Rumsfeld llegó a Paraguay para apuntar desde el corazón del Cono Sur a Bolivia, Venezuela y Cuba

Por Causa Popular.- El mismo día que el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos cumplía dos años de gobierno, el jefe del pentágono, Donald Rumsfeld pisó tierra guaraní. La creciente influencia de Venezuela y Cuba en América del Sur, y más precisamente en Bolivia, la Triple Frontera, y los ejercicios militares de marines norteamericanos en Paraguay, fueron los puntos principales de la agenda tratada entre ambos funcionarios. “Hay ciertamente evidencias de que tanto Cuba como Venezuela han estado involucrados en la situación en Bolivia de maneras que no ayudan”, declaró Rumsfeld al llegar a Asunción. Según funcionarios norteamericanos de segunda línea que acompañaron al secretario de Defensa, Paraguay sigue la misma sintonía que Colombia en relación a la política de Estados Unidos para la región, “no como otros gobiernos”. Esta nueva visita de uno de los halcones de la Casa Blanca, pone una vez más al descubierto la preocupación norteamericana por una región que se le está yendo de las manos, y en la que hasta ahora sólo cuenta como aliado incondicional: una inestable Colombia en guerra.

En la foto: Donald Rumsfeld y el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos
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“Estados Unidos tiene la visión de una región que de alguna forma se les está yendo de las manos y está haciendo contactos para fortalecer vínculos con algunos países que no le son abiertamente adversos”, apuntó un funcionario paraguayo a la prensa internacional, pidiendo reserva de su identidad.

En su quinto viaje a América Latina en este año, y desde que Estados Unidos comenzó a mirar con preocupación los reacomodamientos que en su patio trasero van desafiando día a día con más fuerza sus intereses, Rumsfeld enfocó su paso por Asunción para tantear personalmente las supuestas actividades de Cuba y Venezuela en la región.

“Hay evidencias de que tanto Cuba como Venezuela han estado involucrados en la situación en Bolivia de maneras que no ayudan”, declaró Rumsfeld al pisar territorio Guaraní, aunque se rehusó dar detalles. Pero para esta misión fueron otros los encargados dentro de la comitiva estadounidense.

La visita del jefe del Pentágono se desarrolló en medio de un riguroso sistema de seguridad y de extrema confidencialidad de sus actos públicos, en coincidencia con el desarrollo de ejercicios militares conjuntos entre tropas de ambos países, que comenzaron en julio y se extenderán hasta fines del 2006.

La noche del martes Rumsfeld se reunió durante una hora y media con el presidente Nicanor Duarte Frutos a quien preguntó, sin vueltas, el estado de sus relaciones con Venezuela y Cuba, según revelaron altas fuentes gubernamentales a la prensa.

“Países como Paraguay están interesados en crecer y funcionar libres de toda influencia exterior”, aseguró Rumsfeld al término de la reunión de unos 90 minutos en la residencia presidencial, en la que también participaron ministros de la administración paraguaya, incluido el ministro de Defensa.

La visita del jefe del Pentágono se enmarca en la contraofensiva de Estados Unidos en la región, desatada luego de la fuerte ofensiva por la integración latinoamericana que el presidente de Venezuela Hugo Chávez viene impulsando mediante sendos acuerdos comerciales con los países del sur, una sólida base diplomática que los norteamericanos no saben como deshacer.

Pero la sorpresiva visita de Rumsfeld a Paraguay tuvo características diferentes a las realizadas meses atrás a nuestro país y a Brasil, la dos economías más importantes de América del Sur y en consecuencia, diques de contención que desvelan a la diplomacia norteamericana cuando piensan en contener el avance sin escalas de Chávez y Fidel hacia la construcción de una alternátiva bolivariana de los pueblos, que día a día, acuerdo tras acuerdo, le va cerrando el paso al ALCA.

En esta oportunidad, el secretario de Defensa dio rienda suelta a las declaraciones de los funcionarios de segunda línea de su comitiva, quienes “off de record” convulsionaron el ambiente político paraguayo. “El año pasado vimos muy claramente el retorno de una agresiva política exterior cubana”, dijo uno de estos, que solicitó el anonimato. Y luego añadió, “los cubanos volvieron a apostar fuerte”.

