Siguen los crímenes en Paraguay: torturaron y asesinaron al joven militante Antonio Almada

La cifra es alarmante y debe llamarnos a todos a impedir que esto siga ocurriendo. Alrededor de doscientos activistas rurales han sido asesinados por las fuerzas policiales, militares y parapoliciales desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989. Cientos han sido heridos y más de dos mil están procesados judicialmente. A esta lúgubre estadística, por desgracia, debemos sumar al joven Antonio Almada de 25 años, quien fue torturado y asesinado en la noche del 26 de mayo último. Antonio ingresó a los 15 años a militar en el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP).

Rápidamente, sus buenos antecedentes como estudiante lo convirtieron en secretario de actas casi permanente. Recorría los asentamientos, tomaba notas que luego redactaba y leía en las reuniones. Después volvía a escribir, retornaba a los asentamientos y continuaba la compleja tarea de plasmar los acuerdos que se construyen colectivamente al calor de la lucha cotidiana contra la explotacion terrateniente más descarada y miserable que ocurre a diario en el Paraguay y en pleno siglo 21.

Antonio fue un discreto y eficiente militante que ganó la simpatía de todos quienes lo conocieron. Años después ingresó al Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS) organizando a las bases del interior como siempre lo hizo. El 26 de mayo por la noche fueron a buscarlo a su domicilio y bajo engaños fue llevado a una emboscada, fue torturado por bestias hasta matarlo. Su cuerpo fue encontrado a 1000 metros de su domicilio, al costado de la Ruta 10 (que une Puerto Rosario con Salto del Guaira).

El asistente fiscal que acudió al lugar dictaminó, como no podía ser de otra forma, “Causa de la muerte un supuesto accidente de tránsito”. Sus familiares y testigos denunciaron en cambo que su cuerpo estaba lleno de golpes, tenía las uñas arrancadas, los genitales reventados y un orificio de bala en el cuello. Vecinos comentaron que escucharon gritos esa noche en una casa abandonada cercana, donde se encontraron restos de sangre y de uñas.

Este nuevo asesinato de un dirigente campesino fue denunciado ante la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores para que lo investigue porque la actuación fiscal y policial se puede considerar sin lugar a duda como cómplice del asesinato del joven militante, y no sería raro en un país donde se vive un proceso de militarización interna y paramilitarismo focalizado en las áreas rurales, que vigilan las grandes extensiones del monocultivo de la soja y de los latifundios ganaderos y de cultivos de marihuana.

Antonio Almada, vivía en el asentamiento Meno Kue, rodeado por los cultivo de los agro exportadores en el distrito de Jasy Cañy, en el departamento de Canindeyú. Un nuevo mártir de la lucha en Paraguay. Su voz fue acallada pero su ejemplo de vida es una luz que alumbra el camino a cientos, miles de luchadores y luchadoras que no soltarán la bandera que Antonio dejó.

Los antecedentes del movimiento donde militaba Antonio
En los años 60 surgieron las Ligas Agrarias Cristianas que fueron desarticuladas por la represión en 1976; de sus cenizas, en el año 1980 comienza una nueva etapa con la creación del Movimiento Campesino Paraguayo (MCP). Desde su comienzo, el MCP se constituyó en la vanguardia de la lucha y la resistencia contra la dictadura de Alfredo Stroessner (1954 – 1989) y en la referencia de muchos campesinos y campesinas que siguen resistiendo a los ataques de las políticas de descampesinización emprendidas por los gobiernos de turno en componendas con el proyecto neoliberal. Sus principales esfuerzos estuvieron centrados desde el inicio en la autoorganización de los sin tierras, levantando las banderas de la Reforma Agraria Integral, la defensa de los DDHH y potenciando fundamentalmente la formación política de sus miembros.

El movimiento fue artífice de la creación de la Coordinadora de Mujeres Campesinas (CMC), que se fundó en noviembre de 1985, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en el año 1986, de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC) en el año 1994 y de la Coordinadora de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI) en 1999 y del Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS) en el año 2000.

Entre los logros más importantes del MCP se puede mencionar: la conquista de muchos asentamientos mediante luchas frontales con el poder latifundista incluso en plena dictadura, ha impulsado la organización de los comités de producción, ha fomentado la autoorganización de las mujeres y los jóvenes y ha promovido la defensa de los derechos humanos. En esas luchas contra con el latifundio, la mafia organizada, el terrorismo de Estado, la corrupción, las privatizaciones; entre otros flagelos, sus cuadros se caracterizan por su sacrificados esfuerzos militantes y coherencias, que no rehuyen a la formación política y poner el cuerpo cuando los acontecimientos requieren, en esas circunstancias, muchos de ellos/as conocieron las cárceles y las torturas en la época de la dictador de Stroessner y los posteriores gobiernos de la transición (Andrés Rodríguez, Juan Carlos Wasmosy, Raúl Cubas, González Macci, Nicanor Duarte Frutos).

Fuentes: Movimiento Campesino Paraguayo (MCP). http://www.okaraygua-paraguai.org/es/, Convergencia Popular Socialista. (PCPS)

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