Reciprocidad

El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Jorge W. Bush, respondió en una conferencia de prensa a su par paraguayo Nicanor Duarte Frutos, quien ayer comunicó en conferencia de prensa que Paraguay no renovaría la inmunidad a las tropas del país del norte que realizaban ejercicios militares en el país yerbatero.

Bush, quien antes de decir nada aclaró que no quería una guerra de comida con Frutos, manifestó que “si Paraguay se ampara en el tratado de Viena, nosotros lo hacemos en el de Frankfurt, que va mejor con mostaza”, comentario que despertó risas entre los presentes por tratarse de un clásico bushismo.

El mandatario tejano continuó: “nosotros también tenemos nuestros motivos para no renovar la inmunidad de las tropas paraguayas: para empezar, aquellos soldados guaraníes que realizan ejercicios en (los estados de) Texas y Florida son inmunes frente a una ley de 1769 que dispone la pena de muerte para el consumo de mandarinas, a las que son aficionados”.

Ante el desconcierto de sus interlocutores, el presidente los ilustró con sus amplios conocimientos botánicos. Las mandarinas (que pronunció “mandeirainas”) “son como cocaína o la coca, terriblemente adictivas, pero con forma de naranja, el color de una naranja, sabor cítrico y una cáscara que es el pasatiempo de los monos tití”. Prometió explicar qué era un tití en otra oportunidad.

“Uno de los reclamos informales que nos hicieron en la embajada fue que nuestros soldados tuvieron intercambio cultural con los nativos del lugar y que luego no quisieron reconocer la cultura resultante. Nosotros respondimos que aquí en los Estados Unidos de Norteamérica uno es libre de aferrarse a la cultura que prefiera, siempre y cuando no sea el Islam”, dijo Doblevé, despertando nuevamente carcajadas entre los periodistas y funcionarios.

A modo de advertencia y para concluir sus declaraciones al respecto, Bush aclaró: “Sólo espero que ahora no se hagan amigos de Chávez. Recuerden que de integrar el eje del petróleo a integrar el eje del mal hay un sólo paso, y muchas veces más que pasó es un “sopetón” (sic)”.

Más tarde, el vocero presidencial aclaró que el presidente había querido decir tropezón, pero que por un problema de imbecilidad leve que padece desde niño “a veces le patina”.

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