Estos funcionarios sostuvieron que Cuba, respaldada por el dinero venezolano, reactivó sus redes subterráneas en toda la región, particularmente en Bolivia. En ese país, el presidente Carlos Mesa dimitió en junio último, en medio de una crisis con masivas protestas encabezadas, entre otros dirigentes populares, por el líder cocalero Evo Morales, candidato a las presidenciales de este año por el partido Movimiento Al Socialismo (MAS) y favorito en las encuestas (ver nota sobre la situación boliviana).

Para los segundos de Rumsfeld la Habana brinda orientación política, estimula la violencia callejera e intenta desacreditar las instituciones democráticas bolivianas. “La evidencia sugiere que Bolivia es, por así decirlo, más bien un proyecto cubano”, consideró el funcionario, y luego agregó “es preocupante para todos los vecinos. Hay una enorme población indígena que se extiende por todos los Andes -Ecuador, Perú, e incluso en Paraguay”.

El creciente desafío para la hegemonía del imperio norteamericano en la región que significa la alianza estratégica entre Venezuela y Cuba, ya no deja lugar a medias tintas para la administración de Bush. Un segundo funcionario de defensa sugirió que Washington ha reconsiderado el desafío planteado por el presidente venezolano, Hugo Chávez, al que calificó como un populista de izquierda que, apoyado en sus recursos petroleros, ha ganado influencia en la región. “Un tipo que parecía una figura cómica hace un año se está convirtiendo en una verdadera amenaza estratégica”, destacó esta fuente, también bajo condición de anonimato.

En la reciente visita de Rumsfeld a Paraguay no hubo mucho lugar para el análisis, los múltiples e intencionados “off de record” registrados por la prensa, se proyectaron e interpretaron por sí solos. Después de que Chávez ganó el referendo revocatorio de su mandato convocado por la oposición venezolana en agosto de 2004, la política de Washington fue esperar a ver qué pasaba.

“Pero entonces, después de unos meses, vimos que empezó a moverse de forma muy dinámica y agresiva, tanto en lo interno como en el exterior”, añadió el verborrágico compañero de Rumsfeld.

Este funcionario señaló la necesidad de un enfoque multilateral para contrarrestar los movimientos de La Habana y de Caracas: “No podemos responder a esto solos. Eso depende, en gran medida, de lo que piensan otros países de por aquí” en Sudamérica. “Entonces, gran parte del propósito de este viaje, y de viajes anteriores del secretario -por Rumsfeld-, es consultar con los amigos (sic) de la región para ver qué piensan. Pero cualquier estrategia debe ser lo más multilateral posible”, añadió. Para este funcionario Paraguay y Colombia han tomado seriamente el transcurso de los acontecimientos, pero otros gobiernos latinoamericanos aún siguen creyendo que se puede negociar con Cuba y Venezuela.

La ambigüa relación de Paraguay con Estados Unidos

En la actualidad, Estados Unidos mantiene dos grupos castrenses realizando diferentes tareas en territorio paraguayo: uno de ellos entrena a oficiales del regimiento escolta presidencial en la lucha antiterrorista urbana, el segundo, efectúa tareas humanitarias en poblaciones rurales pobres brindando consulta médica, odontológica y veterinaria. La presencia militar estadounidense se extenderá hasta diciembre de 2006 con el ingreso de 406 efectivos en 13 contingentes, todos con inmunidad diplomática otorgada por el Congreso.

Antes de finalizar su estadía en Asunción, y partir hacia Perú, el secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld, prometió extender la asistencia a las fuerzas armadas paraguayas, según se anunció oficialmente. Así lo afirmó el ministro de defensa paraguayo Roberto González, quién expresó que Rumsfeld “nos dijo que habrá más y mejor asistencia a militares en el futuro”

González acompañó al funcionario de la Casa Blanca hasta el panteón nacional de los héroes, en el centro de Asunción, donde depositó una ofrenda de laureles y en el que organizaciones sociales aprovecharon para expresarle su repudio. A los gritos de “Rumsfeld fascista, vos sos el terrorista” y “Rumsfeld, cobarde, tu mano tiene sangre”, miembros del Servicio Paz y Justicia Paraguay (Serpaj-py) recibieron al jefe del Pentágono. Las autoridades montaron un fuerte cordón policial para impedir que los manifestantes se acercaran a la comitiva estadounidense, que tras el acto abandonó velozmente el lugar sin que se produjeran incidentes.

