesor de Osama bin Laden, Ayman al-Zawahiri, se vio forzado a mediar en el conflicto y a obligar a al-Bagdadí a retornar a Irak, lo que finalmente determinó en enero de 2014, la ruptura de Daesh de al-Qaeda y el surgimiento de Estado Islámico con el otrora Abu-Bakr al-Bagdadí, como el Califa Ibrahim, líder militar y espiritual de la remozada organización.

«Con inusual importancia, la prensa del mundo ha comentado el divorcio entre el frente Jabhat al-Nusra con al-Qaeda global»

En una pomposa puesta en escena, el jueves 28 de julio último, en un video retransmitido por el canal opositor sirio Orient TV y la cadena qatarí al-Jazeera, pudo observarse por primera vez al líder de al-Nusra Abu Mohammed al-Yulani (cuyo verdadero nombre es Ahmed Hussein al-Sharaa), a cara descubierta, anunciando, junto a dos altos miembros de la dirección del Frente, la ruptura,

 

Además de la separación, que al-Qaeda aceptó dócilmente con un cálido mensaje de al-Zawahiri, según al-Yulani “la nueva formación no tendrá vínculos con ninguna organización extranjera”. Se sabe que la mayoría de las acciones de al-Nusra eran diseñadas desde la sede de al-Qaeda en Pakistán. En la misma declaración anunció que de ahora en más el Frente al-Nusra, junto a sus casi 10 mil hombres, pasa a llamarse Frente Fatah al-Sham (Frente de la Conquista del Levante).

 

Este no es solo un pretendido cambio de denominación, sino que intenta fundamentalmente, como bien lo explicitó al-Yulani, terminar con cualquier “excusa utilizada por la comunidad internacional para bombardear a los musulmanes del Levante”. Ya que su organización de hecho siria, tendría derecho a operar en ese territorio.

 

Ottavia Massimo | Flickr
Ottavia Massimo | Flickr
Financistas se buscan

La jugada de al-Yulani no solo apunta a que cesen los bombardeos contra sus posiciones, sino también que se le quite la clasificación de “organización terrorista” y sean considerados como “moderados” como lo es el Ejercito Libre Sirio, y de alguna manera recibir los beneficios que acarrea respecto a la asistencia militar y económica de países como Francia, Reino Unido y obviamente los Estados Unidos.

 

Lo que de ser cierta la voluntad de Clinton de incentivar la guerra en Siria, quitarle a la nueva organización de al-Yulani el ominoso mote de “terroristas” y clasificarlos como “moderados”, no sería más que un mero trámite administrativo.

 

La duda a la que en la actualidad se enfrenta al-Yulani y los suyos es cómo reaccionarán las diferentes organizaciones que conformaban el Frete al-Nusra como el Movimiento Hazm, Jabhat al-Shamiyya o el Frente Levante y formaciones más pequeñas como Harakat Nour al-Din al-Zenki y Asala wa-al-Tanmiya o Frente Auténtico.

«La jugada de al-Yulani no solo apunta a que cesen los bombardeos contra sus posiciones, sino también que se le quite la clasificación de ‘organización terrorista’ y sean considerados como ‘moderados’”

Sin duda, de producirse el lavado de cara, habilitaría también al Emirato de Qatar a volver a financiar la guerra de manera intensiva, como lo hizo desde sus inicios en 2011. El entonces emir Hamad bin Jalifa al-Thani puso a la pequeña y riquísima nación al borde de la bancarrota por los desmesurados aportes que hizo a favor de los grupos rebeldes que intentaban derrocar al presidente Bashar al-Assad. A tal punto que, tras un golpe palaciego, el emir debió abdicar a favor de su hijo Sheikh Tamim bin Hamad al-Zani, quien desde su asunción, en junio de 2013, ha hecho lobby para conseguir que Jabhat al-Nusra fuera retirado de la lista de terroristas por los Estados Unidos, lo que le permitiría por otra parte a la nueva formación retornar como parte a la mesa de negociaciones con rebeldes en Ginebra, que se reinician en agosto.

 

Será interesante seguir también la actitud que tomará Turquía, con un Recep Erdogan con la suma del poder, y fortalecido tras el fallido golpe de estado.

 

La guerra en Siria, tras la irrupción de Rusia, parecía haber conseguido una fecha de finalización. Faltan apenas cinco meses para el cambio de autoridades en Estados Unidos. Aunque nadie sabe quién se hará cargo de la Casa Blanca, si tenemos la certeza de que el pueblo sirio seguirá desangrándose por mucho tempo más.

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