A través de una gacetilla en la que califica a Rumsfeld de “ministro de guerra” del gobierno del presidente estadounidense George W. Bush, el colectivo de organizaciones sociales que organizó la protesta denunció que EEUU “busca aprovechar la posición territorial estratégica de Paraguay para tener un mejor control represivo de la región”.

“Queremos demostrar que existen organizaciones que estamos en contra de la visita. Aquí se está negociando planes de seguridad para que Paraguay sea un puntal de lanza de Estados Unidos en la región”, afirmó a la prensa que se encontraba en el lugar Orlando Castillo, coordinador de Serpaj-py. Si bien el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, negó tener planes para la instalación de una futura base militar estadounidense en el país, Castillo considera que “de a aquí a cinco años se va a consolidar la presencia militar de EEUU”.

Al día siguiente que el jefe del Pentágono dejara el país, el ministro de Defensa de Paraguay, Roberto González, salió al cruce de las versiones que habían fomentado los funcionarios norteamericanos con sus declaraciones, con elogios a Cuba por “la solidaridad efectiva en el campo de la educación” y a Venezuela, país con el que Paraguay firmó un convenio sobre petróleo que le permitirá “un gran ahorro y posibilidades de mayor inversión en el área social”.

González realizó una evaluación de la visita a Paraguay del secretario de Defensa de Estados Unidos y admitió que uno de los temas en las conversaciones giró en torno a Cuba y Venezuela. “El presidente (de Paraguay, Nicanor) Duarte Frutos fue muy explícito al puntualizar que Cuba, a pesar de sus carencias, practica una solidaridad efectiva en el campo de la educación. Tenemos 700 jóvenes estudiando en universidades cubanas”, explicó González en conferencia de prensa realizada en el Palacio de Gobierno.

En referencia a Venezuela, centro de las críticas de Washington, dijo que “las relaciones son buenas” y resaltó la existencia de “un convenio comercial sobre el negocio del petróleo que nos va a permitir un gran ahorro y mayores posibilidades de inversión en el área social”. Paraguay tiene firmado con Venezuela un convenio energético que prevé el intercambio de petróleo y derivados por productos como carne o soja. Las primeras partidas de combustible diesel, negociadas a un precio preferencial, llegarán al país en enero de 2006.

Con Cuba, además de las becas otorgadas por el gobierno de Fidel Castro, rige desde 1999 un programa mediante el cual medio centenar de médicos de la isla brindan anualmente atención gratuita en las comunidades más aisladas de Paraguay. “Respetamos la libre expresión de las ideas, pero Paraguay en su política exterior hará lo que más conviene a nuestro pueblo, más allá de los prejuicios”, pero advirtió con una postura equidistante que su gobierno no comparte “la política internacional fundada en la exclusión y la satanización de Estados Unidos”.

Hace dos años Nicanor Duarte Frutos asumió la presidencia de Paraguay con la presencia de Chávez y Fidel. El discurso en el fustigó duramente al neoliberalismo parecía augurar tiempos de cambios en la política guaraní. Pero las cosas no fueron tan mecánicas, las contradicciones en política exterior distinguió al actual gobierno del Partido Colorado. Según reconocidos analistas paraguayos el partido de gobierno al que pertenece Frutos nunca fue de izquierda, y parece que llegó la hora de empezar a tomar definiciones más claras.

El presidente “mezcla sus logros macroeconómicos con la retórica populista y eso tiene audiencia, aunque la gente más lucida está cansada, quiere resultados”, indicó la analista paraguaya Milda Rivarola.

La visita de Rumsfeld parece haber logrado un guiño para que Paraguay se encolumne detrás Colombia en la política norteamericana contra Cuba y Venezuela, aunque nadie aún puede asegurar que esto realmente vaya a suceder.

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